
Cuando nos iniciamos en la pesca con mosca, solemos ver con nerviosismo las tareas que nos esperan. Entre ellas, aprender a castear correctamente, escoger adecuadamente el equipo necesario, poseer ciertas nociones de entomología, e ingresar en el complejo mundo de la selección y atado de moscas. Así es como, por lo general, tomamos la primera decisión equivocada desde un principio. En efecto, visualizamos nuestro primer día de pesca como uno donde rendiremos "examen" frente a otros pescadores más experimentados, quienes "evaluarán" nuestro avance en éstas áreas. Seremos entonces, unos indefensos estudiantes frente a excelentísimos y magnos sabelotodos pescadores, los que nos contemplarán con lástima o burla si malogramos un lanzamiento, o bien no enganchamos algún pez mientras ellos consiguen uno tras otro. ¿Qué vergüenza no? Contrariamente, podemos soñar con estar al lado opuesto, mostrándonos como un(a) novato(a) que alcanzó tantos (!) y tan excelsos conocimientos en tan poco tiempo, y que por lo mismo dejó en ridículo a los más experimentados pescadores.
Pues bien, y aunque la última opción reseñada es más motivadora y gratificante que la primera, ambas son equivocadas. Con las mismas, sólo seguimos el neurotizante y ezquizoide razonamiento predominante en la actualidad, donde el objetivo final es la recompensa y la justificación de todo el proceso para lograrlo. Así, el tiempo que demoramos en aprender, es un mal necesario -- mientras más corto mejor -- que se justifica y valida sólo si llegamos a un nivel de excelencia que provoque la admiración en los demás y/o en nosotros mismos. "Casualmente", la dantesca visión descrita se encuentra presente en una sociedad occidental, y sólo en ésta, en la que el suicidio es la segunda causa de muerte entre los adolescentes. Sociedad en donde casi un tercio de los niños de entre 8 y 13 años es drogado habitualmente -- me refiero a drogas como Ritalín ®, Prozac ®, y otras similares -- con el fin de asistir al colegio, y de esta manera cumplir con las exigencias de la sociedad. Los que sobreviven a ello, mueren por afecciones cardíacas 15 ó 20 años antes de lo que deberían, según se desprende del análisis científico basado en la cruda realidad. A modo de ejemplo -- que casi parece humor negro -- puedo citar que la conocida revista femenina Cosmopolitan ® publicó hace algún tiempo un artículo, en el que sugería a sus lectoras con depresión severa, efectuar una rápida visita a su hospital mental local el fin de semana, con el fin de hacerse una terapia de electroshock, para de esta manera poder volver el lunes al trabajo. Como Uds. imaginarán, ello no amerita comentarios. Si alguien duda de lo que cito y expongo, me será muy grato entregar información de libros completos que discurren sobre lo mismo, algunos de ellos realmente escalofriantes, y claramente dignos de una buena novela policial de Agatha Christie. Buena parte de lo anterior es causado porque tenemos una visión mecánica de nosotros mismos. Nos vemos como máquinas pensantes, desechando la faceta emocional que poseemos, o viendo ésta como un obstáculo que interfiere con nuestro rendimiento. Todos hemos experimentado situaciones donde nuestro estado anímico impidió el lograr algún objetivo en el estudio o en el trabajo. Lamentablemente, nadie nos ha enseñado que estos mismos factores emocionales pueden ayudarnos a lograr metas que ni soñábamos poder. El ser humano es mucho más complejo de lo que imaginamos, y esto puede actuar a favor o en contra nuestro. Lo mismo se observa, curiosamente, en muchos sino todos los deportes, incluyendo a la pesca con mosca como tal no obstante ser un arte. Si usted consulta con un experto tirador con arco -- olímpico o profesional -- respecto de cuál arco debe elegir, éste le señalará que tan importante como los materiales y la calidad de éstos, es que a Ud. le guste el arco. En tal respuesta él no habla de comodidad, sino de preferencias emocionales. Se ha comprobado que usted tirará mejor si el arco le agrada. Tal como lo lee. Aunque no existen estudios al respecto, apostaría mucho dinero a que algo similar ocurre con el cast y la presentación en la pesca con mosca. Los más grandes personajes de cualquier actividad humana -- deportistas, científicos, filósofos, artistas -- tienen una sola cosa en común: disfrutan con lo que hacen. ¡Y lo disfrutan mucho! Entonces, el factor emocional puede ayudar, o contrariamente, dificultar nuestro aprendizaje. Podremos deducir de ello que aquello señalado en el primer párrafo, no es claramente la estrategia más inteligente a seguir. Si me enfoco en la meta de lanzar 30 metros, diseñar 10 patrones nuevos de gran éxito, y asombrar a todos con un gran número de capturas diarias, básicamente seré infeliz hasta que lo logre. Mi aprendizaje será una tensionante carrera contra el tiempo. Esto provocará que me cueste mucho más aprender, que no logre llegar a un nivel tan alto como podría hacerlo, y que si llego a lograrlo, entonces aparezca la pregunta más inquietante de la sociedad moderna: ¿Y ahora, qué... ? Si queremos que una actividad sea satisfactoria y enriquecedora para nuestra vida, no debemos focalizarnos en un objetivo puntual como única motivación. Esto conllevará que nuestro aprendizaje sea más rápido, más fácil, y más completo. ¿Por qué? Pues porque nuestro inconsciente naturalmente rechaza el realizar una actividad estresante o tensionante, que en el fondo significa una agresión hacia nosotros mismos. Aunque nos forzemos en hacer algo, nuestro rendimiento será inferior y nos costará más. Estaremos luchando contra el ambiente y contra nosotros mismos.
