Tras la Huella del Yakshal - Rodrigo Sandoval & Pablo Negri

 

Desembarco

01 de noviembre 1999 – Fiordo Mitchell (S 47º57 - W 073º16)

La barcaza "Lago General Carrera", con una visible insignia del CMT (Cuerpo Militar del Trabajo del Ejército de Chile) por estribor, se apronta a atracar en el sector denominado Río Bravo, sitio en que aquel curso deposita sus aguas en el Fiordo Mitchell. Hace ya casi una hora dejamos atrás un letrero que orgullosamente señalaba, "Punto Final de la Carretera Longitudinal Austral - km. 1.150" - correspondiente al final hasta pocos meses atrás. Son casi las 9 AM. Se abre la punta de la barcaza y nuestra camioneta apoya sus ruedas delanteras en el primer metro de los últimos 100 kms. de Carretera Austral. ¿Podría ser histórico...? Para nosotros lo es. Estamos en un sector donde la carretera acaba de ser construida. Somos unos de los primeros chilenos recorriendo esta zona por tierra.


La Gran Carretera

Una parte importante del territorio Austral Chileno, incluye la mitad sur de la Décima Región de Los Lagos, y la totalidad de la Undécima Región de Aysén. Por muchos años esta gran área permaneció aislada del resto del territorio de Chile, por lo que hoy sigue siendo una de las áreas menos pobladas de esta parte del continente. Durante algunas décadas se construyeron tramos de camino de ripio, comunicando algunas de las comunidades más importantes de la zona, permitiendo así el movimiento local de los habitantes de la misma.

Carretera Austral

Fue tan sólo cerca de 1978, cuando se iniciaron trabajos coordinados y planificados con el firme objetivo de completar una obra titánica, que involucraba cubrir con caminos, una importante sección de este largo territorio austral. Tal proyecto es hoy conocido como la Carretera Longitudinal Austral, por algunos, o la Carretera Austral Augusto Pinochet Ugarte, por otros. La llamaremos de ahora en adelante, Carretera Austral, para no dar pie a interpretaciones. Su inicio se sitúa en la salida sur de la ciudad de Puerto Montt. Luego de interrumpirse el trayecto por tierra por la presencia de los fiordos de Chiloé Continental -- Leptepú, Quintupeu, Cahuelmó, Vodudahue y Pillán -- desde Caleta Gonzalo se cruza un tramo de casi 1.000 kms.. por el que se arriba hasta el austral Fiordo Mitchell. Se han dejado en el paso, hermosas tierras de la Décima y Undécima Regiones, en un recorrido de casi 1.150 kms. de largo.

El terreno de este largo tramo ofreció grandes dificultades y desafíos, siendo extremos los casos de las obras en los Portezuelos Queulat y Cerro Castillo, ambos en la Undécima Región, así como en el sector de Río Cisnes llamado El Gato, en idéntica región de Chile. En 1995 los trabajos avanzaron hasta orillas del Río Baker -- el de mayor caudal en Chile -- muy cerca de su desembocadura en el mar, en la zona de Caleta Tortel. En un punto, los planos contemplaron un desvío directo hacia el sur, cruzando el estrecho valle de un pequeño río encajonado, llamado Río Vagabundo, otro tramo que implicó un importante esfuerzo. Se fijó como punto final la orilla del mar, en pleno Fiordo Mitchell. La relevancia geográfica de este punto se desprende al ver el mapa e identificar los cuerpos de hielo más importantes que existen fuera de los polos, los majestuosos Campos de Hielo Patagónico, y detectar que ambas masas sólo se encuentran separadas por unos pocos kilómetros, en aquel preciso punto en que desembocan tres ríos de gran magnitud: Río Baker, Río Bravo y Río Pascua.

