Aguas Silenciosas - Rodrigo Sandoval

Las Corrientes de Los Lagos

Me siento a escribir este recuerdo y es como si hubiese sido ayer. Como cualquier apasionado de las aventuras en la Patagonia chilena, llegué a Chaitén en el transbordador desde Puerto Montt, con una noche de dormir echado en cubierta, mi mochila con provisiones para unos diez días, y el tubo con mi caña. Al menos, aquel era el método clásico para quien no tenía auto y seguía recorriendo Chile con un presupuesto de estudiante. Con mi amigo Andrés recorrimos las calles de dicho puerto de entrada y nos instalamos a “hacer dedo”. Nuestra fortuna nos sonrió sólo 15 minutos después, cuando un camión que venía vacío, se detuvo ante nosotros. “Voy pa’ Futaleufú”, nos dijo, y tres segundo después estábamos instalados en el camión. Cuatro horas después llegamos al desvío al Lago Espolón, donde nos bajamos e hicimos a pie los 2 kilómetros que nos llevaron a su punta sur, donde nace el curso más destacado del Río Espolón, que más abajo se junta con el imponente Futaleufú.

Nos instalamos en el camping “La Casa de Campo”, justo a orillas del lago, y pocos minutos después nos pusimos nuestros waders y armamos cañas. Nos acercamos a la orilla del lago, que en ese lugar no se veía más ancho que unos 100 metros, algo drástico para un lago de 15 kilómetros de largo. Este angostamiento era nada menos que el comienzo del desagüe que lleva las aguas del lago por el Río Espolón. Esta misma condición ofrecía una suerte de río de lenta corriente que avanzaba hacia el desagüe: ciertamente no era lo que consideraríamos “aguas quietas”.

Andrés comenzó “corriente abajo”, y yo me ubiqué al comienzo de este angostamiento. El agua no tenía gran profundidad y una expresiva cama de algas invitaba a pasear alguna ninfa nadadora para tentar a las esperadas arcoiris del Espolón. A los pocos lanzamientos, resultó evidente que cualquier técnica práctica en aguas pasivas no tenía mayor sentido en este sector, ya que la evidente corriente obligaba a una estrategia más dinámica.

Siendo cerca de las 4 ó 5 de la tarde y posiblemente más por ímpetu inconsciente que por deducción, abrí mi caja y tomé casi directamente una mosca seca, una Adams en #14. La até al tippet extendido y de grosor 5x y volví a lanzar. Esta vez, buscando que la mosca se paseara por encima de lo que me parecía eran canales entre las camas de algas que adornaban de verde el fondo de este sector. La eficiencia de mi elección no se hizo esperar y una entusiasmada arcoiris de unos 20 cm. atacó violentamente. Una rápida pelea y devolución siguieron a nuevos lanzamientos repitiendo el paseo por los prometedores canales. A los quince minutos, mi conteo de truchas superaba las 5, y la técnica no había sido variada en absoluto. Como en todas las historias de pesca que queremos recordar, la sexta trucha también subió con decisión a atacar la mosca, pero apenas sentí el tirón me di cuenta que no era del tamaño de las anteriores. Una rápida escapada hacia el centro del lago y un rápido salto me permitió estimar que esta trucha tenía al menos 5 veces el peso de las anteriores.

Afortunadamente, más por suerte que por pericia, logré hacer que el tippet aguantara y pude acercarla para tomarla con cuidado, retirarle la mosca, y devolverla con gran satisfacción al fondo verdoso desde donde había surgido ante la tentación de mi mosca.

Pocas veces puedo decir que mi primera tarde en un viaje de tantos días resulta tan poderosamente memorable, y más encima, mostrándome una dimensión de la pesca en lagos que difícilmente me había llegado a imaginar hasta entonces.


Aunque se identifica a los cuerpos lacustres como “aguas quietas”, la realidad demuestra que los lagos y lagunas ofrecen una dinámica de corrientes sumamente destacable. Ante este concepto, se hace necesario que el pescador ajuste su estrategia tomando en cuenta las potenciales corrientes que puedan dominar el sector donde está pescando. Asimismo, al reconocer las corrientes existentes en un sector particular de un lago, es más directo reconocer dónde se encontrará la mayor abundancia de insectos y otros organismos, que al servir de comida a los peces, los atrae con mayor consistencia. Así, la elección del patrón, la profundidad a la que se presentará y cómo se le aplicará una acción de nado, o mantendrá a la deriva, son los factores que determinan la estrategia a adoptar según la presencia de estas corrientes.

Resulta interesante reconocer que el hecho de existir aguas en movimiento en un cuerpo lacustre produce una mezcla de diferentes temperaturas, que puede jugar a favor de la distribución más uniforme de los organismos que viven en un lago, y que de una u otra manera están relacionados con la dieta de los peces que buscamos. También puede darse que en lugares con poca influencia de corrientes, se producen mayores concentraciones de otro tipo de organismos en un lago particular, que son los que las truchas y otros depredadores buscan con mayor afición.

Las fuentes potenciales de corrientes en un lago son esencialmente tres: el viento reinante, los ríos entrantes y los desagües. Aunque a primera visión estos factores tienen una mayor incidencia en la capa más cercana a la superficie, por definición pueden existir corrientes en cualquier lugar del lago y a diferentes profundidades.

Estas se clasifican en tres tipos: verticales, horizontales, y de movimiento inferior. Las corrientes verticales sólo se dan en grandes lagos, por lo que usualmente no son parte de lo que uno podría esperar en la mayoría de los lagos en que dedicamos nuestras jornadas de pesca. Las corrientes horizontales son bastante más comunes y son generadas por el viento y modificadas por la forma de las orillas del lago en particular. También son provocadas por la entrada y salida de aguas de los ríos conectados.

