
Truchas DominantesPoco tiempo después de terminar de guiar a mi cliente más difícil en la zona de fiordos patagónicos, recibí una carta suya en la que me agradecía mi dedicación y esfuerzo en lo que sitió fue una de sus mejores semanas de pesca. La verdad, tenía motivos para estar agradecido, porque además de ayudarlo a pescar ejemplares impresionantes de arcoiris y marrones en circunstancias no menos espectaculares, aguanté una faringitis que me estaba matando. En la carta me contaba que luego de la intensa semana de pesca, ya de regreso en Estados Unidos, le habían diagnosticado una neumonía bastante seria. Sin embargo, este terco abogado ya estaba planeando una nueva expedición y solicitaba mi opinión. Como era de esperarse, la pesca en los fiordos estuvo marcada por el uso de streamers e imitaciones de todo lo que abunda en agua salobre. Además del uso de pequeñas ninfas e imitaciones de insectos terrestres en lugares específicos. La técnica de mi cliente era bastante limitada, pero su terquedad lo ayudaba casi siempre. Era capaz de aplicar reiteradamente la misma técnica, una y otra vez, sin escuchar mi comentario: “Si hay una trucha ahí, ya no está interesada. La línea ha golpeado el agua demasiadas veces”. Entonces, me miraba con una cara que nunca entendí. Recogía y estiraba el leader y cuando yo ya estaba listo para seguir río arriba, cambiaba la mosca y me decía: “Voy a probar este Grillo”. “Pero si estamos a 100 metros de la barra, si hay algo aquí, está demasiado ocupado cazando puyes como para fijarse en un bicho ahogado!”. “Para una trucha, esto es un pedazo de comida. Voy a probar este grillo.” Resignado, me iba a sentar bajo unas nalcas y observaba con dolor como el abogado azotaba el agua. En uno de esos mañosos lanzamientos, el “Disco Cricket” derivó cerca de un tronco hundido y ayudado por un pequeño remolino, se hundió velozmente. Una hermosa trucha salió de su sombrío escondite y mordió con toda calma, mostrando su boca blanca. La pelea fue potente y corta. Era una marrón con una hermosa línea uniendo la aleta dorsal y la base de la cabeza. Una forma similar a la de una zapatilla de trote. Un ejemplar oscuro y fuerte, totalmente adaptado a su sombrío hábitat.
Bueno, me estoy alejando de mi objetivo. Lo importante es que tras un par de semanas de experiencias iguales o mejores a las que acabo de relatar, este cliente me pregunta en su carta por algún lugar en Chile para pescar “pero de verdad”, queriendo decir “con mosca seca”. La verdad es que el comentario me molestó bastante. El había disfrutado de una pesca y un lugar excepcional, donde en oportunidades podíamos ver grandes marrones cazando pequeños robalos sobre el fondo de conchuela en bajamar. Un espectáculo impresionante. Con su comentario me demostraba que nunca fue capaz de disfrutar el aspecto total de su experiencia. Él estaba allí para pescar truchas y punto. Era otro entre tantos pescadores rigidizados en la simple captura de peces y en el purismo ridículo que presenta la pesca con mosca seca como la única práctica sublime dentro del deporte silencioso. No me malentiendan. La mosca seca me parece bellísima y cada vez que uso esa técnica me maravillo con la subida de la trucha y la mosca desapareciendo de la superficie. Pero también me da un gran orgullo poder lanzar un pesado streamer entre ramas y troncos, y ser capaz de hundirlo a tiempo en espera del ataque de una trucha dominante. Y ése es exactamente mi punto: cualquier técnica que demande habilidad y que mantenga un cierto nivel estético, es pesca con mosca, aunque lo que se esté lanzando diste mucho de ser una imitación de un insecto alado. El porcentaje de éxito (por ahora entendamos éxito como una gran trucha aceptando la imitación presentada) al pescar truchas grandes y dominantes es bastante bajo. Las horas diarias de actividad están generalmente acotadas por la penumbra y la naturaleza de estas criaturas las hace especialmente cuidadosas y selectivas. También se ha dicho muchas veces que la pesca con mosca no es apropiada para este objetivo, porque involucra líneas pesadas y moscas difíciles de lanzar. De acuerdo, posiblemente sea más fácil lanzar un cucharón de 40 gramos bajo los troncos, pero éste es un tema de destreza y calidad sobre cantidad.
