
My Name is Emerger ... Mayfly EmergerRealmente estos patrones, al igual que James Bond, nos puede sacar de muchos apuros cuando ya nada parece resultar. Recuerdo una oportunidad en que me encontraba en un río cerca de Osorno, de aguas muy calmas que en sectores mostraba muchas características de spring creek. Yo había guardado esos últimos días de mis vacaciones en familia para destinarlos a pescar, y por supuesto que una vez conseguido el “permiso” respectivo, no iba a perderlo por un simple resfrío de mi eventual compañero de jornada que nunca llegó, así es que esa mañana me levanté muy temprano y me dirigí a un sector del río que ya había explorado en días anteriores. La mañana comenzó muy, muy prometedora. El agua corría lentamente sobre el lecho del río que fuera de sus orillas cubiertas por vegetación, mostraba en ese sector muy pocas estructuras tradicionales para brindar refugio a las truchas. Sin embargo al recorrer la orilla pude divisar truchas de importante tamaño que me hicieron subir la adrenalina ... todo parecía perfecto. El río ofrecía un sinfín de posibilidades. Para empezar, ninfas. A medio día, patrones de saltamontes o grandes moscas como la Stimulator; y por la tarde vendrían las míticas moscas secas. Todo me seguía pareciendo perfecto. Recorrí desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde un tramo del río que calculo debe haber sido de unos 3 a 4 kilómetros. Pozones, correntadas, troncos, orillas socavadas, vegetación que se descolgaba sobre el río. En todos esos lugares encontré numerosas picadas y también me tocó perder varias picadas. A la hora indicada, decidí ir a otro tramo del río más por conocer que por seguir tentando a la suerte. Con el día tal cual se había dado ya estaba más que satisfecho. Al llegar a un sector del río donde el camino volvía a cruzarlo, estacioné y rápidamente me encontré en el agua. La geografía del lugar me obligó a bajar el río. Partí probando con una Bead Head Prince del 10, que horas antes me había dado muy buenos resultados. Grande fue mi sorpresa cuando al pasar cerca de un tronco, en un sector de aguas muy poco profundas, sentí un enorme tirón en la línea. Vi pasar a pocos metros de mis piernas el lomo de una enorme marrón. Nadó por donde casi parecía no haber agua, río arriba. Luego la vi pasar de regreso. Se acercaba peligrosamente al tronco que seguramente había sido su refugio por muchas semanas. La lucha duró largos minutos. Yo estaba con una caña #3 y durante ese momento traté de recordar cada detalle de los consejos leídos en “Una Fuerte Pelea con un Débil Tippet”. Lo único que sabía es que no me podía dejar sorprender. Mi concentración fue máxima tratando de anticipar los movimientos de la trucha y evitar así una mala maniobra que me llevara a cortar el tippet. La paciencia fue mi mejor arma.... Luego de varios minutos, cuando finalmente la logré acercar y tomar en mi mano, mi corazón latía casi a reventar. Era un hermoso macho. No sabría decir cuánto pesó, pero midió casi la totalidad de mi brazo: unos 48 a 50 cm. La bead head prince quedó tan dañada por la pelea que no pude seguir usándola. Ya adivinarán que era la última que me quedaba (o este artículo llevaría otro nombre). Anudé muchas otras ninfas sin ningún resultado. Luego aposté por secas, sin éxito ... absolutamente nada de nada. Lo tupido del bosque a lo largo del río hacía sentir que la hora pasaba muy rápido. Creo que puse cerca de una docena de patrones y nada. Truchas había, era evidente, pero el día terminaba y me debía contentar con lo ya vivido, quizás era una exageración pedir más. Finalmente intenté con unas wet tradicionales, una de las llamadas Soft Hackle (ver en "Las Soft Hackles"). Una Partridge and Yellow específicamente. Las había atado sin mucha fe, a pesar de haber leído lo escrito por Dave Hughes al respecto. Primer lance: nada. Segundo lance: una trucha, la primera en casi dos horas. Por lo menos el amor propio se recomponía. Tercer lance: ¡trucha!, y grande. Cuarto lance: ¡trucha!... ¡¡¡increíble!!! Pasé la hora siguiente recorriendo el río y hubo momentos en que no pasaron más de dos presentaciones sin obtener resultados. Así de drástico fue el éxito con aquella mosca. La satisfacción no era por la cantidad de truchas devueltas sino por el goce de haber descifrado un acertijo: emergentes de mayfly. A las 9 de la noche decidí terminar de pescar, a pesar de estar en plena actividad y recién soltar una última trucha de unos 35 a 40 cm. Salí del río y guardé mi caña. A esa hora ya sabía que el día que parecía perfecto, fue casi perfecto ... sólo faltó un amigo con quien compartirlo. PARTRIDGE & YELLOW
PresentaciónHay que recordar que este patrón imita a muchos insectos en estado de emergencia, y a pesar de no tener cola, funciona muy bien en eclosiones de mayflies. Por lo tanto, gran parte del éxito es la movilidad que le demos al patrón en función de la corriente que estemos enfrentando. La técnica que yo más utilizo es up and across, con una línea flotante y un lider de 9 pies (aprox. 3 metros). Se lanza corriente arriba permitiendo que la mosca alcance a hundirse. En la medida que esta avanza, levantar lentamente la caña de tal manera que su recorrido sea ascendente. Las tomadas suceden ya sea al principio del recorrido o cuando la línea ya está estirada por la corriente. A veces la tomada es sutil y otras es muy violenta, sobre todo hacia el final del recorrido, en que parece que la trucha se colgara de nuestra línea. A veces, algunos tirones cortos durante el recorrido pueden provocar el ataque violento de la trucha que ve la posibilidad de escape de su presa. Desde esa oportunidad en adelante, las emerger ocupan una parte importante de mi caja de moscas y cada vez logro identificar con mejor precisión cuándo debo buscar su apoyo generalmente cuando todo lo demás falla, las emergers le darán una buena salida. |
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