Chinook, Salmones Gigantes - Rodrigo Sandoval

Es conocida la historia del salmón, aquel impresionante pez anádromo que luego de nacer en el curso superior de un sistema fluvial, migra hacia el mar para crecer enormemente en tamaño, y retornar pocos años después a su río de nacimiento, orientándose gracias un sistema casi legendario que lo conduce por cientos y miles de kilómetros, para llegar a desovar y finalmente morir en el mismo lugar donde nació. Protagonistas definitivos de esta historia son aquellas especies pertenecientes al grupo de los salmones del Pacífico, que agrupa a 7 especies en total, 5 nativas del Pacífico Noroeste (costas de California a Alaska) y 2 especies más escasas en Japón y Rusia respectivamente. En el caso de otras especies salmonídeas, como el Salmón del Atlántico o las truchas y salvelinos, la historia no termina en forma tan dramática, pudiendo estas especies llegar a desovar más de una vez.

Dentro de todas las especies de salmonídeos, y particularmente de los Salmones del Pacífico, destaca una de ellas, principalmente por su tamaño que ha provocado leyendas a través del tiempo. Se trata del gran salmón chinook, también conocido en algunos lugares como King Salmon (Salmón Rey), y recibiendo el nombre científico de Oncorhynchus tsawytscha. Esta especie y es considerada como la especie más grande de todos estos salmones, siendo superada en tamaño por algunas especies habitantes de lugares remotos en Asia. Aunque se han encontrado ejemplares de chinook de cerca de 50 kgs de peso, usualmente llegan a su madurez pesando entre 8 y 25 kgs.

Identificando Chinooks

Durante su estado juvenil, los salmones chinook no son radicalmente distintos a otros salmones juveniles o las mismas truchas. Durante su desarrollo en el mar logran cuerpos sumamente musculosos, adornados en tonalidades plateadas casi perfectas en sus flancos, derivando a un azul-verdoso en sus lomos. Posteriormente cuando llegan a la madurez, la coloración es sumamente particular. En los machos, la robusta espalda se encuentra cubierta por puntos negros, de diversos tamaños y de formas irregulares. En su aleta dorsal también se encuentran diversos puntos oscuros, así como parte de la aleta caudal. En el caso de las hembras adultas, éstas mantienen tonalidades más brillantes incluso hasta su madurez avanzada. Otra gran diferencia entre machos y hembras maduros es la presencia de una mandíbula curvada en forma de gancho en el caso de los machos, así como su lomo más marcado, y además, el tamaño promedio al que llegan, siendo las hembras en general más pequeñas que los machos.

Durante sus corridas de desove estos salmones mantienen su peso mucho mejor que sus parientes cercanos. Particularmente es el caso de las hembras, que se mantienen fuertes, brillantes y robustas mientras se mueven hacia los ríos de desove. A medida que avanza la temporada de desove, los machos toman tonalidades muy oscuras, casi negros, mientras que la hembras logran un tono del bronce pulido.

El esquema de color de los salmones chinook es considera único entre los salmones del Pacífico, ya que se distinguen dos fases, una con un fuerte tono rojizo asociado con el salmón en desove, mientras que un tercio de la población de chinook muestra una coloración blanca-plateada.

En los cursos salmoneros de Canadá, donde estos peces pueden crecer hasta 20 kgs y más, los chinooks reciben el nombre de salmón “Tyee” (de primavera), siendo identificados así lo salmones más grandes. Los más pequeños son llamados salmones “Jack”, con un peso entre 1 y 4 kgs. Cualquier salmón en el rango intermedio, es decir de unos 6 a 18 kgs reciben el nombre genérico de Salmón Rey (King Salmon). Otros nombres por los que se conocen estos salmones son: Quinnat, Tule, y Blackmouth.

El salmón chinook más grande registrado es un gigante de 126 libras (unos 60 kgs aprox), capturado con redes de pesca en la zona de Petersburg, Alaska, en el año 1949. Registros en pesca deportiva indican un récord de 97 libras (casi 45 kgs) con aparejo de lanzamiento, y de 63 libras (casi 30 kgs) con mosca. 

Tal como sucede en diversas especies de salmones del Pacífico, existen distintas variedades de salmones chinook, cada una de ellas distinguible por la época del año en la que suben por los ríos para desovar. Algunos chinook hacen una entrada temprana, entrando a los ríos al comienzo del verano, y otros lo hacen en otoño.

El Desove

El proceso de maduración de un salmón es sumamente variable entre diversos especímenes. El crecimiento desde un alevín hasta el adulto puede ser un proceso muy lento o muy rápido. Algunos machos logran la madurez total en sólo un año (con lo cual entran de regreso al río pesando algo menos de 4 kgs), mientras que otros se toman incluso hasta 8 años (llegando a tamaños descomunales de sobre 30 kgs), aunque lo común es que el proceso dure 4 años. En el caso de las hembras, el proceso es más uniforme, dándose comúnmente que las hembras en el río tienen 5 ó 6 años de edad.

De la misma manera, los chinook tienden a moverse en el mar en arranques aleatorios, más que seguir un ciclo establecido. Algunos viajan hacia el mar apenas son capaces, mientras que otros se quedan en los ríos por muchos meses antes de migrar al océano; siendo un periodo de 5 meses la normal permanencia de los juveniles en los ríos de agua dulce. Estando en el mar, los chinook han llegado a viajar distancias de 3.000 kms antes de volver a sus aguas natales. 

