Belize - Turneffe e Irene - Pablo Negri

 

Introducción

Tomar pluma y papel para dar vida a un nuevo artículo de pesca con mosca en Belice, parecía distante y difícil. Sin embargo, el destino brinda en ocasiones, grandes e inesperadas alegrías. Es mi caso y no lo niego. Tuve la fortuna de poder concretar un mágico sueño. Un segundo viaje. Esta vez al área de Turneffe Flats.

Dura tarea la de redactar una composición respecto de un destino que equivocadamente pensé había cubierto inextenso. Sólo me había ilustrado con una cara de Belice; el área noreste era desconocida. Aquellas aguas que con barreras de coral e infinidad de vida y color, cautivaron al gran Jacques Cousteau. Y aquí estoy, sin embargo. He aquí la historia, o parte de ella, la que he intentado plasmar con simple y sencilla prosa.

La Gestación y los Gentilhombres

Luego de mi primer viaje -- del cual se puede dar lectura en el artículo "Belice - En Ruta" -- me dirigí a Portland, Oregon, Estados Unidos, donde tuve el privilegio de compartir y pescar junto a mis grandes amigos Rick Hafele y Dave Hughes, y sus encantadoras familias. Así también, y en compañía de Dave, efectué una corta pero interesante visita a G. Loomis ®, de la que seguramente aparecerá algún artículo en futuro próximo.

Posteriormente, me trasladé al estado de Montana, territorio norteamericano que he visitado de manera insistente durante los últimos años. Fue aquí y en la ciudad de Bozeman, donde junto a mis buenos amigos y compañeros de aventura, Arturo y Daniel Budnik, nos unimos en un peregrinar de casi 10 días por sus serpenteantes, sensuales y técnicas aguas. Arroyos como el Slough y el Soda Butte, spring creeks como el Armstrong, y ríos como el Yellowstone, Missouri y el 16 Mile, formaron parte de aquella productiva, hermosa e inolvidable derrota.

Conch

Entrañables amigos como Harry y Mary Piper, Jim Brungardt, Jim Adams y Tim Foote, nos halagaron con su habitual y desinteresada hospitalidad. Y fue precisamente, al borde del labio de un delicioso BBQ en casa de Jim Brungardt, donde Jim Adams me hizo extensiva la invitación a Turneffe Flats. No lo dudé. Acepté de inmediato y sin pensarlo. Me uniría en uno de los programas llamados Fam-Pro, a principios de octubre de 1999, cuyo objetivo principal era la difusión de este destino de pesca con mosca internacional.

Aquel hombre que me extendiera la convocatoria, ese gran pescador y guía, un extraordinario amigo, amable y sencillo, visitó Chile en el pasado. Desbordante en simpatía, de sus virtudes pueden dar fe, Arturo y Daniel Budnik, Patricio Guerra y Rodrigo Sandoval. Así también, Jorge Barrientos, quien le brindara su hospitalidad durante el viaje que Jim efectuara a la Patagonia Chilena, años atrás. Yo le conocí hace algún tiempo, y de manera curiosa. Fue mientras flotábamos en compañía de Jim y Susan Greene, las maravillosas aguas del Yellowstone River. Nuestra amistad, desde entonces, permanece incólume. Y así lo será siempre. Quienes disfrutan con la calidad en los diseños con que Simms ® Fishing Products nos sorprende año tras año, deben dar gracias a este hombre. Parte medular de tal labor, proviene de su experiencia en terreno. La de un gentilhombre.

Los Preparativos e Irene

Santiago florece en primavera. Un gris, frío, y en ocasiones lluvioso invierno, da paso a días de tibio y grato calor. Moderados vientos provenientes del sur y del oeste, alejan intermitentemente tóxicos vapores y polvo en suspensión. La inversión térmica decrece, regalando un cielo que cada mañana luce algo más diáfano. Los Andes desvisten su blanca tenida, mientras un Pacífico que se tempera, espera por bañistas. Las fiestas se hacen presentes, y así también, ilusiones y fantasías de pesca. Los sueños por un río puro y cristalino, brotan con fuerza. Y entonces, extraña es la sensación de discurrir con ideas de tibias aguas caribeñas y sus peces.

Un programa de millaje frecuente me brindó la alegría del ahorro. Me permitió materializar el viaje y disfrutar del mismo, el que de otra manera, no habría sido posible; es que la vida de un soltero y separado, sufre con el yugo del fantasma de exageradas peticiones monetarias. Varios correos electrónicos y llamadas telefónicas precedieron la salida, algunos con la administración del destino, y otros con una segunda invitada y amiga: Marianne. Buzo desde hace largos años y con un destacado historial en la actividad, me introdujo en ese desconocido y a la vez fascinante mundo de las profundidades de Belice, considerado uno de los grandes destinos internacionales para la práctica del llamado scuba diving. El equipaje, esta vez, se construyó solo, liviano, y en fracción de minutos. La experiencia de un pasado viaje, ayudó de sobremanera.

Mi bitácora y parafernalia fue de fácil orden, con la sola excepción de una sorpresiva e improvisada visita. Una nueva amiga: Irene. Esta segunda, un huracán que azotaba el sector cercano a Cuba, y cuyas temerarias pisadas, bloquearon mis aeropuertos de conexión. Miami se cerró al vuelo de aeronaves. Ello me obligó a variar mis conexiones junto a American Airlines, desde el Aeropuerto Internacional de Santiago. Dicha línea aérea me ofreció, como de costumbre, una espléndida atención. Viajé a Dallas, Texas, para luego hacerlo a Houston, Texas, como alternativa, para finalmente, desde allí y en diferente línea aérea, conectar con Ciudad de Belice. Locas carreras por pasillos de aeropuertos, extravío temporal de equipaje, y una pésima atención del personal de Continental Airlines, precedieron una llegada a Ciudad de Belice cercana a las 2:00 PM hora local. El calor en esta ocasión era grato y amable. Así también la humedad. Y por supuesto, mi compañía.

