Aguas Silenciosas. Los Factores Claves de la Pelea con una Trucha - Rodrigo Sandoval

Los Factores Claves de la Pelea con una Trucha

Si tuviera que apostar al momento en que se va a perder una pelea con una trucha,
sería dentro de los primeros 20 segundos desde que toma la mosca

Brett Wolf, experimentado guía de Tasmania, Australia

Leí esa frase hace un par de semanas, en el número de primavera, de la revista FlyLife, publicada en Australia y Nueva Zelanda, y que recibí en junio pasado – estoy un poco atrasado en mi lectura. Me hizo total sentido, particularmente por recordar más de algún episodio donde efectivamente eso sucedió, y sigue sucediendo hasta el día de hoy.

Aparecieron en mi cabeza aquellas jornadas en los innumerables lagos de la Carretera Austral, y particularmente aquella primera ocasión hace varios años, flotando en un belly boat, en un pequeño, pero tremendamente productivo lago en la zona del enorme Yelcho. Si calculo bien, era mi tercer viaje mochileando a la Carretera Austral, y una vez más, con éxito habíamos logrado un pasaje “a dedo” desde Chaitén, que nos había dejado pasado Villa Santa Lucía. Mochila en la espalda, caminando, llegamos a orillas de este lago que presentaba una estructura increíblemente atractiva, donde casi todas las orillas se cubrían de juncos, existiendo pequeñas islas y divisándose canales entre las algas que prometían mucha acción a nuestras moscas al día siguiente.

Así partimos a la mañana siguiente a una orilla despejada, donde yo inflé por primera vez el float tube para meterme a un lago – dejando atrás los “test drive” en la piscina de unos amigos – y comencé a recorrer su límite sur, lanzando una ninfa de libélula con una línea T130 en caña #4.

Tercer lanzamiento y violento tirón, que se soltó casi de inmediato. No alcancé siquiera a reaccionar, y la perdí, pero me dio la idea de que la fórmula funcionaría: lago ideal + mosca adecuada + float tube + presentación correcta = ¡acción! Por supuesto, la adrenalina hizo desaparecer el hambre (por no aguantar las ganas de pescar nadie pensó en tomar desayuno esa mañana), y a continuación seguí con la misma fórmula y muchas esperanzas … las que fueron paulatinamente siendo reemplazadas por un hambre aumentando exponencialmente a medida que pasaban los minutos, los lanzamientos, y ninguna nueva picada se asomaba.

Casi a las dos horas después, vino nuevamente el ansiado tirón, que me sacó del letargo en forma instantánea, y que se transformó en un cuerpo amarillo musculoso de una marrón, que inusualmente comenzó a saltar histéricamente (posiblemente yo haría lo mismo con una mosca en el hocico), regalándome dos corridas de pelea y se soltó, posiblemente entre el anzuelo sin rebarba, los saltos y los juncos de la orilla. Ufff. El hambre se hizo presente exactamente diez segundos después.

Ya contento con las dos picadas, y una imagen de un pan con salame interrumpiendo el hermoso paisaje patagónico, comencé a devolverme hacia la orilla, aprovechando de hacer los clásicos “últimos lanzamientos y recojo”.

La tercera picada vino, pero esta vez fue mucho más sutil. Pensé incluso en el fondo o un alga, pero una rápida carrera perpendicular me sacó de toda duda. Esa vocecita, que todos los fanáticos pescadores tenemos, pero que tememos confesar, me gritó al oído “¡clávala bien!”. Le hice caso, exigiendo el máximo del tippet 4x, y la contienda comenzó. Un cuerpo igualmente musculoso, amarillo y saltador, se hizo visible al final de la línea, lo que aumentó las ganas de poder terminar con éxito la pelea, y me obligó a borrar la imagen del sándwich y concentrarme en el agua.

Minutos después, levanté sobre mi inaugurado float tube una hermosa trucha, con mi San Dragon en el maxilar inferior. Sin foto, la devolví, y muy poco después, con la sonrisa aún estampada en mi cara, y mientras relataba a mis amigos la experiencia en este lago, un sándwich de salame y mayonesa veía la luz por última vez.


