Aguas Silenciosas - La Línea Flotante en un Lago - Rodrigo Sandoval

Uno de los errores comunes que solía cometer al llegar a un lago y observarlo desde su orilla, particularmente en un día ventoso, es que tiendo a pensar que la orilla en la que me encuentro carece de estructura adecuada y por tanto es la orilla opuesta aquella más recomendable de pescar. Es el clásico síndrome de “la orilla del frente”. En mi defensa, suelo acompañar esta sensación con el hecho lógico de llegar a un lago siempre por la orilla más concurrida, por tanto aquella con la menor probabilidad de ofrecer buenas condiciones de pesca.

Pero hace un tiempo, un par de guías argentinos me recordaron en forma explícita cuan limitada es esta visión. Sucedió en uno de los hermosos lagos del Parque Nacional Los Alerces, cerca de la localidad de Esquel.

Era un día de diciembre que se mostraba nublado y con viento reinante, sin ser extremo. Llegamos en dos camionetas al camping de dicho lago, que mostraba evidencia clara de ser un centro sumamente visitado en época veraniega, pero en este extraño día de primavera éramos los únicos en todo el sector. La primera salida fue en bote, precisamente a pescar la orilla del frente, utilizando líneas de hundimiento y shooting tapers con grandes streamers lanzados desde la comodidad del bote. Fueron buenos resultados y terminamos el día de vuelta en el campamento comentando el buen resultado y la ferocidad de las agresivas marrones que atacaban nuestros Marabou Muddlers sin piedad.

Al día siguiente proseguimos con nuestra exploración de la orilla opuesta del lago, probando con distintas técnicas, siempre desde el bote y en las bocas del lago. A mediodía nos volvimos a dirigir al campamento a reunirnos con el resto de la gente. Almorzamos muy bien y poco a poco nos levantamos para continuar nuestra experiencia de pesca en el lago. A pocos metros de nuestro improvisado comedor se encontraba la orilla oriental del lago, la misma que enfrenté maravillado al llegar el día anterior y que califiqué de “poco auspiciosa”. En nuestro grupo compuesto solamente de guías (y sólo uno era chileno), preparándonos para una nueva temporada, dos de ellos tomaron la iniciativa en base a su historia y experiencia pescando con mosca en aquellos lagos del parque. Sin dudarlo tomaron una caña #3 cada uno y armaron una línea flotante con un largo líder de más de 3 metros. En la punta, uno de ellos puso una versión propia de un derivado de la Stimulator y el otro puso una interesante ninfa de libélula. Me quedé en la orilla con la idea de tomar varias fotos de ellos lanzando, ya que la ocasión ameritaba ser documentada en forma gráfica.

Se internaron sólo algunos metros por la suave gradiente de la orilla hasta quedar distancia razonable de unos tímidos juncos aislados que se mostraban en lo que al calmarse el viento pareció ser un corte hacia la profundidad. Comenzaron lanzando sus patrones cerca de los esporádicos juncos y recogiendo de vez en cuando, inclusive aquella mosca presentada en la superficie. “Hay que agitar la superficie para llamar la atención”. Así fue, ante mi no despreciable sorpresa, cuando Adrián, el que estaba más a la izquierda enganchó la primera trucha. Una hábil maniobra culminó con la imagen de una hermosa arcoiris con la pariente de la Stimulator limpiamente clavada en el borde la mandíbula inferior. Instantes después una colorida fontinalis o trucha de arroyo era liberada por Abel, dándome la oportunidad de fotografiarlos a ambos con sus respectivas capturas.

Amo profundamente la fotografía y disfruto de escenas maravillosas tanto naturales como en jornadas de pesca. Pero llegó el momento en que me sentí satisfecho con las fotos que había sacado y simplemente corrí a buscar mi Winston LT #3, la armé con una línea floating XPS de Scientific Anglers y un líder de unos 12 pies, terminado en 5x. Abrí mi caja buscando inspiración y terminé sacando una ninfa de libélula (damselfly) en número #10. Me ubiqué en el extremo derecho del sector trabajado, a cierta distancia del resto de los pescadores. Comencé lanzando corto y con cada lanzamiento fui alargando el alcance hasta cubrir un pequeño manchón de juncos por todos los lados. Tuve un par de picadas y a la tercera una vigorosa arcoiris se quedó clavada de la imitación. Una rápida foto por parte de uno de mis compañeros de jornada graficó mi disfrute de este tipo de pesca, demostrando que el uso de la línea de hundimiento no es obligatorio en la pesca en lagos.