Nuevas sorpresas, sin embargo, no dejarían de hacerse esperar.

En Ciudad de Belice - El Grupo y la Sorpresa

Mi anterior visita al aeropuerto de Ciudad de Belice, se había celebrado sólo semanas atrás. En esta ocasión, sin embargo, aquel asfixiante y húmedo calor que aún se mantenía vivo en mis recuerdos, se encontraba ausente del todo. No así Amoy, aquella morena y voluptuosa mesera, que tan amablemente me había atendido en aquella oportunidad en la única cafetería del terminal: "The Pride of Belize". Grande fue su sorpresa al verme por tales lares. "Where ya goin' Pablo now? Bonefishin'?", preguntó Amoy. Casi como insistiendo en que era la pesca de bonefish, y no otra, la única que debía de practicar en Belice. "Yep Amoy! Now bonefishin' in Turneffe Flats!", respondí alegre. "Well... ya gotta' catch one for ma mon!", replicó Amoy, despidiéndose con un cálido abrazo.

Al bajar las escalas hacia el sector de arribo de vuelos, percibí un aeropuerto más expedito que en mi anterior estadía, y sin embargo, con muchos turistas. Pocos belicinos rondaban por dichos techos, no obstante la contagiosa "punta" sonaba estridente por más de algún altavoz. Los numerosos locales de recuerdos y artesanía ubicados al alero de la salida de vuelos, se mostraban atiborrados de incautos compradores. Centré mis ojos en uno que expendía hermosos tallados de peces en "zericote", madera nativa de noble y hermosa veta, y me prometí hacer mío un bonefish a mi regreso a Chile.

El arribo de un nuevo vuelo, esta vez de la costarricense Taca Airlines, trajo consigo a quienes se nos unieron en el llamado Fam-Pro. Mayúscula fue mi sorpresa al constatar la presencia de la encantadora y buenamoza ejecutiva de Simms ® Fishing Products, Lori Steffan. Nos habíamos visto por última vez hacía años, durante el desarrollo de alguna feria de pesca con mosca internacional. Janet Bagley, joven y simpática ejecutiva de Action Optics ®, proveniente de Ketchum, ID, acompañaba a Lori. Esta era la segunda visita de ambas a Belice, con de seguro mejor suerte que la anterior; la primera se había desarrollado durante el paso de un huracán por un área cercana a Turneffe Flats Lodge, poderosa razón que entonces, las había obligado a emprender un anticipado y pavoroso retorno a puerto.

Se unía a la partida el genial y popular Rusty Vurous, elegido "Guía del Año" hacía algún tiempo por la revista Fly Rod & Reel, gran pescador, y con quien en el pasado habíamos compartido algunas horas en casa de Jim Brungardt, en su natal Bozeman, MT. Lo acompañaba una fantástica mujer; la sencilla y jovial Chrysti Smith de la vecina Belgrade, MT, quien posteriormente me "bautizaría" como "enfermito". Un técnico Brad Yeomans de Gore ® Industries, con residencia en Elkton, MD junto a su novia Janet Williams integraban este clan, el que cerraban los viajados Jack y Lucy Blachly, de Dallas, TX.

Winston, anfitrión, guía y chofer de aquella tarde, luego de reunir al grupo y su equipaje, nos movilizó a bordo de un moderno y gélido bus, cuya conducción tardó 45 entretenidos minutos en recalar en el exclusivo destino de aquella primera noche: el Princess Hotel (llamado en el pasado Fiesta Inn), el que se encontraba en refacción y remodelación, en virtud del contrato suscrito por los nuevos dueños con el gobierno de turno, título legal que los autorizaría una vez finalizadas las obras, a operar en exclusiva en Belice, un casino de juegos de azar. Un colorido y maravilloso mural de la artista belicina Carolyn Carr, alumbraba el lobby, desde donde luego de efectuar el habitual check-in, nos dirigimos a nuestras amplias habitaciones con vista a la bahía. Al arribar a ellas, me encontré con mi amigo a quien abracé. Jim Adams, junto su novia Mary Stenberg, me acogieron como de costumbre. Minutos después, y por un par de interminables horas, di rienda suelta a mi agobiador sueño.

Con más de 114 habitaciones, el Princess Hotel ofrece una serie de facilidades y entretenciones a quienes lo visitan: una turquesa y soleada playa, una moderna piscina rodeada por palmeras, una completa sala de ejercicios, varias canchas de tenis, una marina, una tienda de souvenirs, un local especializado en buceo, varias salas de reuniones, y una eficiente agencia de viajes. Todas sus habitaciones cuentan con vista a la bahía, aire acondicionado, ventilación, sistema de telefonía directo, y servicio al cuarto. Al interior del complejo hotelero se ubican el Café La Fiesta, el que ofrece románticas cenas a orillas de la bahía, y elToucan, que en un ambiente informal, provee comidas livianas y servicio de bar a orillas de la piscina. El Blue Hole es un bar-terraza con entretenimiento en vivo. Finalmente el Calypso, bar popular entre los huéspedes, se ubica a pocos metros de las habitaciones con completos servicios y sana entretención nocturna.

Y así, luego de una reponedora siesta, necesario aseo, e inesperados masajes, emigré al Calypso Bar, donde el grupo en pleno dio rienda suelta a la alegría. Cervezas Belikin, un buen surtido de bebidas varias, una verborrea de historias de pesca, risas, bromas varias, y espléndida camaradería entre los entonces desconocidos, dieron paso a una opípara y tropical cena. Sentado en la cabecera, Jim distribuyó los asientos e invitó a ordenar. Me volqué por camarones en una salsa agridulce, plato cuyo nombre no recuerdo. No me equivoqué. Extrañé, sin embargo, un buen vino blanco chileno, el que suplí a medias con Belikin rubias. Luego del postre, gocé junto a un fragante y cubano habano Cohiba, y un dulce bajativo.

Aquella noche soñé profundo. Una sonora diana soplaría muy de madrugada el día entrante. Así fue.