El Punto Final Anterior

Puerto Yungay

Alrededor de 1992 se estableció el campamento de Puerto Yungay, como un apoyo a las faenas de la Carretera Austral en dicha zona. A orillas del mar, se eligió una bahía semiprotegida en el Fiordo Mitchell, la que durante años había constituido una pequeño villorrio de avezados colonos. Uno de los grandes impulsores del desarrollo de la zona, el padre católico Antonio Ronchi, religioso italiano, permaneció cerca de 30 años en el área, y hasta su fallecimiento, no hace muchos años, fomentó la construcción de varias pequeñas y hermosas iglesias, apoyando en parte el desarrollo y bienestar de sus escasos habitantes. La zona ofrece el clima austral-patagónico, registrándose temperaturas de - 20º celcius en época de invierno, lo que incluso provoca el congelamiento del fiordo al que se hace mención, fenómeno posible gracias al alto contenido de agua dulce en la capa superior del mismo, en virtud de la importante cantidad de afluentes que desembocan en sus aguas.

La Obra Maestra del CMT

Poca gente sabe que es el Cuerpo Militar del Trabajo quienes tomaron a su cargo las faenas de apertura de los más de mil kilómetros de ruta por un periodo de más de veinte años. Menos común es comprender la magnitud de la tarea emprendida ni el esfuerzo y recursos involucrados. ... (continúa)

 

31 de octubre 1999 - Puerto Yungay (S 47º56 - W 073º20)

Luego de casi dos días de viaje por tierra, hemos recorrido cerca de 500 kms. desde Balmaceda hasta este punto. Nuestro avanzar nos fue internando, poco a poco, en terrenos más pristinos. Con los kilómetros, las pocas señas de civilización han ido disminuyendo. De cierta manera, existe en nosotros la sensación de estar penetrando en espacio ajeno al ser humano. Las condiciones aquí, evidencian la dificultad ofrecida al colono que quiso, y aún quisiera, establecerse. Gran parte de las tierras que hemos cruzado, no parecen ser óptimas para la agricultura, por una excesiva humedad -- algunos terrenos se presentan como pantanos, abundando en algunas zonas aledañas a los ríos y lagos, la llamada turbera y los bofedales -- y los bosques, casi impenetrables, denotan la presencia de la naturaleza tal como nos imaginamos la vieron los primeros habitantes de esta zona.

Yakshal

Hace sólo unas horas atrás, tuvimos frente a nosotros a un Huemul. Un Yakshal, de acuerdo a los extintos Tehuelches. Era un macho saludable e imponente. Fue una visión sorpresiva y sobrecogedora. De sólo un golpe nos hizo entender que penetrábamos en los dominios de la flora y fauna nativa de la Patagonia Chilena, y que aquí, representábamos meros visitantes. Con impresión y embrujo, comenzamos a seguir las huellas de este magnífico ciervo austral.

Llegar hasta este punto nos ha permitido disfrutar de un recorrido de ensueño. Los cuerpos lacustres y fluviales son los únicos hitos relevantes a orillas del camino, mientras al oeste, aparecen majestuosas las nevadas alturas de la cordillera, tras las cuales, se erigen imponentes los eternos hielos del Campo de Hielo Patagónico Norte. Muchos de los cursos de agua que provienen desde aquella dirección, vacían su flujo en el enorme Río Baker, enturbiando más y más sus aguas, con suspensiones de origen glacial.

El arribo a Puerto Yungay se vio adornado por un atardecer mágico y colorido. Los cerros en los alrededores, cubiertos con densas selvas de Nothofagus, se tiñeron de dorado, mientras el sol se ocultaba. Nuestros anfitriones, los pocos habitantes de este campamento del CMT, nos brindaron una agradable y cordial bienvenida, ofreciéndonos una recuperadora taza de té y café, y unas muy apreciadas -- ¡y rápidamente devoradas! -- piezas de pan amasado.

Estamos a sólo algunas horas de comenzar el recorrido del tramo final. Breves 45 minutos de navegación, junto a otros 99 kms. de tierra, nos separan de la austral Villa O’Higgins. Es éste un tramo que hace sólo meses, no existía como unión de aquel poblado con el resto de nuestro querido Chile. Es terreno que pocas personas han observado, y que aún menos han recorrido en vehículo motorizado. Es tierra que pocos se han atrevido a penetrar. Es el dominio de la flora y fauna austral. Son sólo algunas horas las que faltan, y sólo nos queda esta noche, para aprovechar de un sueño reparador.


