¿Importan los Colores?

Vistiendo de Gala en un día de Pesca

"Sólo me visto con camuflaje. Los peces distinguen los colores con notable precisión", me confidenció un conocido pescador norteamericano en uno de sus viajes a Chile. Concordante con dicha aseveración, su apariencia en el río asemejaba a la de un guerrillero. Infinitas combinaciones de verde y café se repartían a lo largo de su atuendo. ¿Importan los colores efectivamente? Larga y controversial literatura se ha publicado en torno al tema. Duras posturas han también aparecido con el correr del tiempo, algunas de ellas contradictorias. ¿Quién tiene la razón?

Muchos guías neozelandeses, en particular aquellos que desarrollan su quehacer en la isla del sur, mantienen la firme creencia de que, para líneas que flotan, sólo tonalidades verde oscuras son las efectivas. Simplemente no aceptan que sus clientes utilicen aquellas de colores vistosos. La pregunta que inmediatamente surge es, ¿y entonces, por qué los fabricantes insisten en dichos colores? Montana es conocida mundialmente como la capital mundial de la pesca fina y delicada. Los guías de dicho estado prefieren, sin embargo, aquellas líneas de fácil visibilidad. De colores llamativos. ¿Será ésta la razón por la que los fabricantes, norteamericanos en su mayoría, perpetúan los llamados colores vivos? Argumentos van y vienen. Al fin y al cabo, nadie parece ser el dueño de la verdad absoluta. Como si la confuión fuese poca en nuestro análisis, aquellos entomólogos íntimamente ligados a la pesca con mosca y cuya especialidad son aquellos insectos con desarrollo acuático, recomiendan en orden de importancia, tamaño, forma y luego color, a la hora de escoger un patrón específico. ¿Color en último término? ¿Cuál es la real importancia del color? ¿Cuántos guías neozelandeses vestirán camisas rojas y pañuelos al cuello de igual color, como parte de su atuendo de pesca? ¿Por qué en Montana se requiere de patrones que no sólo imiten tamaño y forma, pero, además color? ¿Por qué gran parte de las fotografías -- las buenas fotografías -- presentes en revistas, libros, catálogos y páginas web, muestran pescadores vistiendo rojos, lilas, amarillos o colores que contrastan con madre natura? Ni patrones ni líneas son el tema del artículo, por lo que el tema queda para un futuro análisis. Vamos al vestuario.

Los peces distinguen colores. En un espectro distinto al nuestro, pero colores al fin y al cabo. Y también lo hacen con variantes de negros, grises y blancos. Sombras. Y es un hecho el que aquellos colores de nuestro vestir, no presentes de manera habitual en la naturaleza, disminuyen las posibilidades. De manera importante. ¿Por qué entonces y de modo recurrente vestimos colores cálidos? ¿Por qué compañías de conocida reputación en el ámbito de la pesca con mosca, insisten con dichas tonalidades?

En mi caso, la explicación radica en la atracción por el color. Tal vez... ¿moda? En la diferencia que marcan los cálidos en fotografía. En mi profundo y sincero odio del camuflaje, el que asocio con ritos de caza y muerte. En mi convicción de que el éxito de una jornada está en el fondo de ella. En que aquellos elementos que formen parte integrante de dicho fondo, o contribuyan con éste, forman parte de mi equipo. El color es uno de ellos. Transmite vida.

El color puede alterar a las truchas, sólo si permitimos que ello ocurra. Son, sin embargo, sombras, destellos, reflejos, movimientos, vadeo y comportamiento inadecuado, las que representan peligro mayúsculo. Son éstas las variables, no el color de mis prendas, a las que atribuyo real importancia al momento de pescar. ¿Cómo manejarlas? He aquí algunos consejos que creo pueden ser de utilidad.

  1. Observe cuidadosa y pacientemente el lugar que ha escogido para depositar su mosca. Luego planee la estrategia. Una estrategia eficiente se basa en la observación en terreno. Tome su tiempo. No se altere.
  2. No olvide que lugares aledaños al que intenta, pueden verse afectadas por su proceder. Elabore una estrategia global. No parcele la misma. De hacerlo, deberá lamentar aguas vacías al intentar en los siguientes objetivos a lo largo del río.
  3. Intente determinar dónde y cómo cobrar su pieza de tal forma de provocar un mínimo impacto en aguas vecinas. Es una tarea difícil pero alcanzable, y cuya real trascendencia e importancia es rara vez considerada en la dimensión que realmente representa.
  4. Utilice la luz solar a su favor. Evítela de frente. Intente que la misma golpee sus hombros o espalda. Cuando ocurra esto último, guarde especial consideración con la sombra que Ud. proyecta y sus movimentos en la ribera del río.
  5. Descubra, previo a acceder al objetivo de pesca, qué elementos son potenciales generadores de reflejos y destellos. Intente minimizar su efecto cubriéndolos o simplemente quitándoselos de encima. Anteojos, relojes, tijeras y clippers, por mencionar algunos, forman parte de este conjunto indeseable. Prefiera aquellos oscuros.
  6. Evite movimientos abruptos e innecesarios con su cuerpo. Guarde especial atención con el control de movimientos de caña y línea. Nunca -- y ante ninguna situación -- efectúe lances sobre los peces. Intente efectuar la menor cantidad de lanzamientos posibles. En oportunidades, sólo un lanzamiento le proveerá con la ansiada oportunidad. No existirá una segunda.
  7. Aproxímese al objetivo escogido acercándose a tan baja altura como pueda. Si es necesario gatear e incluso reptar, hágalo. Le sorprendenderán los frutos que conseguirá.
  8. Vadee sólo si la situación lo demanda. No chapotee al hacerlo. Muévase lentamente. Las ondas que Ud. genera, son reflejadas y transmitidas en el medio acuoso con mayor facilidad que en el aéreo. Inicie su observación, cuidadosa y detenidamente, en la orilla cercana a sus pies. Al efectuar lances "ciegos", cubra inicialmente aquellos espacios cercanos a dicha orilla. Sólo y luego de ello, extienda sus lanzamientos. No olvide que todos queremos llegar a la orilla de enfrente primero. Pero curiosamente, ésta se encuentra tan cercana de la costa como la orilla a nuestros pies y alcanzarla significa... vadear.
  9. Al adquirir sus prendas de pesca, prefiera telas y texturas que ofrecen baja reflexión de la luz. Aquellas confeccionadas con elementos naturales muestran bajos índices de reflexión y son, por tanto, recomendables. Materiales encerados así como aquellos engomados, poseen altos índices de reflexión. Evítelos. Es la reflexión de la luz la que importa. Evite tanto como pueda aquellos derivados sintéticos, en especial el llamado nylon. Y no se preocupe del Gore-Tex o los llamados polar. Poseen bajos índices de reflexión.

¿Y los colores? Use sólo aquellos que le ayuden a disfrutar plenamente su día y le recuerden minuto a minuto que la pesca es vida. Espero evite los camuflados. Transmiten imágenes lúgubres y siniestras. De muerte y caza. Si aún cree que colores vivos y alegres le han quitado oportunidades, insista en usarlos. Pescar es vida y color. ¿Cómo conseguirla sin colores llamativos y alegres?

Me confieso. Reconozco que el rojo es mi favorito a la hora de pescar y hacer fotografía. Necesito su contraste sobre el verde. Detesto el camuflaje. No se lo he dicho al conocido pescador norteamericano. Algún día...


Pablo Negri nunca usa camuflaje para ir a pescar, y como cuenta en este artículo, no afecta el éxito de su pesca.

Se le puede contactar en pablonegri@riosysenderos.com



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