Los chinook usualmente desovan en grandes ríos o los tributarios importantes, siempre cerca de los sectores de mayor corriente (riffles). Incluso tienden a buscar aguas más profundas y con grava más grande que otras especies de salmones del Pacífico, aunque no existe una tendencia clara para esto. 

Los chinooks dejan de alimentarse mientras remontan el río, por lo que sus organismos van progresivamente degradándose, aunque mantienen una reserva energética duradera por varias semanas e incluso un par de meses. En aquellos sistemas fluviales más bien cortos (menos de 100kms desde el mar), los chinooks llegan a los sectores de desove muy temprano y en excelente estado de salud, esperando pacientemente el momento más adecuado, tanto en temperatura como nivel de agua para proceder al ritual reproductivo. En sus últimos días, los cuerpos de los chinooks se encuentran carentes de energía y defensas, por lo que son atacados por numerosos hongos e infecciones, produciéndoles manchas blancas claramente distinguibles, llegando finalmente a morir luego de desovar exitosamente. 

Cada hembra deposita de 3.000 a 14.000 ovas en diversos nidos en la grava, también conocidos en la literatura angloamericana como “redds”, los cuales ella excava con movimientos de su cola en aguas relativamente profundas y con movimiento. Estos huevos eclosionan durante el invierno dependiendo del momento del desove y de la temperatura. Los recién aparecidos peces, llamados alevines, viven entre la grana por algunas semanas, hasta que gradualmente absorben el alimento en su saco vitelino. Una vez absorbido el saco, se les conoce como “fry”, y nadan entre la rocas hasta la primavera, alimentándose de plancton y luego de insectos. Luego, contando ya con algunos meses, e incluso un año, estos smolts migran hacia el mar donde pasarán los próximos años alimentándose de la vida marina y creciendo a tasas significativas.

Distribución Geográfica del Chinook

Si bien es un pez nativo del Pacífico Noroeste, hoy se le encuentra en diversos lugares del círculo del Pacífico, destacándose Chile entre sus terrenos. Se les encuentra en el estrecho de Bering, en Japón, y en el Pacífico Noroeste de Norteamérica, desde el río Ventura de California, pasando por Oregon, Washington, la Columbia Británica en Canadá, y el remoto estado de Alaska, así como el Océano Ártico. Intentos de poblamiento se han hecho también en Rusia y Nueva Zelandia, pero se ha encontrado que Chile ha logrado los resultados más dramáticos en su introducción.

En todo caso, su supervivencia no ha sido un proceso tan fácil, sino que en el Pacífico Noroeste ha logrado su permanencia con ayuda del repoblamiento en programas establecidos a fines de la década del 70. 

Su presencia en Chile se origina por diversos proyectos de poblamiento con fines comerciales de la industria salmonera, hoy tan desarrollada en este país. Esto proyectos basados intentaron el esquema de crianza y luego libertad para los salmones, esperando tasa de retorno interesantes, pero finalmente no prosperaron económicamente, dejando estas poblaciones de salmones en libertad. En general el efecto de estas iniciativas ha provocado el gran aumento de ejemplares “salvajes” en los diversos cursos de agua de la costa de Chile, desde la Región de la Araucanía, hasta los fiordos de la Patagonia Austral.

¿El Futuro?

En regiones de donde el chinook es nativo se han hecho esfuerzo por mantener y en algunos casos mejorar la calidad de las aguas para permitir desoves masivos y buenas tasas de natalidad y supervivencia a los primeros meses, esperando de alguna manera repuntar la caída de número de ejemplares retornados que se ha percibido en las décadas más recientes. Además, aquellos ríos que fueron bloqueados por represas, han incluido sistemas de escalera, permitiendo a los salmones continuar por su ruta interrumpida por el hombre y llegar finalmente a los cursos superiores de estos sistemas fluviales a desovar. 

Por otra parte, la controversia que ha despertado la creciente presencia de los chinook ha provocado diversas reacciones. Se trata de una especie absolutamente ajena a los ecosistemas nativos de nuestro territorio y que de alguna manera amenaza el eventual equilibrio logrado en aguas dulces, incluso con la presencia de las también introducidas truchas. Sin embargo aún no existen estudios del impacto de la corridas y presencia de estos peces en aguas que hasta sólo un par de décadas presentaban especies de truchas y algunas especies nativas. Claro ejemplo del impacto de los salmones del Pacífico es el caso del Lago Llanquihue, en la Región de Los Lagos, donde hasta hace unos años se encontraban cantidades interesantes de truchas arcoiris, marrones y otras especies, mientras que en la última década éstas han sido claramente reemplazadas por la presencia de diversas especies de salmones, que con mayor agresividad en ciertas etapas de su ciclo de vida, han desplazado a especies más débiles y de menor tamaño. 

Aún no se ha escrito la última palabra en el capítulo de la vida de los salmones del Pacífico en aguas Sudamericanas, ni tampoco se espera que el chinook sea un protagonista temporal de las aguas australes. Lo que queda claro, es que esta especie de salmones, como seres vivos, merecen nuestro respeto y cuidado, a la vez que como salmones gigantes, se han ganado nuestro asombro y admiración.


Rodrigo Sandoval ha admirado a los salmones chinook desde la primera vez que vio un desove de estos gigantes en el Salmon River, de Oregon. Desde entonces ha visto con gran detalle el proceso de adaptación y presencia que ha experimentado esta especie en aguas chilenas.

Comentarios pueden ser dirigidos a: rsandova@riosysenderos.com



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