Pescando en las Castoreras - Rodrigo Sandoval

Pescando en la Castorera (Tierra del Fuego)

  • ¿Castores en Tierra del Fuego? ¿No serán coipos?
  • No, eran castores hechos y derechos
  • ¿Y qué m... hacen allá, tan lejos de Canadá?
  •  Alguien se los trajo con la idea de criarlos por su piel, pero como otros proyectos similares, varios se escaparon y hoy son prácticamente una plaga en el sector sur de la isla.
  • ¿Plaga?
  • Está lleno de castoreras por todos lados. De hecho, inundan caminos, campos, prados, y alteran algunos ecosistemas ya establecidos. No son muy buena noticia en general.
  • Qué lástima. A todo esto ¿"Castoreras"?
  • Si, son aquellas lagunas-embalses que estos impresionantes ingenieros construyen. Donde hay un pequeño estero o arroyo, pueden construir una laguna de proporciones.

Para los pescadores, la novedad y atractivo de estas castoreras, es que numerosos ejemplares de truchas marrones (y ocasionalmente algunas de las escasas arcoiris de Tierra del Fuego) han aprovechado esos lagos artificialmente creados para transformarse en enormes y poderosos depredadores, sorprendiendo completamente a quien por fortuna logre engañarlos en aquellas cristalinas aguas.

Hace un par de meses me encontré frente a mi primera castorera (me tomó otros dos días divisar un castor por primera vez), ya que junto a Carlos Correa, y nuestro incansable anfitrión, Rodrigo Saelzer, recorríamos la porción sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en la austral Patagonia. El propósito: completar información y material para nuestros reportajes acerca de la pesca en la isla, concentrados en las hermosas, maravillosas, y enormes truchas marrones que habitan en sus aguas.

Rodrigo nos había advertido de estos curiosos y novedosos cuerpos de agua en un diaporama que había dado en Santiago. "Que no te vean ni por si acaso. Tienes que comenzar lanzando de lejos y mirar, mirar, mirar. De pronto verás esa sombra grande y larga, avanzando entre los eventuales canales que se podrían formar en el fondo, que no está a más de 1 metro".

Como resultado, en 5 días recorrimos nada menos que una docena de castoreras (incluyendo otros lagos mayores, y algunos de los ríos principales, por supuesto).

La Castorera: La Escuela de Pesca en Aguas Quietas

El primer día de pesca en ese viaje a Tierra del Fuego incluyó 4 castoreras. La cuarta, que visitamos esa tarde, fue bautizada por Rodrigo y otros guías extranjeros como "Fragile" (frágil en inglés), esencialmente debido a que siendo habitada por truchas marrones de gran tamaño y teniendo una extensión reducida (era muy angosta, pero de unos 50 de metros de largo si se incluye el arroyo entrante), una aproximación torpe o presentación poco delicada, provocaba que las truchas no tomaran una nueva mosca en varios días.

¿Qué relevancia pueden tener las castoreras para quien no tiene en sus planes visitar un lugar tan remoto? La lección que entregan es una muestra completa de las características físicas principales de los lagos. Aún más, dado su evidente menor tamaño comparativo, exigen al máximo las técnicas y precisión del mosquero, ya que las truchas, en un ambiente relativamente confinado, han aprendido a conocer cada uno de los parámetros del comportamiento natural de su reducido ecosistema, y por ello hay que extremar todas las técnicas para poder engañarlas.

Estructura

Igual que lagos y lagunas de mayor tamaño, las castoreras ofrecen ríos entrantes, un desagüe, sectores bajos (casi únicamente sectores bajos), vegetación en las orillas, algunas islas sumergidas, y un corte a lo profundo. El farellón más evidente es el que produce el pretil o pared construida por el castor para contener las aguas. En un punto de esta muralla se filtra el agua al mismo ritmo que entra, produciéndose el desagüe. Todas estas características físicas se detallan en "Anatomía de un Lago Chileno", y su aplicación a lagos de este tamaño es totalmente válida, tomando en cuenta que no es razonable meterse en un float tube para recorrerlas. Cualquier rincón de una castorera promedio es alcanzable con lanzamientos largos y precisos.

El primer punto relevante a tomar en cuenta en la estructura de la castorera es el arroyo de agua entrante, ya que hace las veces de boca, aún cuando no se trata de una boca marcada, o con una barra que delimita la entrada al agua quieta. Se trata de un arroyo que se va haciendo progresivamente más ancho y más lento, hasta transformarse en esa pequeña laguna. Muchas veces se forman pequeños y sutiles canales, de no más de 1 metro y medio de profundidad, que son los que las marrones depredadoras aprovechan para recibir un flujo de organismos arrastrados por la débil corriente.

