Aguas Silenciosas - Técnicas y Trucos para la pesca con Mosca en Lagos y Lagunas - Rodrigo Sandoval

Las Profundidades de un Lago

Los habitantes en un lago sólo viven en una sección superior,
en algunos casos sin llegar a conocer el fondo.

Artículo e Imágenes: Rodrigo Sandoval


Sobrevolar aquel hermoso valle en un monomotor se transformó realmente en una experiencia sobrenatural para mí. Aquel día, a fines de enero, absolutamente despejado, le daba al paisaje un tono sorprendente y a la altura a la que volábamos, las puntas de los verdes coihues parecían al alcance de la mano. A medida que nos internamos por aquel interminable valle, fuimos remontando el curso del majestuoso Río Puelo, y luego sobre el Lago Tagua-Tagua. Más adelante, el Lago Azul a nuestra izquierda, algunos otros lagos de similar belleza, y finalmente, el curso superior del Puelo, saliendo del Lago Inferior. Junto a un cerro, una recta pista nos esperaba. La maniobra de aterrizaje de los dos aviones en los que nos distribuimos fue un verdadero desafío para Eduardo y Andrés, los pilotos de aquella jornada. Así fue mi primera llegada al pequeño poblado de Segundo Corral, a pocos km. de la frontera, en plena cordillera de Los Andes.

Rápidamente nos bajamos del avión para ser recibidos por algunos de los colonos de aquel poblado. Muchas bromas sobre el viento, que dificultó el aterrizaje, se acentuaron al ver los restos de un avión similar, que había corrido distinta suerte sólo un par de meses antes, en la misma pista y con similares condiciones climáticas. En pocos minutos nos fuimos enterando del mínimo ritmo de visitas al que aquellas personas se han habituado. Nuestra llegada, acentuada por tratarse de dos aviones simultáneamente, era casi un evento especial.

Lago tagua-Tagua y lagos del sector de Llanada Grande

Otra noticia que nos sorprendió fue el reporte del clima de los días precedentes. En un año de sequía a nivel nacional, aquella zona parecía estar sufriendo aún más, lo que se reflejaba en los 10 días seguidos de cielos despejados y de temperaturas máximas de 37ºC. Por supuesto, sin lluvias. Era un reporte realmente sorprendente para una zona austral, al sur de Puerto Montt, donde tanto en invierno como en verano, las lluvias se hacen omnipresentes. Media hora de caminata, con mochilas llenas de equipo para dos días y medio, nos separaba de la orilla del Río Puelo, en una sección del curso superior. Al atardecer armamos campamento entre los árboles que cubren la orilla de aquel hermoso río.

Al día siguiente comenzamos una caminata de una hora para llegar a la orilla noroeste del Lago Inferior. Nuestro paso se vio adornado por hermosas muestras del bosque austral, así como de pequeños esteros, afluentes de aquel gran río, que simplemente avanzaban con gran belleza por entre cajones.

Llegó la hora de probar nuestras habilidades en aquel austral lago. Pese a su tamaño, logramos ubicar un par de bahías prometedoras, rodeadas de juncos, con cortes hacia la profundidad que sugerían la presencia de algunos de los legendarios ejemplares que habitan aquel cuerpo lacustre. Fue así como Paul y yo inflamos nuestras apreciadas embarcaciones personales y comenzamos a trabajar algunos patrones de atracción, buscando profundidad, mientras el resto del grupo se abocó a pasear por el hermoso lugar.

El agua no se sentía fría. Para nada. En mi experiencia, eso usualmente significa que la pesca a mediodía es pobre en picadas, sino nula. Así fue, porque flotamos por toda la primera bahía por casi dos horas sin tener el más mínimo asomo de vida salmonídea. Cerca de las 2 de la tarde me cambié de traje, me puse la máscara y me sumergí a las profundidades de una orilla cortada, con la esperanza de hacer un análisis visual de las condiciones del fondo que pudiesen darnos una noción de qué situación lacustre enfrentábamos. No fue una gran sorpresa notar que la temperatura no bajaba notablemente con la profundidad, y de hecho, a lo que estimo fueron más de 10 metros de profundidad, no pude divisar ni la sombra de alguna trucha que pudiese estar buscando refugio del extraordinario calor que estaba experimentando aquella zona.