El Tramo Nuevo

Las faenas se iniciaron hace algunos años, pero no fue sino en agosto de 1999 que las maquinarias lograron abrirse paso final hasta la entrada de Villa O’Higgins, provocando la algarabía general de la población, quienes hasta ese momento sólo tenían conexión con el resto de Chile por vía aérea, o a través de la Argentina.

Un cruce por mar desde Puerto Yungay permite, en 45 minutos, llegar hasta muy cerca de la desembocadura del Río Bravo, al final del Fiordo Mitchell. Este río ofrece un caudal apreciable, y se mantiene casi siempre de un color turbio, debido a que gran parte de sus afluentes son de origen glaciar. Una vez en la carretera, hoy aún calificada como camino de penetración, los primeros kilómetros cruzan bosques nativos de características singulares. En toda esta porción, sólo una casa se encuentra a orillas del camino, que junto a un campamento de trabajo abandonado, es toda la presencia humana que se aprecia. El camino sigue por unos kilómetros la ribera del imponente Río Bravo. Más adelante la senda se desvía hacia el sur, trepando por una cuesta que permite hacia atrás, una panorámica visión del valle que cruza el Río Bravo.

Río Bravo Nacimiento del Río Colorado

Sólo unos kilómetros más adelante, la vista se abre al viajero, y aparece ante sus ojos el dominante valle del Río Colorado. Este río nace en unas pequeñas y bajas lagunas, y atraviesa una pampa encajonada entre cerros de mediana altura, entre los que destacan el Cordón Gran Nevado flanqueando el valle por el oeste, y parte de la Cordillera de Los Andes, donde destaca el Cerro Pilares, resguardando el valle por el este.

Letreros indican el nacimiento del río en las Lagunas del Colorado. La presencia del Cuerpo Militar del Trabajo se hace evidente en dos de los tres campamentos instalados en esta zona. El primero, denominado Entre Ríos, en el sector llamado El Sordo, yace en una planicie flanqueada por los cerros.

Más adelante, a orillas del camino asoma la Laguna del Padre Ronchi, siendo sólo uno de los innumerables cuerpos de agua que parecen marcar el avance de Río Colorado por esta tundra pantanosa. Otros kilómetros más de avance permiten llegar al primero de los lagos de tamaño más apreciable de este largo valle. El Lago Vargas es alimentado por el norte por las aguas del Río Colorado, desaguando hacia el sur merced al Río Vargas.

El segundo campamento del CMT se encuentra a sus orillas, tomando el nombre del Río Tigre, que baja desde las montañas al oeste, para enturbiar las aguas del Río Vargas en su viaje hacia el sur.

Lago Cisnes

Sólo unos pocos kilómetros separan este punto del primero de los grandes lagos, ya más cerca del final del camino, el que hoy culmina a orillas del Lago O’Higgins. Primero asoma el Lago Cisnes, por cuyas orillas la carretera se cuelga de las laderas de las montañas adyacentes. Posee varios kilómetros de largo, y curiosamente, escasa profundidad en su extremo norte. Un corto puente marca el límite del lago al atravesar por sobre su desagüe, el que en directa y corta derrota, se une con las aguas vecinas aguas del Lago Ciervo. En extremo sur del Lago Cisnes, una larga playa recibe troncos y deshechos que flotan hasta ser depositados por el viento y corriente en esta orilla. La carretera se desvía entonces hacia el oriente, bordeando por un par de kilómetros, esta playa de arena y tierra.

Luego, el camino se interna hacia la cordillera, remontando parte del valle del Río Mayer. Los bosques se mantienen omnipresentes, siendo sólo interrumpidos por alguna quebradas, algunos esteros, y por este nuevo camino. Un puente de gran factura permite que el camino cambie su curso, y luego de atravesar el Río Mayer, tome dirección final hacia Villa O’Higgins, sólo unos kilómetros más allá.

La dupla conformada por los lagos Cisnes y Ciervo son los más relevantes aparte del extenso Lago O'Higgins. Un segundo cordón de lagos, entre los que se encuentran los correctamente llamados "Lagos Encadenados", se extiende paralelo a este valle, más hacia el este, flanqueado por las montañas de la Cordillera de los Andes. Hacia el oeste, Campo de Hielo Patagónico Sur se extiende por varios kilómetros.

