Pescando en Lagos Andinos - Rodrigo Sandoval

Aquel fin de semana de enero, hace varios años, decidí irme solo, absolutamente solo rumbo a la cordillera centro-sur. Un sábado en la mañana, muy temprano, agarré mi saco, mi carpa, mi bolso y equipo de pesca, una caña #4, una #7 y un par de cajas de moscas. Creo que agarré algo del refrigerador mientras iba saliendo. Me subí a mi jeep y tomé la carretera, teniendo una noción poco definida de mi destino. Después de probar suerte en dos arroyos (uno de ellos un fantástico spring creek), que están camino al sur, me acerqué ese mismo sábado en la tarde a la zona del Río Maule, a unos doscientos y tantos kilómetros al sur de mi hogar, en la agobiante ciudad de Santiago. Quedando aún un par de horas de luz por delante, volví a armar mi caña #4, con la que ya había experimentado unas muy delicadas capturas en uno de los arroyos esa misma mañana. Vi algunas caddis volando, pero poca actividad. Me la jugué por una wet humpy, con gran éxito, capturando varias combativas truchas de 20 cm. en los largos runs del Maule superior.

Llegada la noche avancé todo lo que pude hacia la cordillera alta, por el mismo camino que cruza la cordillera hasta territorio argentino. El horario de aduana (ya cerrada) me detuvo, por lo que me instalé con la carpa a orillas del Maule, dos kilómetros antes de las oficinas. A primera hora del día siguiente fui el primer registrado para avanzar hacia la sección superior del Valle del Maule. A eso de las 9:30 AM estaba estacionando mi auto a orillas de la Laguna del Maule, una laguna realmente cordillerana, construida por el hombre por medio de una represa, con el objeto de controlar el flujo de agua por el Maule hacia el embalse Colbún, un centenar de kilómetros río abajo.

Mi primera sorpresa, aparte de aprovechar un día absolutamente soleado, fue el ver la orilla más próxima absolutamente cubierta de personas. Se trataba de pescadores "deportivos" que habían pasado la noche en el lugar, y ahora se encontraban literalmente codo con codo cubriendo muchos metros de orilla, cada uno sentado con su caña en alto y lienza apuntando hacia el agua. Que yo sepa ningún señuelo artificial es pescado con tal pasividad de movimiento, por lo que la evidencia de pesca con carnada (absolutamente ilegal para la pesca de salmonídeos en el territorio chileno) fue un verdadero golpe en el estómago, que hasta el día de hoy me molesta recordar. Pero fue aún, cuando vi como un par pescadores lograron capturar unas pequeñas truchas arcoiris, y luego, sin ningún miramiento, "embolsarlas".

Decidido, a pesar de aquel desagradable espectáculo, a hacer de aquel un buen día, metí mis waders en una mochila, y junto a mi caña #7 (una Thomas & Thomas Emerger, que conservo con gran cariño), partí caminando hacia una retirada playa que no evidenciaba presencia de aquellos inescrupulosos personajes. Unos 40 min después me encontraba completamente solo, una vez más, con la lejana vista de los depredadores en una orilla opuesta. Me preparé, me vestí para el agua, y comencé a observar la estructura. Era claramente un lago desprovisto de vegetación, inserto entre impactantes montañas, absolutamente adornado en un tono esmeralda por el efecto del sol directo sobre el agua y reflejándose parte los rayos en el fondo de arena. No había ningún tipo de acción que me orientara a alguna estrategia en particular, por lo que decidí internarme de a poco, desde la orilla, y buscar algún tipo de canal sumergido, corte o algo que pudiese determinar presencia de peces al acecho. Pensando en la casi ausencia de vegetación, las posibilidades alimenticias se limitaban a algunas posibles especies de Diptera (mosquitos) y crustáceos (scuds). Era evidente que las truchas habitantes de esta laguna no acostumbraban a ver abundancia de comida. Otro factor posiblemente influyente debía ser el ataque a alevines de truchas, como acto de canibalismo, muy común en estas especies de peces.

