Aguas Silenciosas - Técnicas y Trucos para la pesca con Mosca en Lagos y Lagunas - Rodrigo Sandoval

Distintas épocas del año

La pesca en lagos y lagunas
presenta diferentes condiciones
según la época del año.

Artículo y Fotos: Rodrigo Sandoval


Por mucho tiempo había esperado este día. Había planeado este viaje a esta zona austral por gran parte del invierno recién finalizado, y finalmente me encontraba a orillas de uno de los lagos incluidos en el itinerario planificado en aquellos meses. Apenas estaba abierta la temporada en esta zona, en estos primeros días de noviembre.

En estas latitudes la primavera se demora en hacerse notar con esplendor, por lo que claramente estabamos frente a un clima muy similar a los de comienzo de primavera referenciados en lugares ubicados más al norte. Aquí, estábamos en el equivalente a septiembre en regiones más septentrionales.

Entramos en este lago, nuevo para todos nosotros, esperando encontrar las mismas condiciones -- al menos similares -- que hemos encontrado en tantos otros lagos en la misma época. No fue así. Revisando la estructura del lago decidimos comenzar recorriendo en nuestros float tubes la orilla norte, avanzando en dirección de la desembocadura del afluente más importante de este lago austral.

La primera sección mostraba claramente una vegetación no demasiado densa, a poca profundidad que cubría el fondo de poca gradiente muchos metros hacia el medio del lago. En el avance, la estrategia se simplificó a "trolear" con la mosca hasta encontrarnos con la zona más cercana al desagüe, que idealmente ofrecería mayor estructura, y por consiguiente, mayor densidad de peces dispuestos a atacar nuestros ofrecimientos de plumas.

A medida que nos íbamos acercando, notamos que la original cristalinidad del agua fue siendo gradualmente reemplazada por un tono opaco, claramente originario de aguas turbias que entraban al lago. ¿De dónde entraba el agua turbia? No había duda posible, el río afluente era un transporte eficiente de los deshielos de las montañas adyacentes. Su gran caudal, permitía una influencia importante en las aguas del lago, por lo que la bahía completa que cubría el desagüe estaba teñida de un café, que simplemente impedía la visión a más de 5 cm de profundidad.

La desilusión fue mayúscula, pero el tiempo invertido en patear hasta este punto nos hizo considerar darle una oportunidad a este lago, en esas condiciones. Fue así como nos acercamos a la orilla oriental y nos repartimos en cierto espacio, para que cada uno de nosotros pudiese trabajar tranquilamente una franja de juncos que abundaban en la orilla.

La sorpresa fue aún mayor, cuando a los cinco minutos de separarnos, se escuchó el primer aviso de actividad. Fue mi compañero más cercano por la derecha quien levantó su caña para enfrentar una pelea con una fario que simplemente exigió al máximo la resistencia del tippet. Unos minutos después, la fario volvía a las opacas aguas, luego de ser fotografiada rápidamente.

La esperanza renace en todo pescador con algo de desilusión cuando algo de actividad se demuestra en condiciones que originalmente prometen poco. Así fue para todos y comenzamos a lanzar nuestras moscas cada vez más cerca de la vegetación de la orilla, con renovadas esperanzas de éxito. No se hizo esperar en mi caso, cuando 4 lanzamientos después sentí la ansiada tensión agitada en el otro extremo de mi línea. Dos maniobras muy veloces de la trucha me hicieron especular que el tamaño del pez se acercaba a los tres kg. Sin ver nada, sólo mi línea entrando en el fluido café, me apresté a unas buenas sacudidas y arrancadas, intentando siempre que el 4x utilizado resistiera la pelea. Poco a poco, la intensidad comenzó a decaer y unos minutos después pude ver parte del musculoso cuerpo que había ofrecido tan decidida pelea. Con delicadeza alcé la trucha, cuando la tuve en mis manos. La foto de rigor registró la captura y sólo segundos después, yo figuraba sujetando a la marrón de la cola, moviéndola hacia delante y hacia atrás. Un violento coletazo me indicó que la trucha estaba en perfectas condiciones.

Sacamos otro par de truchas antes de decidir volver. El trayecto de vuelta nos llevó casi una hora y media por el viento reinante, pero la conversación y otro par de truchas capturadas en el trolling acortaron la percepción del esfuerzo en el regreso.