Sectores cercanos a entradas de ríos y desagües

Las bocas de un lago, así como los nacimientos de ríos, son sectores claramente identificados como aguas con una fuerte dinámica que los pescadores deben entender y conocer. Tal es el caso descrito en el relato anterior, en el que la corriente generada en las cercanías de un río saliente producen condiciones de pesca similares a las que se encuentran en ríos en movimiento. En el caso de una boca, la influencia de la corriente entrante se percibe claramente en la hoya de entrada, hasta varias decenas de metros lago adentro. En el caso de los ríos que salen de un lago, la succión de aguas que se produce es causante de una corriente estable que va llevando alimentos desde el lago hacia el río, y son los peces los primeros en la fila a la espera de su comida. Más detalle de esto, incluyendo técnicas y estrategias, se encuentra en “Las Bocas de Un Lago”.

Por otro lado, considerando el efecto producido por las corrientes, ya sea por la influencia de estos ríos que entran o que salen, el agua continua en movimiento y puede producirse una corriente circular que cubre todo el largo de un lago, y que para efectos prácticos, se enfrenta de la misma manera en que se enfrentan las corrientes producidas por el viento.

El efecto del viento

Aún más interesante es el efecto que tiene el viento sobre las aguas de un lago. La influencia que pueda lograr en las aguas depende de la dirección y de la intensidad, pero más que ser el mismo viento el que produce el movimiento, es una combinación de factores resultantes de la presencia de este viento en un lago la que produce el movimiento de las aguas. Entre estos factores está la forma de la orilla y las proporciones de aguas bajas contra profundas, lo que depende del relieve del lecho del lago, e incluso la presencia de estructura y vegetación bajo el agua.

La acción del viento se percibe con mayor significancia en la superficie del lago, pero existe un efecto de corrientes bajo la superficie como consecuencia de la presencia de viento. En el Hemisferio Sur, las corrientes generadas por el viento bajo un sistema de baja presión tienden a producir un movimiento de las aguas en el sentido de las manecillas de un reloj. Bajo un sistema de alta presión, sucede en el sentido contrario. Para el Hemisferio Norte, el movimiento es exactamente inverso al del Hemisferio Sur.

Particularmente en lagos con fuerte influencia de viento, se presentan orillas con un marcado oleaje. De esta manera se produce un efecto de acumulación de aguas en la orilla, las cuales deben escurrir de vuelta hacia el lago. Este escurrimiento se transforma en un movimiento de una corriente de exceso de agua escapando por el fondo del lago. Si los vientos son suficientemente fuertes, se produce una corriente de arrastre inferior (en inglés “undertow”), que en el caso de los lagos estratificados (lea “Las Profundidades de un Lago”) se encuentra con la termoclina (la marcada frontera entre la capa superior - más cálida - y la capa inferior - más fría), la cual redirecciona las aguas manteniéndolas avanzando en un plano horizontal a media profundidad.

En los sectores cercanos a las orillas que tienen un fuerte oleaje, se distingue por la ausencia de vegetación, debido a la incapacidad de éstas de proliferar en un sector con tan fuerte movimiento de agua.

Enfrentando las corrientes de un lago.

Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia
Las Profundidades de un Lago
Lagos Cordilleranos
Capas para Flotar en Lagos
Aguas Quietas en Ríos
Pescando entre los Juncos
Las Bocas de los Lagos
La Línea Flotante en el Lago
Vegetación Bajo el Agua
La Migración de las Damiselas
Las Damiselas Adultas
Scuds: Crustáceos de Lagos

En el caso de las bocas y desagües, la estrategia es relativamente comparable a la de los ríos. Se presentan ninfas o larvas en derive libre, o bien, se hace uso de ninfas nadadoras (como las ninfas de libélula), siempre imitando un nado lateral o a favor de la corriente. También se usan moscas secas para la representación de insectos adultos, sean éstos de especies propias de los lagos o bien de especies encontradas en ríos, y que son llevados al lago por un río entrante. Tal es el caso al que me refiero en el relato inicial.

En el caso de los sectores afectados por el viento, es necesario enfrentar la corriente de regreso. Esta corriente va por debajo de las olas que golpean la orilla mencionada. Para ello, es posible utilizar pequeñas ninfas o larvas que se dejan llevar por esta corriente que regresa al lago. El uso de líneas flotantes con líderes largos es mejor estrategia que el uso de líneas de hundimiento, ya que el líder largo le da mayor independencia al derive de la larva, aunque las picadas son ciertamente menos perceptibles. La manera de enfrentar estos lugares con corriente inferior, es en principio reconocer su presencia. Esto se logra al identificar orillas con relativamente poca playa, pero fuertemente afectadas por el viento. Se produce esta corriente con el agua que llega en exceso por las olas. Muchas truchas se ubican cerca de un eventual corte hacia la profundo, reconociendo que la corriente producida arrastra organismos indefensos que se pueden haber encontrado en las primeras camas de vegetación cercanas a la orilla afectada por el viento.

En muchos casos, los pescadores suelen evitar estos lugares por considerarlos poco prometedores, pero queda claro que el movimiento de aguas, más que ser un factor negativo en un lago, puede producir excelentes fuentes de alimento, que son aprovechadas por los habitantes de estas “aguas quietas”. Es oportunidad especial para el pescador preparado, con un buen patrón, y una buena presentación ubicada en la corriente adecuada, para aumentar radicalmente el éxito en una jornada en un lago con corrientes.

Texto y Fotos: Rodrigo Sandoval.


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres. En este proceso, ha pasado largas horas probando técnicas en aguas chilenas, así como en lagos en Argentina, EEUU y Canadá.  

Se puede contactar a Rodrigo Sandoval en rsandova@riosysenderos.com



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