El Ingreso

Una deliciosa voz femenina susurró, "Pablo. Wake up. It is 5:30 AM". Y así lo hice. Prendido de mi cámara fotográfica, me acerqué a la ventana de mi habitación y disparé hermosas fotografías de la bahía vestida por destellos lavanda. Tal como tantas veces lo he repetido, los amaneceres de Belice cautivan incluso al más duro.

Bajé cerca de las 6:15 AM al Calypso, para con sorpresa encontrar que era el único en pie. Abusé de un desayuno americano a mis anchas, con el que debo de haber incrementado mi contenido graso, en un no poco trascendente número de gramos. Y disfruté solo. De soledad y de color. De paz. De aquellos frágiles veleros que se hacían a la pesca de madrugada. De su silueta y sensualidad. De Belice, que por gracia y obra de la amistad, visitaba por vez segunda.

Una horda de turistas españoles rompió la magia, arremetiendo en el Calypso, previo al ingreso de mis compañeras y compañeros de equipo.

Siguiendo el plan programado, y a las 8 AM, una nueva y potente embarcación propulsada por dos poderosos motores jet, planeó con el clan a bordo, rumbo a Turneffe Flats Lodge, por espacio de aproximadamente 45 minutos. La vistas de Ciudad de Belice encogieron, y con el correr del tiempo, desaparecieron. Dieron paso a aguas verdes y turquesa, blancas arenas, palmas, rojos, negros y blancos manglares, cayos, arrecifes, contrastantes colores y vida. Vida marina. Disfruté de la navegación. Disfruté de la compañía y el grupo. Disfruté del exuberante paisaje con que Dios vistió a este rincón del mundo, y de la fotografía que hice. Y así, junto al reloj, hicimos nuestro ingreso al conjunto de Turneffe Islands, cayos enclaustrados al interior del mayor conjunto de arrecifes de coral del mar de esta nación, y ubicados a tan sólo 25 millas al este de la Ciudad de Belice.

En los Flats de Turneffe

Turneffe Islands es una agrupación de pequeñas islas, manglares que brotan sobre base de coral, pequeños puntos de arena, y escasos bofedales. Los cayos Blackbird y Douglas, son aquellos de mayor envergadura de entre esta colección, levantándose Turneffe Flats Lodge en el extremo noreste de este último. Con gran abundancia de manglares en sus tres variedades, como así también, hermosas palmas de coco, muchos cayos son el hogar exclusivo para aves marinas, zancudas y rapaces, manatíes y cocodrilos. Pocas islas son habitables, y de hecho, muy pocas así lo están. Turneffe Flats Lodge, a diferencia de otros resortes en el área, no mantiene vecindades, ni a corta, ni a media distancia. El atolón es uno de los grandes destinos de pesca del planeta. Si de bonefish o permit se trata, miles de flats del color del cristal se ofrecen enteros y fáciles, con ejemplares de buen tamaño, que brindan fieras batallas. La mayor abundancia de tarpon se produce entre fines de marzo a fines de junio de cada año, y su pesca se desarrolla al interior de protegidos canales y arroyos, de agua salada, de entre este conjunto de islas. Quienes se encuentren interesados en la búsqueda de especies de aún mayor envergadura, lo pueden hacer embarcados hacia el este y fuera del arrecife de coral, donde marlin, sailfish, wahoo, y blacktail tuna, por nombras algunas, se encuentran disponibles en abundancia.

El buceo en Turneffe Islands es materia para largo; tan solo si Marianne tomara lápiz y papel, y tendríamos un gran artículo respecto de éste. Mientras esperamos, puedo señalar que quienes deseen practicar el mismo, encontrarán lugares distintos cada día, no obstante el número de éstos sea eterno; buceo en murallas, bajos para fotografía, peces en su hábitat, buceo en canales, cabezas de coral, e incluso snorkeling, son algunas de las posibilidades que corren por mi ignorancia en la materia. Espacios preferidos, son los famosos Rendezvous Point, Vincent Lagoon y Mauger Caye. Un mundo desconocido y asombroso se abre a los ojos de quienes practiquen este hermoso deporte. Espero unirme a él en breve.

Turneffe Flats Lodge

Un radiante sol bendice nuestra recalada en Turneffe Flats Lodge. Los administradores, un australiano Pete Comerford y su pareja israelí Liat Raibi, saludan alegres nuestra llegada. Ambos han visitado Chile. De punta a cabo, recorriendo aquellos destinos lejos de la mundanal Panamericana Norte y Sur. Historias irán y vendrán. Recuerdos. Añoranza.

Desciendo, saludo y observo. Me maravillo. Disfruto. Y navego entre sueños y fantasías. Me acerco a mi cabaña. Blanca y pulcra. Acogedora y amplia. Simple y hermosa. Hogareña. Rememoro al gran Ernest Hemingway y su fascinación por los cayos al sur de Miami. Logro entender lo inexplicable. La magia es realidad. También los sueños.

Duermo una siesta. Ya habrá tiempo para la pesca y disfrutar.

La Pesca con Mosca - El Ritual de los Bonefish de Madrugada

Cada mañana y a las 6:30 AM, me es servido un café en mi "veranada", pequeña y hermosa terraza blanca y de madera, en las afueras de mi cabaña y a sólo metros de la orilla del mar, iluminada por pálida luz amarilla, naranja y rosa. Siempre observo el trámite, merced a mis madrugadores despertares, rara vez pasado las 5:30 AM. No concibo desperdiciar las vistas de un amanecer en Belice. Y no me equivoco. El arrecife se ubica aquí, a no más de 200 metros de mi hogar, y la suave rompiente sobre éste, genera placer y sensualidad.