Existe en la mayoría de los pescadores un paradigma bastante fundamentado. Al enfrentar la pesca en lago se presupone que los peces evitarán los sectores bajos y buscarán las profundidades. Por esta razón se recurre en el gran porcentaje de las ocasiones al uso de líneas de hundimiento, que principalmente buscan ofrecer las imitaciones a los peces que precisamente se encuentran a cierta profundidad, presuponiendo que no serán tentados a subir hacia la superficie a atrapar su comida. Al menos no si es que no la hay en abundancia.

Pero el relato es un ejemplo claro de que esta situación es una verdad parcial, ya que los hechos demuestran que la alimentación de las truchas también tiene su fuente en sectores de poca profundidad, particularmente en busca de presas que estén cerca de la lámina superficial.

Condiciones que invitan a la pesca cerca de la superficie

Hay cierta lógica en esta actitud de los peces, al preferir alimento en la parte superior de la columna de agua.

En primer lugar, cualquier eclosión importante de insectos que sea relativamente rápidos emergentes. El caso típico de las ninfas de mayfly del grupo de los swimmers, como las callibaetis. Estas ninfas, aún siendo de pequeño tamaño, llegan a su momento de mutar de inmaduro a adulto y nadan activamente hacia la superficie, donde salen de su exoesqueleto y emergen como adultos alados. Usualmente a los insectos de pequeño tamaño, como los mosquitos y las pequeñas mayflies y caddisflies tienen grandes problemas para romper la tensión superficial (fenómeno físico que ocurre en la superficie del agua), por lo que su emergencia a adulto tarda un poco más de tiempo que en otras especies de insecto de mayor tamaño, dando la plena oportunidad a laos peces a alimentarse de estos emergentes. Por otro lado en el caso de otros órdenes de insectos, como lo son las grandes damsel y dragonflies, esta emergencia se produce fuera del agua, en tallos y juncos. Es entonces en las eclosiones de mayflies y de algunas caddisflies que las truchas se volverán muy adeptas a alimentarse activamente cerca de la superficie, dando la seria oportunidad de usar patrones de imitación de emergentes y adultos con líderes finos y líneas flotantes.


El uso de la línea flotante no es necesariamente una práctica condicionada a la pesca de orilla. Desde una embarcación es posible recorrer una variedad interesante de lugares presentando moscas muy cerca de la superficie.

En segundo lugar, los bajos de un lago son lugares que por su baja profundidad y efecto de los rayos del sol ofrecen condiciones ideales para la proliferación de vegetación y como consecuencia, la proliferación de insectos. Desde pequeñas larvas de mosquitos que se arrastran por el fondo, hasta los cazadores del mundo de los insectos: las ninfas de libélula, que nadan por entre el bosque de algas en busca de sus presas menores. Los peces saben que estos bajos son una fuente de alimento constante y abundante, y aunque en ocasiones no les sale fácil abandonar la comodidad y seguridad de la profundidad, en días ventosos, en que la visibilidad desde fuera hacia adentro del agua disminuye, estos peces recorren estos lugares de poca profundidad buscando su alimento. Nuevamente, una oportunidad ideal para presentar algún patrón de imitación o de atracción, como el mencionado en el relato, trabajado con habilidad con una línea flotante que permite un recorrido largo por estas camas de vegetación en los bajos.

Cambiando del mundo de los insectos al mundo de los crustáceos, tanto las grandes pancoras, como los pequeños scuds, acostumbran rondar estos sectores con cierta abundancia en vegetación, recorriendo el fondo a no mucha distancia de la superficie. Una vez más, la misma situación anterior, las truchas buscan estos organismos que forman parte de su dieta en estos sectores de baja profundidad, aunque usualmente no están tan cerca de la superficie, sino que hasta a un par de metros de profundidad. Sigue siendo una ocasión ideal para el uso de una línea flotante, trabajando una imitación a sólo un metro o metro y medio de la superficie, de modo que siga siendo claramente visible desde cualquier lado en las cercanías.