El segundo es nada menos que la muralla, ya que al estar formada por ramas y barro endurecido, alberga una población no despreciable de organismos, que son presa relativamente fácil de las truchas. En casi la totalidad de las castoreras, éste es el punto más profundo y a veces el más oscuro, por lo que resulta el escondite perfecto para las truchas más grandes del lugar. Por la misma característica oportunista de éstas, el murallón ofrece una fuente de organismos que caen al agua, y son rápidamente presa de estas marrones depredadoras.


En esta foto aparezco yo mismo, haciendo un lanzamiento desde una orilla de la castorera, hacia el pretil que se ve en la derecha, donde se corta el agua y aparecen unos troncos muertos aún en pie. La posición que elegí en esa ocasión me permitió - a pesar del viento lateral - cubrir con mi imitación de ninfa de libélula prácticamente todo el borde de la muralla, recogiendo a diferentes velocidades.

Una observación respecto a la línea a utilizar se refiere a la poca profundidad de estas lagunas. Ya que en la mayoría de los casos la máxima profundidad es de 2 metros, manteniendo un promedio de poco más de 60 cm, en las castoreras resulta primordial trabajar con una línea flotante, y líderes de al menos 7 pies. Ideal es el líder de 9 pies, con un grosor en su punta equivalente a un 4x.

El Menú de las Truchas

Al igual que en otros cuerpos de agua quieta, en las castoreras abundan los insectos propios de este tipo de aguas, y particularmente en aquellas castoreras que tienen al menos un par de años, la vegetación acuática ha tenido el tiempo necesario para asentarse y cubrir una parte no despreciable de su lecho. Por ello, insectos como mayflies, caddisflies y particularmente odonatos y mosquitos se encuentran prácticamente en cualquiera de estos mini-embalses, incluyendo crustáceos como son los scuds.


Carlos Correa y una colorida arcoiris capturada con una pequeña ninfa, presentada delicadamente cerca del promontorio-refugio del castor.

Las mayflies en su mayoría corresponden a especimenes del grupo conocido como "swimmers" o nadadoras, y científicamente pertenecientes en su mayoría a la familia Baetidae. Estas se mueven activamente por entre las algas, y llegado su momento de eclosión, nadan enérgicamente hacia la superficie, proceso en el cual están más vulnerables a las truchas. Para imitarlas, algunas soft hackles, o flymph, y en general patrones de emergentes, son la respuesta adecuada, siempre con líderes largos, líneas flotantes, y presentaciones precisas y delicadas.

Por el lado de las caddis, numerosas especies del grupo de las Tube Case Caddis se encuentran presentes en varios de los lechos de vegetación subacuática. También es relevante el momento de su eclosión, ya que las pupas emergen expuestas a sus depredadores. Las mismas técnicas del grupo anterior son válidas en este caso.

Tremendamente importantes son las cazadoras por excelencia del mundo subacuático: las ninfas de libélula, que rondan prácticamente en toda la extensión de la castorera, tomando en consideración que normalmente no es más profunda que 1,5 ó 2 metros. las camas de algas, muchas veces inundados campos de maleza y pasto coirón del paisaje fueguino, son un bosque ideal para que estas ninfas desarrollen sus habilidades cazadoras, y en el proceso, algunas sean comidas por las voraces truchas.

Finalmente, entre los insectos, numerosas especies de mosquitos, principalmente interesantes para las truchas en su estado de pupa, abundan en todas las castoreras.

Por otro lado, los crustáceos son representados exclusivamente por scuds de muy pequeños tamaño, miembros de la familia Hyalella, por lo que siempre hay que contar con algunas imitaciones en tamaños 12 ó más pequeños. Mi experiencia resultó más efectiva con este tipo de patrones, siempre presentados unos centímetros bajo la superficie (yo utilizaba una mosca seca grande como atractor, y unos 30 cm de tippet adicionales me permitían agregar un Ernie Scud #14, al cual le impuse apenas un sutil movimiento de nado. Esta técnica rindió sus frutos permitiéndome capturar una trucha de más de 50 cm de largo.

Particularmente interesante nos resultó el orden Lepidoptera en los días en que estuvimos por allá. Rodrigo nos recomendó utilizar grandes imitaciones de caddis o de stoneflies, no con el propósito de emular dichos órdenes de insectos, sino que para imitar las numerosas polillas locales, a quienes atribuimos una condición acuática en su estado inmaduro, porque eran más frecuentes cerca de cuerpos de agua, lo que las podría clasificar en el grupo de las "polillas acuáticas". La comprobación fue evidente al presentar algunas de estas imitaciones en movimiento en las esquinas y canales de las castoreras, siendo testigos de violentos ataques por parte de las más voraces y grandes de las truchas marrones presentes.

