Pescando con Odonatos Adultos (Anisópteros)Muchos de los artículos y libros que había leído expresamente ignoraban la aparente ventaja de poder pescar con imitaciones de enormes libélulas. En esta ocasión no me refiero a las más delicadas damsels adultas, como en un par de ocasiones anteriores, sino que de esos imponentes insectos con perfil de bombardero: los grandes Anisópteros, los adultos de los insectos más grandes del orden Odonata, las dragonflies. Consistentemente algunos de los más reconocidos autores de pesca en lago y de conocimientos entomológicos, como Brian Chan, Randall Kaufmann, e incluso Jim Schollmeyer, en su excelente guía “Hatch Guide for Lakes”, cubriendo metódicamente los inmaduros y adultos de prácticamente todas las especies importantes de lagos, se saltan olímpicamente a los adultos de Anisópteros, a pesar de que todos mencionan los adultos de Zygópteros (damselflies) como fuentes interesantes de alimento. Pero esta omisión tiene un fundamento. Si se revisan las estadísticas de la gran mayoría de los estudios de poblaciones entomológicas en los lagos, tanto del norte de los EEUU, como de Canadá, la proporción de Odonatos en la dieta de las truchas es relativamente baja en comparación con otros órdenes como Diptera, Trichoptera y Ephemeroptera, que terminan capturando la atención principal de los interesados pescadores con mosca. Olvidemos las estadísticas. ¿Qué dice la práctica en esas latitudes? Muy simple: cuando revisamos las cajas de los mosqueros de lagos más respetables de esas latitudes resulta evidente que no hay Odonatos adultos. En esencia, porque no han visto que el uso de ese tipo de patrones sea efectivo, ni han descubierto situaciones claras en que esta oportunidad alimenticia se haya presentado para las truchas. En otras palabras, patrones de imitación de anisópteros adultos no son tan efectivos como imitaciones de otros organismos para los pescadores del Hemisferio Norte. Lo lamento por ellos … … ¡porque la cosa no es así en Chile!
Las historias de mosqueros que parten al sur de Chile y terminan pescando con enormes moscas secas, con alas estiradas que parecen pequeños aviones, son cada día más conocidas. Pero todas estas historias tienen algo en común: ocurren mayormente a comienzos de temporada. Hay dos razones fundamentales para esto. Primero, es verdad que la abundancia de anisópteros se hace más relevante en aguas quietas de estas latitudes. En segundo lugar, al terminar la primavera, numerosas ninfas de estos insectos comienzan a dejar sus seguros escondites (de cacería) en diferentes rincones de las aguas quietas más cercanas y buscan una rama, un tallo, o incluso una roca, para trepar con determinación y terminar su proceso de metamorfosis pasando a adulto. Antes de que piensen que ya adivinaron cuál es la característica de esta oportunidad espectacular de pesca, permítanme aclararles que, si bien hay un proceso migratorio identificable en las semanas en que se siente que el invierno terminó, en realidad esta migración se da gradualmente y no en forma intensa ni masiva. Durante un lapso de varias semanas, uno a uno, los individuos maduros comienzan a acercarse a las orillas, arrastrándose por el fondo – lo cual no los deja precisamente en las fauces de los peces – y luego eclosionan, transformándose en adultos fuera del agua. Es decir, a diferencia de las oportunidades de atacar multitudes de indefensos emergentes de otras especies de insectos, incluyendo el caso dramático de las damsels (zygópteros), los anisópteros no ofrecen una oportunidad tan evidente. La oportunidad viene de otra forma. Como en gran parte de los procesos naturales de los insectos, en que las especies se basan en un juego de probabilidades – algunos ejemplares no lo logran, pero un número suficiente de ellos si lo logra – en los anisópteros el proceso de eclosión es lo suficientemente riesgoso como para que ocurran algunos accidentes. Además, el mismo hecho de que sea un proceso de eclosión extendido en el tiempo provoca en las truchas un espíritu oportunista, dejando de lado cualquier posible actitud selectiva en un momento en particular. Veamos cuáles son las condiciones que propician la pesca con adultos de anisópteros. La Eclosión de los AnisópterosYa saben: las ninfas migran una a una desde sus rincones habituales, hacia las orillas. Varias de las especies de anisópteros no nadan, sino que gatean. Por lo que se arrastran lentamente hasta salir del agua y trepar por una rama, tallo, o roca. Una vez que ubican una posición firme, seca y elevada, comienzan un proceso largo y agotador. Con determinación, la ninfa rompe el exoesqueleto por la espalda, detrás de la cabeza, y comienza una impresionante contorsión, dejándose caer lentamente hacia atrás, para facilitar la salida de su estrecho confinamiento de ninfa. Las siguientes fotos muestran este proceso, el cual – para que vayan tomando nota – puede durar varias decenas de minutos.