Amanece en Turneffe

Con un pie fuera de mi cama, y casi como un ritual, monto madrugada a madrugada mis Patagonia Marlwalker, aquellos negros y extraordinarios Baggies Shorts, y una t-shirt -- si la encuentro -- me recubro de repelente para los mosquitos que a esa hora tienen fiesta, y las emprendo rumbo al flat frente a mi cabaña, distante tan sólo a cinco minutos vadeando desde su frontis. Asoman junto a las primeras luces del día, los llamados tailing bonefish. Decenas de aletas, cientos a veces, se muestran con reflejos lavanda, mientras llevan a cabo el habitual ramoneo en busca de crustáceos. Rara vez vadeo sobre mis rodillas, y la temperatura de agua y aire, es grata. Plácida. Agradable. Efectúo lances a peces previamente avistados, junto a mi preciosa GLX Loomis # 6 y de 9 pies, y un sólido y confiable Abel Super 6, cargado con una Mastery Bonefish Taper #7, más 120 yardas de backing de 20 libras. Escojo leaders delicados y largos, deseablemente de 9 o más pies, y rígidos. Aquellos nuevos y de fluorocarbono, muestran aquí sus ventajas. Y ato tippets. Y ato moscas. Prefiero las Bonefish Bitters, en tamaños 6 y 8, y en tonos verde oliva, oscuro y claro, lima, y ámbar. Las populares Crazy Charlies me han decepcionado. Y presento, una y otra vez, con casts largos y delicados, y cortos pero rápidos strips. Los double hauls son mandatorios. Marianne observa desde la cabaña, y así también Rusty y Chrysti en ocasiones, y quién sabe quién más. Y Rusty se me une. Se entretiene. Nos entretenemos. Y un bonefish toma. Dos, tres, cuatro. ¡Tantos! Y me cortan en los afilados y multicolores corales. Y obtengo uno. Rusty otro. Y Marianne y Chrysti vadean, para unirse. Y asoma a lo lejos un tailing permit. Jim lo enseña con su índice. Regresamos a la cabaña. A veces recibo un masaje. Y siempre ingreso a una reponedora y dulce ducha, que lava salinidad y anti-mosquitos. El ritual termina. Son las 7:00 AM y me dirijo al desayuno.

Desayunos, Almuerzos, Cenas y Manjares

Turneffe Flats - turneffeflats@riosysenderos.com
turneffeflats@riosysenderos.com

Turneffe Flats Lodge cuenta con una extraordinaria banquetería. Los desayunos son servidos religiosamente cada mañana, cerca de las 7:00 AM, en la llamada cabaña madre, la que a pasos de la propia, ofrece un elegante y acogedor dining room con tres grandes mesas montadas en hermosas maderas nativas y capacidad para 6 personas cada una de ellas. Infinitas frutas tropicales rodean cada despertar -- mangos, variedades de bananas, piñas, papayas, naranjas, limas, dulces pomelos, por citar algunos. Jugos naturales de lima y naranja son ofrecidos por camareras, que vistiendo coloridas tenidas, me recuerdan la gloriosa época del algodón en tierras del sur norteamericano. Cereales diversos, las tradicionales sausages, fritos o revueltos huevos, pan integral o blanco, mantequilla y mermelada en forma de jelly o jam, leche, té, café instantáneo o un buen café turco -- cuando Pete decide hurtar de Liat la materia prima -- cierran esta fantasía culinaria de madrugada. El día de pesca, buceo o esparcimiento, se define entonces, de acuerdo a los planes que la noche anterior se han acordado con la administración.

La cabaña central, al igual que las cuatro destinadas a huéspedes, se encuentra montada en madera, coloreada blanca en su exterior, y circundada por vistosas palmas de coco. Árboles peinados ordenadamente, recuerdan que aquí el viento sopla con fuerza en ocasiones, flameando largas y tersas hojas. Algunas cargan frutos. Con dos pisos a su haber, esta nave ofrece el cálido dining room que ya he mencionado, un living room, y un bien provisto bar, todos los que cuelgan de sus paredes interminables fotografías de pesca del lugar, y alguna que otra de buceo. Muchas de ellas enseñan trofeos que en el pasado reciente han hecho fenomenal aparición en conocidas revistas del tour de la mosca, o catálogos especializados. Una amplia y hermosa terraza exterior se ubica al frente de las dependencias, en la que, por lo general, se desarrolla y comparte más de algún baile del contagioso y alegre "punta" -- y "cueca", cuando algún estrafalario chileno visita estas latitudes -- dos noches previas a la partida, en compañía del grupo, los administradores, guías y personal. Lori Steffan, consigue la proeza de llevarme a bailar la llamada "punta", por horas, aquella noche.

Así como en el desayuno, el almuerzo es servido sagradamente cada día a las 12:30 PM. Deliciosas variedades de platos junto a disímiles preparaciones, incluyen peces como el grupper o el snapper, crustáceos como el aquí abundante lobster/langosta o los infaltables shrimps/camarones, fritos o cebiche de conch, múltiples carnes, ave, frescas ensaladas, maravillosas salsas, y los infaltables Marie Sharp's - Habanero Pepper Sauce. Dan vida a un gourmet. Disfruto cada almuerzo. Lo saboreo y me deleito. Y me cuestiono cuántos kilos demás obtendré luego de mi visita. Las cenas se estructuran con idéntica figura. Celebradas cada noche y puntualmente a las 7 PM, son precedidas por deliciosos aperitivos y algún trago en el bar, que se une a historias y tertulia. Un buen gin que Rusty porta consigo, y en ocasiones un británico Swing del que me he provisto en los llamados duty free, reemplazan a los primeros. Ocasionalmente descorcho alguno de los singulares tintos chilenos que he "contrabandeado", los que compartimos a orilla de alguna cabaña, o en la mesa y junto a todos los comensales, quienes a mi petición efectúan un estridente "¡salud!".

Turneffe Flats Lodge no ha escatimado en brindar lo mejor. Sin embargo, ya es hora de pesca. A eso vine. ¿O no?

