El impacto de las centrales hidroeléctricas en nuestros ríos - Manuel José Ochagavía

De un tiempo a esta parte he tenido la oportunidad de realizar jornadas de pesca en diversos ríos de la VII, IX y X región, y es así como me he encontrado con diversos panoramas. Uno de estos panoramas es la presencia de centrales hidroeléctricas, las cuales a pesar de ser "en cierto sentido" conservadoras del medio ambiente, producen grandes cambios en los ríos, tanto en sus causes como en todo su entorno. Me refiero, por ejemplo a las centrales Colbún, Curillinque, Isla, Loma Alta, Machicura, Pehuenche, San Ignacio, Pangue, Pillinque, Pilmaiquen, Canutillar y Capullo. Estos motivos me han llevado a ahondar un poco más en este tema. En este breve escrito me dispongo a analizar brevemente el impacto de las centrales hidroeléctricas sobre nuestros ríos, su flora y su fauna, desde una perspectiva más bien "mosquera" y poco técnica, sin centrarme solamente en las truchas, sino que considerando otros peces tales como el Basilichthys australis y el Percichthys trutta (pejerrey chileno y la “perca trucha”).

En la primeras fases de desarrollo de las centrales, es decir, de su construcción y en su proceso de establecimiento, se comienza a intervenir los bosques y los causes haciendo vías de acceso mas apropiadas para el traslado de materiales, lo que significa habitualmente un numero significativo de tala arbórea, desvíos y modificaciones del curso del río, y en definitiva, un cambio brusco de todo el entorno natural.

Las consecuencias de la construcción quedan a la vista, y no se necesita la ayuda de un experto para poder observar los grandes cambios que sufre y que sufrirá un río bajo un proyecto de explotación energética de este tipo. Es así como en principio nos encontramos con problemas de desplazamiento y migración de peces, producto de la creación de una barrera artificial -el llamado “efecto barrera”- en todo el cauce del río, que imposibilita el remonte de de los peces, lo cual gatilla que, al verse ellos impedidos de transitar libremente comiencen a sufrir problemas en sus ciclos reproductivos, resultando en una clara disminución de la población de truchas.

Dependiendo de los variados peces presentes en la zona, la falta de conectividad puede acarrear diversidad de resultados; para aquellas especies de hábitos migratorias (diádromas o que requieren moverse entre aguas dulces y marinas para completar su ciclo de vida), la presencia de una barrera en su ruta migratoria representa un impacto grave, pudiendo llevar a la disminución de la población y su eventual extinción local.

La Ley Nº 18.892 de 1989, sus modificaciones, y la Ley General de Pesca y Acuicultura en su Artículo 168 señalan respecto de estos impactos que “cuando se construyan represas en curso de agua fluviales que impidan la migración natural de los peces que en dichos cursos habitan con anterioridad a su construcción, será obligación de los propietarios de dichas obras civiles el efectuar un programa de siembra de dichas especies a objeto de mantener el nivel original de sus poblaciones, en ambos lados de la represa, o alternativamente construir las obras civiles que permitan dichas migraciones”.

Posteriormente se pueden observar otro tipo de consecuencias, como los constantes cambios en los niveles de las aguas, que en ocasiones termina manifestándose como un pequeño hilo de agua que intenta sobrevivir a los pequeños obstáculos naturales con el fin de llegar a su destino. A diferencia de la estructura típica del cauce de los ríos, al disminuir el caudal generalmente significa una aumento en la velocidad y profundidad de las aguas, que da paso a un ambiente “pobre” donde la mayoría de los peces no tolera tales condiciones por mucho tiempo, y donde se atenta directamente contra los tipos de vida como huevos (embrión separado del ambiente por una membrana), larvas (fase desde la eclosión del huevo hasta adquirir escamas) y futuros peces donde se hará difícil su supervivencia. Todos estos cambios producen que el río modifique totalmente su estructura, manifestándose principalmente en cambios sobre temperatura de las aguas, en los materiales que se arrastran por el curso, e incluso se comienzan a producir diferencias en la composición físico-química del agua.

Esquematizando un poco, podemos resumir lo dicho en los siguientes puntos:

Suelo

Será necesario un acondicionamiento del suelo para las instalaciones de tuberías y demás obras civiles, resultando en pequeños movimientos de tierras que producirán erosión en el terreno. Importante es mencionar además la posible contaminación del suelo por el derrame de residuos producidos durante la construcción del ducto y las demás obras.

Aire

El aire podría verse afectado por las emisiones de gases durante la fase de construcción, y por la emisión de material particulado producto de los motores de combustión de las unidades vehiculares. Debemos mencionar también la contaminación acústica que un proyecto así implica, producto del aumento en los niveles de intensidad de ruido por el paso de vehículos durante el proceso de construcción.

Agua

Durante la preparación del terreno para la posterior instalación de las tuberías, se arrojan diversa clase de desperdicios, que modifican la calidad de las aguas. Además se puede observar una modificación parcial del caudal durante las estaciones lluviosas y corte total del caudal del río en ciertas circunstancias, produciendo cambios en la ecología fluvial; afectando la flora y fauna acuáticas (fitoplancton y zooplancton). El factor más importante es que variará su régimen normal de caudal.

Otras importantes consecuencias de los cambios de caudales de un río, se producen sobre su flora y fauna, en donde podemos encontrarnos con árboles que se han secado producto de la falta de agua y la grave exposición de sus raíces al sol o de la pérdida de pequeños animales y seres vivos que dependen del cauce del río.

Flora Para la instalación de ductos y demás obras se procederá a movimientos de tierra y tala arbórea, donde se perturbará los campos vegetativos en la zona donde pasa el trazo del ducto, produciendo un impacto ambiental directo.

Fauna Se producirán cambios en el hábitat de los animales, cuyo resultado es tanto la muerte de muchos como la migración de otros a lugares más prósperos de desarrollo, con consecuencias directas para el río y su entorno.

No podemos dejar de mencionar que también existe un cierto grado de contaminación en algunas de las centrales hidroeléctricas, producto de diversas sustancias propias para mantener el sistema de maquinarias. Finalmente nos cabe formular la siguiente pregunta: ¿Hasta donde debemos aceptar los menoscabos a nuestro ecosistema por el bien del desarrollo? Si queremos hacer algo, claramente no podemos presentarnos como unos ecólogos “centinelas de truchas”, sino ser más serios y argumentar con ideas de más peso, como la del derecho, acaparado por nuestra carta fundamental, de vivir en un medio ambiente limpio de contaminación.

Fotos Centrales H: IBENER


Manuel José Ochagavía E. es un mosquero residente en Santiago de Chile, estudiante de derecho, quien ha podido recorrer gran parte de las regiones del sur con su caña mosquera y espíritu observador.



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