Aguas Silenciosas - Técnicas y Trucos para la pesca con Mosca en Lagos y Lagunas - Rodrigo Sandoval

Cuando el Viento Arrecia

El clima ofrece cambios repentinos,
que eventualmente pueden afectar la jornada.

Artículo y Fotos: Rodrigo Sandoval


Nos levantamos de madrugada, con la fuerte motivación de una mañana flotando en aquel lago patagónico. Un breve, pero nutrido desayuno nos estimuló aún más. Organizadamente, los cuatro del grupo nos subimos a la camioneta para dirigirnos a la orilla occidental de aquella larga y torcida masa de agua que se encaja entre montañas nevadas. El camino no llegaba hasta la playa del lago, cosa que sabíamos de antemano, por lo que estacionamos lo más cerca que pudimos de la orilla destinada a la partida y tomamos las mochilas que llevaban todo nuestro equipo.

Llegamos a la orilla y el lago era realmente una maravilla. El sol hacía resaltar todos los colores del entorno, marcando los verdes árboles de los bosques y profundizando el tono azul esmeralda de las aguas. No aguanté la tentación de armar mi caña y lanzar de inmediato, antes de inflar mi flotador. Pude ver algunos movimientos cerca de un corte que se deslizaba diagonalmente hacia las profundidades, por lo que dirigí mis lanzamientos hacia allá. Mis compañeros, más sensatos que yo, comenzaron a inflar los float tubes, preparando una esperada y larga jornada flotando en aquel lago.


El lago en absoluta calma, 10:10AM


El clima patagónico en plena expresión.
El mismo lago a las 10:30AM

Alcancé a lanzar unas diez veces sin éxito antes que se levantara el viento. Aquel viento. Ese viento tan propio de la Patagonia. Comenzó muy suave, apenas una brisa que rompía la absoluta calma de la superficie. El primer minuto sólo logró que perdiera la posibilidad de ver el fondo del agua. El segundo minuto dio paso al viento que comienza a molestar el lanzamiento, en especial cuando se lanza con una combinación de equipo #4. Otros pocos minutos después, había olas en la superficie. Sin darnos cuenta, el viento era tan fuerte que lanzar con precisión y distancia era imposible. Tuve que bajar la línea cerca del suelo para poder lograr algo de efectividad en mi lanzamiento. Pero el viento seguía aumentando y el cielo, que nos había recibido radiante, estaba absolutamente cubierto de nubes.

Me devolví a la playa donde mis compañeros se encontraban. Ellos estaban casi listos para entrar al agua cuando se dieron cuenta que sería absolutamente imposible permanecer en esas condiciones en nuestras poco ágiles embarcaciones. Para cuando me reuní con ellos, el viento era tan fuerte que debíamos gritarnos entre nosotros para podernos entender si no estábamos a favor del viento.

En vista que dos integrantes del grupo estaban a sólo algunas horas de tomar el avión de vuelta a la civilización, decidimos buscar una alternativa para esa mañana, considerando que el fuerte viento no asomaba intenciones de debilitarse. Por una hora y un poco más probamos suerte en algunos de los trechos de un pequeño río que entraba al lago en aquella orilla. Sin suerte. Luego volvimos al vehículo y buscamos alguna otra orilla del lago que pudiese ofrecer cierta protección al viento. Gracias a la curvada forma del lago, logramos encontrar una pequeña bahía más protegida, que estaba a poco caminar desde el camino. Finalmente logramos entrar al agua, en condiciones algo más tranquilas, y durante 3 ó 4 horas probamos todo tipo de moscas y profundidades de recogida. Sólo una picada, sin éxito en su finalización.

Más tarde estábamos despidiendo a los dos que viajaban, todos riendo y comentando. El tema esencialmente giraba en torno al hecho de que el viento patagónico no se compara al de ningún otro lugar del mundo. No de la parte que yo conozco al menos. Tan impredecible y a la vez tan implacable. Está claro que alguien tiene el control, y ése alguien seguramente no es el ser humano.


Como pescadores, siempre soñamos con aquella jornada ideal, ya sea en un río o lago, en que todas las condiciones son simplemente perfectas. El agua está cristalina, los peces muy activos y hambrientos, el ambiente muy agradable en temperatura. Evidentemente, una jornada termina de describirse como perfecta si el viento es sólo una suave brisa que apenas rompe un poco la lámina superficial, sin afectar la visibilidad, y por ningún motivo interfiere en nuestros lanzamientos.