Los Guías y Fotografía - Escuelas de Peces - La Pesca

En una bolsa hermética y de hule, protegí regularmente mi equipo fotográfico. Junto a mi Nikon de 35 mm., incluí zooms de 28-70 mm. y 70-300 mm. Dos paños diseñados para limpieza de lentes, y un pequeño recipiente plástico conteniendo agua dulce, se unieron al conjunto de hardware fotográfico, de manera permanente. Permitieron eliminar la inevitable película de spray salino que sobre todo y cada lente aparece. Cargué inevitablemente, Fujichrome Velvia, incluso en aquellos días algo nublados, y porté más de 30 unidades de este film. No olvidé baterías de repuesto para el cuerpo de mi cámara, así como un pequeño pero útil trípode. Nada de lo que señalo está disponible en el lodge, y es incluso en Ciudad de Belice, de difícil obtención.

Bonefishing con Caña #6

Mi equipo de pesca incorporó tres cañas GLX G. Loomis ®, multitramos y de rápida y deliciosa acción para estas demandantes aguas. Utilicé una #6 con un largo de 9 pies, en toda mi pesca de bonefish. Es importante señalar, sin embargo, que una pobre habilidad en casting de distancia y manejo de fuertes peces con cañas pequeñas, obliga a portar una #7 u 8 para esta especie. Agregué, además, una caña #9, también de 9 pies, para una probable pesca de permit, la que por época del año y mi foco casi exclusivo en la especie anterior, no practiqué. Sin embargo, fue útil en la pesca al trolling de barracudas y jacks. Uno de estos últimos y de gran peso, dio cuenta de mi puntera, la que aún yace muerta en algún lugar del Caribe, no obstante su reemplazo se encuentre pronto a arribar desde el fabricante. No es fácil y a bordo de un skiff, manejar un pez de gran envergadura cuando un pole sobresale por proa. En ocasiones la puntera se dirige exactamente hacia este punto, merced a la astucia del pez, y un pequeño torque en la misma, provoca el espantoso "¡crac!". ¿Error mío? Pues no. Alguien distinto pescaba ese jack. Sin embargo, se trataba sólo de una caña. Finalmente, un modelo #10/11 de 8 y medio pies completó mi equipo. El nuevo diseño Mega Taper de G. Loomis ®, representa el mayor avance conocido en cañas de alto número. Su peso asimila al de una caña #7 u 8, y su acción es soberbia. Con la misma intenté infructuosamente por tarpon, uno de los que jugó conmigo por espacio de 45 minutos, para luego escupir la mosca de sus fauces, en uno de los acrobáticos y espectaculares brincos por los que esta especie es venerada. Junto a Marianne y Rusty, intentamos en dos ocasiones y al interior de los canales rodeados por manglares, sin éxito, no obstante haber disfrutado con las vistas de algunos rolling tarpon, y más de algún delfín nariz de botella. Son tarpon y permit en Turneffe Islands, materia para un próximo viaje. Espero la fortuna lo provea.

Bone Fin

Todas mis cañas se cargaron con carretes Abel ®: un Super 6, Super 8, y Super 10. Incluí bobinas de repuesto para los dos últimos, a las que monté líneas WF intermedias. Todos mis carretes incluían como norma estándar de partida, líneas WF flotantes, diseñadas específicamente para agua salada, y cada especie a intentar. Sólo elevé en el caso de mi caña #6, un número de línea por sobre la recomendación del fabricante. Aquellas colas de rata construidas para la pesca en agua dulce, no entregan aquí un buen cometido. Se doblan en demasía y adquieren lacidez, perdiendo el coating que las recubre, fácilmente. No obstante ello, Rusty Vurous insistió en usarlas, y obtuvo buenas y numerosas capturas. La explicación radica en su calidad como pescador. Cualquier cosa que hubiera usado le habría brindado frutos; y si así no hubiera ocurrido, éste y de seguro, habría reído a gritos.

A mi línea #7 uní 120 yardas de backing de 20 libras, en tanto a mis líneas #9 y #10/11, uní sobre 250 yardas de backing de 30 libras. Utilicé leaders y tippets de fluorocarbono, específicamente diseñados para las especies a que me enfrentaba, los que adquirí en Yellowstone Angler (http://www.yellowstonenagler.com), y que provienen del diseño de George Anderson. Todos ellos anudados, lo que me permitió variarlos a gusto y de acuerdo a la demanda. Ubiqué día a día, una gran cantidad de ellos en mi Patagonia ® Fanny Pack, el que porté adosado a mi cintura al efectuar wading en los flats, y en cuyo interior incluí una gran caja de moscas, con un buen surtido de patrones, cada uno de ellos, en diferentes tamaños, colores y pesos. Aquel que demostró singular éxito, fue el llamado Bonefish Bitter, desarrollado por Jackie Mathews de Blue Ribbon Flies en West Yellowstone, Montana (http://www.blueribbonflies.com), en tamaños #6 y 8, y en tonalidades (de mayor a menor éxito) oliva oscuro, ámbar, oliva claro, lima y café oscuro. El lodge cuenta con un excelente surtido de moscas a la venta para quienes no se encuentran debidamente provistos. Asimismo, ofrece cañas, carretes y líneas en arriendo.

Cada mañana, y luego del desayuno, emprendí merced a modernos y confortables skiffs, provistos con fueras de borda de 40 hp., mis incursiones a los flats. Cada embarcación cuenta con capacidad para dos pescadores en cómodas y acolchadas butacas, un guía, y un espacio a proa que permite proteger parte el equipo del ocasional spray de agua marina, o lluvia intermitente. Una cómoda y baja plataforma a proa, brinda el espacio perfecto para efectuar un cómodo casting de distancia, cuando el guía efectúa el llamado poling, en aguas someras. Todos los flats que se visitan se encuentran a corta distancia del lodge. No recuerdo haber navegado más de 20 a 30 minutos para alcanzar un buen destino. Los viajes se efectúan día completo, o en dos salidas de medio día, lo que debe acordarse previamente con la administración. De esta forma, la alimentación y bebidas que se transportan, dicen relación con la extensión y lo requerido. No es grato encontrarse en medio del Caribe, sin la hidratación adecuada. ¡Menos aún sin cigarrillos! Bueno, esto último, sólo en mi caso.

