El Lanzamiento Clave - Rodrigo Sandoval

Parte de los factores que pueden determinar la productividad de una jornada de pesca involucran habilidades de reconocimiento de la dinámica de un curso de agua, para poder identificar lugares potencialmente aptos para esconder un buen pez. Además, identificar el tipo de ofrecimiento o patrón de mosca que logrará engañarlo. Finalmente, se requiere una técnica de lanzamiento adecuada que dé la posibilidad de lograr la distancia y precisión para alcanzar el punto deseado.

De acuerdo. Eso funciona perfecto en varios lugares, donde los peces son más bien pasivos y no han adoptado un comportamiento de nerviosismo, capaz de hacerlas estallar en una huida frenética apenas divisan un elemento extraño a su ambiente en las cercanías. Dicho en forma más precisa, es posible hacer todo perfecto y aún así espantar a las truchas antes de siquiera lograr colocar la oferta en el agua.

Llega entonces el momento de afinar una habilidad particular que intenta disminuir la posibilidad de asustar a aquellos nerviosos objetos de nuestra búsqueda. El concepto esencial en este caso es entender que es el primer lanzamiento el más prometedor y el que lleva mayores posibilidades de éxito. Siempre y cuando se realice con la precisión necesaria.

El lograr un primer lanzamiento preciso no es fácil y difícilmente intuitivo. Pero es posible realizar primeros lanzamientos exitosos en forma consistente si se logran dominar las principales variables involucradas. La primera y posiblemente la más difícil es lograr estimar a simple vista la distancia que nos separa de la posición en que se requiere ubicar la mosca. Si se trata de 3 ó 4 metros, el margen de error al estimar "a ojo" es bajo, por lo que rara vez se falla en un primer lanzamiento. Pero si el punto requerido se encuentra unos buenos metros corriente arriba, incluso más cerca de la orilla opuesta, entonces estamos hablando de distancias del orden de los 10 ó más metros. Fallar por un 10% la estimación, significa colocar la mosca un metro más allá o un metro más acá, lo cual puede perfectamente lograr espantar a un pez nervioso.

Supongamos que logramos estimar con bastante precisión la distancia, luego debemos traducir esa distancia en metros de línea, la cual no medimos en forma precisa, sino que sacamos del carrete en varios tirones. Finalmente, y no por eso más fácil, es necesario manejar la línea en el aire de modo de evitar al máximo los vaivenes innecesarios, e intentar colocar la mosca en la posición buscada al primer, segundo o tercer lanzamiento.

Estimando la Distancia

No creo que alguien haya nacido con la habilidad natural para pararse en un punto cualquiera, mirar un objeto, y decir con certeza "estoy a 12 metros y 33 cm de ese objeto". Es claro que con el tiempo aprendemos a decir "ese objeto está como a unos 10 metros" con mayor o menor certeza. Para efectos generales esa estimación sirve, pero para colocar una mosca en la ventana de visión de una trucha selectiva, un metro de diferencia es clave entre el éxito y el fracaso.

Hay varias maneras de afinar ese "ojo" con el que estimamos las distancias, y compararlas con la cantidad de línea que sacamos. El método esencial se basa en la práctica, práctica, práctica. En el río el proceso es simple: se ubica una trucha o un lugar prometedor, se saca la línea estimada como necesaria, se lanza ... y se falla en un gran porcentaje de las primeras veces. Ese método de "prueba y error" permitirá, con el paso del tiempo, afinar la capacidad de estimación. Pero ese periodo de aprendizaje puede extenderse en exceso en la mayoría de las personas, en especial si no tienen una regularidad en sus salidas de pesca.

El método más simple y efectivo que he utilizado es el siguiente. Ubico la posición prometedora. Luego, miro en otra dirección y busco un punto distinguible que según mi estimación se encuentre a la mitad de distancia del punto principal (esta estimación de "la mitad de la distancia" es mucho más fácil de intuir). A veces, simplemente una roca en la orilla del río es suficiente. Luego, saco la línea para alcanzar a este segundo punto referencial. Cuento la cantidad de tirones de línea del carrete que necesito para alcanzar el punto en forma precisa. Luego saco el doble de línea, me giro para apuntar a mi objetivo principal y hago mi mejor intento de lanzamiento por ubicar la mosca en la posición requerida. La ventaja de usar este punto referencial, que se ubica lejos del prometedor, es que no corro el riesgo de que vean mi línea, mientras intento lograr la distancia.

Algunas personas hablan de este mismo método, pero tomando una referencia a la misma distancia del punto principal. Creo que el método de ubicar un punto a la mitad de distancia acorta el proceso de calibración, mientras que disminuye la posibilidad de que otros peces vean la línea en el aire y alerten a todos los habitantes del trecho trabajado. Por otro lado, defiendo fuertemente la idea de llegar a un punto en el desarrollo de la habilidad de estimación de la distancia, en que no sea necesario utilizar puntos referenciales, sino que simplemente lograr la distancia en el primer intento. El proceso de ubicar un punto, y luego un segundo que se encuentre a la mitad de distancia, produce el esfuerzo requerido para desarrollar la habilidad esencial.