Me imagino que a todos les queda claro. Concentramos enormes esfuerzos en hacernos del tiempo y recursos para ir a ese soñado lugar paradisíaco donde enromes truchas saltan del agua y te gritan “¡lánzame una mosca!”. Aprovechamos las innumerables horas de estudio, atado, y práctica de lanzamiento en la plaza, para hacer ese cast y presentación perfectos, en el momento adecuado. La mosca desaparece en las fauces del soñado trofeo, … y muchas veces nuestro sueño termina ahí, sin la foto en pose de héroe, con el testimonio de que efectivamente los mosqueros pescamos aunque devolvamos todos los peces, incluso los grandes.

A mí me ha pasado muchas, pero muchas veces, y como ya dije, aún me sigue ocurriendo. Con los años me autoconvencí de que se trataba de una depurada técnica de “Devolución a la distancia” o “distance release”, argumentando que toma mucho tiempo llegar a ese punto supremo en el purismo de la pesca con devolución. Pero siendo realista, en el fondo me gustaría haber podido tomar unos instantes esa hermosa y colorida trucha.

Explorando en profundidad la parte técnica que aparece en muchos libros, y aprovechando el artículo escrito por Brett, me concentro en esta oportunidad en enumerar aquellos factores que pueden disminuir la posibilidad de que estas peleas terminen con una “devolución a la distancia”, y en cambio permitan esa soñada foto que pondremos con orgullo en el escritorio de la oficina.

Vamos por partes.

El Equipo

Con respecto al equipo, hay varios factores que pueden tomarse en consideración para enfrentar con seguridad la pelea con una fuerte trucha en aguas quietas. En primer y más importante lugar, el eslabón más delicado: el tippet y los nudos. Consideremos las posibles situaciones de pesca: si se trata de presentar pequeñas moscas secas y emergentes, en tamaños 12 o más pequeños, seguramente el tippet tendrá que ser entre un 4x y un 6x. Idealmente, y especulando sobre una posible actitud relajada de las truchas (sin “timidez al líder”), ideal es quedarse en un 4x o incluso un 3x. Aquí nadie saca más puntos por capturar una trucha con tippet débil. Usemos el más grueso posible y en este caso sería entre 4x y 3x, dependiendo del tamaño de la mosca.

En el caso de presentaciones bajo la superficie, es sabido que los tippet son aún más invisibles, por lo que no sería raro optar por un 3x o 2x. En mi experiencia, el 3x es el tippet más utilizado en la pesca en lagos y cuando sé que iré a fondo con posibles truchas de 3 ó más kilos, un 2x es la idea.

El segundo y posiblemente más importante factor, es el nudo. El 99% de los casos, el líder se corta en el último nudo, que a veces es el de la mosca y en otras ocasiones es el del tippet. Para eso, nada mejor que aprender a hacer buenos nudos, practicarlos en casa para no perder tiempo en el lago o río concentrándonos en recordar cómo se hacían. Sin más explicación, les recomiendo devorarse concentradamente la “Guía de Nudos Mosqueros”, de mi amigo Carlos Correa. Aparte de esto, me permito sugerir siempre probar los nudos antes de comenzar a lanzar. Muchas veces dejamos los líder hechos del día anterior, o del viaje anterior, y el material se va degradando con el tiempo, llegando incluso a tener una fecha de vencimiento, en que se corta como si fuese lana.

Un tercer aspecto, que a veces es pasado por alto, es la flexibilidad o acción de la caña. Sucede más seguido de lo que confesamos, que una fuerte picada – particularmente aquellas producto del violento ataque de una trucha a una ninfa o streamer apetitoso – puede cortar instantáneamente el tippet. Es una caña de acción media a lenta, la que permite amortiguar este verdadero golpe que se siente desde la punta de la línea. En diversas ocasiones, usando una caña #7 de acción rápida, en la pesca en lagunas con truchas de 2 ó más kilos y un tippet 4x, el simple pique ha provocado el corte. Hoy en día mi caña primordial para la pesca en lagos, cualquiera sea el tamaño esperado de las truchas, es una #5 de acción media.

La Técnica

Hay varios elementos técnicos que pueden influir en el resultado de esos primeros instantes de la pelea con una trucha combativa. Primero y posiblemente la más importante es la clavada. Particularmente para quienes usamos siempre anzuelos sin rebarba. La teoría dice que la ausencia de la rebarba hace que la mosca se clave más fácil, pero la práctica dice que igual hay que clavar, lo cual se hace – en el caso de las truchas – con un claro, aunque no violento, movimiento levantando la punta de la caña. Teniendo la certeza de que el tippet puede aguantar, hay que poner el máximo de energía en esa levantada para que quede bien clavada. Luego de eso, aún en el caso de las moscas sin rebarba, rara vez se suelta la trucha y la pelea se concentra en no cortar el líder.