Suponiendo una temporada de pesca promedio, en que en Chile y Argentina dura alrededor de 6 meses (incluyendo la época más calurosa que va de octubre a abril o mayo), el espectro de situaciones y condiciones diferentes es más amplio de lo que se puede considerar. Al pensar en los ríos, los escenarios son muy variados. En el caso de los cuerpos lacustres, la diversidad no es menos expresiva. En otras palabras, no es lo mismo enfrentar la pesca en un lago determinado a comienzos de temporada que a mediados e incluso al final de la temporada.

A través de estos meses son varios los parámetros que van variando, y por consiguiente, el enfoque del pescador con mosca debe adaptarse a estas distintas situaciones.

 

(1) Temperatura del agua.

La temperatura de un cuerpo de agua quieta depende de la influencia de sus afluentes, y en caso de tratarse de temperaturas extremas, las condiciones del aire pueden lograr subir o bajar el nivel. Esto puede ser relevante dependiendo de las corrientes existentes en el lago o laguna. Si no hay demasiada corriente, podrá mantenerse una temperatura bastante estable mientras más profundo se encuentre. De existir corrientes estables, el agua más temperada se junta con la de la profundidad, muchas veces logrando cambiar la temperatura global del lago.

Para la pesca de truchas, los lagos más bien fríos son esenciales. Si la temperatura sube en cierta época del año, los peces se van hacia las profundidades. Si la temperatura baja demasiado en otra época, los peces tienden a un estado más bien letárgico, en que su actividad se reduce tremendamente.

Si la temperatura del lago sube constantemente cada año, como ha sucedido y sucede hoy en lagos que han sido fuertemente urbanizados, las truchas eventualmente migrarán de ese cuerpo de agua, intentando mudarse a otros lagos en mayor altura o incluso volverse residentes de los ríos, y en algunos casos, simplemente mueren.

En Chile y Argentina los mejores momentos de pesca en lagos usualmente se concentran entre los meses de noviembre y diciembre, y luego a fines de febrero hasta fines de abril. Entre fines de diciembre y enero, época en que el calor ambiental llega a temperaturas máximas, y a veces los vientos son escasos, las truchas buscan las profundidades, lo que las hace más inaccesibles al pescador con mosca.

Pescando en otoño

Para las truchas existe un rango óptimo de temperaturas que las vuelve muy activas. Temperaturas demasiado altas las espanta a las profundidades y demasiado bajas las vuelve letárgicas. El rango adecuado es entre los 8ºC y los 16ºC.

Este rango es logrado cuando los días se vuelven más calurosos y los afluentes principales de los lagos no tienen origen glacial. Si las aguas entrantes a un lago vienen directamente de deshielos, muy fuertes en octubre, noviembre y diciembre, la temperatura tiende a bajar un poco.

Para una persona cualquiera, el rango de temperatura que puede percibirse se compara con una bañada en las aguas. Si el agua está fría, pero muy reponedora en un día caluroso, entonces las truchas están en su punto óptimo. Si el agua está demasiado fría como para siquiera intentar un baño, entonces las truchas estarán relativamente letárgicas. Si el agua está muy agradable para el baño de una persona, entonces las truchas ya huyeron hacia las profundidades.

Algunos elementos a considerar.

Lagos que se congelan en el invierno. En los extremos de los continentes, las temperaturas invernales, o bien en alturas, llegan a tal punto que la capa superior del agua se congela. Las truchas pueden huir de esta congelación buscando la profundidad, pero existe un límite, determinado por el nivel de oxígeno en el agua. A mayor profundidad, menor posibilidad de vegetación, menor oxigenación del agua. En estos lagos congelados, los peces se mantienen más bien cerca de la superficie, en una mínima actividad, esperando los deshielos.
Algunos de estos lagos congelados poseen poca profundidad, lo que los hace propensos al "volteo". Este fenómeno, apreciable a simple vista, se produce en el momento del deshielo, cuando la capa superior se encuentra con buena cantidad de oxígeno, mientras la inferior carece de oxígeno. Bruscamente el agua de mayor profundidad cambia su posición con la de la superficie, produciéndose el volteo completo del lago en sólo breves instantes. En dichos casos, la mezcla brusca de ambas densidades de oxígeno resulta en agua pobre para la subsistencia de los peces, y estos mueren. En países nórdicos como Canadá, han resuelto este problema con unos dispositivos llamados "aireadores". Estos aparatos flotantes en la superficie, anclados al fondo, logran enviar oxígeno a las profundidades, manteneniendo uniforme el nivel del oxígeno en las aguas. Lo que resulta en un ambiente más estable y sano para los peces, y evitando el volteo en primavera.