Dado que la mayoría de estos patrones son de pequeños emergentes, o bien derechamente patrones de mosca seca, como en el último grupo de insectos, un líder relativamente delgado es necesario. 6x sería casi imposible pelear algunas de las marrones de 3 y 4 kg que habitan estas pequeñas lagunas, pero un 4x si permite lograrlo, siempre con mucha paciencia y delicadeza. El largo del líder, entre 7 y 9, y en ocasiones, al estilo spring creek, que llegue a los 12 pies, siempre en buenas condiciones y libre de nudos.

La Aproximación y la Presentación

Habiéndonos advertido de la exigencia impuesta por las truchas habitantes de la castorera bautizada como "Frágil", Rodrigo nos llevó a recorrerla, llegando por el lado de la muralla. "Rodrigo, comienza por esta punta, siempre tratando de poner la mosca (seca, una Stimulator) a menos de 10 centímetros del pretil. Déjala que caiga muy suave, y que repose por unos 15 segundos. Luego recoges consistentemente". Dicho y hecho, al tercer lanzamiento una vigorosa marrón de unos 30 cm se lanzó desde las profundidades a atacar a la expuesta imitación. Evitando que hiciera demasiado escándalo en el sector, la acerqué y la liberé.

Por un rato, dejé de pescar ese sector y me acerqué a Carlos, que estaba otros 10 metros más arriba. Cuando venía llegando, Carlos, que había adoptado exactamente la misma técnica, logró enganchar la que finalmente fue la marrón trofeo de todas las castoreras que visitamos y es la que aparece en la foto a la izquierda.

En ambos casos, y en dos truchas más que logramos engañar en esa frágil castorera, la técnica de presentación fue crucial. No hubo una sola picada cuando la mosca caía lejos de la orilla, ni cuando estaba quieta.

Por su parte, Rodrigo Saelzer fue a pescar el sector superior del arroyo que entraba gradualmente a la laguna-castorera. Su presentación fue algo diferente y aprovechó en parte la suave, pero presente corriente que llevaba agua fresca a las truchas. Una delicada imitación de larva de mosquito (o algo parecido), fue la clave, siempre cuidando de poner la mosca en una posición seleccionada casi milimétricamente.

Como técnicas generales, hay dos aspectos que tomar en cuenta: precisión, y aproximación.

La precisión es imperativa para lograr poner una mosca, posiblemente un emergente, o una pequeña larva e incluso una seca, en una posición con un error máximo de 10 cm alrededor. No más. Sumándole a este desafío, el viento casi omnipresente en Tierra del Fuego, estamos claramente ante una exigencia suprema de la técnica de lanzamiento. En mi caso, el equipo fue componente clave para lograr esta precisión: una caña #6 de rápida acción, con una línea WF-7, para alcanzar a cargar la caña con poca línea. Es importante recordar que dadas las dimensiones de estas castoreras no es necesario hacer lanzamientos de más de 7 u 8 metros, por lo que no es imperativo contar con equipos o técnicas de mayor calibre.

Por otro lado, y tal como nuestro guía nos advirtió, la aproximación también es crucial. Cualquier movimiento visible y extraño, provoca la estampida de todas las truchas de la laguna, por lo que se requiere un acercamiento de bajo perfil: agachado y/o cubierto por la vegetación circundante. Paciencia, paciencia, paciencia. Poco a poco ir tomando posición más cerca de la orilla para ir precisando los lanzamientos. La fórmula general es acercarse hasta unos 5 ó 7 metros, siempre agachado (de rodillas), y comenzar con lanzamientos que dejen la mosca a centímetros de la orilla, para luego ir cubriendo algunos metros hacia adentro.

Avanzar poco a poco es la recomendación absoluta, llegando hasta la orilla sólo si fuese necesario para mejorar la precisión en los lanzamientos, o bien para liberar una trucha ya capturada.


En esta foto se ve a Rodrigo Saelzer, de rodillas, presentando delicadamente emergentes de mayflies a una selectivas truchas marrones habitantes de una castorera. Le tomó entre 10 y 15 min avanzando lentamente de rodillas para lograr acercarse a esta distancia de la orilla, siempre considerando que una capa de algas sumergidas le agregó otros dos metros de distancia desde el borde a las truchas que se alimentaban consistentemente bajo la lámina superficial.

