El Ecosistema - Francisco Miranda

¿Quién hoy en día no ha usado en alguna conversación de la palabra ecología? Cuántos de nosotros realmente sabemos cómo funciona o qué es un ecosistema, o el significado literal de la palabra ecología? Siendo bien honestos, muy pocos. Por eso es obligación de todos nosotros pescadores y defensores de nuestro medioambiente que sepamos realmente de que se trata esta hermosa y no menos compleja disciplina, para ello aquí les entrego, una breve reseña historica y el funcionamiento en general de los ecosistemas y sus componentes.

Historia de la ecología

La primer sociedad ecológica fue fundadada por el botánico Inglés Sir. Arthur Tansley (1871 - 1955): la British Ecological Society. Su principal campo de dominio fue la botánica, pero a diferencia de muchos especialistas, tenía amplios intereses en diversos campos del conocimiento como son: Geología, Psicología y Filosofía de la ciencia y su metodología entre otros. No sólo reconoció que los animales dependen de las plantas, sino también que las plantas dependen de los animales de muchas maneras y que ambos están estrechamente vinculados con el mundo inanimado. En 1935 se acuñó el término "ecosistema" para los componentes biótico y abiótico considerados como un todo. La elección del término "sistema" claramente indica que no pensaba en el ecosistema como una palabra rimbombante para todo aquello que afecta a la vegetación, sino más bién como un nombre adecuado para una unidad organizada. El concepto clave según Tansley se expresaba como: “Es la idea de avance hacia el equilibrio, el cual quizá nunca se alcanza, pero al que se hace un acercamiento siempre que los factores que operan son constantes y estables por un periodo lo suficientemente largo”. Este término acuñado por Sir Arthur no fue de uso generalizado, sino hasta despues de su muerte, y sólo en epocas reciente de uso cotidiano.

Modelos de Ecosistema

Como ocurre con todos los tipos y niveles de sistemas biológicos, estos son sistemas abiertos. Esto es: experimentan constantes entradas y salidas de materia y energía, aunque el aspecto general y las funciones básicas pueden permanecer constantes por largos periodos. A continuación se muestra un modelo gráfico simplificado de un ecosistema.

Las entradas y salidas son una parte importante del concepto. La caja central que la podemos identificar con el sistema, el cual representa nuestra área de interés y dos grandes campos que denominamos ambiente de entrada o de insumos (Sol, otras energías, material y organismos) y otro de salida o de productos de exportación. La frontera del sistema puede ser arbitaria (la que convenga o interese) y delimita un área como una extensión de bosque o de playa; o puede ser natural, como la orilla de un lago, si todo este cuerpo es el sistema.

La energía es fundamental como insumo de entrada, el sol generalmente es la fuente fundamental para la biósfera y sostiene directamente la mayoría de los ecosistemas naturales en ella. No obstante existen otras energías que pueden ser importantes para muchos sistemas. Por ej: el viento, la lluvia, las mareas o los mismos combustibles fósiles en el caso de las ciudades. La energía también sale fuera del sistema en la forma de calor entrópico y en otras formas transformadas o procesadas, como puede ser matería orgánica, contaminantes. El agua, aire y nutrientes necesarios entran y salen constantemente del sistema, y por supuesto, organismos y sus propagulos.

Los ecosistemas tienen dos componentes bióticos principales. El primero es un componente autótrofo, es decir autoalimentado, capaz de fijar energía y producir alimento a partir de sustancias inorgánicas simples por el procesos de fotosintesis. Generalmente, las plantas verdes, algas y plantas acuaticas, constituyen el componente autótrofo. Estos son los organismos productores.

La segunda unidad principal es el componente heterótrofo, que es aquel que se alimenta de otros, el cual utiliza, redistribuye y descompone las materias complejas sintetizadas por los autótrofos. Hongos, bacterias no fotosintéticas y otros microorganismos, así como animales incluyendo al Mono Humano, constituyen los heterótrofos ,que concentran sus actividades en o alrededor del suelo y el bajo el dosel verde de los bosques. Estos organismos deben considerarse consumidores, ya que son incapaces de producir su propio alimento y deben obtenerlo consumiendo a otros (el hombre se ha especializado en esto último a grados increíbles).

Es muy útil el dividir a los heterótrofos según su base alimenticia, así tenemos los Herbívoros o presas, que se alimentan de plantas; los Carnívoros o predadores, que se alimentan de otros animales; los carnívoros superiores o depredadores, que se alimentan de los predadores; los Omnívoros, que consumen tanto plantas como animales y por último los Sapróvoros, que son principalmente hongos y bacterias putrefactoras, que se alimentan de materia orgánica en descomposición.