Insectos y las temperaturas. Muchas especies son más activas durante la época temperada. Se destacan las caddisflies, las mayflies. Otras especies, al vivir en estado inmaduro por varios meses, incluso un año, están permanentemente activas, aún en meses más gélidos. Las Odonata (libélulas) nadan por los bancos de algas durante todo el año, lo que las hace, en su estado inmaduro, muy accesibles para las truchas. Las Diptera (mosquitos) se turnan en las eclosiones durante todo el año. Algunas especies de Diptera eclosionan en pleno invierno, a diferencia de otros órdenes de insectos (ya mencionados) que sólo eclosionan en época estival. Hacia fines de temporada, la posibilidad de toparse con Dipteras eclosionando es mayor que con otras especies como las caddis y las mayflies.

Manantiales subterráneos. Los springs usualmente mantienen su temperatura constante a través del año, lo cual es una gran cualidad desde el punto de vista de los peces. Un lago que posea un spring hole será reconocido por la vegetación, normalmente de color verde claro y muy abundante, que se encuentra en los alrededores de este manantial. Las truchas reconocen la temperatura más refrescante en los meses calurosos y aprovechan su estabilidad en los meses fríos. En otras palabras, siempre habrá truchas alertas y activas en la zona de un manantial, lo cual debe ser aprovechado por el pescador.

 

(2) Claridad del agua.

La claridad del agua de un lago en verano

No siempre el agua absolutamente cristalina nos provee las mejores condiciones para pescar. Una cristalinidad absoluta nos ofrece una visión maravillosa del lecho del lago y su vegetación, sin embargo, nos hace más visibles a las atentas truchas.

Usualmente en épocas de deshielo y/o de fuertes lluvias, a comienzo de la temporada, las aguas de los ríos vienen más turbias, lo que se traduce en aguas menos cristalinas de los lagos que estos cursos alimentan. Dependiendo del nivel de opacidad del agua, las truchas pueden sentirse más o menos a gusto. A veces depende más de un factor histórico, que las truchas pueden conocer. Al encontrar agua turbia, es posible encontrar truchas en sectores de menor profundidad, lo cual facilita la tarea de presentación y trabajo de la mosca. Con la turbiedad, la confianza de las truchas aumenta, por lo que se aventuran a ir a lugares que no visitarían en otras condiciones. El problema que presenta esta situación para el pescador se hace evidente cuando se trabaja un lago cuya estructura es desconocida. El agua turbia sólo mostrará un cuerpo de agua oscuro, sin proveer nada de información. Los lagos visitados en épocas más veraniegas, que ofrecen aguas más cristalinas, pueden y deben ser ampliamente explorados por el pescador que desea visitarlos en la siguiente época de deshielo. Conocer la estructura puede provocar una diferencia en efectividad extraordinaria.

En la época en que los deshielos bajaron seriamente y las lluvias han disminuido, los lagos vuelven a la cristalinidad que los caracteriza. En estos momentos es más fácil escudriñar los hitos en la estructura que puedan proveer información de lugares que las truchas pueden frecuentar (leer "Anatomía de un Lago"). A la vez, la pesca, de darse las condiciones de temperatura y actividad entomológica, puede darnos unos momentos absolutamente memorables.

En el hemisferio sur, los deshielos se producen principalmente entre octubre y diciembre, por lo que aquellos lagos con importantes afluentes de deshielo se encontrarán turbios. La misma situación ocurre con los afluentes que se cargan con aguas lluvia. Esta situación ocurre principalmente en los meses de abril y mayo, así como gran parte del invierno. Los lagos usualmente muestran la cristalinidad máxima entre diciembre y marzo.

Un lago con agua enturbiada por sus afluentes

(3) Eclosiones.

Algo ya se mencionó, pero conviene entregar un resumen, que sirve de referencia, aunque evidentemente cada lago posee su propio itinerario de comportamiento de las especies de insectos más abundantes:

Mayflies Eclosiones se magnifican en diciembre y enero, aunque algunas especies, en particular algunas de gran tamaño, se las ha visto en gran actividad hacia fines de temporada.
Caddisflies Muy similar a las mayflies en su calendario. Usualmente aquellas especies de mayor tamaño, que son las que provocan las jornadas de pesca más impresionantes, eclosionan entre febrero y marzo. Hacia fines de temporada son muy escasas
Odonatos Eclosionan en forma muy leve en los meses estivales, pero en estado inmaduro están presentes a lo largo del año. Dado que son fuertes voladores y eclosionan en la vegetación de las orillas, su estado de adulto no los hace muy accesibles a las truchas, por lo que su imitación como ninfas es más relevante que como adultos.
Dipteros Eclosionan durante todo el año, registrándose las densidades mayores entre diciembre y enero. Como inmaduros viven más bien cerca del fondo.
Otros organismos Sanguijuelas, crustáceos, peces pequeños. No sufren metamorfosis, por lo que abundan en cualquier época del año, pero también ven afectado su comportamiento, principalmente con el efecto de las temperaturas.