Buen Comienzo

01 de noviembre 1999 – Lago Cisnes, punta sur (S 48º27 - W 072º37)

Finalmente estamos a orillas de este austral lago, con el que tanto soñamos en las jornadas de invierno, mientras planificábamos este viaje. El día esta nublado, pero agradable. Algo de viento nos impulsa a abrigarnos. Varios del grupo saltaron rápidamente con sus cañas a probar suerte en el desagüe del Lago Cisnes, a sólo unos metros del puente. Ante la falta de actividad superficial inicialmente, se armaron con líneas de punta de hundimiento y algunos grandes streamers, trabajados corriente abajo. El éxito no se hizo esperar. Daniel enganchó una hermosa marrón en su segundo lanzamiento. Sólo unos instantes después, su padre, Arturo, lo siguió con otra interesante Salmo trutta fario. Fue Paul, finalmente, quien se anotó con la primera corrida de línea en un carrete, alzando en sus manos otra fario de buen tamaño y corpulencia.

Un Mochilero en el Lago Ciervo

01 de noviembre 1999, más tarde – Lago Ciervo (S 48º28 - W 072º36)

Pasadas un par de horas, decidimos emprenderlas a Villa O’Higgins, decididos a comer algo, y a recorrer parte de lo aún desconocido para nuestro grupo. Resultó una visita interesante el poder percibir tangencialmente, las condiciones de vida de personas que han residido en tal grado de aislamiento, del resto del territorio nacional.

Seguimos el tramo al sur cruzando el puente Juan Augusto Grosse, sobre el Río Mayer. Al otro extremo de éste, estacionamos y nos armamos con mochilas, para desarrollar una caminata de pocos kilómetros con destino a la orilla sur del Lago Ciervo. El sendero nos llevó por la ladera de un cordón montañoso de baja altura, el que atraviesa un bosque nativo que permite percibir la esencia de esta remota tierra. Una hora de dura caminata, junto a impactantes vistas del delta del Mayer, nos llevó finalmente a esta orilla, descubriendo que su corte casi vertical y el viento reinante, hacen imposible cualquier intento de pesca de orilla o entrar en algún float tube. Sólo nos queda volver.


Villa O’Higgins y el Punto Final de la Carretera Austral

Con sólo algunos cientos de habitantes, Villa O’Higgins, bautizado así a sugerencia del historiador Mateo Martinic, sólo cuenta con un par de décadas desde que fue fundado en 1966. Originalmente, esta zona constituyó un verdadero homenaje al esfuerzo de los colonos, quienes debían soportar el inclemente comportamiento del clima patagónico, sumado a tierras con regular capacidad para su explotación en agricultura. Su latitud sólo queda evidente al observar un simbólico hito que indica las distancias a puntos geográficos relevantes. Se alcanza a leer entre varias de las placas: "Campo de Hielo Sur 40 km – Santiago 2.277 km – Laguna del Desierto 67 km".

Fue el explorador Hans Steffen, uno de los primeros en recorrer esta zona, a fines del siglo XIX. Sus observaciones permitieron establecer los primeros registros de las características de la misma, y fue, en aquel tiempo que se instalaron los primeros y osados colonos, en estas tierras tan remotas.

En 1944, el explorador Juan Augusto Grosse llegó a estas latitudes para efectuar los primeros estudios de la factibilidad de construir caminos en la zona. Según sus propias palabras, vertidas en uno de sus libros, "Expediciones a la Patagonia Occidental", los habitantes vivían en constante lucha con los elementos para poder sobrevivir. "La vida que llevan [los habitantes] en estos parajes inhóspitos es realmente dura. Hay pocas mujeres por estos lados. La mayoría de los colonos son solteros y no muy jóvenes; piensan que las mujeres no se acostumbrarían por aquí. Por eso llevan una vida solitaria en esta montañas... En vista de todas estas circunstancias me propongo encontrar alguna conexión directa con el mar para toda esta zona, ya que ahora la inmensa extensión entre el Río Mayer y el Lago San Martín [llamado Lago O’Higgins en su porción chilena sólo después de 1956, aunque la división existe desde el tratado de límites de 1902] está aislada de la patria chilena, lo que impone una dependencia de la vecina república."