Guiando en el Arrecife

Los guías en Turneffe Flats Lodge son de excepción, y el número de ellos disponible, supera la capacidad máxima de visitas, que es de 12 simultáneamente. Algunos, con experiencia por más de una década guiando en el sector. Willy es el decano, y con quien, junto a entablar buena amistad, disfruté cada minuto. ¡Ya quisiera yo uno de sus ojos! Es verdad. En mi anterior viaje había acostumbrado los míos a la llamada nervous water y a las escuelas de tails. Sin embargo, Willy era capaz de distinguir aquellos que jamás, nunca jamás, supe que existieron. Me indicó todas y cada una de mis picadas. También aquellas inentendibles rehusadas. Discriminó dónde se movería una escuela de tailing bonefish. Me instruyó respecto de qué presentación y distancia a utilizar, y así también del retrieve más efectivo. Este último, por lo general, corto y rápido. Sugirió patrones, y vadeó por horas a mi lado, en busca de aquellos torpedos plata de Belice. Sostuvimos amenas conversaciones de la cultura Maya y su país, nuestras familias, los clientes y la operación, infaltables mujeres en la vida de cada uno, nuestros hijos, mi Patagonia Chilena, y tantos temas diversos. Willy no sólo amenizó cada uno de mis días, sino muchos de aquellos en que Marianne sustituyó buceo por pesca con mosca. Con paciencia celestial, le explicó, paso a paso, de toda la ciencia en este arte, y consiguió que mi norteamericana compañera de aventuras, tocara, palpara y percibiera, toda la furia y potencia de un bonefish, latiendo en sus manos.

Big Bone Mon!

Fue KP, el más joven y jovial de los guías, quien, sin embargo, me ubicó junto a Marianne, en aquel spot donde obtuve el trofeo de este viaje: un bonefish que fácilmente alcanzó las 9 a 10 libras de peso. Ocurrió el día siguiente a nuestra llegada. Nos dirigíamos en busca de tarpon, cuando KP detectó una buena escuela de tailing bonefish, todos de gran tamaño. Fuera de la barrera del arrecife, y cercanos a los no habituales flats que surgen en los canales cubiertos por manglares, nuestro guía detuvo repentinamente el skiff. Tomó el pole, ubicó el bote en posición y excitado, me indicó, "Now Pablo! Gotta' catch one of those big ones mon!". Y así fue. Al tercer y distante cast, por sobre los 25 metros, mi Bonefish Bitter color ámbar, se detuvo. Una tomada de bonefish, a diferencia de la de un salmonídeo, no es violenta. Al efectuar el stripping, la mosca se siente detenida, tal como si se hubiera enganchado en el lecho marino, lo que a veces suele ocurrir. Y entonces, se debe clavar. Fuerte pero suavemente. De lo contrario, y si se trata de un enganche, adiós escuela de bonefish. Así lo hice. Y mi carrete comenzó a quemar y quemar línea, y luego backing. Horrorizado, observé cómo el freno se encontraba mal ajustado, por lo que la habitual "peluca" de backing que acompaña a estas situaciones, no tardó en formarse. KP se lamentaba. "That was a big bone mon! Don't loose't please! Don't losse't! Gotta' have a pic with it Pablo! Please!". Marianne, perpleja y con un gran signo de interrogación en su rostro, no entendía de qué se trataba todo esto. Bajé la puntera de mi caña, y esperé a que el pez cortara. No deseaba que éste fuera presa de una barracuda o algún ocasional tiburón. Nuestro guía, excitado en extremo, voló por sobre el bote que previamente había fondeado, para en fracción de segundos parapetarse a mi lado, desanudando el enredo que yo torpemente había generado. Su habilidad para hacerlo en segundos, aún me mantiene perplejo. Así también, la suerte de que ese enorme bonefish, decidiera unirse a su grupo, deteniendo su corrida en el instante preciso. Caña arriba, carrete limpio y ajustado, backing en posición, una nueva y larga escapada vació al menos 80 yardas de mi bobina. Luego de largos minutos y una fuerte presión, el pez era mío. Todo mío. Sólido, robusto y vigoroso. Corrió de mano en mano, con fotos que le retrataron en varias combinaciones de luz, color y sujeto. Con múltiple exposición, con la que quemé dos rollos de película. ¿Qué puedo decir? KP es un gran y joven guía, sin cuya ayuda, jamás habría obtenido lo que hasta hoy, constituye el mayor bonefish de mi corta carrera por las aguas del Caribe.

Bonefish School

Durante el último día de pesca y junto a Marianne y Willy, tuvimos el privilegio de poder disfrutar junto a la mayor escuela de tailing bonefish de la que tenga memoria. E incluyo en mi apreciación, fotos aparecidas en revistas, libros, catálogos, historias, y páginas web, junto a mi aún débil experiencia en estas artes. Sin temor a exagerar, 500 o más bonefish merodeaban por crustáceos, ofreciendo sus colas al aire, a orillas de un hermoso y turquesa flat. Sobre 40 de ellos cobramos en pocas horas, algunos de hasta 4 y 5 libras de peso, hasta que la única lluvia tropical que recibiéramos, bañara de cabeza a pies nuestros cuerpos. En fracción de segundos. La imposibilidad de observarlos en un agua chapoteante por el líquido elemento, nos devolvió al lodge. Aquella noche llovió como no lo había visto jamás. Y fuertes rachas de viento ondularon palmas y un océano, antaño turquesa, ahora gris.

Las Ruinas Mayas - Una Actividad

"Un lodge de pesca, es sólo un lodge para pesca". Afirmación correcta para muchos de los lodges de pesca conocidos. Incorrecta, sin embargo, en Turneffe Flats Lodge. Aquí las combinaciones y posibilidades para el no pescador, o el pescador que desea combinar, son infinitas. Así lo comprobé.