Veamos lo que citara en el párrafo anterior, con un ejemplo práctico. Me imagino que muchos de Uds. sino todos, han dado lectura al artículo en que Pablo Negri E. -- uno de los colaboradores de esta revista virtual -- relata su experiencia junto a la de otros guías, guiando al ex-presidente de los EE.UU. Jimmy Carter. No se requiere la condición de superdotado para percibir que se trató de una experiencia altamente gratificante y satisfactoria. Ahora bien, tomemos este hecho y supongamos -- cosa que no es efectiva, pero que Pablo al editar este artículo ha autorizado con su venia, por considerarlo un buen ejemplo -- que Pablo desde sus comienzos, aunque le gustaba la pesca con mosca más que cualquier otra cosa, tuvo no obstante como único objetivo, el vanagloriarse ante sus amigos de haber estado en un excursión junto a Jimmy Carter. En atención a dicho objetivo, aprendió los secretos del casting lo más rápido que le fuera posible. Ello, aunque no tuviera deseos de hacerlo en aquel momento, y sólo porque representaba una condición imprescindible para su objetivo. Lo mismo con su aprendizaje forzado de entomología -- la justa y necesaria. No es descabellado entonces discurrir bajo este supuesto, que durante varios años la vida de Pablo fue una suma de experiencias desagradables. Ello por cuanto demoró varios meses en castear con eficiencia, otros tantos en saber presentar la mosca correctamente, y ni que hablar del aprendizaje de entomología. Pero a fuerza de perseverancia logró su objetivo, y consiguió hacerse de un nombre que le permitiera alcanzar el mismo. Disfrutó mucho de dicho logro durante un par de semanas, pero luego se dió cuenta que su vida carecía de sentido -- ¿Recuerdan el primer párrafo? ¿Y ahora, qué...? Cayó entonces en una aguda depresión, que sólo se pudo acabar al proponerse otra cosa mayor: viajar al Tibet para luego allí, escalar el monte Everest. Entonces, se repitió todo el proceso anterior. Aunque no he tenido la fortuna de conversar directamente con Pablo, puedo asegurar que no es su caso. Paradójicamente, alcanzar el nivel de excelencia que permite el logro de hitos importantes en cualquier actividad, es el resultado de centrarse en la satisfacción de realizar la actividad en sí y no en los objetivos puntuales que eventualmente podríamos lograr. Un ganador del Premio Nóbel de Química decía: "Céntrate en el trabajo... y los logros y premios vendrán por añadidura". Sabía lo que decía. Sólo si yo disfruto el sólo hecho de castear la línea, sea bien o mal, lograré llegar a tener un cast envidiable. Sólo si disfruto observando cómo mi mosca flota en el agua, lograré tener una presentación correcta. Es el método que la naturaleza tiene. Observe a un niño que recién está aprendiendo a caminar. Goza con el hecho de hacerlo. Placer puro y simple. Sólo de esta forma llegará a caminar y a hacerlo bien. Y observe bien. Goza en realizar la actividad misma sin considerarla un medio para alcanzar un objetivo. ¿O Ud. cree que el bebé que ríe dando sus primeros pasos se dirige a alguna parte? |
|
![]()
|
Copyright
1999 - 2005
RiosySenderos.com ® |
|