Aventuras en la Patagonia Chilena

El Enigma del Comportamiento

Todas las grandes familias de animales tienen sus estrellas. Cada uno de nosotros tiene sus favoritos, pero existen puntos de encuentro. Dentro de las aves, los simpáticos loros parecen estar en un nivel diferente de evolución e inteligencia, los grandes felinos apasionan por su mística belleza, ballenas y delfines nos intrigan con sus sistemas de comunicación, y los insectos, en tanto, se presentan como infinito material de estudio. Todo lo que parece introducir a un tema muy vasto, pero en realidad, bastante simple. Sólo busco una excusa convincente para referirme al animal cuyo comportamiento me parece especialmente fascinante: La Trucha.

Deseo compartir con Uds. observaciones que he podido realizar durante mis años de pesca con mosca. Evidentemente, no cuento con un respaldo científico, pero la cantidad de horas río a mi haber, me entregan alguna idea de comportamientos propios de esta especie.

Intento revisar lo que muchos de nosotros comprendemos de estos peces, complementando tal saber con observaciones propias. Quiero demostrar que los principios clásicos de comportamiento son relativos, y que presentan excepciones importantes para el pescador deportivo.

En mi artículo anterior, me referí brevemente a la dinámica de los cursos de agua en la zona de fiordos y canales de la región de Aysén, donde me desempeño como guía. Creo ahora necesario, hacerlo en profundidad, por cuanto la influencia marítima sobre los ríos de la zona, determina en gran medida las variables de comportamiento a las que me referiré. Aclaro a Uds. que lo observado en aguas del área citada; probablemente no se repita en ríos de la alta cordillera.

Al igual que la gran mayoría de los animales y a excepción de los que están al tope de una cadena alimenticia, las truchas se comportan obedeciendo a tres necesidades básicas interdependientes: alimentación, protección y reproducción.

Danzas y Ritos

Alimentación

La alimentación de la trucha se basa en una ecuación simple: energía gastada versus energía obtenida. Dicho de manera práctica, si un ejemplar de tamaño medio y que reside en un río con fuerte caudal, percibe una minúscula ninfa que deriva en medio de la correntada, difícilmente irá por ella, por cuanto el esfuerzo de cobrarla es muchísimo mayor que la recompensa. Bajo este principio, lo más probable es que esa trucha se convierta en un depredador oportunista, el que acecha presas mayores, como alevines, ninfas de buen tamaño, insectos terrestres, e incluso roedores, los que un intento suicida y emulando al gran Mark Spitz, se lanzan al río en búsqueda de alimento en la orilla de enfrente.

Existe, sin embargo, una excepción a la regla. En aquellos ríos con fuerte influencia de mareas, las truchas de mayor tamaño se desplazan, ayudadas por el cambio en el nivel del agua, hacia sectores bajos, saciando su apetito con alevines de peces marinos, pequeñas jaivas y caracoles. Esta condición típica de los ríos con influencia de marea, resulta en un desafío extra para el pescador, quien con frecuencia encontrará un curso, aparentemente deshabitado, o bien con truchas satisfechas y sin intenciones de perseguir un canapé después de un banquete.

Durante mis temporadas, he podido observar cómo gordas truchas vuelven regularmente al río. En un principio, no comprendía por qué lo hacían, puesto que la mayor concentración de alimento se ubicaba cerca de la desembocadura. Corto tiempo después, un destacado Biólogo Marino respondió a mi interrogante, explicando que cuando un salmonídeo ingresa a aguas de salinidad mixta, bebe agua salada para compensar su medio interno con el externo. De lo contrario, la deshidratación sería inminente. Con tal antecedente en mis manos, comprendí que aunque una trucha tuviera gran capacidad adaptativa, no le era posible mantenerse en agua salobre por períodos muy largos, regresando regularmente a segmentos superiores del río, con el objeto de refrescarse, digerir y descansar. Ello, a excepción de aquellas especies llamadas anádromas.

