
Las aguas del Caribe se ofrecen cálidas y amistosas, invitando a nadar, vadear, pescar, bucear, y permanecer por largas horas en ellas, de una u otra forma. A diferencia de nuestra costa, aquí una fina, blanca y delicada capa de arena, contrasta sobre destellos de tonalidades esmeralda, azul y calipso. Por sobre ésta, bajo la superficie, y danzando al ritmo de mareas, aparece el llamado turtle grass, pasto marino que cubre aquel paradisíaco escenario que a primera vista aparece limpio y seguro. Sin embargo, y entre éste, afilados y rugosos corales de extrañas formas, multicolores y espinudos erizos y crustáceos, rosados y naranjas caracoles y moluscos, y peces de toda la gama del espectro cromático, ofrecen un mundo de alto riesgo a nuestros pies. Al vadear. Así lo viví en mis dos pasadas incursiones en aquellas mágicas aguas de los flats de Belice. ¿Cómo entonces lograr proteger mis pies que sufren y lloran con duros y poco confortables zapatos y botas? ¿Cómo decidir sin previamente conocer? ¿Qué efectos tendrían las tibias aguas en mis pies y su resistencia al calzado? ¿Qué modelo elegir? ¿Cómo saber respecto de duración, confort, y peso? ¿De tamaño? ¿Cómo calzar tales zapatos? ¿Es necesario usar calcetines de neoprene, o los llamados liner socks? ¿En quién confiar? Nada peor que el enfrentarse a tan variadas interrogantes respecto de un mundo nuevo. Uno absolutamente desconocido. Vadear en aguas tibias, transparentes y turquesa, junto a la posibilidad de un pez al otro extremo de la línea, que con más de 1 kilo de peso, puede quemar desde la bobina de nuestro carrete más de 50 metros de backing, y en no pocas ocasiones, sobre 100, es una sensación única. Largas presentaciones, por lo general sobre los 20 metros de distancia, con casting precisos y una caña # 6 o 7, a dichos peces, los plata y rosa bonefish también llamados macabí, que regularmente se muestran en escuelas o solitarios y con su aleta caudal que apunta hacia el firmamento, también representa parte importante de la incomparable experiencia que describo. No obstante ello, sólo practicable de manera propia, si se cuenta con el equipo adecuado. Parte importante de éste son los zapatos de vadeo a los que hago mención. Y, como de costumbre, apelé a mi teoría de... "quien brinda satisfacción garantizada, la entrega". Acudí a Patagonia. Tal vez Simms u Orvis podrían haber constituido una buena alternativa, pero en este caso, mis reportes se volcaban por Patagonia. Por los nuevos Marlwalker. Así lo indicaban los comentarios de George Anderson, de Yellowstone Angler, asiduo visitante del Caribe y de sus aguas, desde hace décadas. Una llamada telefónica al siempre amable y comprometido Jorge Montaner, representante en Chile de esta marca, me proveyó con la oportunidad de un par de Marlwalker. Sus esfuerzos me permitieron un caminar seguro sobre aquellas aguas del planeta, donde pareciera, Dios no escatimó en colores ni formas, al momento de crearlos.
Los Marlwalker se encuentran construidos específicamente para este efecto: vadear las aguas de los llamados flats. Es éste su fin único. Es habitual en Patagonia el diseño consciente y especializado, junto a la más alta tecnología, de productos para un propósito exclusivo. Desarrollados por el llamado Fishing Team, entre quienes se cuenta al mismo Yvonne Chounaird, Presidente de Patagonia, y a Bill Klyn, Manager de la División Pesca, representan una alternativa nueva y sensible a la pesca con mosca en agua salada. La cubierta superior, fabricada en cuero sintético gris claro, de gran suavidad y resistencia, posee paneles laterales construidos con mesh, también sintético, material que permanentemente drena el agua, y a la vez impide el ingreso de aquellas pequeñas partículas de arena, que bajo la planta de nuestros pies, pueden representar una pesadilla al momento de vadear. Esta particularidad, no se encuentra presente en ningún otro zapato de vadeo para los flats conocido. Una caña media, sobre el tobillo, manufacturada en el mismo y suave cuero sintético ya reseñado, provee de soporte y protección, bloqueando junto a una acolchada lengüeta de neoprene, el ingreso de arena y partículas al interior del zapato. Nueve pares de ojales metálicos inoxidables, por donde corre el resistente cordón que cierra el zapato, brindan un ajuste acorde a la anatomía de cada pie, entregando soporte al tobillo y empeine al caminar. Patagonia sugiere utilizar los mismos junto a los llamados Capilene Liner Socks, aun cuando debo confesar haber usado los mismos, a pie descalzo y durante 7 ininterrumpidos días, sin molestia alguna. La blanca planta y suela es ancha y sólida, proveyendo con una gran y estable plataforma que permite efectuar lances sin balance del cuerpo, no obstante lo rugoso y disparejo que el fondo sobre el que se vadea pueda parecer. Así también, ésta está dotada de un buen contacto y alta tracción, merced a la dentadura que en su parte inferior se dibuja y al duro material del que se encuentra fabricada, el que evita aquellos riesgos como cortantes corales y moluscos, y aguzados erizos.
Cada par pesa 1.176 gramos, un número muy razonable, pensando en la gruesa y densa capa que la ya descrita suela mantiene. El precio a público en los EE.UU. es US$ 109.00, el que se encuentra algo por sobre la competencia, pero así también su calidad. Puede adquirirlos a través de Chilesports S. A. en Chile (Helvecia 210, Santiago de Chile, Fono 56-(2)-335-1796) representante oficial de la marca para nuestro territorio, quienes no obstante no mantenerlos como parte de su stock habitual, podrán gestionar para Ud. la importación directa. Una segunda alternativa es visitar directamente a Patagonia en el web (http://www.patagonia.com), y adquirirlos a través de su servidor seguro. Le recuerdo que al hacerlo por este último medio, deberá cancelar junto al correspondiente flete desde los EE. UU., los correpondientes derechos de internación e IVA, por sobre el valor del costo, seguro y flete de la mercadería. Ya sabe. Al menos leyó mi experiencia. No deberá sufrir con aquel período de terror al que me vi enfrentado previo a mis viajes al Caribe. Ya conoce una buena elección. Y escoja el mismo número que calza en un zapato de calle. Los míos, me proveyeron con interminables horas de confort y placer, y la posibilidad de focalizar mis esfuerzos en aquellos fantásticos bonefish de Belice, y no en los peligros que el lecho de los flats del Caribe, puede en ocasiones, ofrecer. Y si aún mantiene dudas, contáctenos a info@riosysenderos.com para ayudarle a resolver las mismas.
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