Podemos apreciar que las clasificaciones ecológicas de los componentes bióticos se basan en modos de nutrición. Tales clasificaciones ecológicas no deben confundirse con las clasificaciones taxonómicas de las especies. La clasificación ecológica se refiere a funciones y no a especies. Muchas especies utilizan más de una forma de energía y otras más aún pueden variar su forma de nutrición, como algunos tipos de algas que pueden actuar como autótrofos o heterótrofos dependiendo de la disponibilidad de luz solar y materia orgánica.

Ahora que ya tenemos relativamente clara la visión de que es un ecosistema, vamos a analizar someramente los diferentes tipos de sistemas que podemos encontrar.

Prado y Estanque

Los ecosistemas terrestres y acuáticos son constrastantes. Los sistemas acuáticos y terrestres típicamente son poblados por distintos tipos de organismos, aunque algunos comparten los dos hábitats en diferentes épocas de su ciclo vital, como por ej: ranas y patos. A pesar de amplias diferencias en la composición de especies, están presentes los mismos componentes ecológicos básicos y funcionan de la misma manera en ambos sistemas.

En tierra, los autótrofos predominates suelen ser; plantas de raíz, que van desde pequeñas hierbas hasta grandes árboles. Cerca de la orilla de un lago o en otras situaciones de agua somera, (humedales, bofedales) existen plantas acuáticas de raíz, pero en las vastas extensiones de agua abierta de estanques, lagos y oceanos, los autótrofos son organismos microscópicos suspendidos en la columna de agua en el denominado fitoplancton (fito:planta plancton:flotante), que incluye diversos tipos de algas, bacterias fotosintéticas y protozoarios ”verdes”.

Dada la diferencia en tamaño de las plantas, la biomasa (peso seco de la materia viva), o biomasa estable (peso vivo promedio en un lapso de tiempo) de los sistemas terrestres pueden ser muy distintas de las propias de los sistemas acuáticos. En un bosque o selva, la biomasa vegetal puede ser de 10.000 gr o más de materia seca por metro cuadrado en contraste con los 5 gr. x metro cuadrado o menos en aguas abiertas. A pesar de la gran diferencia de biomasa los 5 gr de fitoplancton pueden producir en un tiempo dado la misma cantidad de alimento que los 10.000 gr de las plantas grandes, dada la misma entrada de energía luminosa y nutrientes. Esta maravilla se debe a que el metabolismo de los organismos peqeños es mucho mayor por unidad de peso que el de los grandes. Además las plantas terrestres grandes, como los árboles, están formadas principalmente por tejidos leñosos, relativamente inactivos al proceso de fotosintesis; siendo sólo las hojas quienes realizan esta tarea, las cuales constituyen sólo entre un 1 a 5% de toda la biomasa vegetal. En consecuencia, la cantidad de materia viva (biomasa) que vemos en un paisaje no es necesariamente indicativa de la tasa de su producción.

Ahora es momento para hablar del concepto de Renovación como primer paso para relacionar estructura y función. Podemos considerar a la renovación como el cociente de la cosecha en pie. Esto es, la cantidad presente en cualquier momento dado como existencia instantánea de componentes bióticos o abióticos entre la rapidez de reposición de esa existencia instantánea. Veamos un ejemplo para aclara este concepto: La biomasa de un bosque es de 20.000 gr metro cuadrado y su incremento anual es de 1.000 gr, entonces la relación 20:1 puede expresarse como un tiempo de renovación o tiempo de reposición de 20 años. El recíproco, 1/20=0.05, es la rápidez o tasa de renovación. En un estanque el tiempo de renovación para el fitoplancton se mide en días. La diferencia entre ecosistemas terrestres y acuáticos en biomasa y tiempo de renovación se refleja en las formas que obtenemos alimentos y fibras de ellos. En tierra la biomasa vegetal tiende a acumularse con el tiempo, de modo que puede cosecharse de manera conveniente cuando se ha acumulado una biomasa grande o quizás máxima.

Así, el alimento básico producido en tierra para el ser humano es materia vegetal. En contraste, la renovación del recambio a nivel autótrofo en el mar es tan rápida que se acumula muy poca biomasa. Lo que se acumula en el mar es biomasa animal, de manera que prácticamente todo el alimento que cosechamos del mar es materia animal.