Una técnica parcial que puede ayudar en las primera etapas de este aprendizaje es marcar la línea con un plumón a prueba de agua. Se hacen marcas cada dos metros en la línea, distinguiéndolas con una raya para los 4 metros, dos rayas para los 6, y así sucesivamente. De esa forma, al sacar línea del carrete se puede ver con gran precisión la cantidad de metros disponibles para lanzar.

Precisando el Primer Lanzamiento

Entonces, ya sabemos la distancia a la que se encuentra el punto buscado, sabemos la cantidad de línea requerida. Sólo falta la habilidad para colocar la mosca al primero o segundo lanzamiento. Si se está ante una situación en que la distancia excede los veinte metros, la idea de poder precisar un lanzamiento dentro de un área de menos de 20cm de ancho es muy baja.

El tipo de lanzamientos que la gran mayoría de nosotros estará en condiciones de cubrir incluyen distancias de entre 10 y 18 metros. Es posible alcanzar esas distancias con uno o dos lanzamientos. Uno de los requisitos esenciales es contar con un equipo adecuadamente balanceado, y de preferencia no esté calibrado para menos de línea #4. El uso de equipos más livianos dificulta mucho el lanzamiento de distancia, y están orientados esencialmente a pesca más fina en spring creeks o pequeños ríos.

Primero, es necesario sacar fuera de la caña al menos un 50% de la línea estimada para cubrir la distancia. Se hace un primer lanzamiento suave, estilo roll cast, para estirar la línea en el aire, llevando la punta de la caña hacia delante. A medida que se realiza el lanzamiento hacia atrás, hay que tener la línea lista para ser arrastrada fuera de la caña por el impulso hacia atrás. En este punto, lo más importante es dejar que la línea se estire completamente atrás. Recomiendo mucho en los primeros intentos, voltear parcialmente el cuerpo en el lanzamiento hacia atrás, siguiendo la dirección de la línea. Cuando se estira completa, se realiza el lanzamiento hacia delante, que enviará la mosca al destino buscado.

Si contaron bien, los lanzamientos fueron: roll cast – back cast – delivery cast. Es decir, la línea sólo se paseó por el aire una vez hacia delante, una hacia atrás, y una final hacia adelante. Esto se muestra en la siguiente secuencia de imágenes.

Roll Cast Paso 0. Se comienza el roll cast, llevando la punta de la caña lentamente hacia atrás, hasta que la línea cuelgue más atrás de la caña.

Paso 1. De la misma manera que se realiza cualquier lanzamiento hacia adelante, se impulsa la punta de la caña en un plano paralelo al suelo, deteniéndose bruscamente en la posición de las 11 horas en el reloj imaginario.

Idealmente el roll cast se realizará en una dirección levemente distinta a la del lanzamiento final (paso 3), de modo de disminuir la posibilidad de asustar al pez.

Back Cast Paso 2. Se efectúa el backcast como de costumbre, intentando sacar unos metros de línea en ese proceso. La idea sigue siendo aprovechar este movimiento, como el único hacia atrás, por lo que conviene sacar línea lo antes posible.
Delivery Cast Paso 3. El lanzamiento final debe ir perfectamente dirigido hacia el pez objetivo, o el lugar elegido. De la misma forma que el lanzamiento hacia atrás debe sacar algunos metros de línea, este lanzamiento debe llevar el impulso hacia adelante, frenando la caña en la posición de las 11hrs del reloj imaginario.

Las primeras veces no será posible hacerlo en los tres pasos, sino que seguramente se requerirá repetir el paso (2) y el (3) hacia adelante. Pero a medida que se practica esta secuencia, se va adquiriendo soltura para lograrlo con mayor precisión y poder sacar más línea en cada una de los balanceos, logrando la distancia necesaria en menor número de lanzamientos.

Para lograr que este lanzamiento sea dirigido en la dirección correcta, debe intentarse mantener un movimiento en un plano vertical, y no en uno inclinado. En otras palabras, la caña se mueve un arco perpendicular al suelo y no se inclina la muñeca hacia un lado. Al hacerlo en forma vertical, el lanzamiento no se desvía ni a la derecha ni a la izquierda, aumentando la precisión.

La clave para lograr esto es un buen roll cast, mucha práctica en el río ... y por supuesto, una buena y prometedora situación, donde sospechamos o divisamos una hermosa trucha, sosteniéndose en la corriente.


Rodrigo es un pescador residente en Santiago, y ha dedicado varios años a perfeccionar técnicas que ha aprendido y aplicado en sus viajes por Chile y el mundo.

Comentarios pueden ser dirigidos a: rsandova@riosysenderos.com



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