Ediciones Anteriores de
"Aguas Silenciosas"

Aguas Silenciosas Inicial
Anatomía de un Lago Chileno
Habitantes de un Lago Chileno
El Equipamiento para Lago
Flotando en Lago - Float Tubes Presentaciones en Lagos
Patrones de Imitación
Patrones de Atracción
Distintas Épocas del Año
Recogidas
Pescando de Orilla
Cuando el Viento Arrecia
Las Profundidades de un Lago
Lagos Cordilleranos
Capas para Flotar en Lagos
Aguas Quietas en Ríos
Pescando entre los Juncos
Las Bocas de los Lagos
La Línea Flotante en el Lago
Vegetación Bajo el Agua
La Migración de las Damiselas
Las Damiselas Adultas
Scuds: Crustáceos de Lagos
Las Corrientes en Lagos
Las Tube Case Caddis
Una Damisela Adulta
Pescando en Camas de Algas
Tres Libros de Pesca en Lagos
Aeshnidae, familia de Odonatos
Líneas de Hundimiento en Lagos
La Técnica para Pelear Truchas

La Pelea

En la edición anterior de esta columna incluí diversas técnicas para pelear truchas adecuadamente, pero siempre es importante recordar que dada la reducida dimensión de las castoreras, no hay mucho espacio para darle rienda a una trucha decidida. Por ello, aún cuando el grosor del líder debe ser reducido, la idea es que permita imponerle resistencia a la trucha, evitando que llegue a zonas con algas o troncos. Al menos en mi caso particular, mi segunda trucha de castorera, que posiblemente era la más grande hasta el momento (siempre las más grandes son las que cortan), me cortó un tippet 4x, que era lo mínimo razonable para presentar una Royal Stimulator en superficie.

Siempre revisar los nudos y las puntas de los anzuelos. Las truchas que andan en estos cuerpos de agua son suficientemente grandes para transformarse en recuerdos imborrables para el mosquero.

Castoreras Fuera de Tierra del Fuego

Es un hecho: aún no hay castores fuera de Tierra del Fuego (y según supe, el único caso reportado de un castor fuera de la isla, fue en la misma Región de Magallanes, pero se tomaron las medidas inmediatas para evitar su presencia como plaga).

Sin embargo, es factible utilizar las lecciones aprendidas y técnicas aplicadas en una castorera a otros cuerpos de agua de similares características. Comenzando por los Spring Creeks, muy abundantes en diversas regiones de Chile, incluso en la zona central, áreas cordilleranas. En estos arroyos cristalinos, las truchas son equivalentemente selectivas y asustadizas. Adicionalmente, la corriente suele ser tan lenta que se asemeja perfectamente un pequeño cuerpo de aguas quietas.

Adicionalmente, las lagunas laterales a los lagos y ríos, ofrecen una estructura y condiciones similares a las castoreras, por lo que todo lo expuesto aquí resulta totalmente válido y aplicable.


Ciertamente las castoreras me significaron un desafío enorme, que al menos siento haber superado en una primera instancia. Logré descifrar parte de las claves planteadas en los pocos días en que estuve, aunque quedaron innumerables secrretos aún por descubrir. Aún así siempre es importante recordar que la duración de estas lagunas no es extensa en el tiempo, ya que constantemente el clima local, o los mismos castores, modifican las estructuras de estos mini-embalses, provocando que algunas desaparezcan en forma definitiva al cabo de un par de temporadas, y aparezcan unas nuevas. Por ello, las castoreras visitadas en una temporada, no siempre serán las mismas de la próxima. Es otro de los muchos, desafíos puestos en estas aguas silenciosas fueguinas.

Suerte y éxito.

PS: Era prácticamente imperativo haber incluido una foto de un castor completando esta nota, pero la primera vez que vi un castor, estaba tan lejos, que como foto de fauna, saqué algo patético. La segunda vez me topé muy de cerca con uno, nada menos que en un remanso del Río Grande, pero estaba tan oscuro que me costó identificar que aquel perturbador chapoteo era un castor y no una de las maravillosas Sea Run Brown. Tampoco le saqué foto. ¡Qué vergüenza!


Rodrigo Sandoval es un pescador con mosca originario de Santiago, Chile, que ha dedicado innumerables jornadas al estudio de los cuerpos lacustres. En este proceso, ha pasado largas horas probando técnicas en aguas chilenas, en todas las regiones australes, así como en lagos en Argentina, EEUU y Canadá. Según un reciente recuento, ha flotado cerca de 100 lagos diferentes (pero no se ha podido comprobar si ha pescado en alguno de ellos)


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