En la época de las visitas de Grosse, el valle del delta del Mayer no ofrecía más que unos pocos asentamientos de esforzados habitantes. Uno de ellos, Bahamondes, fue uno de los primeros en instalarse a orillas del Lago O’Higgins. En sus terrenos existe hoy el pequeño punto llamado Puerto Bahamondes, que actualmente constituye el punto final de la Carretera Austral. Son sólo 8 km los que separan a Villa O’Higgins de Puerto Bahamondes, por un interesante trazado que atraviesa las tierras del gran lecho del delta del Río Mayer, cruzando por un puente bautizado en nombre del explorador Grosse. Los últimos 4 kilómetros recorren la ribera del Lago O’Higgins, con aguas de color verde lechoso, por la afluencia del Río Mayer, siendo esto sólo el brazo noreste de este gran lago, con peculiar forma de "H".

Valle del Río Mayer Puerto Bahamondes

02 de noviembre 1999 – Campamento (S 48º24 - W 072º39)

Llegamos anoche muy tarde, buscando una entrada hacia la ribera del lago para establecer nuestro campamento. No la encontramos, al menos, no una con acceso para vehículos. Un camino lateral nos trajo hasta acá, el campo de una pareja de colonos que parece haber vivido toda su vida en esta zona. Su amabilidad va más allá de cualquier concepto. Sin hacer preguntas nos ofrecieron su patio trasero, un bello bosque de lengas con un verde y acogedor pasto, y su fuente de agua potable. Todo a nuestra disposición. Instalamos las carpas a cierta distancia de la casa para permitirles algo de tranquilidad frente a un grupo de 7 ruidosos campistas. En un rato más subiremos a los vehículos para visitar la punta norte del Lago Cisnes, ubicada a corta distancia de nuestro hoy hogar.

02 de noviembre 1999, más tarde – Lago Cisnes (S 48º25 - W 072º39)

Como si necesitáramos reafirmar que estamos en tierra que mantiene las características de la Patagonia Occidental, tal como se la veía hace siglos, hoy avistamos otro Huemul. Para ser preciso, dos de ellos, un par de hembras. Paul avistó a una de ellas desde su "float tube", mientras recorría una de las orillas cubierta de juncos. Su reporte los situó entre los árboles que llegaban hasta la orilla. Al oír tal noticia, un par de nosotros navegamos los metros que nos separaban del punto indicado. Con sigilo descendimos de nuestras redondas embarcaciones, esperando aguzar la vista y poder identificarlos entre las sombras de los árboles. Así fue. Una cabeza que nos miraba fijamente mientras avanzábamos a dos pasos por minuto, nos sorprendió. Aparecieron las cámaras y disparamos hacia el bosque con pocas esperanzas por la falta de luz y contrastes. Pocos minutos más, y ya estábamos a sólo 15 metros del Huemul. De improviso notamos la presencia de la segunda hembra, a menor distancia, pero camuflada perfectamente con el tono gris de los troncos tras ella. Fue magnífico. Nos observaron por otro par de minutos antes de retirarse con toda calma hacia el interior del bosque. En la orilla del lago quedamos dos extasiados fotógrafos, con fe en haber logrado algunas instantáneas de aquel místico animal.

Fario del Cisnes

La pesca -- olvidaba que esa fue la actividad del día. Recorrimos toda la orilla norte del Lago Cisnes, que para sorpresa nuestra mantiene una gradiente mínima, lo que nos obligó a recorrer paralelos a la orilla, a unos doscientos metros de ésta, para poder trabajar en aguas de sólo un metro y medio de profundidad. Avanzamos por más de una hora hasta entrar a la bahía que marca la entrada del Río Vargas al Lago. En ese trayecto pudimos atrapar algunas combativas marrones, de hermosos colores. Su vientre amarillo contrastaba maravillosamente con su lomo púrpura opaco, y sus casi fluorescentes y rojos lunares. Recorrimos gran parte de la orilla oriental, en aguas de nula visibilidad, producto del turbio flujo del río entrante, pocos metros más allá. Aún así, una marrón de casi 50 cms. nos sorprendió, atacando la mosca en apenas 30 cms. de profundidad. Algo más allá, tuvimos la fortuna de descubrir un pequeño ojo de agua, hasta cierto punto aislado de las aguas del lago, habitado por una impresionantemente sana población de farios. Todas, ciertamente territoriales. Bastó un solo lanzamiento para capturar la primera de ellas, la que se lanzó decididamente a la mosca. Un segundo lanzamiento, efectuado por quien seguía en el turno, produjo una segunda y más grande fario. Los colores nos sorprendieron una vez más, maravillando nuestras retinas. El carmín y burdeos asomaba en sus aletas y vientre.