Presentación de patrones cerca de la superficie

Hay ciertas consideraciones que deben tomarse en cuenta al enfrentar la pesca con el uso de líneas flotantes en lagos y lagunas. En primer lugar, aunque no en relación directa, es muy posible que haya que manejar muy bien el lanzamiento de distancia, particularmente al pescar vadeando desde la orilla. En muchos casos “pescar cerca de la superficie” puede incluir sectores bajos que tienen más de un metro y medio de profundidad, lo cual supera en la capacidad de vadeo seguro de la gran mayoría de los pescadores, me incluyo yo mismo. Esto implica que hay que vadear razonablemente hasta una profundidad de un metro y sólo un poco más, y efectuar lanzamientos desde aquel punto a los lugares más prometedores, es decir, aquellos puntos en los alrededores que ofrezcan algo de estructura. Por lo tanto existe una limitada condición de posible posición para efectuar estos lanzamientos, lo cual, evidentemente, requiere la habilidad de posicionar la mosca con precisión a cierta distancia.

Por otro lado, una ventaja usualmente despreciada, es que para el pescador que en ríos no logra dominar el manejo de la línea para presentaciones naturales, sin arrastrar la mosca y/o la línea, puede despreocuparse en lago. Al no existir corrientes tan drásticas como en el río, la posición de la línea en la superficie pierde importancia respecto a su posible influencia por las corrientes. Usualmente se requerirá impartir algún movimiento a la imitación trabajada, usando recogidas de distintas velocidades y ritmos, lo cual es una excelente manera de participar en forma activa en la tarea de pesca.

El uso de largos líderes es la tónica en casi todos los casos. Las razones son dos principalmente. Por un lado, algunas de las moscas utilizadas requerirán tomar cierta profundidad, por lo cual una longitud de 4 metros de líder permitirá eventualmente llegar con la imitación a cerca de los 2 m de profundidad y mantenerla a cierta profundidad aunque se venga recogiendo. Por otro lado, el hecho de que las truchas tengan más tiempo para analizar su posible presa (a diferencia de las truchas en un río) hace necesario lograr que la presentación sea impecable, evitando que los peces se asusten con la línea o rechacen el patrón por un líder corto y/o poco delgado. Líderes largos y delgados recomendados: 4 metros, 4x.

Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia
Las Profundidades de un Lago
Lagos Cordilleranos
Capas para Flotar en Lagos
Aguas Quietas en Ríos
Pescando entre los Juncos
Las Bocas de los Lagos

Adicionalmente podría ser necesario el uso de un indicador de pique o strike indicator, principalmente al presentare ninfas bajo la superficie con un largo líder. Pero en la práctica resulta más simple recoger la mosca en forma periódica de modo de estirar el líder y percibir con gran facilidad cualquier alteración en la tensión de este líder, detectando así en forma clara las posibles tomadas de las truchas, por muy sutiles y suaves que éstas sean. Esta condiciónh pocas veces se ve en un río, particularmente en situaciones de selectividad, ya que no es normal mantener un organismo en movimiento distinto a la corriente en un río, pero los organismos en un lago acostumbran moverse durante el día.

En resumen, la posibilidad de pescar con una línea flotante, cerca de la superficie en un lago es ciertamente una alternativa atractiva y en muchos casos mucho más llamativa y espectacular que la presentación de moscas a profundidad usando líneas que son trabajadas invisiblemente por el pescador. No significa desechar la presentación de profundidad, sino que ampliar las posibilidades, adquiriendo la habilidad de con cierta soltura y ventaja situaciones en que los peces deciden alimentarse en las cercanías de la lámina superficial, lo cual llega a ser la mayor expresión de vida que un cuerpo de Agua Silenciosa puede darle a un ser de hábitos terrestres, como somos los seres humanos.


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres.

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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