Inicio de Temporada

Texto y Fotos: Mariano Serrano

Sabía que el inicio de temporada sería diferente a los otros. Las obligaciones laboral-estudiantiles de mis habituales compañeros, me obligaría a planificarla en bases a excursiones solo, lo que a mí modo de ver implicaba ciertas facilidades como alojamiento, comida y, lo más importante desde que nació mi maravillosos alevín, la seguridad.

Tuve la suerte de conocer al popular “Ofito” en un seminario organizado por RyS.com en Santiago y luego de una rápida y muy cordial conversación el destino estaba decidido: Pucón. Desde hacía bastante años quería volver a la zona que me recibió durante 17 años de mi vida y que fue, sin lugar a dudas, donde aprendí, guiado por los sabios consejos de mi padre, a pescar. Fueron innumerables jornadas que me permitieron conocer la zona con bastante detalle y que esperaba ansiosamente revivir, ahora en maravillosa soledad, transformado en un “angler”.

Serían 4 días, de Miércoles a Domingo, y la semana elegida fue la segunda de Diciembre, principalmente debido al gran caudal de los ríos en fechas previas. Yo tenía claro cuales serían los lugares que quería volver a visitar, más que nada por un asunto romántico, pero no sabía como estaría la cosa y los consejos de Ofito sería los que comandarían el viaje ... más que mal se trataba de ir a pescar.

Sólo 8 horas y media de viaje por una fenomenal carretera me llevaron hasta un sinnúmero de recuerdos, inicialmente un tanto traumáticos al ver lo que antaño era un precioso pueblo del sur, transformado prácticamente en un mall al aire libre. Sin embargo siempre volver a Pucón tendrá un sabor muy especial para mí.

Una cordial invitación a almorzar por parte de Rodolfo ( ... ¡¡¡qué cordero nos comimos!!!!), sirvió para ponerme al día de cómo estaba la situación y el itinerario quedó fijado de la siguiente manera: Miércoles en la tarde, río Trancura en el sector de Captrén; Jueves, Laguna San Luis; Viernes, Laguna Guepinguer si lo permitía el acceso o sector alto del río Liucura; Sábado, la casi mítica y recordada laguna Quillelhue y Domingo por fijar según los resultados obtenidos, aunque sólo habría pesca en la mañana.

La pesca en solitario pienso que siempre tiene un atractivo especial, alguien podrá decir que es extremadamente aburrido y que la gracia del tema está en compartir, afirmación con la cual estoy muy de acuerdo, pero también creo que la soledad nos invita a descubrirnos en nuestra esencia más profunda, a maravillarnos con el creador en medio de la naturaleza y en definitiva a hacernos más parte de esta madre a la cual pertenecemos. Así es como recorrí el sector alto del Trancura, obteniendo interesantes capturas, la más grande cercana a los 600 grs, ocasión en la que además debuté con mi equipo #3, créanme, una delicia para muchos cursos de nuestro sur.

La laguna San Luis, lugar que había recorrido muchas veces con mi padre, nuevamente me entregaba combativas arco iris que rondaban el kilo; desde un float tube meditaba y recordaba con profunda tristeza aquellas jornadas de depredación. Sin embargo la naturaleza con su inagotable generosidad, me regalaba nuevamente una jornada espectacular y yo, a lo mejor intentando retribuir en algo mi soberbia de años anteriores, esta vez devolví lo obtenido ... siento que en parte esta maravillosa y desconocida laguna se reconcilió conmigo.

Desgraciadamente no logré llegar hasta Guepinguer debido a las condiciones del camino, pero el sector alto del Liucura, serviría sin duda para poner en práctica muchos de los conceptos que había extraído de la reciente lectura de “Nymph Fishing” de Dave Hughes. Siempre la pesca con ninfas en ríos había sido un misterio para mí dado que mi constante ansiedad no me daba el tiempo para hacer las cosas bien hechas. Nuevamente en soledad recorrí con dedicada paciencia este hermoso sector, permitiéndome experimentar la satisfacción de ver como aquellos momentos de “estudio” se ven materializados en resultados muy satisfactorios.