Ecosistemas heterótrofos

En los paisajes naturales y seminaturales que contienen una variedad de ecosistemas (Bosques, pastizales, sembradíos, lagos, estanques, rios), la catividad autótrofa y heterótrofa tiende a equilibrarse; la materia orgánica producida se utiliza para crecimiento y mantenimiento en el ciclo anual. Algunas veces la producción excede al consumo, en cuyo caso la materia orgánica puede almacenarse, como es el caso de la turba en pantanos, o en nuestros tan conocidos “mallines”. En contraste, las ciudades y paisajes industrializados en general consumen mucho más alimento y materia orgánica que la que producen y en consecuencia son sistemas heterótrofos. Es por esto que la capacidad de la naturaleza de mantener nuestras siempre crecientes y demandantes ciudades está siendo llevada al límite en muchos lugares, es tiempo en pensar a rediseñar para así reducir la perdida en el sistema. Buenas y eficientes medidas son el reciclaje de nuestras aguas servidas, reconversión de desechos y/o aprovechamiento integral de éstos, cultivo de alimentos en las azoteas de los edificios, uso de la energía solar para generar calefacción y electricidad, son algunas de tantas otras cosas, pero que sin lugar a dudas, si fuesen éstas realizadas a gran escala, el beneficio a nuestro medio y calidad de vida sería tremendo.

Ecología y economía no son conceptos ni planteamientos enemigos, se puede hacer mucho dinero reciclando residuos tóxicos, como solventes y aceites lubricantes usados, agricultura orgánica, desarrollo de combustibles hidrogenados, mayor eficiencia en la aislación de viviendas etc.

Componentes Abióticos

La Energía fluye desde el sol u otra fuente externa, pasa a través de la comunidad biótica y su trama alimentaria, saliendo del sistema en la forma de calor, materia orgánica y organismos producidos. Si bién la energía puede ser almacenada y utilizada después, el flujo energético es unidireccional en el sentido de que una vez que la energía se ha utilizado o transformado, no puede volver a utilizarse.

De la gran cantidad de elementos y compuestos inorgánicos simples presentes en la superficie del planeta o cerca de ella, algunos pocos son esenciales para la vida. Estas son las llamadas sustancias biogénicas o nutrientes. Como podría esperarse, dichas sustancias tienden a ser retenidas por los sistemas vivos y a recircular dentro de ellos en mayor medida que las no esenciales.

Carbono, Hidrógeno, Nitrógeno, Fósforo y Calcio, entre otros, son necesarios en cantidades relativamente altas por lo que se denominan macronutrientes, abundan en compuestos simples como dióxido de carbono, agua y nitratos, fácilmente accesibles para los organismos. También existen en formas químicas dificiles de obtener, el caso más claro es el Nitrógeno gaseoso del aire, es absolutamente inaccesible para las plantas mientras no es convertido en una sal inorgánica, digamos nitrato, tarea que es realizada por microorganismos especializados o por otros medios.

Otros elementos, no menos vitales que los macronutrientes pero requeridos solo en pequeñas cantidades por los organismos, se conocen como micronutrientes, oligoelementos o elementos traza. Alrededor de una docena de ellos son esenciales para las plantas y la mayor parte de los animales; entre ellos se encuentran el Hierro, Magnesio, Manganeso, Cobalto y Molibdeno. Se cree que otros más son esenciales para grupos especificos de organismos. No se conocen completamente los tipos y cantidades necesarios para la salud del ser humano, ello hoy es tema de amplia investigación y controversia.

Por desgracia, la presencia de estos elementos en los subproductos de las industrias, se ha hecho cada vez más abundante conviertiéndolos en residuos altamente nocivos para los sistemas. El caso más facil de identificar el la eutrificación de los lagos por aumento explosivo de algas, las cuales nadie relaciona con los motores fuera y dentro de borda así como también los detergentes “biodegradables”, razón la excesiva presencia de fosfatos, elemento muy apreciado y fundamental en el crecimiento de los vegetales.

El último componente abiótico del sistema son los factores físicos que definen las condiciones de existencia de la comunidad biótica. El clima determinado por aspectos tales como temperatura, precipitación y humedad, la naturaleza físico-química del suelo y el agua, (pH y humedad), también los son los sustratos geológicos subyacentes son algunas de las caracteristicas principales que determinan los tipos de organismos presentes e, indirectamente, la forma en que se organizan en comunidades y su capacidad de utilizar la energía y los recursos disponibles.

