
Algún Día lo LograréTexto: Elías Cárdenas ¿Cómo poder disimular mi ansiedad estos meses que lentamente pasan y espero el momento justo cuando parte el autobús con rumbo a mi sur querido? ¿Cómo explicar todas las sensaciones que me envuelven, si hasta el mismo ajetreo éste de comprar los últimos artículos de pesca, el cual no compre durante todo el año me producen esa extraña alegría y hacerme de artículos que quizás no usare pero de todas maneras ocupan un lugar dentro de mi maletín? Ver que pronto estaré cerca de tu orilla, o tal vez invadiendo tus corrientes, sentir que lo que pase este año no será como los anteriores al remontar tus aguas, sólo sé que cuando estoy contigo en mi primer contacto, le doy gracias a Dios por llevarme hacia ti, soy feliz, tan solo con sentir el frió de tus aguas, lo resbaloso de tus piedras con ese sedimento acumulado, pareciera que me recibieras con una alfombra a ese fiel visitante que en sus vacaciones disfruta contigo y en silencio te cuenta sus cosas y tu abrazas mi paciencia de horas y horas tratando de alcanzar lo más esperado que tu puedes ofrecer a un pescador aficionado como yo - esa adrenalina que despierta al enfrentarme cual torero en el ruedo o ese domador frente a sus fieras - cómo buscar la mejor de mis comparaciones al sentir que en el otro extremo de mi extensión de mi caña esta ese pez. Que no importando su tamaño se enfrenta a una férrea lucha con este oponente. Recuerdo a mi amada viejita cada vez que me inspiro hablando de pesca y de el placer que se siente el estar junto a las aguas de un rió ó de un arrollo. Ella es la Bertita, mi linda madre la que educó y supo darme lo mejor que pudo. Cómo no acordarme cuando era ella la única que consentía el darme permiso para arrancarme casi todas las tardes para irme a pescar al estero que corre cerca de la casa allá en Rió Negro, cerca de Osorno. Para mi el rió Forrahue al verlo desde mi visión de niño, lo encontraba lo más grande que tenía. De ese rió recuerdo las frías tardes brumosas junto a sus aguas, sentir que los zancudos pululaban a tu alrededor y te picaban cada vez que te descuidabas. Cómo olvidar la primera trucha que le arrebaté a sus tranquilas y turbias aguas, y ese olor de las hojas y las moras descomponiéndose lentamente, hasta el olor a barro que se hace sentir por sus orillas y que mas de alguna vez se me metieron por el orificio de las viejas botas de mi padre, las cuales le sacaba escondido de la orilla del fogón donde él las dejaba limpias y que por supuesto con mis aventuras las encontraba mugrientas con ese color del barro cuando se seca. Mi mamita Berta me preguntó una vez ¿dónde se me había ocurrido a mi que los pescados salían con esa cuestión que tenía amarrada al final del nylon y parecía a una mosca? Le contesté que unos señores que venían de la capital me lo habían aconsejado y según ellos era pero súper efectivo su lance. Mi viejita con una sonrisa tierna me dijo - ¿sabe mi perrito choco? creo que si apenas saca algunos pescaos con gusanos es muy difícil que se pase horas enteras tirando esa cuestión al rió y no agarre ni un resfriado. Me sentí como herido en mi orgullo de pescadorcito y aun sabiendo que pescar algo con eso que si mas bien no recuerdo en casi nada se parecía a una mosca, esto fue lo que le pude decir: "ALGÚN DÍA LO LOGRARE ..." De eso ya han pasado casi 25 años y aun cada vez que estoy junto a mi mamita Berta allá en Rió Negro, en mi barrio -La Pobla- se me allegan los recuerdos y aun comentamos aquel hecho. Ella como madre sabia, me alienta a que ALGÚN día cumpliré mi cometido si me esfuerzo mucho. Este año sacaré algunas técnicas a través de esta página y quién sabe si el próximo año me las emplumo con esto que debe ser tan maravilloso el pescar con mosca y devolver las especies aunque sea heridas a su hábitat. "A mi madre querida, con todo el amor del mundo" |
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