Una línea T200 (shooting taper) era una buena ayuda para sortear las ráfagas indetenidas que cruzaban la superficie del lago. Mi elección del patrón se basó en la opción de imitar algún alevín. Simplemente un Muddler Minnow de tonalidad gris.

Fueron varios los lanzamientos que realicé por toda aquella playa. En algunos casos dejaba que la mosca llegara muy al fondo, para recoger lentamente imitando un pez distraído recorriendo el fondo. Otras, no permití mucho tiempo de hundimiento y recogí con mayor rapidez, imitando el escape de un pez herido. Avancé hacia el sur por aquella orilla, con mucha paciencia y disfrutando del día. Hasta que llegó aquel tirón. Fue sólo un tirón, pero fue clarísimo. No era una trucha del tamaño de las que vi sacar unas dos horas antes. Era claramente un espécimen de mayor volumen.

Lago Andino

Volví a lanzar, repitiendo la misma recogida anterior, esta vez buscando un trayecto un poco más diagonal. Me pareció sentir una nueva picada cuando me quedaban pocos metros que recoger. Alcancé a ver un oscuro cuerpo que nadada histéricamente hacia y desde el curso en que traía nadando mi patrón ofrecido. Lancé una tercera vez. Probé la misma profundidad, casi el mismo trayecto de nado, pero a mitad de la recogida me detuve por sólo cinco segundos. Luego comencé una recogida más frenética. Eso gatilló el ataque fulminante. La picada fue aún más feroz que la primera, y la trucha claramente se clavó. Al sentir el anzuelo, comenzó a arrancar a gran velocidad rumbo al centro del lago. Luego, al ver que mi carrete no le daba mucha oportunidad, siguió con explosivas carreras hacia la derecha e izquierda por unos dos minutos más. Poco a poco comenzó a rendirse, y con gran paciencia, pero tan rápido como pude, la acerqué a la orilla. Era un musculoso y bello ejemplar de trucha arcoiris de unos 40 cm. de largo. Mi Muddler aún clavado limpiamente en su mandíbula inferior fue rápidamente removido. Por la intensidad de aquella pelea, la trucha se excedió más de la cuenta, por lo que necesité de más de diez minutos para lograr que reaccionara. Luego, con un vigoroso coletazo, se despidió rumbo a sus aguas protegidas.

Recogí la línea, me saqué los waders, tomé mi mochila y me fui de regreso al auto. El día ya no podía ser mejor ... para qué abusar.


El relato está principalmente basado en un lago de la alta cordillera, construido por el hombre: un embalse. Pero su origen artificial no lo hace distinto a cualquier otro lago andino que se encuentran repartidos por gran parte de la extensión de la Cordillera de Los Andes. Es cosa de ver el mapa y ver que existen numerosos pequeños lagos y lagunas no muy lejos de altas cumbres que hacen de frontera chileno-argentina. Como sabemos, los salmonídeos no son originarios de estas latitudes, por lo que su presencia se debe a siembras realizadas en algún momento de la historia. Tal es el caso de todos o casi todos los lagos artificiales, pero también es el caso de lagunas naturales más pequeñas, que de una u otra manera mantienen una conexión con algún efluente que esté en contacto con aguas sembradas de salmonídeos en algún momento del siglo XX.

Al mirar el mapa no es evidente determinar qué lagos pueden tener truchas y cuáles no. En algunos se sembraron y estos peces pudieron y han podido sobrevivir por largo tiempo. En otros, su suerte fue diferente. Las características que determinan el éxito de un lago y no de otro dependen de: (1) fuentes de alimento para los peces; (2) características químicas y de temperatura del lago a través de las distintas épocas del año. Algo de eso está descrito en la edición anterior de esta columna, "Las Profundidades de un Lago", donde se explica la estratificación que sufren las aguas en cualquier lago. La mejor manera que he descubierto para averiguar de la existencia estable de truchas en un lago en particular se basa en el método menos científico de todos. Trato de preguntar en casa de algún lugareño que eventualmente pueda realizar visitas a un lago en particular.

Suponiendo que ya tenemos identificado un lago en particular, en el que con certeza sabemos de la presencia de truchas, entonces hay que conocer algunas características que lo diferencian de lagos de similar magnitud encontrados más abajo en los valles.