Gradientes y ecotonos

La biósfera se caracteriza por una serie de gradientes o zonas de factores físicos. Son un ejemplo de esto la gradiente de temperatura desde el Artico hasta los trópicos y desde la cima de las montañas hasta los valles; los gradientes de humedad desde los sistemas húmedos hasta los secos, junto con los principales sistemas climáticos; y los gradientes de profundidad desde el litoral hasta el fondo en cuerpo de agua. Con frecuencia, las condiciones y los organismos adaptados a ellas cambian de manera gradual a lo largo de un gradiente, pero otras veces hay puntos de cambio abrupto, conocidos como Ecotonos; tal es el caso de las fusiones de pradera y bosque o las zonas de marea en los litorales.

Un Ecotono no es simpemente una frontera o borde; el concepto supone la existencia de interacción activa entre dos o más ecosistemas, lo que da por resultado que el ecotono tenga propiedades que no existen en ninguno de los ecosistemas adyacentes.

Algunas veces los ecotonos son poblados por más tipos y mayores cantidades de aves y animales de caza de los que se encuentran en el interior de las comunidades adyacentes, más homogéneas, como sucede en el caso del cinturón de selva de neblina de los Andes tropicales, con especies de altura y de la planicie Amazónica, los especialistas llaman a esto “Efecto de Borde”, y a menudo recomiendan plantaciones especiales entre pradera y bosque. Sin embargo, un borde abrupto, como el que podríamos observar entre un bosque muy deforestado y uno intacto, puede ser un habitat inadecuado, y la gran cantidad de borde en un paisaje domesticado fragmentado suele reducir la diversidad. Los seres humanos con nuestra intervención tendemos a recortar el paisaje en bloques y en franjas con bordes muy abruptos, con lo que eliminamos los gradientes naturales y los ecotonos.

Comunidad biótica: hábitat y nichos

Debemos concordar de que todos los tipos de organismos presentes en zonas rurales como en las urbanas, dependen no sólo de las condiciones de existencia de frío o calor, humedad o sequía, sino también de la situación geográfica particular. Cada extension de tierra y cada oceano poseen sus propias floras y faunas especiales. Así esperamos ver Canguros en Australia y en ningún otro lugar del planeta, o colibries y cactos en America y no en Europa. Cada uno de los distintos continentes son los hogares originales de diferentes grupos étnicos humanos y sus plantas y animales domesticados. Desde el punto de vista de la estructura y función global de los ecosistemas sólo es importante que nos demos cuenta que las unidades bióticas disponibles para su incorporación en comunidades varían con la región.

Lo que aún no podemos comprender a cabalidad es que, en distintas partes del globo con ambiente fisico similar se encuentren especies ecológicamente similares o “Equivalentes Ecológicos”. Las comunidades herbáceas de la parte templada semiárida de Australia están formadas por especies distintas que las que se encuentran en una región climática similar de America del Norte, pero realizan la misma función básica como productores en el ecosistema. De modo equivalente, los Canguros de los pastizales australianos son equivalentes ecológicos del bisonte y el antílope, o actualmente el ganado que los ha reemplazado, en los pastizales norteamericanos, esto ya que poseen una posición funcional similar en el ecosistema. Los ecólogos utilizan el término “Hábitat” para hacer referencia al lugar en que puede encontrarse una especie y el termino “Nicho Ecológico” para aludir a la función ecológica de un organismo en su comunidad. Dicho en cristiano, el hábitat es el lugar donde vive y el nicho es su profesión y como esta interactúa y es restringido por otras especies.

El ser humano ha modificado en gran medida la composición de las comunidades bióticas dondequiera que éste se ha establecido, no sólo modificando el ambiente, sino también eliminando algunas especies y por desgracia muchas veces introduciendo otras, tanto voluntariamente como inadvertidamente. Ya sea que una introducción implique sustituir una especie por otra en el mismo nicho u ocupar un nicho vacante, el efecto global sobre el funcionamiento del sistema puede ser neutro, benéfico o perjudicial. Cuando las laderas erosionadas por la agricultura de monocultivo de cereales, practicada desde tiempos coloniales en cerros y valles de la octava región fueron replantadas con Pinos, todos aquellos animales que habían desaparecido, (Peucos, Tiuques, Zorros, Pudues incluso el suelo), vovieron a aparecer, por lo que a nosotros concierne ese nicho fue llenado, o mejor dicho rellenado satisfactoriamente. Sin embargo y no en pocos casos las especies introducidas se convierten en plagas, el caso más terrible en nuestro país es el Archipielago de Juan Fernández, con sus cabras, gatos y otros animales (por que no incluir al hombre), que han arrasado con la flora y fauna única de ese lugar, generando incluso más daño que el más poderoso y destructivo de los bulldozers. Situación similar se da con la fauna nativa de Australia y todos los animales introducidos desde la colonización de dichas tierras. 