Lago Inferior

A eso de las 4 de la tarde, me encontraba de vuelta en mi U Boat, arrastrando lentamente un Woolly Bugger negro, atado a mi línea T200 a una profundidad que estimo superaba los 8 metros. Una sorpresiva picada pareció cambiar en un instante la tónica pasiva de la jornada. Pero pocos tirones y una rápida pelea revelaron que era nada menos que una percatrucha la que había atacado mi patrón ofrecido. Eso confirmaba ciertamente las inusuales condiciones de temperatura que aquellas aguas estaban experimentando. La conclusión era obvia. Las truchas, buscando aguas más frescas, se habían retirado a las profundidades huyendo del calor y posiblemente no subirían hacia la superficie por varios días, y lo comenzarían a hacer gradualmente. Sólo otras especies más habituadas a aguas más templadas se encontraban relativamente presentes a cierta distancia de la superficie.

Terminando la jornada, la verdad es que el grupo sólo esgrimía sonrisas, ya que había sido una jornada en gran parte dedicada al paseo y la contemplación del cautivador paisaje del sur. Los que teníamos expectativas previas acerca de la pesca, ya las habíamos desechado, reemplazándolas por una fuerte motivación a seguir recorriendo parte de esta zona, que en mi caso, era una experiencia en nuevas latitudes. Esa idea de aventura siempre me hipnotiza, sin importar la perspectiva de pesca. Bueno, aquella estadía completa en esa zona se extendió por otro día y medio de grandes momentos y recuerdos.


El relato refleja una situación algo extrema. Un lago austral, que normalmente se alimenta de afluentes nivales, pluviales – y en algunos casos, glaciales – encuentra condiciones radicalmente distintas, cuando los ríos afluentes no traen prácticamente agua y el escaso caudal ha logrado adquirir mayor temperatura. Adicionalmente, el mismo aire caliente logra traspasar parte de su temperatura a la capa superior del agua y los rayos del sol pueden penetrar a mayor profundidad provocando la absorción de dicha luz, transformándose en energía calórica. Como resultados de todos aquellos factores, la temperatura de la capa superior del lago aumenta y eso es rápidamente evidenciado por sus habitantes, quienes buscan profundidades que ofrezcan condiciones más adecuadas a sus estándares de supervivencia. La gran sensibilidad a cambios sutiles de temperatura que las truchas y otros peces evidencian, se explica principalmente por el hecho de tratarse de seres de sangre fría, lo que provoca que la temperatura exterior afecte profundamente sus funciones corporales. Son capaces de detectar diferencias de menos de 0,1ºC.

Pero esta migración hacia las profundidades no es ilimitada. Aunque sabemos que hay lagos profundos en los valles a los pies de la cordillera de Los Andes y también en las alturas, las truchas, salmones y otras especies de peces no son capaces de habitar todo el espectro de profundidades, restringiéndose su accionar principalmente a la sección superior, más cercana a la superficie. Aquellas leyendas que hablan de salmonídeos de míticas dimensiones habitando profundidades extraordinarias son verdaderas muestras de la mitología popular. Aunque en lagos de gran tamaño y profundidad, como son el Llanquihue en la austral décima región de Chile, pescadores armados de pesados aparejos y a veces sofisticados señuelos han logrado atrapar ejemplares de gran tamaño a importantes profundidades, la realidad es que existe una profundidad tope a la cual dichos peces pueden sobrevivir.

