
En la Región del Maule, la séptima del territorio de Chile, existen varios valles protegidos, conformando parte de los parques y reservas nacionales. Particularmente en la cordillera maulina son tres las reservas que en mayor o menor grado han logrado cierto nivel de fama entre los excursionistas de Chile Central, principalmente por ofrecer paisajes hermosos en un entorno de flora y fauna muy interesante.
Una de estas reservas, la Reserva Nacional Radal Siete Tazas, es muy conocida por uno de sus sectores, precisamente donde las Siete Tazas - siete cascadas y sus respectivas piletas - formadas naturalmente en la roca por la erosión del Río Claro durante millones de años. Pero dicha reserva no termina en el sector de las cascadas. Existe un segundo sector llamado Parque Inglés, ubicado más adentro hacia la cordillera, que ofrece una maravilla visual al excursionista que anda en busca de destinos poco visitados. Dentro de este sector, uno de los valles que se extiende hacia la cordillera es conocido como el Valle del Indio. El Valle del Indio comienza a poca distancia de la casa de guardaparques de CONAF del sector de Parque Inglés, institución estatal a cargo del cuidado de la reserva. En este sector existe la posibilidad de dejar el vehículo e incluso de acampar y comprar provisiones. A pocos metros de la administración un claro sendero marca la ruta, que poco a poco se va adentrando más en la flora típica del bosque del Maule. Robles y Hualos marcan la tónica en los árboles, dando hogar a numerosas especies de aves, entre las que destacan dos de los pájaros carpinteros característicos del sur. Uno de ellos, el Pitío abunda en grupos de 3 a 4 ejemplares, siempre dejándose oir por medio de su característico canto. El Carpintero Gigante es quizás el más llamativo, siendo de color negro completo en su cuerpo, y diferenciando machos de hembras por tener los primeros un llamativo plumaje rojo en la cabeza. Es en la época más fría cuando las visitas a este valle se hacen más interesantes. El colorido de la flora, abundante en Nothofagus de hoja perenne, hace del otoño un espectáculo sin comparación. Y la época de nevazones adorna el valle en un amplio manto blanco, que exige al excursionistas de un buen equipo y de nociones de marcha en nieve.
Las excursiones en esta época no son difíciles cuando se tiene el equipamiento adecuado para soportar temperaturas bajo cero en la noche y nociones de marcha en nieve. Sin embargo, siempre se hace necesario registrarse en la casa de administración de Parque Inglés, indicando claramente las alternativas del itinerario, y por supuesto, registrar la salida al regresar del recorrido. El sendero que lleva desde la casa de administración va sorteando varios esteros, que sirven como reaprovisionamiento de agua, y que van alimentando las el curso superior del mismo Río Claro que forma las 7 Tazas más abajo. A poco más de unas dos horas de tranquila excursión, la vegetación comienza a mostrarse más baja a medida que el sendero va adentrándose en el Valle del Indio. A medio camino el valle se cubre de vegetación de arbustos, mientras que parte de las laderas de las montañas aledañas aún mantienen bosques desnudos en invierno. En este punto existe la opción de intentar cruzar el Río Claro, que puede llegar a ser complicado de vadear, aunque existen puntos en donde se puede saltar entre rocas e islas para llegar a la otra orilla, para luego proseguir por el centro del valle. De no cruzar el río, el sendero se mantiene por la margen norte del río a medida que sus aguas van disminuyendo en magnitud mientras se remonta su curso hasta el final del Valle.
Al llegar al final, el valle se cierra en un cordón montañoso. Más allá el sendero sigue y permite alcanzar luego de otro par de horas de caminata, una laguna que utilizan los arrieros en su cruce por la cordillera del Maule. Para el excursionista de fin de semana la opción clara de remontar el valle hasta su final puede demandar dos jornadas a ritmo muy pausado y con tiempo de sobra para disfrutar del paisaje. Es factible hacer el recorrido con una pequeña mochila y llegar de la administración al final del valle en menos de 3 horas a buen ritmo, con tiempo suficiente para volver en el mismo día. En otoño e invierno la recomendación es clara: planear la excursión para dos días, contemplando una noche de alojamiento en el valle, posiblemente al comienzo del bosque. En invierno el valle se mantiene con bastante nieve, la cual en días soleados se va derritiendo con el transcurrir de las horas. Una excursión debe planear recorrer este valle idealmente en las primeras horas de la mañana, intentando estar de vuelta en sectores con menos nieve a mediodía, de lo contrario gran parte de la marcha se deberá realizar sobre nieve blanda, la cual dificulta el avance e incluso lo hace mucho más peligroso. En primavera, el deshielo hace crecer notablemente el cauce del Río, por lo que atravesarlo se hace más peligroso. En ese caso es conveniente ir en grupos de al menos 3 personas, o bien, mantener el recorrido por la orilla norte del río, evitando cruzarlo. Definitivamente el Parque Inglés y en particular el Valle del Indio son una excelente opción para los meses de invierno, en que la actividad turística en la Reserva decae notoriamente. |
Staff Ríos y Senderos, Julio 2001 |
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