En mi experiencia, eso ocurre un porcentaje mínimo de las veces. No sé cuánto, pero tengo claro que la mayoría de las jornadas de pesca se desarrollan en presencia de cierta intensidad de viento. En mis viajes a la Patagonia, el viento casi siempre ha sido un protagonista, y por necesidad he debido aprender con gran esfuerzo a cómo evaluar las condiciones para tomar las decisiones más adecuadas en cada ocasión. En ciertas instancias, la decisión ha sido incluso, salir del agua, guardar todo, y sentarme a apreciar el entorno. A veces son las jornadas en las que saco más fotos de paisajes, de fauna y flora.

En mi visión cada pescador debe evaluar las condiciones del viento en cada caso, tomando en cuenta la velocidad e intensidad del viento, así como de las condiciones que el lugar elegido provee. Las decisiones se toman en función de la posibilidad de pesca en las condiciones encontradas, y de la integridad física, si se encuentra amenazada o no. Hay ciertos niveles intermedios en los que la propia comodidad entra a influir.

Pescando en lago con brisa predominante.

Partamos por el primer escenario. Existe una brisa, que sin lugar a dudas provoca disturbios en la superficie. Evidentemente, la posibilidad de "pescar de vista" no será una opción. Es decir, no podremos leer con mucha precisión la estructura del cuerpo de agua que pescamos y difícilmente podremos ubicar visualmente los peces, ya sea que rondan cerca de la superficie o si están tomando algún organismo en la lámina superficial.

En el escenario de la brisa suave a moderada, el pescador se enfrenta a pescar esencialmente "a ciegas", y de tener que maniobrar con mayor habilidad su línea para lograr lanzamientos eficientes. Si adicionalmente se trata de un pescador embarcado, el viento puede provocar que sea imposible ubicar esta embarcación en un punto específico que prometa acción. El caso de los float tubes es particularmente dramático, porque no existe un "botero" que se encargue de controlar la posición para poder trabajar el lanzamiento, y la movilidad del float tube es sólo hacia atrás. Si el viento viene de frente o de los lados, no podremos patalear en contra de su dirección para compensar el impulso de las ráfagas. Los float tubes no poseen formas aerodinámicas, y menos la porción que incluye el cuerpo del pescador, por lo que la resistencia al viento es imposible de evitar.

En muchos casos de viento suave a moderado, la incidencia de las ráfagas será controlable y no será necesario tomar más que algunas medidas muy básicas. Primero, obviamente hay que abrigarse para evitar el frío que conlleva el viento constante. Luego, debemos ubicarnos en una posición que nos permita realizar lanzamientos que no vayan contra el viento, y a la vez podamos patalear (en el caso de los pescadores en float tubes) para compensar la fuerza del viento.

Cuando el viento aumenta, los lanzamientos se tornan más difíciles de realizar. Idealmente podremos disminuir la incidencia del viento al bajar la caña y lanzar más cerca de la superficie del agua. Pero en el caso de los pescadores embarcados en float tubes, la alternativa de bajar la caña no es ideal, porque dificulta mucho lograr distancias adecuadas, recordando que ya estamos lanzando a nivel de la superficie. Simultáneamente, los quienes utilicen un float tube verán francamente difícil mantener una posición fija por más de unos segundos. Siempre el viento estará desplazándonos hacia un lado, a la vez que se tiende a rotar el float tube.

Una solución para quienes pesquen embarcados, cuando el viento se torna molesto, es el uso de anclas. En el caso de los botes, es muy posible que ya se cuente con algún dispositivo que cumpla dicha función. Algunas de las tiendas de artículos de pesca con mosca ofrecen anclas especialmente diseñadas para float tubes. Pero para quien no tenga la opción de compra, basta con algún peso de unos 500 u 800 gr, unido a una cuerda razonablemente resistente de unos 20 m. La instalación que yo he utilizado se basa en colocar en uno de mis bolsillos el carrete de cuerda, y agregando un mosquetón usado en montañismo y escalada – llamado carabiner, en inglés – se instala el cordel que lleva hasta el ancla colgando por el lado exterior de la espalda o respaldo de mi float tube. La idea será que el viento me llegue por la espalda, evitando que yo avance hacia adelante gracias a este esquema de ancla.