La limitación física que impide a los peces llegar a mayores profundidades se basa en dos elementos: la temperatura (cada especie maneja un rango propio de temperaturas a las que se puede acostumbrar) y la oxigenación del agua (que va en directa relación con la estratificación de un lago en base a las temperaturas y a la presencia de organismos vegetales que pueden enriquecer las aguas con oxígeno).

Analicemos el caso de los salmonídeos. Estos peces sólo se adaptan a ciertas temperaturas de las aguas en las que habitan. Si se trata de un lago, el cual sube su temperatura, estos peces buscarán la profundidad hasta que el nivel de oxígeno haga insostenible su permanencia a dicha profundidad. Si la temperatura del agua a esa profundidad tope se mantiene demasiado alta para sus organismos, estos peces deberán huir o morir. Tal ha sido la situación de varios de los lagos más habitados en las IX y X regiones de Chile, donde la población de salmonídeos simplemente ha desaparecido, siendo reemplazada por especies nativas de estas tierras, que toleran rangos de temperaturas más elevados.

Absorción de calor en un lago

La principal fuente calórica para las aguas de un lago es la luz del sol. Los sedimentos en suspensión (y también en el fondo), así como los componentes químicos naturales del agua, absorben el calor de la luz del sol a medida que penetra hacia las profundidades. Algo de transferencia de calor se produce entre el aire caliente y la capa superficial, pero es la absorción directa desde la luz del sol el origen primordial de la energía calórica que puede calentar las aguas de un lago. Parte de esa energía calórica se va perdiendo por medio de los ríos efluentes del lago (desagües), así como por radiación hacia el cielo, por transferencia de calor con el aire, y por el constante proceso de evaporación. Pero así como se necesitan enormes cantidades de calor para subir la temperatura apenas en un grado, la pérdida de calor también se realiza a un ritmo bastante lento. Gracias a la acción del viento en la superficie, se producen corrientes que permiten acelerar la distribución del calor hacia diferentes profundidades.

Estratificación de un lago

Para que un pescador logre identificar las condiciones de pesca en las que deberá trabajar, se ve en la necesidad de entender la estructuración a la que se someten las aguas, definiendo áreas específicas dentro del espectro de profundidades a las que se pueden encontrar peces y en cuáles no se los encontrará.

Al comenzar la temporada estival, la mayoría de los lagos, en especial aquellos de altura y/o aquellos ubicados en zonas muy australes, vienen saliendo de su estado de congelación superficial. En ese momento, podemos entender que la capa superficial se encuentra muy cerca de los 0ºC (punto de congelación) y que la temperatura aumenta levemente con la profundidad. Los peces que han logrado sobrevivir a estas condiciones lo han hecho en base a un estado de letargo invernal. La temperatura comienza a equipararse por efecto de las corrientes, del viento, y otros factores, hasta llegar a unos 5ºC, momento en que el agua se encuentra en su punto de mayor densidad (mayor peso). En ese momento se produce un volteo del agua (proceso muy rápido, que ocurre en sólo algunas horas), lo que provoca que las aguas se mezclen quedando a una temperatura uniforme.

A medida que el verano se apodera de la zona, la temperatura de la capa superficial va aumentando en base a los efectos ya mencionados de la transferencia de calor por efecto del viento y en especial por la absorción de calor a medida que la luz logra penetrar hacia las profundidades. El agua de la superficie se mantiene estable por sobre el agua más fría a más profundidad. Se conoce esta capa superficial como Epilimnion (Epi: "sobre"; Limno: capa), la cual se mantiene a una temperatura bastante uniforme (superior a la capa más profunda), por efecto del viento que la hace circular libremente, así como del efecto de las olas y de la presión atmosférica. Dependiendo de cada lago, esta capa superior puede extenderse hasta unos dos metros, o incluso a profundidades de casi treinta metros en lagos de mayor temperatura, hacia finales del verano.