La jornada, que ya era muy positiva, culminó con la visita a una impresionante colonia de aves acuáticas, que se encontraba en la punta de la isla a medio camino. Muchos cormoranes, yecos, varios polluelos en los nidos, y unas majestuosas garzas cuca fueron un espectáculo perfecto para un día, de por sí, perfecto en la Patagonia.

03 de noviembre 1999 – Villa O’Higgins (S 48º28 - W 072º33)

Hemos venido el grupo completo a Villa O’Higgins. Es un poblado interesante, que sólo cubre unas 8 cuadras. No son mil habitantes. A sus alrededores se observan algunas cumbres, recorridas hace algunas décadas por el Padre Alberto D’Agostini. Para sorprender aún más, hay un glaciar a sólo 10 km de este punto. El pueblo se halla completamente engalanado esperando la ceremonia que oficialmente establece el nuevo tramo de la Carretera Austral como terminado. Es un evento histórico de gran importancia para los pobladores, quienes aguardan impacientes la visita del Presidente de la República a la ceremonia. Se ven reporteros de diversos orígenes e incluso algunos americanos.

Hombres de Negro en Puerto Bahamondes

Estamos llenando los estanques de los vehículos, con la idea de no requerir nuevos abastecimientos y proseguir nuestra aventura en esta zona, pero aprovechando los lugares naturales fuera de la zona "urbana". El ánimo del grupo es reposado. Hay cansancio, pero aún algo de emoción por estar en este punto tan austral.

03 de noviembre 1999, más tarde – Puerto Bahamondes (S 48º29 - W 072º35)

Pasadas un par de horas, decidimos pasar acá a Villa O’Higgins a comer algo y recorrer parte de lo que aún no conocíamos. Resultó una visita interesante poder observar las condiciones de vida de personas que han residido en tal grado de aislamiento del resto del territorio nacional.

La Villa muestra el estilo del pueblo del sur. Casas simples, pensadas para soportar la rudeza del invierno patagónico, y siempre acogedoras para recibir al agotado viajero. Un aeródromo, que casi cubre el largo completo del pueblo, es el único indicio de conexión al mundo que nosotros, entes urbanos, conocemos. Eso, y la recién finalizada senda de la Carretera Austral. Da la impresión de estar en otro mundo, en otra dimensión, que no conoce ni reconoce el estilo de vida rutinario que experimentamos quienes venimos de las grandes ciudades. Esta villa constituye un sólido baluarte a la presencia del colono, en estas tierras donde los elementos siguen día a día en control.

Otro par de kilómetros nos separaban de este punto austral. El más austral. Puerto Bahamondes escasamente puede considerarse un puerto, tal como lo conocemos más al norte, ya que sólo se aprecia un muelle de pequeñas proporciones, y una rampa para embarque de barcazas y transbordadores de poca capacidad, que son los que navegan por los confines de este curioso y especial Lago O'Higgins.

Argentina se ve al alcance de la mano. Sólo cruzando este brazo del lago. Cuesta imaginarse una división tan intangible. Quizás ejemplifica un elemento real que a veces ignoramos. Estamos en la Patagonia, donde el ser humano no es dueño real de la tierra, y el aire austral sigue recorriendo sus dominios.

Unión Río Vargas - Río Tigre

 

 

04 de noviembre 1999 – Lago Vargas (S 48º22 - W 072º40)

Vinimos hoy a conocer esta zona del valle del Río Colorado. Estamos a orillas del Lago Vargas, muy cerca de donde el Río Tigre cruza la carretera, y sólo un poco más al norte de donde el Río Vargas, desaguando este lago, junta sus cristalinas aguas con el turbio flujo del Río Tigre.