Si no se cuenta con un ancla, y el viento efectivamente es capaz de desplazarnos a una velocidad que puede ser apreciable, mejor no pelear. En lagos pequeños he utilizado con gran éxito el método de trolling por viento (wind trolling). Simplemente me ubico en una posición en que al avanzar a favor del viento me mantengo en una línea que me permite cubrir ubicaciones potencialmente productivas. La única preocupación que hay que considerar es tener la opción de salir del agua al final del recorrido y poder volver a pie, porque posiblemente la opción de patalear contra el viento no sea razonable. Dependiendo de la intensidad del viento, se podrán efectuar lanzamientos hacia lugares prometedores, o simplemente nos dejamos arrastrar por el viento. Como ya mencioné, toda la dificultad se basa en elegir una posición de inicio que permita mantener un curso a favor del viento que nos ofrezca buena opción de pesca y posibilidad de fácil retorno al punto de inicio. Si el viento es paralelo a la orilla del lago, que está cubierta de troncos sumergidos y de vegetación, entonces estamos frente a una excelente opción de pesca a favor del viento.

Si el viento es suave, pero por historia del lugar, pronóstico de tiempo, u observación de las condiciones ambientales vemos que el viento puede aumentar, es una buena idea recorrer un trecho de lago en contra del viento (que aún no es fuerte) y al momento de aumentar la intensidad, nos dejamos llevar por las ráfagas que nos conducirán idealmente al punto de partida.

Lago La Paloma, Región de Aysén, Patagonia Occidental.
El Lago La Paloma, al sur de la austral ciudad de Coyhaique, se ubica en un valle rodeado de montañas.
El viento en las tardes se encajona y llega a intensidades importantes.
Estas condiciones no son en absoluto recomendables para el lanzamiento,
ni para embarcarse en un float tube.

Muy bien hasta al momento. Hasta parece que el viento nos ha ayudado a hacer de nuestra jornada, una más productiva por la opción de cubrir mayor superficie en el tiempo. Pero llega un momento en que el viento puede llegar a tal potencia en que cualquier maniobra en embarcación sea extremadamente difícil, así como el manejar un lanzamiento controlado. Es aquel el momento de salir del agua. Si el viento te atrapó en un lugar en que no estás en condiciones de salir del agua con relativa facilidad, entonces tu elección de la ruta y/o punto de partida fue mala. En otras palabras, si sabes que existe una posibilidad, por muy baja que sea, de enfrentarte a fuertes ráfagas de viento en tu jornada, elige un recorrido que ofrezca puntos de salida del agua.

Los float tubes tienen una excelente flotabilidad y estabilidad, aún con olas en el lago, pero te aseguro que no quieres comprobarlo en carne propia. Yo he cometido aquel error un par de veces en la Patagonia occidental, y créeme que no fue una jornada para recordar con una sonrisa.

Otros datos. Usualmente – aunque depende de cada zona en particular – el viento tiende a ser más fuerte a comienzos de temporada y hacia la mitad del día. Así ha sido mi observación empírica en la Patagonia, donde el viento puede llegar realmente a preocupar.

A la vez, he escuchado algunos mitos que declaran la completa ausencia de eclosiones en condiciones de viento. He podido apreciar importantes movimientos de caddis y de midges en condiciones de brisa leve a moderada. Sucede que con viento, a los emergentes se les facilita mucho la tarea de romper la tensión superficial que tanto les molesta al momento de romper su coraza de pupas para transformarse en adultos alados. Los peces los saben y se apresuran a atraparlos antes que puedan escapar volando. Que se diga que no existen eclosiones se debe a que no es posible detectar las tomadas en la superficie, precisamente porque el agua está agitada.


Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla

Creo que quedó claro. La presencia de viento, ya sea suave o intenso, no es la opción para desechar una oportunidad de pesca. Sólo es necesario considerar las condiciones particulares del entorno que exigirán distintos enfoques en el trabajo del pescador. Sólo será necesario tomar medidas de seguridad (es decir, salir del agua), cuando la velocidad del viento sea tal que imposibilite al pescador embarcado moverse adecuadamente y atente contra la seguridad de la embarcación. Mi conclusión ... las jornadas de pesca en aguas silenciosas distan mucho de ser monótonas.

 


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que se confiesa apasionado de la Patagonia Occidental Austral - la tierra de los vientos. Su dedicación a aguas lacustres australes lo han enfrentando en innumerables ocasiones a los vientos de la región.

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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