 

(4) Otras condiciones climáticas y ambientales.

Viento. Omnipresente en nuestra Patagonia. Hay días con excesivo viento, lo cual en algunos lagos de gran tamaño puede provocar olas. Este movimiento altera la cristalinidad de las aguas en las cercanías a las orillas, lo que se transforma en un factor determinante en el comportamiento de los peces. Simultáneamente, de registrarse una eclosión en días muy ventosos, los insectos que llegan a la lámina superficial a liberarse de sus capullos inmaduros requieren de un menor esfuerzo para romper la tensión superficial y eclosionar. En días calmos, les toma más tiempo, lo que los vuelve más expuestos a ser presa de un pez atento.

Horas de luz. Mientras más cercano se encuentre uno de los polos, mayor será el efecto. En la región de Tierra del Fuego, hacia fines de temporada, cada día hay 10 minutos menos de luz en promedio, por lo que las jornadas se acortan rápidamente. Lo contrario sucede a comienzos de la primavera y el verano. Las especies del reino animal, a excepción del ser humano, no se rigen por un reloj, por lo que son las condiciones de luz las que determinan las acciones a tomar. A medida que los días se alargan, las eclosiones pueden registrarse en un rango horario más amplio, lo que a veces se traduce en eclosiones menos densas. A medida que las jornadas tienen un largo "intermedio" (es decir, a comienzos y a fines de temporada), el día mantiene un clima templado adecuado (en muchas ocasiones), y pueden verse eclosiones más definidas, lo que lleva asociado un comportamiento de los peces más fácil de determinar.

Sensación Térmica. Este factor influye directamente en el comportamiento del pescador, y no necesariamente en los organismos del lago. Si una persona tiende a ser muy friolenta o acalorarse mucho, su disfrute de la jornada será mínimo a medida que las temperaturas se extremen. Sucede comúnmente en personas de vida más sedentaria, en que la circulación corporal no mantiene un metabolismo estable. Aquellas personas de baja presión tendrán problemas en los días más fríos. Aunque este factor no afecta a los peces, absolutamente determina el éxito en la jornada de pesca. Cada persona debe aprender a conocer las condiciones y comportamiento de su propio organismo y saber enfrentar las diferentes condiciones ambientales con el equipamiento adecuado.

Ediciones Anteriores

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción

En resumen

Tomando en cuenta los factores anteriormente descritos, se podría enfrentar la pesca en lagos y lagunas a través de las épocas del año de la siguiente manera:

  1. PRIMAVERA. En muchos lugares, los deshielos provocan que afluentes enturbien el agua, pero la temperatura se mantiene relativamente baja, por lo que los peces no andarán a una profundidad muy grande. El uso de patrones de búsqueda con líneas flotantes no es mala idea. Eclosiones pueden registrarse, pero es necesario esperar ver las condiciones antes de tomar elecciones de patrón para imitar la eclosión.

  2. VERANO. El agua se vuelve más cristalina, pero el calo aumenta la temperatura en la superficie. Ambas condiciones provocan que los peces busquena mayores profundidades en el día. En las mañanas y en la tardes, las eclosiones se dan con mayor intensidad que en el día (mayoritariamente especies de buen tamaño como Mayflies y Caddis), lo que indica fuerte actividad. Buena oportunidad para pescar con secas en las horas extremas del día.

  3. OTOÑO. Aumentan las lluvias y el frío. Se baja la temperatura del agua, pero con suerte no baja tanto como para aletargar a los peces. Los peces cazadores andan más activos y al acecho, preparándose para la austeridad invernal. Las eclosiones pueden centrarse en midges, por lo que el uso de equiop liviano es fundamental.

Conocer un lago significa conocer su estructura o su anatomía, así como su comportamiento en distintas épocas del año, en que las condiciones climáticas y ambientales van variando. Según estas variaciones, la pesca debe enfrentarse de una u otra manera. Saber identificar de antemano estas condiciones puede ser determinante para la efectividad en la pesca en Aguas Silenciosas.


La pesca en cuerpos de agua quieta va variando a medida que avanza la temporada. Rodrigo aprovecha el periodo completo en que dura la temporada para conocer las distintas condiciones de diversos lagos.

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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