Aguas Silenciosas. Pescando entre Juncos - Rodrigo Sandoval

El día estaba frío. Los anteriores habían sido también fríos, pero hoy el día prometía un nuevo nivel de bajas temperaturas. Era recién nuestra segunda jornada de pesca en aquellos lagos del Parque Nacional Puyehue, en el sur de Chile. Para mí siempre han ejercido una fascinación especial, por la presencia imponente del bosque impenetrable y por la increíble magia que producen sus aguas.

Nuestro grupo era grande. Casi el más grande con el que había ido de fin de semana de pesca al sur, sin contar las jornadas como guía. En este caso, éramos siete, algunos flotando en sus float tubes y otros en botes. Todos muy esperanzados en las promesas de productividad de esta laguna. Fue así como nos distribuimos por toda la orilla, intentando mantener una distancia aceptable entre nuestro vecino, de modo que aunque a ratos nos juntábamos entre dos o tres, la mayor parte del día permanecimos solitarios en conjunto.

Comenzamos todos presentando ninfas, ante la evidente ausencia de actividad de superficie. Líneas de distintas densidades y pesos se sorteaban entre los presentes, buscando diferentes profundidades de presentación. Así pasamos un par de horas recorriendo las evidentemente productivas orillas cubiertas de juncos de aquel cuerpo lacustre. Poco a poco comenzaron a escucharse y verse manifestaciones de éxito, mientras unos y otros en forma alternada enseñaban maniobras de pelea con algunas de las combativas arcoiris del lago, y en ocasiones algunas marrones. De cuando en cuando, nos cruzábamos para asistir a nuestro compañero al sacar una foto con su captura e intercambiar experiencias acumuladas de esa mañana.

Peleando entre Juncos

Pasando un rato, la agresividad de las truchas pareció disminuir para quienes trabajaban los cortes a lo profundo que caían desde la línea de juncos de la orilla. Un par de nosotros decidimos probar suerte en algunas pequeñas bahías que se formaban entre los juncos, hasta que pudimos notar en más de una ocasión, movimientos violentos en las bajas aguas entre los juncos. No cabía duda, se trataba de truchas cazando pequeños alevines o imponentes ninfas de libélula entre los troncos de la vegetación de los sectores bajos de la orilla. Lanzar no era evidente, ya que la posibilidad de engancharse en las plantas era amplia. Pero con paciencia, fuimos recorriendo un gran campo de juncos que parecía extenderse desde el denso bosque de la orilla. Mi compañero más cercano, posicionado en alto sobre un bote, logró colocar un patrón adecuado en un canal que se formaba, y sólo breves segundos después contaba con una hermos arcoiris peleando por librarse al final de su línea.

Poco a poco fuimos encontrando más lugares en que una presentación y recogida eran factibles, gracias a lanzamientos de gran precisión y mucha muñeca. Una hora después contábamos con varias capturas en el mismo sector y una claridad absoluta de las condiciones que aquellos peces estaban experimentando.

La fórmula y condiciones de este éxito fueron difundidas entre nuestros compañeros a la hora de almuerzo, luego de lo cual, todos pudieron expermientar su propia vivencia de la pesca con mosca entre juncos.


Suena tan simple que no parece constituir ualgo realmente novedoso. Pero es muy poca la cantidad de pescadores que se aventura a intentar presentar un patrón entre los canales y reducidos espacios limpios entre los campos de juncos en los sectores bajos de un lago. Por un lado, la presencia de estas plantas es señal evidente de existencia de poblaciones de insectos, por lo que las truchas tenderán naturalmente a buscar estos lugares para tener fuente de alimento abundante.

Es una condición innegable que las truchas prefieren la seguridad de los sectores profundos para realizar sus cacerías, ya que la profundidad les da la protección que requieren. Pero es también claro que a mayor profundidad la población de insectos disminuye. Aún más, los insectos acuáticos requieren de la presencia de vegetación tanto como alimento com por oxigenación y protección para poder subsistir. Esa situación es conocida por las truchas.

