Aventuras y Desventuras de un Pescador con Mosca

Aventuras y desventuras de un Pescador con Mosca - Paul Schulz L.

Maniobras Evasivas

Si bien es cierto que la pesca con mosca no puede ser considerada un deporte extremo, hay que reconocer que existen algunos eventos asociados a ella que son inherentemente riesgosos. Una de las situaciones más complejas a las que nos vemos enfrentados, por el impacto familiar, psicológico e incluso económico, son las compras de equipo de pesca nuevo. Esta actividad, que ocupa la atención del pescador con mosca cuando la temporada está cerrada y que aumenta cuando sólo quedan escasas semanas para el inicio de una nueva, reviste insospechados peligros.

En el plano familiar, la llegada a casa después de la oficina con un par de bolsas con el logotipo de alguna tienda de pesca, o con un sospechoso “tubito” largo y delgado, es capaz de provocar en la mujer de un pescador reacciones casi tan serias como las que se producen al descubrir lápiz labial en el cuello de la camisa, cabellos femeninos de otro color en la chaqueta o cualquier boleta sospechosa por concepto de “servicios turísticos u hotelería”.

En el plano psicológico, el daño también puede ser considerable. Un pescador “maltratado” puede tener graves bajas en su autoestima, llegando incluso a extremos como desórdenes de estrés post traumáticos, depresiones y el temido Síndrome del Mandilón (aquel infeliz sometido crónicamente por su mujer, para el cual aun no se ha descubierto cura.)

En el plano económico, los efectos suelen ser muy variables, dependiendo de la fuerza de voluntad y capacidad de enfoque del pescador. Por lo general, el presupuesto familiar nunca se ve afectado por la compra misma de cañas, carretes o waders, sino más bien por las desmedidas compensaciones forzadas que las mujeres imponen como inmerecido castigo. Viajes extraordinarios, costosos fines de semana, tratamientos de belleza, ropa cara, el enésimo par de zapatos negros e incluso cirugías plásticas suelen ser el injusto precio que se debe pagar por adquirir algo de equipo nuevo.

Entendiendo el origen del problema

Sin aventurarnos a entrar en la profundidad de la sicología femenina, basta decir que el riesgo involucrado en esta faceta de la pesca tiene su origen en la incapacidad estructural de nuestras mujeres de comprender aquellas verdades indiscutibles para los pescadores, que como todo dogma de fe no pueden explicarse sino sólo aceptarse. Algunas de éstas son:

  • La pesca con mosca NO es un pasatiempo. Es una TERAPIA y, como tal, necesariamente involucra gastos.
  • Nada es para siempre. Las moscas, las líneas, los waders y botas, e incluso las cañas y los carretes tienen una vida útil limitada. Se deterioran, quedan obsoletos o se pierden… y por eso deben ser renovados.
  • El cambio es la constante, como en todo orden de cosas. La “innovación tecnológica” no excluye a la pesca con mosca.
  • El pescador con mosca tiene un marcado espíritu de superación, el que naturalmente se refleja también en sus equipos.
  • Somos profesionales y… ¿qué profesional que se precie de tal no aspira a utilizar las mejores herramientas técnicas?
  • Los pescadores están conscientes de la importancia de la inversión, como pilar del desarrollo. No botan la plata… “invierten” en infraestructura y bienes “de capital”.
  • La salud es lo primero… por eso hay que comprarse los mejores waders, chaquetas impermeables y demás accesorios para “prevenir enfermedades”.

Manejando el problema

Para comenzar, reconozcamos un hecho fundamental que, aunque doloroso, es vital para el manejo de estos episodios y, en general, para la vida en pareja exitosa: LA MUJER MANDA EN LA CASA, aunque seamos nosotros los que trabajemos para llevar el sustento. Lamento ser tan descarnado y directo… pero así es. Mientras antes nos demos cuenta de ello y adoptemos estrategias eficaces para manejar esta realidad, mayor será nuestra probabilidad de evitar que nos reten y de tener una vida familiar satisfaciente.

Pero atención, no quiero que me malinterpreten. No se trata de ser macabeos ni arrastrados; me refiero a estrategias de manejo INTELIGENTES, de ésas que nos dejan con la paz interior que brinda sabernos en control de la situación, pero entregando la iniciativa a las féminas y haciéndoles creer que nos dominan.

