Estrategias Alternativas - Rompiendo las ReglasEl título suena como a rebeldía. Como si tomásemos la decisión consciente de no seguir las reglas que la experiencia en la pesca con mosca durante siglos y transmitida por numerosos expertos nos han heredado. Bueno, en realidad esta columna en particular toma esa ruta: de vez en cuando – y sólo de vez en cuando – hacer caso omiso de lo que las recomendaciones normales nos dicen en ciertas condiciones de pesca y optar por una técnica totalmente ilógica para el momento. Como muchas cosas en la vida, las excepciones son las que a veces producen las mayores sorpresas. Ejemplo Anti-Regla número 1
En un viaje hace un par de años a la región de Magallanes, en el cual el motivo principal no era la pesca, pero si el secundario, me encontré un sábado muy frío y lluvioso recorriendo el camino al sur de Punta Arenas. Al terminar la tarde, decidí pasar por la Laguna Parrillar en la Reserva Nacional del mismo nombre, conocido refugio de innumerables Truchas de Arroyo, también llamadas “Fontinalis” por nuestro vecinos argentinos. En mis visitas anteriores, el factor común siempre fue el viento, por lo que en esta ocasión estaba preparado con una caña #7, dispuesto a vadear las orillas más protegidas por el viento para lanzar algunas moscas con una línea pesada, más que por la profundidad – que no es mucha en esa gradual pendiente de la laguna – sino por el viento. Al llegar me topé con un escenario totalmente atípico respecto a mis experiencias anteriores. La laguna estaba totalmente quieta. No había viento. El horizonte con espesa neblina, que apenas dejaba ver la orilla contraria. Me quedé mirando un rato, para ver si algo de acción me daba un indicio de la estrategia más adecuada. No pasó nada por un buen rato. Entonces, analicé la situación, para ver cómo enfrentar los últimos momentos de pesca del día:
Luego de ese análisis y pensando en que las horas de luz restantes sólo me darían 30 min antes de que se cierre la entrada de CONAF, me quedaba la alternativa de probar suerte con un único patrón, en el lugar en que me encontraba. Abrí la caja, y la vi: una Chernobyl Ant gigante, atada en anzuelo #4. La línea flotante ya estaba puesta. De esa manera opté por la técnica contraria al razonamiento anterior: presentar una mosca seca, de gran tamaño, y la presentación se focalizaría en los sectores bajos, moviendo escandalosamente la mosca en la superficie. Hice mi primer lanzamiento, a unos 12 metros y comencé a recoger enérgicamente el patrón por la superficie. En cada tirón la mosca provocaba una pequeña ola, salpicando agua hacia todos lados. Perfecto. Así pasaron cerca de 5 minutos, donde mi única variación fue en la dirección hacia el lado o hacia el centro del lago que lanzaba la mosca y cuán lejos la hacia llegar.
Por supuesto, nada interrumpía la superficie del agua, salvo el escándalo de la Chernobyl Ant … hasta que la mosca fue violentamente atacada por una fontinalis de cerca de un kilo, que intentó fallidamente engullirse el extraño y escandaloso objeto en la superficie. Lancé dos veces más y otro ataque fallido se evidenció con una explosión a escasos centímetros de la mosca. No pude atrapar a la trucha, porque se me acabó el tiempo y tuve que salir corriendo del sector por la hora de cierre de la entrada, pero mi irracional estrategia surtió efecto, aún cuando no pude concretar la captura, pero todos sabemos que lo más importante de la pesca es la tomada … ¿o no? Moraleja, cuando todo parece indicar que las truchas no se mueven y menos por una mosca seca quieta, entonces preséntales una mosca seca grande y en movimiento. Algo así. Ejemplo Anti-Regla número 2Fuimos hace unos meses con el resto del directorio de RiosySenderos.com a probar suerte en los lagos de Cerro Castillo. En ellos, la población de marrones es lo suficientemente imponente como para producir los recuerdos de pesca más inolvidables de cualquier pescador. Llegamos así a uno de los lagos más hermosos de la zona, por el cual el camino pasa literalmente por la orilla. Una vez más, en la hora del análisis racional, llegamos a las siguientes conclusiones:
Así lo hizo la primera mitad del grupo y me quedé atrás, junto a Franz, tomando algunas fotos. Estaba por unirme al grupo flotante, presto a ponerme las aletas en la orilla, cuando vi una sombra en la franja de agua entre los juncos y la orilla misma. Seguramente en algo así como 30 ó 40 cms de agua, claramente un cuerpo de trucha de proporciones moviéndose buscando comida. Nos acercamos agachados y observamos por unos diez minutos como ésa y al menos otras tres truchas de entre 1 y 2 kgs, se movían, a veces sacando su aleta dorsal del agua en sectores bajos, abriendo y cerrando la boca en ocasiones. Claramente comiendo pequeños organismos. Mientras a cierta distancia mis compañeros seguían la lógica, me puse los zapatos de wading, me armé con una línea floating y me posicioné detrás de un arbusto, escondido de la vista de las truchas y con Franz a la distancia dándome algunas indicaciones de posición dada su mejor perspectiva del sector. La mosca … por qué no: un scud tamaño 16 (imitación Ernie Scud de un crustáceo de la familia Hyalella). El líder, 9 pies más un tippet 4x de medio metro adicional. La línea floating apenas se movió para hacer un lanzamiento de menos de 5 metros. Casi el líder más la caña, sin línea fuera de ella. Cayó lejos de las truchas y la más cercana justo se volteó en la otra dirección. Levanto con cuidado, para que no se asuste. Redirecciono y pongo la mosca apenas un metro a su derecha. La notó, se volteó. Se va directo, abre la boca … ¡y se la tragó! Levanto la caña más por reflejo que por determinación y siento el peso al final de la caña. La trucha comienza a sacudirse violentamente y Franz alcanza a tomar una foto de la escena, donde incluso al fondo, aún sin saber qué pasa en la orilla, mis compañeros siguen con fe absoluta en su elección de técnica más racional. La trucha intenta irse a los juncos y hago lo posible por detenerla, pero sin tener espacio ni línea para darle, no me queda más que rezar por la calidad del tippet y por la acción amortiguadora de la puntera de la caña. Finalmente, una arremetida contra los juncos y una vuelta alrededor provocan que la mosca ceda y aún sin cortar el líder, la trucha desaparece entre los juncos.
Moraleja, aún cuando haga mucho calor, no se vea actividad de insectos evidente, y estemos a mediodía, más vale probar suerte en las orillas antes de meterse al sector más profundo. Historias de este tipo existen en cantidades. No sólo en mi personal experiencia, sino que en la de la mayoría de los lectores, demostrando fehacientemente que las reglas de la pesca con mosca, no son tan “reglas”, sino que más bien guías y que la observación, el instinto y un buen poco de suerte son a veces el factor que hace que una jornada sea memorable … aún cuando la trucha – como en estas dos historias – no sea finalmente capturada. Ya sabemos que no es lo que más importa ... ¿o si? |
|
|
Copyright
1999 - 2009 RiosySenderos.com ® |
|