El segundo aspecto importante, y claramente mencionado por Wolf, es el poder manejar “la explosión”. Aquellos de Uds. que la han vivido, saben de qué hablo – aquellos que no, de todo corazón les deseo una en su futuro próximo. Muchas truchas, posiblemente aquellas de carácter más fuerte (si eso es posible en los peces), reaccionan violentamente al ver que un bocado que tragaron, les provoca dolor y trata de arrancarse. Comienzan en ese instante y sin mayor aviso, una increíblemente fuerte reacción, sacudiéndose, saltando, azotando el agua y en ocasiones, haciendo el clásico aleteo hacia atrás, sobre el agua, como muchos turistas han admirado en los espectáculos de delfines en Miami. Es algo que a muchos pescadores los deja boquiabiertos y con un tippet cortado. La manera de manejar esta explosión, es precisamente manteniendo la caña alta y dejar que su capacidad de amortiguación se lleve el trabajo. La mayoría de las veces, la clavada viene en algún instante de una recogida, y nos toma con parte de la línea a nuestro pies. Es importante en ese momento dejar que la trucha se lleve, con un mínimo de resistencia y evitando enredos de la línea suelta, todos los metros de línea que quiera, hasta que la explosión termine y comience la carrera más controlada. Normalmente esta explosión dura unos 5 segundos.

Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia
Las Profundidades de un Lago
Lagos Cordilleranos
Capas para Flotar en Lagos
Aguas Quietas en Ríos
Pescando entre los Juncos
Las Bocas de los Lagos
La Línea Flotante en el Lago
Vegetación Bajo el Agua
La Migración de las Damiselas
Las Damiselas Adultas
Scuds: Crustáceos de Lagos
Las Corrientes en Lagos
Las Tube Case Caddis
Una Damisela Adulta
Pescando en Camas de Algas
Tres Libros de Pesca en Lagos
Aeshnidae, familia de Odonatos
Líneas de Hundimiento en Lagos

Cuando los saltos más enérgicos comienzan, lo que sucede a veces después del primer arranque, hay que hacer precisamente lo contrario con la caña: bajarla y dejar que el pez saque la línea sin mayor resistencia. En este proceso siempre buscar evitar que la línea se enrede en algas, juncos o cualquier otra obstrucción entre la caña y el pez.

¿Y qué pasa con los troncos sumergidos, los juncos, las aletas y el float tube, y cualquier otro elemento susceptible de enredar el líder o la línea? En muchas jornadas en lago, es factible ver el fondo del sector en que se está y eventualmente anticipar posibles obstáculos. Asimismo, en lagos más grandes, nuestra apuesta es que hay suficiente profundidad para dar un espacio adecuado a la pelea. Aún así, cuando vemos a esa peleadora y decidida trucha dirigirse con determinación a estos obstáculos en busca de protección, hay que apoyarse en el equipo descrito anteriormente: que el tippet es lo suficientemente grueso para aguantar más tensión, y que los nudos fueron bien hechos. Con la mayor prudencia, pero clara decisión, hay que detener la carrera de la trucha y forzarla a desviarse en dirección de espacios más abiertos. Si va a la izquierda, caña inclinada a la derecha y viceversa.

Finalmente, transcurridos los instantes más intensos de la pelea, la trucha es paulatinamente acercada y comienzan los instantes finales de la maniobra, una vez más, el momento crítico final, donde la trucha aparentemente agotada y entregada, puede tomar la decisión de hacer su último intento por liberarse. Por definición ninguna sabe de antemano si se trata de un pescador que practica el catch & release o se trata de alguien a quien le vendría bien una trucha a la mantequilla. Esos instantes en que con timidez tomamos el tippet, totalmente tenso, son cruciales. Siempre hay que tener los dedos húmedos y listos a soltar el líder si la tensión aumenta aunque sea mínimamente.

Si todo anda bien, esa gran trucha estará en tus manos por unos pocos instantes, para ser revivida con paciencia, y finalmente salir nadando por su propia energía de vuelta a las profundidades.

Quien sabe, podrías ser tu mismo el que unos días o meses después, la vuelva a ver saltar, intentando liberarse de la mosca clavada en su boca.

Suerte y éxito.


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres. En este proceso, ha pasado largas horas probando técnicas en aguas chilenas, así como en lagos en Argentina, EEUU y Canadá. 


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