Características de los Lagos Andinos

La primera característica es evidente a simple vista. Dadas las alturas en la cordillera en la que se encuentran estos lagos, la ausencia casi total de vegetación es un hecho definitivo. En la foto al comienzo se observa un llamativo arbusto florecido en naranjo, a orillas de un lago andino. Ese tipo de vegetación es la única que se puede encontrar, con la posible adición de pasto tipo coirón y algunas algas acuáticas. Esta condición de escasez de vegetación – ya sea terrestre o acuática – sumado a las condiciones ambientales más extremas (viento, bajas temperaturas, crudos inviernos), provocan la ausencia de la mayoría de las especies de insectos que los pescadores con mosca identifican como sus objetivos a imitar. Por ejemplo, en los pequeños arroyos afluentes de estos lagos es muy difícil encontrar Stoneflies, así como caddis. En el lago mismo, las caddis tan abundantes en lagos de menor altura, son absolutamente desconocidas. Cosa similar ocurre con gran parte de las especies de Odonata, aunque son algunas familias muy determinadas las que mantienen su presencia en este tipo de lago.

La especies de insectos que efectivamente pueden encontrarse incluyen, como se mencionó, algunos Odonatos, algunas especies de mayflies que se han adaptado a vivir en estas condiciones, y en particular una no despreciable variedad de mosquitos (Diptera) que son capaces de resistir condiciones sumamente extremas. Paralelamente, otros organismos que en otros lagos a veces no son tan abundantes, son los pequeños crustáceos conocidos en inglés como scuds. Estos pueden llegara a ser una fuente importante de proteínas para los peces, logrando establecer poblaciones bastante saludables de truchas en los lagos en que estos organismos abundan. Las eclosiones pueden registrarse en cualquier época, pero claramente se concentran hacia primavera y verano. Son sólo algunas especies de Diptera las que son capaces de eclosionar en otoño y finales del invierno, cuando el frío se hace insoportable para otros seres.

La misma ausencia de importantes colonias vegetales provoca que el nivel de oxigenación de los lagos dependa esencialmente de los afluentes. Muchos de estos no son más que arroyos, que no aportan una cantidad de caudal importante, por lo que su cooperación con la oxigenación del cuerpo lacustre es más bien limitada. Por consiguiente, la población de salmonídeos sustentable en estos lagos andinos – y no es de extrañarse – no puede tener la misma densidad que en lagos a menor altura.

Pero esta reducida densidad poblacional puede, en algunos casos en que el alimento lo permite, desarrollar especímenes de mayor tamaño, ya que la competencia es menor. Al encontrarse en menores números, cada individuo puede aprovechar de mejor manera los recursos alimenticios que el lago puede ofrecer. Es el caso que se ha dado en varios de los lagos artificiales, donde las truchas sembradas originalmente décadas atrás han llegado a un equilibrio razonable, en que la rotación de individuos no es muy alta, pero muchos de los adultos han llegado a tamaños muy apreciables.

Lago Cordillerano en Invierno Lago Cordillerano en Primavera Lago Cordillerano en Verano

En los lagos cordilleranos, la influencia de los meses fríos es más drástica que en lagos a menor altura. En invierno la acumulación de nieve puede ser abundante, así como la posibilidad de congelamiento. En verano se podría suponer una disminución radical del agua transportada por los afluentes, mientras en primavera, los deshielos pueden llegara a influir poderosamente en la claridad del agua. En esta secuencia de tres fotos se aprecia el mismo lago enfrentando completamente distintas condiciones en distintas épocas del año, aunque incidentalmente con niveles de agua similares.

La estructura de estos lagos también ofrece características especiales. La mayoría de estos cuerpos se encuentran encajonados entre cerros de gran altura. En la cordillera de Los Andes, gran parte de estos tienen un origen glacial y/o volcánico. Se trata de pequeñas depresiones entre los valles cordilleranos donde el hielo retrocedido ha dejado una acumulación importante de agua, renovada por los deshielos aledaños. Esta condición provoca que en el gran porcentaje de los casos, los lagos ofrecen orillas que abruptamente se inclinan hacia las profundidades. En ocasiones existirán algunos sectores bajos, idealmente con fondo arenoso o de materiales más suaves. Son estos los lagos en que los scuds pueden encontrarse con mayor abundancia, y por consiguiente ofrecer a los peces una mejor fuente de alimento.

Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia
Profundidades de un Lago

Varios de estos lagos se congelan en invierno, y por ello puede que en algunas ocasiones hayan provocado la muerte total o casi absoluta de todos los peces habitantes en sus aguas. Esta muerte se produce por la detención de producción de oxígeno, o bien por el volteo en primavera, en que las densidades de agua del lago, a distintas temperaturas, se mezclan bruscamente provocando una rápida caída en el nivel de oxigenación del lago, matando así por asfixia a sus habitantes más volubles. A la vez, las condiciones de cada temporada ofrecen un escenario a veces radicalmente distinto, al que los peces deben adaptarse para poder sobrevivir. Además del mencionado congelamiento en invierno, los afluentes en primavera pueden alterar la composición y claridad de las aguas. En invierno, la nieve inhibe la proliferación de muchas de las especies de insectos, y si el paisaje se mantiene nevado por muchos meses, las fuentes de alimento permanecen en inactividad.

Aún así, si las truchas han logrado encontrar el punto de equilibrio entre sus necesidades y todas las duras condiciones ambientales, es posible encontrar ejemplares que seguramente estarán más que dispuestos a atacar cualquier posible ofrecimiento de comida que asemeje algunos de los organismos a los que se han acostumbrado a encontrar. Estas condiciones pueden ofrecer excelentes oportunidades al pescador preparado.

Patrones para Lagos Andinos

Mi elección de moscas cuando mi destino incluye un lago de altura se basa principalmente en los mencionados crustáceos, algunos streamers para sugerir descuidados alevines de trucha que aquellos grandes adultos aprovechan como alimento. También incluyo una completa división de imitaciones de larvas y pupas de mosquitos. De vez en cuando algunas de las ninfas genéricas y clásicas producen resultados.

He aquí algunos de los patrones puntuales:

Woolly Bugger Anzuelo: 2x, para Streamer. Por ej: Mustad 9672. Tamaños 6 a 10.

Cola: Marabou color oscuro

Cuerpo: Chenille color oscuro, con una una pluma (hackle) de color similar, enrollada desde la parte más delgada a la más gruesa hacia adelante.

Ernie's Scud Anzuelo: estándar para ninfa. Por ej: Mustad 9671. Tamaños 16 y 14

Cuerpo: Material de forrado (dubbing) de color más bien claro. Por ej: crema; verde agua.

Espalda: Un par de fibras de flashabou accent, utilizadas como cola, espalda, y antenas.

Bead Head Prince Nymph Anzuelo: estándar para ninfa. Por ej: Mustad 9671. Debe incluirse una bola de acero (dorada) al comienzo. Tamaños 10 a 14

Cola: Dos fibras de goose biot color oliva o café.

Alas: Dos fibras de goose biot color blanco.

Cuerpo: fibras de pavo real, incluyendo un enrollado de cinta dorada.

Collar: una pluma pequeña enrollada dos o tres veces.

Bead Head Hare's Ear Anzuelo: estándar para ninfa. Por ej: Mustad 9671. Debe incluirse una bola de acero (dorada) al comienzo. Tamaños 10 a 16.

Cola: Fibras de pluma o de los costados de la máscara de liebre. Deben ser fibras más bien resistentes y del largo adecuado.

Cuerpo: pelos de liebre.

Espalda: fibras de pluma tiesa, como el pavo, de color oscuro.

Es cosa de paciencia y de algo de investigación en la búsqueda de lagos andinos que han logrado ofrecer un equilibrio a sus habitantes salmonídeos. Yo no conozco todos los de este lado de la cordillera (el chileno, por supuesto), así que es tarea de cada uno de nosotros el buscar su propio nicho de excelente pesca en las Aguas Silenciosas de la Cordillera.

Artículo y Fotos: Rodrigo Sandoval


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres. En estos incluye algunos de los lagos andinos que se encuentran en la cordillera central.

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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