Días Tristes y Encantados junto a un Caballero.

Nos apersonamos desde un viejo El Tepual. Hoy moderno. Asoma una inconfundible figura de oscuro y tupido bigote de entre la tiniebla. Le acompañan gruesos labios, barba de unos días, ojos intensos y simpáticos, y un desordenado cabello castaño. Acoge a los huéspedes e inicia la cena que da paso al lecho. Raídas manos cogen una embarcación. Es de madrugada y el paisaje encanta. El gentilhombre cala remos en el espejo del Lago Rupanco mientras una suave niebla se despega del mismo. ¿Es de noche? Ya es de madrugada. Y los vapores de licores que han amenizado la cena pasada, aún se dejan entrever como perfume en boca de pescadores. De mosca. Cigarrillos acompañan labios de otros. Y así también algunos de los nuestros. Se entremezclan con la modorra y los anhelos de pesca.

Una embarcación de mayor calado se arrima a la costa. Es "La Mosca". Aquella que Osvaldo tantas y tantas veces nos ha descrito. La gobierna aquel gentilhombre. El fuera de borda finalmente ruge triunfador y nos encontramos en el quimérico Gaviota. Su boca promete. Es vez primera que Claudio practica devolución y sueños. Se disparan líneas y multicolores moscas. Fábulas de agua y aire que corean el primer avatar de Leonardo en mosca. Nuestro guía y amigo observa y sonríe. Cuenta historias y cuentos. Alegra días tristes y de cemento que junto a José extraviamos. Los recrea. Y conversamos. Flotamos al río Las Termas, donde brota la merienda y se suceden, una a una, gloriosas capturas. Son muchas. Son tantas que no recordamos. Y el motor se posesiona y ruge y transporta al Nalca. La boca cae firme y el guía enseña. Explica. Agrada y encanta.

El lago se levanta y avanzamos hacia el Pulelfu. El Salto del Calzoncillo nos baña. Ofrece piezas de fantasía que aparecidas de entre partituras, quiebran por espacios fugaces aquel sol que quema y abraza. Un aguzado Puntiagudo corta vientos que provienen del lejano sur. E historias de fantasía se suceden. Brotan esposas, hijos y penurias. Labor y sentimientos de dolor. Y delirio de sueños. Profundos. Nuestro guía confiesa sueños. Nosotros confesamos sueños. Nos confesamos. Y nace la amistad. Aquella eterna y que no se desvanece sin importar días o estados de ánimo. Aquella que permanece en el alma. Aquella que nunca muere. Nunca jamás. Por la que brindan Rick, Carol, Luis Agustín, Rodrigo y Fernando.

Vagamos hacia un voluminoso Río del Salto. Y continúa la fiesta que se perpetúa en la cálida cabaña junto a tequilas golpeados e historias. Es tarde. El día ha sido extenso y se prolonga. Lo prolongamos pariendo nuevos negocios. De pesca con mosca. Y el guía apoya. Empuja. Alienta. Se entrega en mágica algarabía de alegría y éxtasis junto a Juan Manuel y José Antonio. Se entrega en la cena, que deliciosa, llena espacios de dolor y de angustia, brindando esperanza. El vigor nace y así dos nuevas empresas. Cae la noche. Profunda y oscura. De mágicos sueños que al alero de una colina verde y empinada, se harán realidad. Sueños de una laguna y de alerces. Los Quetros. De un nuevo lodge de pesca y una operación. De un nuevo local de pesca. Y el guía y el cliente se confiesan. Nos confesamos. Se solidifica la amistad. Se rigidiza. ¡Nace y brota!

"¡Arre Sombra!", inconfundible voz que se eleva por sobre copas de coihues de aquel bosque húmedo que Dave admira. Sombra, yegua, alazán y compañera, portan aquella legendaria figura. El verdadero vaquero pescador, cuya estampa destaca entre pálidos rayos de luz que penetran entre el follaje. Imagen de fantasía. Y en su flanco colgando cual caballero medieval, sus instrumentos. Cañas de pesca con mosca.

Avecindado del norte y raíz profunda alma de sur, su verdadero dominio se extiende siempre por la ribera del Rupanco. Es en Bahía Escocia donde este caballero moderno establece su castillo. Lo hace su tierra, la que comparte con generosidad. Pero más que eso. Mucho más. La valora y respeta hasta lo más profundo. Alegría infinita, sentido del humor, creatividad, ingenio, habilidad, simpleza, y por sobre todo, amor y amistad a toda prueba. Un héroe moderno. Sin capa ni espada. Uno de bondad pura e infinita. Las jornadas pasan volando. Se hacen cortas. Queremos más. Más de esa alegría. Aún la necesitamos.

Todo tiempo es poco. Es poco cuando se trata de un personaje tan especial. Tan profundo y constructivo. Tan bondadoso y ejemplar. Tan Alessandro. Y así es como líneas de nuestra frágil pluma hoy parafrasean lejanos pero vívidos recuerdos. Breves horas han transcurrido desde que nos dejaras en esta Tierra. Empero grandes de corazón y espíritu se quedan. Bondad y alegría nunca sucumben. Rondan y rondan por aquellas aguas, que en movimiento o plácidas, frecuentamos tan a menudo. Por su espacio y por su tiempo. Son alegoría de bondad. Y así es como germinaron desde tus tierras, historias y amigos que perdurarán por siempre. Ellos viven, pero al igual que nosotros, sólo aquí. Tú amigo, vives para siempre. En todos nosotros. En tus maravillosos esposa e hijos. En tu familia. Y en ésta, la gran familia de la pesca con mosca de este querido Chile, al que tanto y tanto entregaste. Aquella que tanto y tanto te debe.

Ya nos tendrás pronto en tu nuevo lodge de mosca. Allá estaremos y compartiremos. Brindaremos junto a ti y por tu calidad humana y divina. Aquella que hemos dado en llamar del alma. Esa que nos enseñaste bajo un tupido bigote. Ese que cubría una sonrisa que desbordaba paz, alegría y bondad. Descansa en paz buen Alessandro. Tu labor terrenal es recompensada hoy con ríos celestiales. Te extrañaremos. Pronto nos veremos. Muy pronto. Es una promesa de quienes fuimos bendecidos por tu humildad. Seguiremos con tu espíritu presente. Gracias. Gracias por todo. Hoy te lloramos con un profundo sentimiento.

Con eterna gratitud. Tus amigos por siempre.

Pablo y Rodrigo.


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