Comunidad ecológica: estructura de especies

La naturaleza, igual que las sociedades humanas bien ordenadas tiene sus especialistas y sus generalistas en lo referente a nichos o profesiones. Un ejemplo es que existen insectos altamente especializados en comer determinada parte de una planta, mientras que otros se alimentan de docenas de diferentes especies de plantas. En general los especialistas tienden a ser eficientes en el uso de sus recursos, por tanto es normal que cuando su fuente principal se hace ampliamente disponible éstos aumenten, pero el especialista es muy vulnerable a cambios o perturbaciones que afecten su reducido nicho. Dado que el nicho de especies no especializadas es más amplio, ellas son más adaptables a los ambientes cambiantes, aunque nunca abundan tanto localmente como los especialistas.

La mayoría de las comunidades naturales contienen tantas especies y variedades, que sería imposible catalogar todos los tipos de plantas, animales y microorganismos presentes en cualquier extensión grande de un lago o un bosque. Afortunadamente no es necesario conocer todas las especies para evaluar su función en la estructura comunitaria y su funcionamiento, dado que una de las caracteristicas de las comunidades naturales es que contienen comparativamente pocas especies comunes y una cantidad relativamente grande de especies raras en cualquier lugar y tiempo dados. Un claro ejemplo de esto son los bosques naturales, donde existen 50 especies distintas pero una docena o menos especies son responsables del 90% de la madera. En consecuencia concentremos nuestra atención en las pocas especies comunes, sabiendo que éstas participarán en la mayor parte de los procesos, la denominación a estos individuos es “Dominantes Ecológicos”.

Aunque los dominantes pueden representar la mayor parte de la biomasa y el metabolismo de la comunidad, esto no significa que las especies raras o menos comunes no sean importantes. Las especies que ejercen algún tipo de influencia controladora, sean o no dominates, se denominan “Especies Clave”. Las especies raras tienen un efecto apreciable y generalmente determinan la diversidad de la comunidad como un todo.

Si las condiciones se hacen desfavorables para los dominantes, especies menos comunes adaptadas a las nuevas condiciones o tolerantes a ellas pueden aumentar en abundancia y asumir funciones vitales.

La variedad el condimento de la vida

La diversidad es sin duda uno de los temas más fascinates y de importancia en el estudio de los sistemas vivos, por eso merece un estudio más o menos detallado y sistemático. Debemos reconocer dos componentes de la diversidad:

1.- El componente “Riqueza o Variedad”, que es la cantidad de tipos de especies, variedades genéticas, categorías de suelos etc por unidad de espacio o como una razón de tipos sobre cantidades.

2.- El componente “Abundancia o Distribución” de individuos entre los tipos.

Así, dos comuniaddes muy distintas pueden tener la misma cantidad de especies, pero ser absolutamente distintas en terminos de abundancia relativa o dominancia de cada especie. Un ejemplo puede ser que dos comunidades tengan cada una, diez especies, pero una de ellas puede tener el mismo número de individuos en cada especie, mientras que la mayoría de los individuos en la otra comunidad pueden pertenecer a una especie dominante.

Una eficiente forma de expresar y comparar la diversidad consiste en calcular índices de diversidad con base en la razón de partes sobre el todo o ni/N donde:

ni: Es el número u otro valor de importancia. Ej: biomasa, mineralomasa, etc. de cada componente.

N: Es el valor total de valores de importancia.

Para comparar el grado de dominancia a menudo se utiliza el “Indice de Simpson”. Este se calcula elevando al cuadrado las razones para cada tipo y luego sumándolas, quedando:

D=å (ni/N)2

La diversidad tiende a ser mínima cuando las condiciones físicas son limitantes para la vida, como el Artico, un lago aislado, un río contaminado y por el contrario máxima en ambientes benignos en que las condiciones son favorables para una gran variedad de formas de vida. Existe la llamada “Hipótesis de los disturbios intermedios” (Sousa 1984) un disturbio moderado, por fuerzas externas a la comunidad, puede incrementar la diversidad en cualquier comunidad, sin importar su posición en un gradiente ambiental.

