
Hace menos de dos semanas recibí el mismo, luego de ordenarlo de una conocida compañía en la red Internet. Y fueron aquellas horas libres dentro de mis labores de guía, durante las que lo engullí. Literalmente. Tardé tan solo horas, repartidas en días dispersos, en dar lectura al mismo e incluso releer los pasajes que encontré notables. Su autor es Jack Samson, y el mismo apareció en circulación en 1996. Curiosamente, no había recabado de su existencia sino hasta la fecha que he citado, y la verdad es que luego de dar lectura al mismo, dudo que exista algo en la pesca con mosca de permit, con mayor fantasía y calidad literaria. Aún más, recuerdo pocos libros en el tema de la mosca que me hayan causado tanta fascinación. Curiosamente, sólo habiendo intentado una semana por permit en lo que corre de mi vida en pesca. Hasta ahora. Reanudaré ese peregrinar, tan pronto el destino y la buena providencia me lo permitan.
Samson fue durante años, Editor en Jefe de la conocida revista Field & Stream, y ello, salta a la vista en el libro. La calidad de cada capítulo, y la majestuosa composición que de los mismos el autor hace, confirman dicho hecho. Su prosa es amena, cambiante, descriptiva y cautivante, consiguiendo pegar ojos en toda y cada línea. Y me atrevo a afirmar, casi tajantemente, incluso para aquellos que no han pescado en agua salada y en mares del Trópico, en su vida. El sentido de la obra parafrasea incansable y reiteradamente, sobre una premisa básica que el autor describe mágicamente con estas palabras: "Lleva a cierto tipo de pescador con mosca el ir tras la pesca del permit. Lleva a quien no le importa no pescar peces de gran tamaño. Lleva a aquel pescador de mosca en agua salada, que puede gastar días, semanas, y meses, en los bajos del Caribe, junto a un sol que fríe y a un viento que vuela, y muy pocas oportunidades de obtener una recompensa. Este pescador de mosca debe ser un devoto de los detalles: los materiales correctos, moscas que imiten de manera precisa los crustáceos que ingieren, leaders resistentes a la abrasión, nudos que soporten estrés extremo, y la ciencia necesaria para seleccionar la línea, caña, y carrete correcto. Rara vez son los permit avistados, y aún más rara es la oportunidad en que a éstos una mosca se puede ofrecer. Y cuando la rara ocasión en que un permit toma un mosca se presenta, todo debe ser perfecto". Permit on a Fly posee 202 páginas, divididas en 17 capítulos, más una introducción. Algo más de 50 fotografías en color amenizan el texto, amén de aquellas en blanco y negro y buenos dibujos. Samson cubre todos y cada uno de los destinos de permit del planeta -- al menos los conocidos hasta la fecha -- con maestría y en entretenidas historias. Así, aparecen Turneffe Flats, Blue Marlin Lodge, y Belize River Lodge, en Belice, y Casa Blanca, Pez Maya, Bahías Espíritu Santo y Ascención, Cancún e Isla Marlboro, en México y Honduras, así como algunos cayos rumbo a Key West, en Florida, Estados Unidos. Introduce Samson al lector en la vivencia de cada uno de ellos, haciéndolo partícipe de los mismos. Su narrativa es en extremo descriptiva y amena, y así también, el toque humano que da ésta. Cada capítulo de destinos, enseña nuevas y específicas técnicas, y ofrece puntos de vista que provienen de renombrados gurús en el tema, los que en ocasiones, son opuestos.
El texto, además, analiza en detalle la historia de la pesca de este fascinante pez, así como el desarrollo de los diferentes patrones utilizados en su pesca. Así, aparecen personalidades de la talla de Lee Wulff, Lefty Kreh, Joe Brooks, Del Brown, Flip Pallot, Sandy Moret, Steve Huff, Rick Ruoff, Will Bauer, Al McClane, Winston Moore, George Anderson, John Barr, e incluso el mismísimo Jim Brungardt, gran amigo, y uno de cuyos artículos respecto del Armstrong Spring Creek en Montana, apareciera en las primeras ediciones de Ríos y Senderos ®. Un descriptivo y ameno capítulo se dedica al atado de todos y cada uno de los escasos patrones que han probado efectividad en la pesca de Trachinotus falcatus, léase permit. Entre ellos, destacan el McCrab Fly, diseñado por George Anderson, Jim Brungardt y John Barr, y que según el autor, representa la creación más productiva dentro de la breve historia de pesca con mosca de este pez. Otro de los infaltables, el llamado Merkin Crab, originado en manos de Del Brown, y que fuera aquel patrón que empleara de manera insistente en mi incursión por Belice en yate, a la que se puede dar lectura en Belize - En Ruta.
Autor de más de veinte textos vinculados a la pesca con mosca en el mar y las actividades al aire libre, la pluma de Samson es notable. Es éste, sin lugar a dudas, un texto para recomendar a cualquiera. Incluso a quienes no practiquen, ni pretendan hacerlo, la pesca con mosca en agua salada, en mares del Caribe y Centro América. Su legado es la entretención, el desarrollar la capacidad de análisis y respuesta, y la premisa básica de que, sin importar la probabilidad de éxito en pesca con mosca, se debe aceptar el desafío.
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