Pero quedaba lo que yo más esperaba ... volver a Quillelhue. Tuve la gran suerte de conocer esta maravillosa laguna hace muchos años atrás, cuando recién se abría como destino de pesca para los turistas de la zona. En aquellos años, los resultados eran formidables, no siendo raro obtener varias piezas de 4 y 5 kilos, que, por supuesto eran subidas con gran orgullo al bote. Con el pasar de los años, esta depredación, de la que fui parte, aumentó notablemente, llegando al punto que la calidad de la pesca disminuyó muy notablemente, e incluso me atrevo a decir sin mucho temor a equivocarme, a poner en riesgo de desaparición a los peces del lugar. Tenía cierta información acerca de que aquella situación había cambiado ya que la laguna se encuentra dentro de un parque nacional y que tanto Carabineros y el SAG habían tomado cartas en el asunto y que la fiscalización era como todos desearíamos que fuera en muchas partes de nuestro país; obligatorio presentar permiso de pesca, prohibido el ingreso de cualquier tipo de embarcación (incluido el float tube) y registro minucioso del auto al volver.

Muy temprano ese día Sábado me pasó a buscar Ofito y emprendíamos rumbo. Cerca de las 9:00 AM, equipo instalado y entrando al agua. Mi “reencuentro” con la laguna fue algo formidable, me sentía en absoluta paz, recorríamos una orilla que yo no había conocido en ocasiones anteriores, en la cual, en medio de un espeso bosque se encuentra un hermoso spring creek, como aquellos que aparecen en las revistas, que finalmente desemboca mansamente en la laguna formando una extensa cama de algas ... no pude más que sentarme a admirar el impresionante paisaje mientras fumaba un Cohiba. Mi compañero, algo más ansioso, se encontraba en sus primeros lanzamientos ... primer contacto de la mosca con el agua y ... ¡CHAS!, caña tensa, melodía en el carrete y asombro. Una hermosa arcoiris inauguraba la mañana (foto 1) ... segundo lanzamiento ... y se repite la historia (foto 2). No lo podíamos creer, realmente la laguna se había recuperado y nosotros éramos testigos presenciales del hecho. Luego de 2 horas la cuenta nos mostraba varias arcoiris que superaban el kilo de peso, alguna fario y también varias percas (las autóctonas como les dice Ofito), muy combativas. El viaje estaba pagado y la mañana se acababa. El fuerte viento que sopla de frente en ese sector impedía lograr lanzamientos adecuados. Nos fuimos de aquella orilla, prometiéndome volver durante el curso de los meses venideros.


Foto 1

Durante la tarde y después del ya clásico pan con atún y mayonesa, visitamos el río que desagua la laguna. Es un río con estructura de spring creek, aguas quietas, mucha vegetación y prácticamente en todo su recorrido, troncos caídos en su lecho ... desde todo punto de vista un paraíso y la verdad es que lo es. El pero está en que sus orillas se encuentran absolutamente tapadas por el bosque, por lo que los sectores para lanzar son en extremo limitados. En aquellos lugares que permiten acercamiento a la orilla se pueden ver varias truchas, arcoiris y farios principalmente, entre las algas, en plena labores de alimentación. Para el pescador, créanme que constituye una fuerte prueba de templanza.


Foto 2

Mi compañero que había recorrido la zona, conocía ya los sectores donde se podía lanzar, por lo que luego de cerca de 20 minutos caminando, accedimos a una hermosa playa de pasto que da lugar a un suave recodo, que permite a dos o máximo tres pescadores. Bastante actividad en superficie, y no truchitas precisamente; en el aire muchas caddis y pequeñas stoneflies y de vez en cuando grandes mayflies color café rojizo.