Estoy seguro que en el baúl de ríos y senderos ya hay algo de esto, pero nunca está de más recordar que las grandes truchas, sobretodo las marrones, quieren carne, y es en extremo difícil tentarlas con pequeños bocados. Otros peces, pancoras, proteicos insectos terrestres, crustáceos, e incluso pequeños mamíferos, son el tipo de alimento que gatilla una reacción explosiva por parte de una trucha al acecho. Como nota al margen - En una oportunidad pude ver una linda familia de “pimpollos” (pequeñas aves acuáticas similares a la taguas) nadando cerca de unos juncales en una aislada laguna de Tierra del Fuego. Mientras disfrutaba de la clásica escena “patitos nadando en fila detrás de la madre”, una explosión en la superficie hizo desaparecer al último de la fila, dejando muy en claro la agresividad y tamaño de las marrones fueguinas. Con lo anterior bien en claro, la elección del señuelo es lo que sigue (por cierto, si alguno de ustedes quiere desarrollar una imitación de pimpollo, yo soy el primer comprador). La acción del señuelo bajo el agua es elemento fundamental. Más importante que el tamaño o los colores. Como prueba, podemos decir que un alto porcentaje de streamers emulan al “sculpin” (pez endémico norteamericano), una especie de gobio de agua dulce de gran cabeza y potentes aletas pectorales. No existe nada demasiado parecido en nuestros ríos, y sin embargo, los famosos “Marabou Muddler” han producido más de una historia memorable en nuestras aguas.
Cada pescador tiene su streamer favorito y puede atar una versión más pesada del mismo. Los ojos de bronce producen un “cabeceo” bajo el agua que puede ser de gran ayuda. En mi experiencia, las tiras de piel de conejo sobre un cuerpo brillante y aseguradas con un fuerte alambre de cobre resultan ser lo más resistente y funcional. Las combinaciones posibles de color son infinitas, pero mi preferencia siempre ha sido cobre y negro. También se pueden agregar varios pares de patas de elástico, y así producir acción incluso cuando no hay tensión en el leader. Por otra parte, el anzuelo es de vital importancia. Un anzuelo resistente ayuda a sacarlo de ramas y troncos al jalar con fuerza. No conozco a nadie (por suerte) que disfrute decorando troncos con sus moscas. Respecto del equipo, siempre trato de reducirlo al mínimo. Una caña 6 ó 7de acción rápida y cualquier carrete que me de confianza es lo primero. Un buen freno puede ser de gran ayuda, pero a mí me parece más interesante un carrete sin freno que me obligue a ocupar la palma de mis manos (dato útil: cuidado con los dedos). Un vest liviano y un wader de batalla me estimulan a reptar hacia lugares de difícil acceso. Leaders y tippets resistentes y relativamente nuevos son de gran importancia, pero no sirven de nada sin un buen nudo. Cuando pienso en la cantidad de truchas memorables que he perdido por un mal nudo, me enfermo. No soporto dejar un mosca en la boca de un pez. Recomiendo revisar nudos y leader cada vez que la línea golpea o se engancha en algo. Ahora, las técnicas de lanzamiento son variadas y difíciles de explicar correctamente en papel, y sobre todo, dependen de la anatomía del río. Estoy convencido que para pescar correctamente en los hábitat clásicos de truchas dominantes, la técnica conocida como “High Sticking” es sin duda la más efectiva.
Consiste simplemente en lanzar corriente arriba, en un ángulo de 45 grados, y mantener la punta de la caña en alto. Es fundamental realizar pequeños “mends”, para quitar tensión a la línea y permitir que el tramo de hundimiento alcance profundidad rápidamente. Siempre es bueno seguir el movimiento de la línea y mover la punta de la caña de manera que el streamer asemeje un pez herido. (Tengo un amigo que piensa que cada vez que una trucha decide morder un streamer, lo hace porque éste representa una comida fácil. Me gusta su teoría). También he notado que muchos pescadores reaccionan enérgicamente al percibir cualquier movimiento sospechoso en la línea. Esto puede asustar a una trucha que se apresta a picar, o bien, clavar el anzuelo en cualquier estructura sumergida. Al respecto, mi comentario es simple: para todos los que nos gusta la pesca, es difícil ser cerebral, pero cuando una trucha grande toma el señuelo, es más que evidente. Lo más importante es respirar profundo y tratar de hacer las cosas bien. Ahora, si la pelea se presenta bajo circunstancias muy complicadas, por ejemplo, entre ramas y troncos, en medio de una fuerte correntada o con la trucha nadando rápidamente hacia el pescador, lo más recomendable es saber hacia dónde correr, y en casos extremos, hacia dónde nadar. Buena suerte. Texto y dibujos: Rodrigo Saelzer |
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