Percichtys trutta

El lago es hermoso, aún con el día nublado y lluvioso con que nos ha recibido hoy. Es más largo que ancho, y los bosques de lengas son abundantes en su orilla oriental. Mientras flotabamos, lanzando nuestras San Dragon hacia la orilla, apareció un Chucao por entre los troncos de árboles caídos. Sigue maravillándonos el bosque austral.

El extremo norte es muy bajo, casi al punto de llegar a las rodillas. Aún así, truchas marrones y percas abundan en esta agua. Hemos capturado ejemplares de ambas especies, incluyendo algunos de buen tamaño. La vegetación está presente en casi todo el fondo, debido a la poca profundidad, lo que permite la llegada de los rayos solares a las plantas que se distribuyen por toda la bahía del extremo norte de este lago.

Paulina, la kayakista del grupo ha recorrido casi la total extensión de este lago, mientras los que avanzamos en float tubes hemos podido apreciar los detalles de la orilla más lejana del camino.

Estamos junto al desagüe, donde las aguas del Lago se convierten en el Río Vargas, de un profundo color cobrizo en el fondo, manteniendo la claridad de las aguas. Este primer tramo de río corre junto a una playa, donde varios hemos disfrutado capturando innumerables truchas y percas, las cuales se mantienen más cerca del fondo. Sólo fijando la vista en los accidentes del lecho del río, se logran apreciar varios cuerpos oscuros, moviéndose en la corriente, buscando su alimento. El río hacia abajo se ve hermoso y acogedor. Las aguas recorren una zona de bosque bajo. En este momento desarmamos nuestro equipo de lago para enfrentar la pesca en este río.

Paseo Lacustre

04 de noviembre 1999, noche – Campamento (S 48º24 - W 072º39)

La visita al Río Vargas y su grupo de afluentes nos ha dado un excelente día. Otro huemul apareció ante los ojos de algunos de nosotros, asomándose de entre el enrejado de ramas de las orillas de este curso. Un espectáculo que no termina de maravillarnos.

El valle, gracias a la salida del sol, pudo ser apreciado en todo su colorido, contrastado con el azul profundo de las aguas de aquel río.

Iniciamos el recorrido avanzado junto al río, corriente abajo. Cada ciertos tramos, procedimos a observar el curso, para detectar el movimiento de alguna trucha. Con esa metodología logramos detectar varias Salmo trutta de importantes proporciones. La corriente se divide en casi todos los recodos, lo que después de un rato nos permitió adivinar en forma muy certera dónde se encontrarían las más grandes y combativas.

El río va serpenteando por este valle, ofreciendo una cantidad importante de curvas y remansos. La presencia de bosques en las orillas del río obliga a la presencia de troncos hundidos y abandonados en el lecho, transformándose en importantes escondites que estas hábiles y territoriales truchas saben apreciar. Nuestra pesca se centró en pasear nuestros patrones por las cercanías de estos troncos. Usualmente provocando alguna reacción desde las oscuras profundidades.

En Franca Pelea

En grupos separados recorrimos este curso de agua, algunos de nosotros llegando más lejos corriente abajo para poder admirar más secciones de este hipnotizante curso de agua. Nuestra admiración por la pesca fue tal que nos fuimos turnando en los recodos y pozones. Cuando lográbamos sentir ese ansiado tirón en nuestras líneas, ya sabíamos que nos esperaba una fuerte reacción desde la punta de nuestra línea.

Las truchas de esta zona son combativas y hermosas. Sus colores son incomparables y no dejan de maravillarnos y extasiarnos. Los contrastes entre el rojo fuerte, el vientre amarillo y sus lomos, muchas veces de profundos tonos morados son un verdadero deleite para el observador. Su alimentación, al parecer muy completa y sustancial, las transforma en verdaderos paquetes de músculos, capaces de arrancar muchos metros de línea con gran decisión. Hemos aplicado todas las técnicas adoptadas en años de pesca para poder doblegar las impresionantes carreras que estos salmonídeos ofrecen.

