
Ensayo Fotográfico de un Viaje para el Cambio de SigloSiendo chileno, me especializado en este territorio,
Poder visitar la Araucanía a comienzos del verano permite apreciar un escenario que expresa colores de la naturaleza, que son el producto del clima húmedo de los meses previos y vienen a explotar exuberantemente. Fue así, como en un sector pasado el llamado "Túnel las Raíces", nos encontramos a orillas del camino con un primaveral prado adornado en flores silvestres. Teníamos que parar a admirar ese colchón de flores que se extendía hasta las orillas del bosque bajo que se apreciaba en el fondo, junto a los cerros. Las lluvias de las semanas anteriores habían terminado de avivar aquellas especies que florecen en estos meses cálidos de esta zona cordillerana. Esta misma zona en invierno se cubre con un amplio manto blanco. La foto fue tomada el 31 de diciembre de 1999, a eso de las 2 de la tarde. De fondo, mirando hacia el oeste, las cumbres blancas de la Sierra Nevada. Nikon F601, lente 28mm, trípode, polarizador, película Fujichrome Velvia ISO 50, 1/15 seg, f/16.
Ya se acababa el día. El último del siglo XX. Como ingeniero racional a veces me cuestiono e intento buscar alguna relación entre un día natural, que no tiene nombre, y una nomenclatura que hemos inventado los seres humanos para ponernos de acuerdo. No llego a ningún lado filosofando así. Sin embargo, cada día tiene su comienzo y su fin. Pensar que las sombras, a medida que se van estirando, indican inequívocamente que ese día, sea el que sea, se termina y no vuelve más. Esta foto es del viernes 31 de diciembre de 1999 en la tarde, pasadas las 21:00. El sol ya se iba detrás de las montañas y en nuestro campamento, a orillas del Río Bío Bío, en su nacimiento, fuimos testigos de un lindo atardecer. Por eso, esta foto constituye las "Últimas Sombras" del siglo XX. Poco después, el viento decayó y el ambiente nos ofreció un espectáculo de tonos rosados impactantes en las aguas del Río Bío Bío, en este sector en que no lleva 100 metros desde su comienzo, en el Lago Galletué. Para los que estaban especulando ... a eso de las 21:30, comenzó una eclosión de Diptera, y tuvimos frente a nosotros una serie de truchas de pequeño tamaño tomando ávidamente los insectos de la superficie. Probamos algunos patrones de imitación de pupas de mosquito, sin éxito con ejemplares de mayor tamaño. En breves minutos, la actividad decayó para desaparecer casi por completo cerca de las 22:00. Nikon F601, lente 28mm, trípode, película Fujichrome Velvia ISO 50, 1/15 seg, f/11.
Después de un reponedor sueño en la noche del cambio de folio, abrí los ojos con mucha energía, lo que me obligó a salir del saco y de la carpa cuando aún era de noche. Mi reloj marcaba las 5:40 del 01-01-00 (es compatible con el 2000). El aire estaba increíble y la temperatura en unos agradables 10ºC, bastante cómodo considerando la zona cordillerana en que nos encontrábamos. Saqué la cámara, la monté en el trípode y disparé varias fotos. Las primeras de ellas captaron la luna en retirada. Maravilloso. Una de las más expresivas es ésta, que realmente constituye un testimonio gráfico a "Las Primeras Luces del Siglo XXI". Lo que se ve en el horizonte son araucarias de cordillera y el resto es pampa. Nikon F601, lente 35mm, trípode, película Fujichrome Velvia ISO 50, 1/8 seg, f/5.6.
Uno de los elementos interesantes de este lugar es el aspecto que presentan los primeros trechos del Río Bío Bío, considerado como uno de los grandes ríos de Chile. Su recorrido cubre más de cien kilómetros y su apariencia va cambiando a medida que avanza por el territorio y baja al mar. En su nacimiento, en plena Araucanía cordillerana, el Bío Bío avanza lento, curvándose entre los bajos lomajes que lo rodean. No es una zona de frondosos bosques, sino de una pampa levemente forestada. Principalmente son araucarias, las que adornan las riberas de este curso. Entre los habitantes acuáticos pudimos contar a numerosas truchas arcoiris muy activas y dispuestas a tomar patrones adecuadamente colocados en la superficie. Sin embargo fueron varias marrones las que destacaron en estas horas de pesca de la tarde del 31 de diciembre de 1999, las que atacaron decididamente las moscas que presentábamos en superficie. La Stimulator y la Elk Hair Caddis produjeron casi idénticos resultados, que de hecho fueron buenos. Nikon F601, lente 35mm, polarizador, película Fujichrome Velvia ISO 50, 1/60 seg, f/8.
El fin de la primera jornada del 2000. Entramos a flotar en el Lago Conguillío como a las 8PM. La idea era coordinarnos con una posible eclosión de Diptera (mosquitos) y poder pescar a las --eventualmente-- hambrientas truchas que cazarían esos insectos en la lámina superficial. No sucedió, o las truchas no andaban con tanta hambre. Tal como son las cosas en la naturaleza. No hay predicción que valga. Lo que efectivamente podía predecirse al entrar al agua fue la puesta de sol. A esa hora las nubes adornaban el cielo, sin taparlo. El lago estaba como espejo. Las montañas de la Sierra Nevada estaban con grandes manchones blancos y el bosque nativo chileno abundaba en las orillas. El espectáculo visual estaba anunciado correctamente y fue así como salieron hermosas fotografías cuando el sol comenzó a esconderse. La "Golden Hour", como la denominan los fotógrafos del hemisferio norte. He aquí una de aquellas fotos, donde se aprecia una majestuosa formación nubosa
iluminada en rojos y rosados por la decadente luz del sol. Se asoma del cerro un hermoso,
frondoso, y enorme coihue --mi árbol austral favorito-- entregando el toque de presencia
natural absoluta. Nikon F601, lente 28mm, película Fujichrome Velvia ISO 50, 1/15 seg, f/5.6. Un poco lento para no usar trípode, en especial flotando, pero mi pulso logró el objetivo.
En varios de los Parques Nacionales de esta región existen maravillosas lagunas, que se adornan con maravillosos bosques nativos en sus riberas. Algunos de estos árboles han sido dominados por el agua, como se ve en la foto. Aquí aproveché el ángulo que logra mi lente de 28 mm para captar a mi compañero atando una mosca, e incluir el majestuoso escenario, en un día semi nublado. En algunas de estas lagunas, la población de truchas es algo que realmente impresiona. Varios especímenes de algunos kilos de peso se asomaron por los canales, entre los campos de algas, para ver si nuestros ofrecimientos eran de su agrado. Logramos capturar un par, pero fueron más las que escaparon entre troncos y vegetación acuática. La tranquilidad que respiramos en esa tarde del 2 de enero del 2000 sólo se vio modificada por una leve tormenta, que con algunos truenos, dio el anuncio de una inocua lluvia que nos despidió de este paraíso araucano. Nikon F601, lente 28mm, polarizador, película Fujichrome ASTIA 100, 1/60 seg, f/11. |
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