Dos conocidos juegos de palabras fruto de la experiencia humana se refieren sin querer a la diversidad. “La variedad es el condimento de la vida” y “No pongas todos los huevos en la misma canasta”. La variedad de organismos enriquece nuestra vida y tiene un gran valor práctico. Es mucho más seguro contar con más de un tipo de especie que realice una función vital . No sabemos si una especie rara de planta o animal proporcionará un nuevo fármaco o será necesaria para sustituir a otra común que es víctima de una enfermedad.

En la actualidad existe una tremenda preocupación no sólo por la pérdida de diversidad de especies, sino también por la pérdida de diversidad genética a causa de actividades humanas. Conforme entramos al siglo XX el interés por la preservación de la diversidad biótica alcanza niveles públicos y políticos, no siempre bien encaminados e intencionados. Sin embargo existen países como los EEUU que dada sus experiencias del pasado se están haciendo esfuerzos especiales en los sectores gubernamental, legal y privado para identificar y proteger especies en peligro de extinción, así como para conservar una elevada cantidad de especies silvestres. Algunos notables esfuerzos se realizan en nuestro continente por establecer bancos genéticos a fin de preservar la gran cantidad de plantas alimenticias como sea posible, por si llegase ésta a perderse por algún motivo, desgraciadamente estos esfuerzos son míinimos a la hora de conservar los patrimonios genéticos endémicos de cada país, sumado esto a el manejo irracional de algunos recursos por parte de gobiernos y privados, no ofrecen la mejor de las perspectivas para nuestro joven continente.

Ecología del paisaje y dominio humano

Para quienes no creían que el paisaje dominado, modificado y habitado por el hombre no constituye un ecosistema, mis más sinceras condolencias, ya que por el hecho de compartir con otros organismos vivos ya generaramos un sistema. Es interesante, sin embargo, notar que el ser humano crea lo que podríamos llamar un “ecosistema de producción”, que se especializa en maximizar el rendimiento de productos alimenticios o fibras, por lo que encuentra que sus monocultivos son más convenientes y eficientes para su manejo, especialmente con maquinaria diseñada para esto.

Por otro lado creamos “ecosistemas protectores” alrededor de nuestros hogares, tendemos a optar por una mayor diversidad, se han realizado estudios donde en un sector de un barrio residencial en Madison, Wisconsin, se identificaron 150 especies de árboles y arbustos, versus las 30 especies de una reserva forestal cercana. La diversidad de pastos, flores y aves canoras pequeñas también fue mucho mayor en los suburbios que en el bosque cercano, además se determino que el habitante promedio invierte la misma cantidad de fertilizante y trabajo por unidad de área de su jardin que un agricultor en la producción de maíz.

El ser humano tiende a crear un paisaje de mosaico, el cual consiste en numerosos tipos de ecosistemas distintos, que van desde monocultivos agrícolas hasta jardines botánicos. Es por esto que la investigación y la planeación del uso del suelo en zonas dominadas por el hombre se organiza mejor a nivel de paisajes o ecorregiones.

El antídoto para evitar la fragmentación y condición de borde excesiva consiste en establecer y proteger reservas antes que el desarrollo humano no lo permita, mantener además corredores biologicos, como cumbres de montañas, riberas y planicies de inundación a lo largo de ríos y arroyos. Esto permitira a los habitantes de los sistemas desplazase libremente de un segmento a otro. Lo más importante de esto, esperamos que esta “Planificación territorial” a futuro contribuya a sustentar la calidad estética y de soporte de vida para los residentes suburbanos, así contrarrestar de cierta forma el implacable avance urbano.

Epílogo

Espero que con este simplificado pero extendido articulo ustedes hayan podido apreciar y entender en forma somera que es un ecosistema, sus componentes y diferentes tipos.

Toda esta información la he obtenido (“Al César lo que es del César”), de varios libros más la experiencia empirica obtenida través de mi carrera profesional, sin embargo si ustedes ustedes quieren profundizar más aún en estos temas sugiero lean el siguiente libro, mismo que yo utilicé, y que a continuación detallo:

Ecología Forestal, Editorial Universitaria Claudio Donoso.

Recuerda “Devuelve todo lo que Pesques”, tus hijos te lo agradecerán.


Francisco Miranda es Ingeniero Forestal apasionado por la pesca con mosca. Durante su desarrollo profesional, su gran afición por la biología del entorno se hizo latente y es así como hoy nos entrega este científico aporte, así como su dedicación a la preservación de los recursos.

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