En numerosas ocasiones estuve cercano a la desesperación, al ver cómo truchas de imponente tamaño, seguían moscas de mis clientes por varios metros, sin morderlas. Aparentemente, sólo querían pasar un buen rato, nadando cerca de la superficie y estirando sus músculos. Hoy, tengo la certeza de que esas truchas estaban satisfechas y habían regresado al agua dulce sólo poco tiempo antes. Simplemente celebraban la cacería, y la agradable frescura del río.

Comportamiento

Protección

El instinto de protección en una trucha se encuentra altamente potenciado. Asociamos su hábitat principal con ríos de aguas cristalinas, lechos rocosos, y cambios frecuentes de estructura. Habitualmente, los lugares que ofrecen refugio, buena aireación, y alimento, están ocupados por aquellos ejemplares dominantes, que con justificado celo defienden su derecho de propiedad. Esto hace que truchas pequeñas sean desplazadas a lugares más expuestos, donde se convierten en fácil presa de otros peces, aves zancudas como Garzas Cucas y Huairavos, Visones, amén del infaltable y hermoso Martín Pescador.

En ocasiones, y cuando el río tiene un caudal moderado, la competencia por el espacio es feroz, y el lugar con el que puede contar la trucha pequeña es diminuto. Quizás sólo una esquina en la cabeza del pozón, o un apretado espacio bajo una roca.

La teoría señala que lo esperable, al pescar un buen sector de un río, es que la primera picada provenga de la trucha dominante. Nuevamente, la excepción a esta regla de todos los tiempos, se encuentra en algunos ríos patagónicos con baja población de insectos acuáticos. Truchas pequeñas cuya prioridad es crecer y alcanzar un rápida madurez sexual, arriesgan "las escamas" al abandonar sus guaridas, intentando atrapar presas, que en ocasiones nadan o eclosionan cerca de la trucha dominante. En condiciones normales y si la suerte está de su lado, conseguirán regresar al lugar que las protege, sin daños.

El problema aparece cuando la presa viene con anzuelo. Con la tensión de la línea, la trucha no logra volver al escondite, recibiendo una golpiza de marca mayor por parte del tirano del barrio. Es bien sabido que esta situación también ha terminado con la trucha dominante, devorando a la pequeña, y con un pescador que con tanta fortuna como sorpresa, termina fotografiando el premio mayor.

Reproducción

Durante el período de desove, todo se revoluciona. Los machos despliegan sus colores y danzas rituales, volviéndose muchísimo más agresivos, en el intento por conseguir a la hembra más saludable y prolífica.

Es durante la época de reproducción, cuando machos y hembras dedican sus esfuerzos, casi exclusivamente, a la preparación de la cama de gravilla y arena donde se producirá el desove. No se alimentan durante este lapso de tiempo, y por consiguiente, sólo es posible gatillar una reacción agresiva en ellos mediante un patrón llamativo o attractor. Sin embargo, y previo al desove, he observado en repetidas ocasiones, como uno de los machos del grupo casi cumpliendo una función de delegado, se encarga de expulsar de su territorio a cualquier mosca del tipo streamer, que asome cerca de los protegidos.

No se recriminen. Estoy seguro que muchos pescadores han vivido esta situación de tensión, sintiendo como el pulso se acelera mientras una trucha acecha la mosca. A quienes se cuestionan duramente por no obtener una picada en tales circunstancias, puedo decirles de que estoy convencido que al observar dicho comportamiento, una trucha no tiene intención de devorar al intruso, sino tan sólo de alejarlo mediante un par de cabezazos. Esto, sin embargo, sólo se cumple luego que las parejas se han establecido dentro del grupo y ha transcurrido el tenso período de selección.

Como ven, la conducta animal está aún muy lejos de ser comprendida, y para cualquier persona con sensibilidad hacia la naturaleza, el poder contemplar este maravilloso dinamismo, se convierte en una motivación más para salir de pesca y convertirse en un mejor pescador-pensador.


Rodrigo vibra junto a la pesca desde su infancia. Sólo pasados los veinte inició sus labores de guía de pesca con mosca y aire libre.

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