Hoy en día, el renombrado río Puelo, es uno de los destinos mas frecuentados por pescadores de Chile y el extranjero, famoso por brindar buena pesca a sus visitantes en uno de los paisajes más hermosos de nuestro territorio. Mis dos visitas al Puelo fueron en la temporada ‘98-’99 y ‘99-’00. Ambas en el mismo lugar, un islote llamado “Las Hualas”, 45 minutos río arriba desde el balseo. Con la asistencia de Don Carlos, nos trasladamos a este lugar en su gran bote cargado con nuestros equipos de camping. La primera jornada, fue en una temporada fuera de lo normal, la sequía había bajado el nivel del río notablemente, y el acceso era mucho más complicado, especialmente para las embarcaciones más grandes. Aparentemente el calor había propiciado una gran cantidad de eclosiones de insectos, en su mayoría caddis y mayflies, manteniendo a los peces muy activos durante todo el día. Después de tener éxito con ninfas Prince en tamaños grandes durante el día, cambiamos a Adams Parachute, que en la tarde eran succionadas de la superficie por las hambrientas arcoiris. Yo, un fanático de la mosca seca, me divertí mucho, no sólo en la tarde, sino también usando attractors como la Royal Humpy durante el día. A pesar que pescaba menos que los demás del grupo, la recompensa hacía valer el esfuerzo. Salmones Salar, truchas arcoiris y fario o marrones, fueron las especies que participaron en esta memorable jornada.
Un año después, el Puelo con su caudal recuperado gracias a las abundantes lluvias del invierno, nos preparaba un desafío inesperado. Al llegar esa tarde al islote, la primera sorpresa fue el no ver actividad en la superficie. A pesar de la presencia de Mayflies, no había truchas saltando. Esa tarde no hubo picadas, por lo tanto todas las apuestas se corrieron para el día siguiente.
Una bonita mañana nos dio la bienvenida en el río, sol y un paisaje excepcional del valle, fueron opacados por el rugir de los motores que remontaban el río a toda maquina, un trafico inesperado de embarcaciones de todo tipo fue la tónica del día, pero a pesar de aquello, con nuestras esperanzas todavía en alto, continuábamos con la pesca. Todas las moscas, que resultaron las estrellas de la temporada anterior, fueron ignoradas por los incógnitos ejemplares que asomaban el lomo de vez en cuando. Intentamos con los clásicos Woolly Buggers, pero nada. Ya al borde de la desesperación, nos pusimos a meter al agua cualquier patrón que hubiera en la caja, hasta que mi amigo Milenko Vlatko, que me acompañó en esa ocasión, tuvo la primera picada ya tarde como a las ocho. Un día completo había transcurrido para ver algo de acción. Me aproximé al lugar del espectáculo, y después de que el muy esperado ejemplar dio la cara, me di cuenta que era un salmón del Pacífico - un coho en este caso - de aproximadamente dos kilos y medio de peso, y en su boca un streamer color anaranjado fosforescente llamado “Polar Shrimp”. Ese fue el final del primer día, los selectivos salmones tuvieron lo que buscaban: anaranjado.
¿Qué sucedió, ya que no había truchas como en el año anterior? Muchas teorías hubo al respecto, que hablaban de caudales más frescos de agua, por tanto más oxigenados, o de la temperatura promedio del agua, alternado seriamente la actividad entomológica, etc. Pero más importante creo yo, es la moraleja: UN BUEN PESCADOR SIEMPRE ESTA PREPARADO PARA ENFRENTAR CON ÉXITO LOS CAMBIOS QUE SE PUDIERAN PRESENTAN EN UN LUGAR DETERMINADO. Esto significa contar con los elementos para defenderse en situaciones de pesca complejas e inesperadas. No hablo de cuchillos o armas de fuego, si no de patrones de moscas especiales para cualquiera de las especies que pudiéramos encontrar. Si Uds., los lectores estuvieran pensando en cuál es la caja de moscas que deberían considerar para cubrir un amplio espectro de situaciones potenciales, es necesario que consideren, en primer lugar, patrones clásicos. Una buena selección de éstos y algunos más novedosos se incluyen en “La Caja de Moscas del Staff de RiosySenderos.com”. Además, deben incluir algunos patrones más radicales, como el que menciono en el relato (Polar Shrimp). Dentro de esta variedad, deben considerarse distintos tamaños, más que según las condiciones, posiblemente según el tipo de pez que potencialmente encontraremos en las aguas que vamos a pescar. En el siguiente cuadro, encontraran un detalle de algunos patrones y los tamaños recomendables, que a mi juicio, son más efectivos.
Por supuesto, estas recomendaciones son absolutamente personales, no es necesario seguirlas al pie de la letra, ya que siempre hay que dejar espacio para la experimentación. Para aquellos principiantes que aún están un poco confundidos con el tema de “qué mosca usar”, les será de mucha utilidad el tener este cuadro a mano para consultarlo en momentos de duda. El pescador siempre preparado de todas maneras eventualmente se encontrará en una situación complicada, donde ninguno de sus trucos bajo la manga logrará que los esquivos peces se interesen por su ofrenda, pero se las arreglará para encontrar la formula en ese momento o regresará otra temporada para tratar de superar el gran desafio dispuesto por aquellos moradores. Esto le permitirá avanzar otro paso a sentirse “El Pescador Siempre Preparado”. |
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