Junto a Marianne, decidimos visitar las ruinas Mayas de Altun Ha. De madrugada, fuimos conducidos de regreso a Ciudad de Belice, en una excursión por el día, luego de la cual reanudaríamos pesca y buceo en Turneffe Flats. Al arribar, nos recibió Winston. Así es; el mismo anfitrión, guía y chofer, de nuestro arribo. Nos sorprendería en las siguientes horas, su extenso y profundo conocimiento de la fascinante cultura Maya.

Orquídea Negra

Montando una cómoda van, nos dirigimos rumbo al nor-noroeste a través de 28 millas de la llamada New Northern Highway. La ruta, de una vía en su último tramo, y través de 12 millas adicionales por la Old Northern Highway, corría serpenteante por medio de una tupida y verde selva tropical. De entre ésta brotaban numerosas especies vegetales y flores, que en otras latitudes constituyen especies de interior. Entre éstas últimas, las fabulosas aves del paraíso, las que brotando casi como maleza, contrastaban sus amarillos, rojos y naranjas, sobre un bosque verde y profundo. Belice es además, tierra de orquídeas. Previo a nuestro arribo a destino, nos detuvimos en un sector donde pudimos apreciar sobre diez diferentes especies, de entre las que sobresalía la extraña pero hermosa black orchid, exuberante flor nacional, amenazada por la corta indiscriminada del pasado, pero protegida desde hace algunos años. Junto al tapir, mamífero del escudo nacional, representan toda la mitología y magia que navegan a la par de la belleza de esta nación. Previa visita a un artesano del sector, nos desviamos por una y media milla de la ruta que llevábamos, accediendo a este Parque Nacional, donde un buen número de ruinas se dejaban entrever, no obstante la mayor, el Sun God Temple, encontrarse luego de cortos minutos de caminar.

Los Mayas, fueron dinámicos ingenieros, que construyeron y desarrollaron, con un estilo arquitectónico único, grandes reservas de agua, más ciudades de las que existieran en el antiguo Egipto, y un exclusivo sistema de predios agrícolas. Desarrollaron un lenguaje escrito, y estudiaron, analizaron, descubrieron, y describieron, los movimientos del universo. La cultura contó con más de 5 millones de personas durante su apogeo. Descendientes de aquella extinta cultura, junto a miles de estructuras que se esconden bajo una densa selva tropical, siguen hoy contando la historia del pasado. Altun Ha es una de ellas, de entre las sobre 34 ruinas Mayas que se pueden visitar en Belice. ¿Cuántos cientos o miles quedan por descubrir?

Altun Ha

El lugar se llamaba en el pasado Rockstone Pond, y no fue hasta la visita de un buen número de arqueólogos en 1964, que dicho nombre se llevara a su expresión en lenguaje Maya: Altun Ha -- Pileta de Piedras. Es éste el sitio Maya más estudiado de Belice, desde que las primeras excavaciones comenzaran en el citado año. Su extensión es de 25 millas cuadradas, gran parte cubierta por árboles, enredaderas y jungla. Altun Ha era un sitio ceremonial y de intercambio, y se cree sostenía una población cercana a las 10.000 personas. Se estima que alguna de sus construcciones datan desde hace 1.500 a 2.000 años. Como centro de intercambio, Altun Ha se encontraba estratégicamente ubicado, entre centros situados en la costa del Caribe y otros en el Río Belice.

Cerca de una de sus plazas, se ubica la pileta que da origen a su nombre, la que es alimentada por aguas provenientes de vertientes y lluvias. Ello demuestra tan sólo una de las muchas áreas en que la cultura Maya floreció: la ingeniería. Hoy, dicha pileta se encuentra rodeada por densa vegetación, estando viva con pequeños tarpon y otras peces, tortugas, y reptiles varios. La concentración de estructuras, incluye palacios y templos, que rodean dos grandes plazas. La mayor construcción, el Sun God Temple o Templo del Dios Sol, se encuentra a una elevación de 59 pies respecto de la plaza que circunda. En Altun Ha, las estructuras de las bases, son ovaladas y en forma de terraza. Los pequeños templos ubicados por sobre éstas, muestran pequeñas habitaciones construidas con la marca Maya: el llamado Arco Corbel.

Una serie de herramientas y adornos confeccionados con piedras preciosas, se encontraron durante las excavaciones. Entre ellas, hojas manufacturadas de obsidiana, y más de 300 piezas confeccionadas en jade, en forma de cuentas, collares, aros y anillos. Siete cámaras fúnebres fueron encontradas, entre éstas, la llamada Temple of the Green Tomb -- Templo de la Tumba Verde -- rica en pertenencias humanas y tesoros funerarios. Estudiosos de esta cultura, estiman que el primer hombre Maya aquí sepultado, era alguno de gran importancia y jerarquía. Prueba de ello, es que la mayor cabeza tallada en jade de la que hoy se tenga conocimiento, fue encontrada a un costado de su mano derecha. La misma es conocida como Kinich Ahau -- Dios del Sol -- y pesa 9 libras de base a cabeza, encontrándose al cuidado del Departamento de Arqueología en Belmopan.

Casa en Belize City

Altun Ha fue reconstruido numerosas veces durante los períodos Mayas, Pre-Clásico, Clásico y Post-Clásico, y se cree fue abandonado violentamente, de acuerdo a la evidencia que su estructura muestra. El sitio es hermoso y verde, y el valor de la entrada no excede de US$ 5.00 por persona. Gran cantidad de aves abunda en el sector, de entre las que destacan con facilidad, picaflores y tucanes. Así también, una diversidad de vegetales, que cautivan al visitante.