Sucede, entonces, cuando la temperatura de un lago no es muy alta, los salmonídeos están dispuestos a recorrer sectores de menor profundidad, ya que no se tratará de aguas demasiado cálidas para soportarlas. A la vez, luego de una lluvia intensa, como la ocurrida en días previos al relato precedente, el nivel de lagos de este tamaño se ve rápidamente afectado, dando la oportunidad a los peces de recorrer estos bosques de la orilla con mayor nivel de agua.

Entre los juncos

Aventurarse a pescar entre los juncos puede llegar a ser sumamente activo, ya que por la poca profundidad es factible llegar a ver a los peces sucrcando entre los tallos sumergidos. Es posible identificar las típicas "V" que las truchas producen con su aleta dorsal en la lámina superficial, a medida que rondan los sectores bajos en plena cacería. Eso, de por sí, es suficiente para entusiasmar a cualquier pescador.

Para enfrentar la pesca en estos sectores, la técnica y precisión en el lanzamiento son factores sumamente detreminantes, así como lo es la presentación y recogida del patrón ofrecido. Se trata de ubicaciones sumamente restringuidas en cuanto a espacio de colocación de la mosca, así como de lanzamiento y por supuesto, de acción de la misma mosca.

Primero que nada, algo que puede o no resultar obvio. La línea a utilizar es una línea flotante. Ya sea una WF o una DT, la línea debe mantenerse en la superficie. En muchos casos la cristalinidad del agua de la orilla ofrece visibilidad a toda prueba. Simultáneamente, la misma presencia de los juncos provee una protección al viento, por lo que la superficie no se verá alterada, sino que permitirá que cualquier pez sea capaz de identificar cualquier objeto en la superficie. Esta condición exige el uso de líderes de longitudes superiores a los tres metros.

Resultado pescando entre juncos

Si no se trata de aguas profundas, los patrones deberán nadar cerca del fondo, por entre los canales formados en campo de juncos, por lo que no se debe lastrar dichos patrones, salvo el uso de bead heads o cabezas de acero.

El lanzamiento debe centrarse en movimientos cortos, breves y directos, de modo de minimizar el disturbio en el aire y en la superficie del agua. Es requisito del pescador la capacidad de efectuar lanzamientos de gran precisión por lo que recomiendo varias jornadas de práctica en un parque o en una plaza, intentando posicionar moscas simuladas en espacios reducidos. Práctica es lo que permite la precisión requerida para este tipo de pesca.

Posicionar la mosca en el lugar adecuado es sólo la mitad del trabajo, aunque diría yo que la mitad más difícil. Aún así, parte no menos importante es la acción de nado impuesta al patrón elegido. Muchos de los organismos que estos peces buscan entre los juncos corresponden a ninfas de insectos del orden Odonata, que incluye a las especies de libélulas o matapiojos en estado inmaduro. Todos estos insectos, por su tamaño, constituyen presas favoritas de las truchas, por lo que su motivación a cazarlas es alta. También son perseguidos en estos sectores los alevines de truchas, que por su tamaño ofrecen una excelente fuente alimenticia a sus caníbales mayores.

Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

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El Equipamiento para Lago
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Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia
Las Profundidades de un Lago
Lagos Cordilleranos
Capas para Flotar en Lagos
Aguas Quietas en Ríos

La mosca, luego de ser posicionada, se dejará hundir brevemente, para alcanzar una profundidad cercana al fondo (que es bajo en este lugar). Luego, con cortos tirones y ritmos erráticos, se comienza a recoger el ofrecimiento, esperando que alguna trucha detecte el nado y se abalance sobre su pretendida presa. Estas situaciones de alta emoción son sólo superadas por la oportunidad de ubicar visualmente al peza antes de hacer la presentación.

Los peces de un lago no necesariamente se mantienen en la oscura profundidad como lo dicta la creencia popular. Esta situación es más factible en los meses más calurosos, pero en otoño y primavera, en especial después de intensas lluvias, las truchas sabemn que su alimento será fácilmente obtenido en los sectores bajos, en especial si la vegetación abunda.

Es labor del pescador desarrollar las habilidades necesarias para poder presentar y trabajar patrones en estos sectores, con la delicadeza necesaria.

Suerte en la pesca en las aguas silenciosas.


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres.

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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