Qué hacer

Si usted es de los afortunados que aun maneja sus finanzas personales en forma independiente y su mujer no sabe cuánto gana ni le ha impuesto una cuenta bancaria bipersonal, entonces ¡Felicitaciones! Tiene un gran camino ya avanzado y puede prestar atención a estas recomendaciones generales:

  • Exija en las tiendas que le empaquen sus compras de equipo en bolsas SIN logotipos que llamen la atención. Los cartuchos de papel kraft son ideales, pues no llaman mucho la atención y fácilmente pueden pasar por “asuntos de oficina”.
  • Evite volver a casa a la misma hora que su mujer. De preferencia llegue antes que ella y guarde de inmediato su “botín”. Cuando su mujer llegue a casa, dígale que salió antes de la oficina y que aprovechó para regalonear un rato… ¿usted cree que sólo las mujeres pueden fingir? (Además no estará mintiendo pues aprovechó de regalonear un rato… con sus nuevos juguetes. Todo es cuestión de perspectiva.)
  • Si su mujer ya está en casa, camufle o entre su botín por una vía alternativa. Las casas que tienen entradas de servicio o puertas desde el estacionamiento del auto son ideales. Esconda las bolsas y paquetes en un lugar seguro y retírelas cuando haya pasado el peligro.
  • Actúe en forma natural y confiada. Si su mujer le pide que le ayude con algún quehacer o con los niños, NO vaya de inmediato, acuda sólo a la tercera petición, cuando ella ya haya levantado la voz. Asegúrese de quejarse para que no sospeche nada y hágale creer que todo está como de costumbre.
  • Prefiera las cañas de 3 o más tramos. Son más fáciles de ocultar al llegar y guárdelas en algún armario o estuche donde no se puedan contar fácilmente. Las mujeres son detallistas y difíciles de hacer “lesas”.
  • Arrugue los envoltorios de equipo y la ropa de pesca nueva para lograr que se vea usada.
  • Siempre tenga preparado un “fondo de emergencias” en caso de que lo pillen.
  • Si usted no tiene la suerte de manejar sus finanzas, sea creativo y busque fórmulas alternativas para “desviar” fondos. Esto puede tomar tiempo, sacrificios y mucha paciencia. ¡Pero, ánimo! No todo está perdido.

Lo que definitivamente NO se debe hacer

  • No traiga sus compras en las cajas originales. Los waders y zapatos de vadeo vienen en aparatosas cajas que lo único que logran es delatarlo y provocar el desastre.
  • NO le traiga regalitos a su mujer. Las flores, chocolates y “engañitos” las hacen pensar en que hicimos algo “malo”. Evítese los desagradables interrogatorios.
  • NO se haga el cariñoso. Es igual de contraproducente que los regalitos.
  • NUNCA intente el método del “Mira lo que me regaló Fulano… ¡una caña nueva!” Las mujeres no son tontas y en el mejor de los casos, llamarán a Fulano para preguntarle y usted tendrá un mal rato tratando de arreglar el pastel y … pobre de usted si lo pillan. La situación sólo es comparable a que el SII lo procese por fraude al fisco.
  • NO deje las boletas ni comprobantes de pago de tarjeta de crédito encima de su escritorio. Guárdelas bajo siete llaves si desea cambiar algo o sencillamente bótelas.
  • NO sea ansioso. Si saca a cada rato las cosas nuevas del closet y las mira en forma “babosa”, su mujer descubrirá rápidamente que se trata de equipos nuevos.
  • NO haga caso a esa “voz interior” que le empuja a ser honesto y que le dice que la transparencia es lo más importante en una relación. No confunda el ser sincero con el “sincericidio”.

Si a pesar de todo, usted aun sale descubierto, entonces sea valiente y asuma como hombrecito. Pida a su mujer hablar “más ratito” del tema y prepare su ánimo para el sermón. (Decir algo así como “Vuelvo al tiro, que estoy que me hago”, siempre resulta para conseguir esos valiosos minutos en la soledad del baño y preparar alguna estrategia para salvar el pellejo.)

Esté listo para negociar, recuerde el “fondo de emergencias” dispuesto para estos casos. Sea positivo, estas habilidades se desarrollan con el tiempo. La próxima pre-temporada lo hará mejor. Medite sobre sus errores y haga las correcciones necesarias.

Pero por sobre todo, NUNCA prometa que no lo volverá a hacer. La honestidad es un valor importante. Mal que mal, el próximo año podría estar en las mismas, ¿cierto?


Paul Schulz L.



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