Lo anterior, es una pequeña parte de lo mucho con que Winston nos regaló durante aquella salida. No terminó de sorprenderme cuando me señaló de su origen hindú por filiación paterna, y maya por filiación materna. Finalicé la visita, adquiriendo una pareja de muñecas artesanales, que luego regalé a mis queridas Claudia y Francisca, una vez en Santiago. De regreso a Ciudad de Belice, decidimos almorzar en un restaurante típico. Escogimos Tres Amigos, donde Marianne ordenó un popurrí de mariscos, mientras yo hice lo propio junto a mis habituales camarones y una Belikin rubia. Una vez en el lodge, al que regresamos cerca de las 5:30 PM, rememoré mi tiempo en una cuna.

 

El Scuba Diving - Baby Tarpon y los "Crocs"

De Regreso al Lodge

El buceo con tanque o scuba diving, es algo de lo que no puedo emitir comentario alguno, en virtud de mi ignorancia. Sin embargo, prometo solicitar, tal como lo señalara en un comienzo, la ayuda de Marianne con un artículo, para entregarlo en futuras columnas. Es éste, por lo que he sabido, uno de los destinos de mejor factura en el planeta para dicha práctica, y la actividad, fácil de aprender. A quienes no se encuentres certificados, el lodge les puede entregar instrucción, no obstante no certificarlos. Turneffe Flats Lodge cuenta con avanzados equipos de buceo, que se encuentran a disposición de todos los que tomen aquellos programas que lo incluyen. Y el scuba-master en el lodge, es Pete Comerford, australiano con gran experiencia internacional en buceo, y según Marianne me confesara, excelente buzo, instructor y compañía, en cada una de las llamadas "bajadas". Liat Raibi es también buzo certificada, e instructor ¡Y de seguro con ella es con quien yo querría "bajar" a iniciarme! No obstante, es la novia de mi buen amigo y cordial Pete, con quien buenas carcajadas compartimos, recordando Chile mientras bebíamos uno de mis chilenos mostos, o disfrutábamos del café turco, que como ya cité, a Liat habíamos hurtado. ¡Que administración de excelencia es la que cuenta Turneffe Flats Lodge! Cálida y acogedora. Y en extremo profesional.

Expresión, que cierra el párrafo anterior, y que bien describe a mi buen amigo Jim Adams, de quien acepté gustoso la invitación a conocer dónde nace todo esto. Así es como, luego de mojar varias de mis moscas en los flats contiguos al lodge, subí a una nueva embarcación junto a Jim, en la que esta vez portábamos un on-top sea-kayak, para dos tripulantes. Desembarcamos la misma en una de las tantas islas de entre los manglares, y la arrastramos algunos metros, para luego botarla en una pequeña laguna de aguas salobres. Una vez sobre el kayak, Jim tomó su control, bogando al interior del cuerpo de agua, mientras yo efectuaba castings con mi GLX #6 y una Bonefish Bitter. No tardé en enganchar varios baby tarpon, de un tamaño no superior a una cuarta y preciosos. Me sorprendió su agresividad y acrobacia, no obstante su corta edad. Y así también, aparecieron red snappers, los que combativos sin acrobacia, alcanzaron tamaños no superiores a 1/2 libra. El plato de fondo fueron los cocodrilos, los que sumergidos a media agua, embestimos en dos ocasiones, en las que confieso, creí necesitar pañales. Y creo, Jim también. Son estas lagunas el inicio de todo. Representan las incubadoras que dan origen a parte importante de aquella vida, de la que se disfruta junto a una caña, en canales y flats. Lamento haber olvidado mi cámara fotográfica. ¿O era que no quería que fuera ingerida por cocodrilos?

Atando una Bonefish Bitter

El show de los cocodrilos no terminó aquí. Aquella noche, Pete invitó al grupo a un paseo nocturno en bote, luego de la cena. Dotado con un potente y manual foco, buscamos por espacio de 1 hora, ojos que mostrando rojas pupilas, asomaran sobre la superficie y en la orilla de manglares. Así fue como ubicamos y disfrutamos con las vistas de dos enormes cocodrilos, uno de los que pudimos seguir por corto lapso, deleitándonos con su nadar en aguas someras. Al llegar de regreso al lodge aquella noche, y al compás de unas Belikin, Pete me confesó que algunos de aquellos crocs, habían celebrado banquetes en temporadas pasadas, con muchos de los canes del lodge que se adentraban al interior de los manglares durante la noche. No existía peligro alguno, sin embargo, donde las cabañas se ubicaban. La explicación radicaba en la cantidad de luz permanente, como asimismo en la carencia de manglares en ese sector específico.

Aquella noche soñé con el "Rock del Cocodrilo", de Elton John.

La Despedida

Nunca me han agradado las despedidas largas. Me provocan angustia. Por lo mismo, ésta será como lo estilo. Corta y precisa.

Belize River

A las 6:30 AM abandonamos Turneffe Flats Lodge. Aún lo extraño. Y añoro al maravilloso grupo de quienes integraron ese Fam-Pro. Ya ocurrirá algún milagro que nos reúna. Como el de aquella mañana, en que luego de abandonar el lodge, recorrimos Ciudad de Belice junto a Marianne, cámara fotográfica en mano, sin sufrir rasguño alguno. Y pudimos deleitarnos con un magnífico desayuno, que precedió nuestro despido en el Aeropuerto de Miami, Florida, más la compra de algunos souvenirs y regalos para mis queridas hijas.

Belice se encuentra en mi corazón. Forma parte de él. Debo regresar. Tan pronto como pueda. Y debo dar eternas gracias al noble Jim Adams, sin quien no hubiera llevado sueños al papel, y sin cuyo apoyo, Uds. no leerían de estas líneas en que he intentado de manera distinta, volcar una nueva experiencia. Una maravillosa. Junto a una grata compañía. La de Marianne y aquel inolvidable grupo del Fam-Pro.

¡Gracias Jim!


Un entusiasta viajero y amante de la Patagonia Chilena, Pablo suele frecuentar exóticos destinos de pesca internacionales. El relato de sus aventuras entusiasma a todo quien le escuche. De entre estas últimas, Belice ha estado en dos ocasiones dentro su agenda, y según su apreciación, es uno de los más hermosos parajes del planeta.

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