Una analogía en esta estratificación se logra al imaginarse un vaso lleno de agua, al cual se le agrega una porción de aceite, que posee una densidad muy distinta. Ambos líquidos tenderán a separarse, formándose una estratificación natural. El mismo concepto se aplica a los lagos, en los que se tiene esta capa superior de una densidad diferente a la capa inferior.

Bordeando el límite inferior de esta capa inicial, se encuentra una transición muy abrupta, en la que se nota un drástico cambio en la temperatura y también en el nivel de oxígeno disponible. Esta capa conocida como Thermocline marca la frontera entre aguas habitables y aguas pobres para sustentar la vida. Es este el nivel más profundo al que llegan los peces y en ningún caso serán capaces de permanecer a mayor profundidad. Esta delgada franja de agua puede en algunos casos tener hasta 1 metro de espesor, en cuyo caso se puede a su vez subdividir en dos subcapas: Metalimnion y Chemocline, que no son más que delgadas transiciones de temperatura y nivel de oxígeno decrecientes.

La capa inferior de un lago, que va desde esta Thermocline hasta el fondo del lecho se conoce como Hypolimnion (Hypo: "bajo"). En términos simples, esta capa claramente distinguible en épocas templadas y calurosas, es el área más fría de un lago, y virtualmente carece de oxígeno. Usualmente, es una capa absolutamente oscura, por lo que ningún tipo de vida acuática puede sustentarse. Esta capa puede ir desde los veinte y a veces treinta metros, hasta el fondo, indicando claramente el área en que ningún pez se encontrará.

Estratificación de un lago.

Lagos Temperados v/s Lagos Fríos

La estructura de estos dos tipos de lagos no difiere enormemente, ya que las capas mencionadas se encuentran perfectamente presentes. Pero en los lagos más bien templados se encontrarán distintas especies de peces que en lagos más fríos, ya que, como se indicó anteriormente, cada especie de pez maneja un rango de temperaturas específico en el cual se sienten con relativa comodidad y pueden mantenerse. Por ejemplo, en lagos más temperados, como tantos existen en los valles de Chile Central, la capa superior puede llegar hasta los 10 metros de profundidad en verano, ya que usualmente se trata de lagos de escasa claridad en sus aguas. Las poblaciones de salmonídeos son completamente ausentes, siendo reemplazados por especies distintas, como lo son los pejerreyes, la carpa, y la tenca, y en algunos casos, las percas. En lagos afectos a menores temperaturas, las distintas especies de truchas y salmones se hallan a gusto, lo que en muchos casos provoca la ausencia de las especies acostumbradas a mayores temperaturas en el agua.

En los lagos que contienen sólidas poblaciones de truchas, las temperaturas excesivamente elevadas en verano, por periodos prolongados, como se describe en relato inicial de este artículo, los peces buscarán la profundidad, escapando de aquellas altas temperaturas. Si el efecto calórico es muy drástico, los peces se mantendrán justo en la Thermocline, que mantiene temperaturas más frías y un nivel de oxígeno apenas suficiente para mantenerlos.


Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia

Las conclusiones que pueden extraerse son varias, pero la principal es el drástico concepto de la existencia de esta estratificación del agua de un lago, indicando en forma absolutamente inequívoca que los "monstruos de las profundidades" no viven a tanta profundidad. Para el pescador con mosca, eso es una buena noticia, indicando que de una u otra manera, las potenciales capturas trofeos se encuentran al final de una línea de hundimiento poderosa, trabajada con mucha lentitud y paciencia.

Por otro lado, queda claro para el pescador, que a fines de la primavera y comienzos del verano, los peces aún se encuentran habitando un lago cuya capa superior, la Epilimnion, que en ese momento difícilmente se extiende por más de diez o doce metros, lo cual indica indiscutiblemente que la profundidad a la que se podrá pescar no necesariamente es excesiva. Si los peces suben aún más a la superficie dependerá de la actividad de su fuente de alimento y sus condiciones de protección.

Este es otro ejemplo más de la verdadera personalidad que pueden llegar a tener las aguas silenciosas.


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres.

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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