Salmo trutta

No hay palabras para describir la real emoción de sentir esa picada, y la inmediata explosión. Sólo al tomar una de estas maravillas en las manos permite verdaderamente apreciar el privilegio excepcional de recorrer estas tierras y pescar en estas aguas. El hermoso entorno sólo aumenta la estimulación de sensaciones que experimenta el visitante. Este es el verdadero reino del ciervo austral, el Yakshal.

Sólo me queda pensar y rezar, porque este lugar tan maravilloso, que aún exhuda naturaleza nativa, que embruja a quien pretende ser un visitante, sea valorado, apreciado y conservado para que mis descendientes y los de todos nosotros puedan vivir la misma magia que hemos vivido en estos días.

Hemos decidido retornar a este hermoso cauce mañana en la mañana. Ya en la tarde comenzamos el regreso hacia al norte, dando por terminada la visita a esta zona.

Todos comentan el maravilloso día que hemos experimentado. Amanecimos con una leve llovizna y grises cielos, que más tarde se transformaron en constantes precipitaciones que nos acompañaron durante todo nuestro recorrido por el Lago Vargas. Luego, el sol asomado entre las nubes en el Río Vargas, y recorrer su tramo inferior, donde el bosque se abre un poco dejando el escenario a la tundra que baja con bloques de árboles hasta el Lago Cisnes. Aves, muchas de ellas. Varios cormoranes, algunas garzas cuca, patos anteojillo, hualas, martín pescador.

Llegamos a nuestro campamento casi en total oscuridad, para encontrarnos con fuertes ráfagas que hacían bailar nuestros hogares temporales de tela. Es sólo un día más en la Patagonia.

Río Austral

 

06 de noviembre 1999, temprano en la mañana – Río Bravo (S 47º58 - W 073º13)

El Regreso a la Civilización.

Estamos esperando nuestro embarque en la barcaza para volver a la Carretera y emprender hacia Balmaceda. El viaje, poco a poco, va terminando. Hay cansancio. Hay recuerdos. Hay imágenes imborrables de unos pocos días en que visitamos esta tierra.

Preparando el Regreso

La vuelta recorre exactamente la misma ruta del viaje de ida. La ventaja es poder apreciar con mayor detalle algunos sectores que fueron observados muy a la ligera en el apuro inicial.

El terreno que cubre este nuevo tramo es distintivo de esta tierra patagónica. La presencia de densos bosques, caudalosos cursos fluviales, cuerpos lacustres de distintas tonalidades de azul y verde, praderas de coirón y turbera, montañas con cumbres eternamente blancas, la costa desmembrada, las aves australes, el Yakshal.

Volver a Balmaceda después de recorrer esta mística tierra produce un verdadero aterrizaje en el visitante. Luego de dar por algunos días una visión de la Patagonia, tal como la encontraron nuestros antepasados, la percepción de esta tierra cambia y evoluciona. Se comprende y se aprecia el mundo que aún existe.

 


 

"Tras la Huella del Yakshal" simboliza la aventura del ser humano por seguir los caminos trazados por los antiguos dueños del bosque austral, los huemules. Es éste el espíritu que permite que quienes se atrevan a avanzar con profundo respeto por la tierra austral, sabrán qué tan lejos pueden llegar.

Dedicado a todos aquellos aventureros que pasamos al siglo XXI con ese espíritu indómito, capaz de llevarnos a los confines más remotos de nuestras tierras.

 

Fotos: Rodrigo Sandoval Urrich


Rodrigo ha dedicado parte importante de los últimos años a viajar por Chile y por el mundo. Hoy es uno de los pocos que conoce los 1.250km de Carretera Austral, íntegramente por tierra. Parte de su pasión se centra en la fotografía de los lugares que recorre, así como a asimilar casi cada detalle de los entornos visitados.

Comentarios pueden ser dirigidos a: rsandova@riosysenderos.com


Pablo lleva varios años dedicado a la Pesca con Mosca y a recorrer lugares remotos en Chile. Su amplio conocimiento de la naturaleza y su pasión por los rincones australes lo han transformado en un verdadero experto de la zona. Es de las pocas personas que ha recorrido por tierra la extensión total de la Carretera Austral.

Comentarios pueden ser dirigidos a: pablonegri@riosysenderos.com



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