Siempre he sido fanático de la pesca con mosca seca, por lo que dijeme a mí mismo: “Mismo, este es el lugar en el que siempre quisiste estar”. Un spring creek con mosca seca y equipo liviano ... todo un desafío. Y así fue. Luego de los primeros lanzamientos me di cuenta de que la cosa no sería fácil y que las truchas no estaban dispuestas a tomar cualquier cosa. Al principio moscas de atracción, Royal Wulff #12. Buen resultado en un primer momento y luego cese del pique. Elk Hair Caddis #14 ó 16 ... nada ... obvio, están tomando emergentes de caddis ... soft hackle #14 ... nada. Desesperación e improvisación absoluta.

Ofito se decide por una San Dragon ... dos impresionantes piques dieron cuenta de dos de sus moscas, para luego, como si se hubieran pasado el dato, no picar más. Yo logro capturar una arcoiris cercana a los 700 grs con una adams parachute y... ¡oh, sorpresa! ... la boca repleta de pupa de caddis, muy pequeñas, microcaddis probablemente. Una detenida exploración por mi caja descubre la mosca adecuada, una pupa en tamaño 20 ó 22. Sin duda un resabio de los tiempos que compraba las moscas, porque estaba seguro de que yo no la había atado ... resultado: nada.

Finalmente resignación ... había ganado la naturaleza. A pesar de que obtuvimos varias capturas interesantes, no logramos descifrar lo que ocurría en el río. Ya sabiendo las condiciones planteadas, nos mantuvimos perseverantes aquella tarde. La hora de nuestra partida se acercaba, ya que la salida del parque tiene horarios que deben cumplirse rigurosamente.

Mi último lanzamiento, con ya no recuerdo qué mosca, seguido por un feroz ataque ... ahí estaba el trofeo del día. Rápidamente descubrí que se trataba de una fario. La pelea estaba marcada por la clara tendencia a refugiarse en la vegetación del lecho y mis intentos desesperados de evitarlo, contando en mi equipo #3, prácticamente sólo con la caña, ya que el freno debía evitar cualquier carrera. Finalmente una hermosa fario cercana al kilo y medio se encontraba en mi chinguillo. Un espectáculo ... intensamente amarilla, con puntos rojos muy marcados, extremadamente saludable. La foto. Otra sorpresa: no quedaba rollo. La mañana se consumió lo que quedaba. Devolución, admiración, silencio, desmontaje del equipo y vuelta a la casa ... no quedaba más que hacer. La naturaleza una vez más nos mostraba que no es tan egoísta.

La vuelta a Pucón estuvo marcada por lo que fue la jornada ... una tremenda sorpresa para ambos. La laguna estaba en franca recuperación, gracias a los esfuerzos de gente que finalmente toma conciencia respecto a los cuidados que deben tomarse; los resultados están a la vista.

Una intensa lluvia me hizo despertar el día Domingo. Nuevamente los recuerdos afloraron ... fueron muchas tardes de lluvia ... de hermosa lluvia, las que compartíamos junto a la chimenea con mi familia durante nuestras vacaciones. No habría pesca ese día. Entendí rápidamente el mensaje. La naturaleza me decía con su lenguaje que estaba bien, no era necesario más. Preparé las cosas para mi regreso a la ajetreada capital que en esos días se preparaba para una nueva Navidad.

Así fue mi inicio de temporada. Atípico a lo mejor por encontrarme solo, pero de la cual rescaté recuerdos imborrables de mi infancia, recuerdos de pesca, que me hacen reforzar la decisión de practicar actualmente la pesca con devolución y lo más importante, me entregó un nuevo y gran amigo ... muchas gracias Ofito por tu calidez, sencillez y disposición, para el que hasta hace poco era sólo un perfecto desconocido. Saludos y un abrazo por allá.

Mariano Serrano Jullian


Esta historia fue enviada por Mariano Serrano J. con motivo del Concurso 2003 de Historias de Pesca, organizado por RiosySenderos.com.


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