Entonces, dada la naturaleza de este proceso, está de sobra aclarar que durante este largo periodo de tiempo los insectos están completamente expuestos a ser atacados por aves, sapos, pequeños carnívoros, y otros depredadores entomológicos, tal como se ve en la foto de un trile hembra que lleva una apetitosa captura de matapiojo adulto (anisóptero) de alimento para sus crías. Posiblemente aquí es donde reside la principal ironía de esta historia. Porque los anisópteros - en realidad, todos los odonatos - son tremendos depredadores del micromundo, atacando prácticamente cualquier organismo del tamaño adecuado que pase por delante de sus terroríficas mandíbulas, pero es cuando estos insectos tropiezan en algún momento de su desarrollo como adultos, que también resultan presa de otros diferentes animales. Bueno, no es ironía, es simplemente el equilibrio natural: el grande y fuerte se come al pequeño y desvalido. Como si fuese poco, estos insectos también están expuestos a otras condiciones como una ráfaga repentina de viento, o un salpicón de agua de un ave que aterriza cerca. Así como si nada, meses de desarrollo y un gateo maratónico para estos insectos, termina en tragedia.
Ok. Fin del momento dramático. Acordemos que como pescadores con mosca estamos más sensibilizados con las oportunidades para las truchas, que con el drama biológico asociado a estas oportunidades. O al menos nos contentamos con convencernos que “es parte del equilibrio natural” y comenzamos a imaginarnos a una enorme trucha abriendo su boca para engullir este enorme bocado. Pero ya sea que un relámpago de angustia – por la desdichada suerte de los pobres desafortunados anisópteros – o la emoción de entender las oportunidades que estas tragedias presentan para la pesca, nos concentraremos en este segundo punto, planteando las estrategias adecuadas para mejorar nuestras posibilidades de éxito en engañar algunas de las oportunistas truchas. Oportunidades de pesca con Anisópteros adultos¿Cómo saber que es el momento adecuado? Ya les conté un factor importante: la eclosión de anisópteros dura varias, varias semanas, por lo que “el momento adecuado” viene siendo el periodo extendido que va desde el final de la primavera hasta prácticamente todo el verano. Además, usemos sentido común: es cosa de ver la evidencia fuera del agua. Insectos adultos volando. Mientras más abundantes, más avanzado está el proceso, pero no necesariamente terminado. En mi opinión un mejor indicador es revisar las ramas, rocas y tallos de las orillas y buscar esos exoesqueletos vacíos. El encontrar una cantidad abundante no significa que el grueso de esta eclosión ya haya pasado. Como estas exuvias son muy frágiles, se vuelan con cualquier brisa, por lo que encontrarlos es indicador de que los adultos recién eclosionados están recién volando desde el día anterior. O a lo mejor, cayeron al agua.
Entonces, la eclosión es un proceso largo y no puntual, que puede durar un buen par de meses y dada su gradualidad, no gatilla en las truchas un comportamiento selectivo, sino que – apoyado por el tamaño de estos insectos – ofrece múltiples oportunidades de excelente alimentación que cualquier trucha en su sano juicio (o lo más similar que ocurra en su cerebro diminuto) no dejará pasar. En un momento bastante posterior, pero ofreciendo una nueva alternativa de alimentación a las truchas, las hembras de anisópteros vuelven al agua a depositar los huevos. Si bien este proceso ocurre mucho más cerca de las orillas y normalmente en sectores con densa vegetación, vuelve a abrir la puerta a que algún accidente tan simple como una ráfaga intensa de viento, bote algunos insectos en un área más abierta, quedando así a la vista de las truchas cercanas. Imitando y Presentando Patrones de AnisópterosLos patrones son relativamente obvios y se ven en forma genérica como este adulto de odonato. Una alternativa es agregar algunos de estos patrones de amplias alas con un largo y estilizado cuerpo a la caja y probarlo en algunas situaciones poco claras de pesca en lagos y lagunas. En particular durante la primera mitad de la temporada de pesca (desde primavera a mitad del verano al menos).
Personalmente he estado intentando más resultados con un patrón tipo Parachute, muy similar a la Parachute Damsel , utilizando ciervo de color natural u oscuro para el cuerpo.
La presentación es relativamente simple y debe considerar lo siguiente:
EpílogoComo palabras finales, quizás vale la pena volver a insistir en la no-existencia de una eclosión propiamente tal relacionada con los adultos de anisópteros, como si ocurre con tantos otros órdenes de insectos. La estrategia de usar este tipo de imitaciones se basa en el carácter oportunista de las truchas y la posibilidad tentadora de atrapar un gran bocado con un mínimo esfuerzo. Las truchas saben de las diversas posibilidades de que estos insectos caigan en la superficie durante gran parte de la primera mitad de la temporada, por lo que ofrecen la oportunidad totalmente impresionante de pescar con mosca seca y ver como una trucha se eleva desde las profundidades de nuestras apreciadas aguas silenciosas.
Suerte y mucho éxito esta próxima temporada. Texto y fotos: Rodrigo Sandoval |
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