
Noticias |
||
|
Hemos intentado dar forma a la duodécima edición de Ríos y Senderos ®. Fugaces quince meses han transcurrido desde que brotara la idea de una publicación virtual orientada a la pesca con mosca y el aire libre. Una dedicada en exclusiva a aquel mundo de habla hispana, el que parecía olvidado. Escasa era la educación en pesca con mosca con devolución. Casi desconocidas eran nuestras propias técnicas. Nuestros patrones, estilos y destinos. Difuso se encontraba un aire libre sin dejar rastros. Como siempre, la necesidad dio paso a intentar satisfacerla. Casi como una obligación. Con duro y arduo esfuerzo. Con placer y recompensa. Esta vez, y curiosamente para los ojos de algunos, sin el perturbador fin de lucro como elemento de fondo. Así hoy, casi como en sueños, celebramos con jolgorio nuestro primer año de vida junto a nuestros queridos lectores. Son Uds. quienes dan vida a Ríos y Senderos ®. Por ello, y por permitirnos flotar en aquella magia de fantasías, les damos eternas gracias. Así también, a todos quienes de una u otra forma han colaborado desde diferentes rincones del planeta. Gracias otra vez, con emoción.
Revisando el trabajo de un año, siempre surgen autocríticas. Esta no es la excepción. La nuestra y muy íntima, es el no haber incoporado aún más a los niños a nuestra fantasía. Así es. Son ellos los herederos de nuestro legado. Y es nuestra la responsabilidad. No basta con entregarles un medio mejor al que hoy soportamos. Debemos proveerles con aquella base de sólida educación destinada a construir un mundo mejor. Así lo hemos intentado con artículos. También con clases y algunos paseos. No han sido, sin embargo, lo suficiente. Nunca lo serán. El inicio, tal como lo muestra la fotografía aquí presente, constituye algo que no se olvida. Es menester, entonces, para alcanzar dicho fin, el darles un espacio. Uno grande, abierto y permanente. Uno en que el amor prime por sobre todas las cosas. Es nuestro sueño más preciado. Y hacemos votos porque Uds. se nos unan junto a los suyos. ¿Cómo hacerlo? Creemos que el punto de inicio se encuentra en nosotros mismos. Efectivamente. Sólo cuando descubramos y asimilemos la profundidad de la esencia que nos mueve, la podremos transmitir sin ruido. Tal esencia, dice innegablemente relación con nuestro medio ambiente y su protección. Y de cómo y qué tan bien nos insertemos dentro de éste. Tal simbiosis debe partir por el respeto. En nuestro caso, grupo al que nos liga el cariño por los peces, el aire libre, y la naturaleza, en la firme decisión de practicar la pesca con devolución, la protección del entorno, y en el no dejar rastros. Estamos sólo de paso. Nos ha sido regalada la oportunidad de jugar con ellos. Oportunidad que no debemos confundir con abuso y muerte. Si volvemos a nuestra infancia, recordaremos que desde temprana edad escuchamos con dulce inocencia la necesidad de perdonar. Así también, la necesidad de bondad y de compañerismo. Y el amor brotando como raíz que las sustentaba. El amar tanto al prójimo como a uno mismo. Y aquel más esencial. El amor a Dios. El amor a su creación. El amor por los demás y el medio en que éstos se desenvuelven. El amor por la naturaleza. El tiempo enseña. O al menos es lo que intenta, pues en otros, sólo representa aquello. Sólo tiempo. Tiempo vano y difuso, que corre sin sentido. Sentido que no se encuentra y que permite, racional o irracionalmente, violar aquello esencial. Por dinero para el dinero y por poder. Violentarlo y escupirlo. Negarlo y postrarlo en el más profundo olvido. Olvido que acaba con lo más esencial. Con amor y respeto. Y entonces, asoman dantescas figuras negras y grises, al alero de cuya siniestra sombra, desaparece y se apaga aquella mágica luz de naturaleza. En todo el espectro de sus vívidos y vibrantes colores. En nuestro análisis, demoníaca figura que aniquila vida y tiempo. Que de manera egoista y ruin, arrasa. Que mata. Que asesina por egocentrismo y gula. Por carecer de bondad y amor.
Son varias. Son muchas. Desgraciadamente casi infinitas. Son muestras de aquel comportamiento histérico y vil, que no consigue comprender la necesidad de vida, y que, muy a nuestro pesar, ha olvidado a nuestros hijos. Son muestras de depredación sobre nuestras aguas. Continentales e insulares. Todas las que momento a momento, hora tras hora, acortan la vida que legaremos a ellos y quienes les sigan. Que merman su espacio y su tiempo. Aquel tiempo con que soñamos en el río, en la campiña, en la montaña, o en el bosque. Y así, al correr del reloj, aquel que sin cuidado manejan aquellos que se han erigido de poder, engendros pobres de amor, diezman ríos, lagos, lagunas y esteros. Diezman costa. Abusan y violan flora. Explotan fauna. Transforman plácido verde en lúgubre gris. Lo engullen y vomitan, con fuego y con muerte. Con sarcástica alevosía de maldad. Maldad que bajo la pupila de algunos, pareciera intrascendente. Maldad que jamás, nunca jamás, podrá aventajar la belleza de lo natural. De lo simple. De aquello esencial. De la naturaleza y el ser que la habita. La bondad primará. Y así también el amor. Y entonces, nos preguntamos, cuánto más podrá soportar nuestro frágil entorno aquellos asesinos embates. ¿Qué legaremos a nuestros hijos? ¿Cuán responsables deseamos ser? Y recabamos en que somos parte de aquel entorno. Y que por lo mismo, recae en nosotros, en todos nosotros y no sólo en las leyes, la necesidad de proteger. De no abusar. De velar. Y de hacerlo practicando. Practicando la pesca con devolución y el no dejar rastros. Practicando la preservación de las especies y el legado futuro de las mismas. Respetando el entorno en su tiempo. Con amor y bondad. Ahogando la avaricia y el poder desde el fondo de nuestro yo. Reemplazando egocentrismo egoísta y malvado, por amor y respeto. Entregando perdón y educación, a todos los que, pobres de corazón y alma, equivocan su tiempo y su conducta. Paso a paso y con decisión. Sin escatimar horas y esfuerzo. Paciente pero decididamente. Y muy en especial, dando nuestro amor y educación a los nuestros. A nuestros hijos. A ello cordialmente los invitamos. A Uds. nuestros lectores. No es ofuscación. Es, creemos, nombrar las cosas que trascienden por su real nombre. Aquellas que al momento de dejar esta Tierra perdurarán. Aquellas eternas. Las que se legan con fantasía. Bienvenidos a la magia de Ríos y Senderos ®. Bienvenidos a la unión de fuerzas en pos del amor por Dios. En pos del hombre y la naturaleza. De manera humilde y sencilla. Pero con firme decisión. Los Editores.
|
DESTINOS CON
Protectores Papel Tapiz de fondo |
Agregue este sitio a sus Favoritos y visítenos cada mes.
Su publicidad en ad@riosysenderos.com. Contáctenos.
![]()
|
Copyright
1999 - 2005
RiosySenderos.com ® |
|