Definiendo un Equipo Balanceado

Comenzar a pescar con mosca puede ser una experiencia realmente maravillosa, aunque posiblemente acompañada por profunda confusión al pasar del concepto del disfrute, al momento de tener que seleccionar la parafernalia adecuada para la actividad. Al hablar de equipo mosquero, los elementos involucrados directamente son: caña, carrete, y línea. Pero la realidad dista de ser tan simple, cuando se considera que existen distintos tipos y combinaciones de cada uno de estos tres elementos, adecuados para una y otra situación. La confusión comienza al intentar identificar la combinación correcta.

El Balance en el Equipo

Un equipo mosquero adecuado es aquel que logra un balance armónico en el funcionamiento de la caña, el carrete, y la línea. La variedad de opciones en cada uno de ellos se debe a las diferentes condiciones que pueden encontrarse en las distintas situaciones de pesca posibles hoy en día. Es decir, se hace necesario definir el peso de la línea que debo usar, y por tanto la resistencia y/o rigidez de la caña requerida, adicionando la capacidad y funcionamiento del carrete propicio.

Para poder establecer una escala de referencia, que diferencie una línea de otra, así como una caña y carrete de otro, la AFTMA (American Fly Tackle Manufacturers Association) definió una nomenclatura que identifica 15 categorías (del 1 al 15) que se asocian con las características de los equipos. Esta graduación se basa en el peso de los primeros 10 metros de la línea mosquera, considerando aquellas de pequeño número AFTMA como aquellas más livianas. Entonces, según este peso, se le asigna uno de los 15 números a la línea (tomando como #1 la línea más liviana y como #15 la más pesada). Luego, una caña adecuadamente balanceada para dicha línea utiliza el mismo número (por ejemplo, si una caña es adecuada para lanzar una línea AFTMA #5, entonces se la identifica como una caña #5, y un carrete armónico seguramente estará identificado con un rango de número AFTMA entre los que se encuentre el 5).

Tener un equipo balanceado se basa en establecer la armonía entre la línea, la caña, y el carrete, usando como punto de partida esta escala graduada. Es decir, hasta cierto punto se sabe que se tiene un equipo balanceado, cuando la línea, la caña, y el carrete están especificados para el mismo o casi idéntico número AFTMA.

Sin embargo, el proceso selectivo no culmina ahí. Queda la decisión de cuál número AFTMA es el que debo elegir en una u otra situación de pesca. Como simple ejemplo referencial, no sería adecuado intentar una pesca de peces espada con un equipo #3, y asimismo – aunque sería factible – una jornada de pesca en un pequeño estero no sería muy cómoda con un equipo #10.

La Combinación Adecuada según las Condiciones

El tipo de pesca que se realizará, que finalmente determina el equipo adecuado, se basa en determinar el tipo de mosca a utilizar, el largo de lanzamiento, y en algunos casos el tamaño y especies que posiblemente se capturarán.

Las posibilidades no son escasas. Hoy en día es posible pescar en cualquier ambiente acuático del planeta, persiguiendo casi cualquier especie deportiva. Eso incluye el sentarse en un cómodo muelle a tratar de capturar algunos pejerreyes alimentándose a sólo unos pocos metros adelante, o bien enfrentarse al duro viento de Tierra del Fuego, en busca de las legendarias truchas Sea Run Brown que sobrepasan con creces los siete u ocho kilos.

En otras palabras, se debe tener claro si la pesca incluirá mayoritariamente algunas de las delicadas truchas de la zona central de Chile (donde los lanzamientos no son largos, y las moscas usualmente incluyen ninfas de pequeños tamaños), o bien, algunas de las selectivas truchas de aquellos hermosos ríos de Neuquén, en Argentina, donde la posibilidad de imitar correctamente la eclosión es la clave del éxito (situación en la cual posiblemente haya que procurar una presentación delicada de una mosca seca, que posiblemente no sea mayor que un tamaño 12). Quizá opción sea dedicarse a perseguir en la madrugada a los esquivos Tarpon en Florida, o en el Caribe (donde un largo lanzamiento coloca un gran streamer a la vista de uno de estos gigantes, y luego la pelea puede tornarse realmente violenta si el pez así lo quiere), o bien serán los enormes salmones que suben por las desembocaduras de los ríos que botan sus aguas en los fiordos australes de Chile (donde su solo tamaño es suficiente para impresionar, cosa que también se logra con grandes y llamativos patrones con que se busca engañarlos).

De todos estos parámetros, el primero a considerar es el tamaño de los patrones que se utilizarán. Esto se debe a que es la línea la que debe lanzar la mosca, y no al revés, por lo que el tamaño de la mosca incide en el peso que debe tener la línea, para poder dominarla y lanzarla a la posición requerida. Simultáneamente, la distancia que se busca lograr en los lanzamientos incide también en el peso de esta línea.

Aunque no existe una fórmula estricta para referenciar patrones y sus tamaños con los distintos pesos de la línea, la siguiente tabla podría ser un punto de partida razonable.

Tipo de Mosca Lanzamiento Corto Lanzamiento Medio Lanzamiento Largo
Secas y Pequeñas Ninfas Situación clásica en ríos cordilleranos o de montaña (que no son de gran tamaño, ni tampoco los peces que los habitan), donde el viento no siempre molesta. El equipo ideal para muchos experimentados pescadores es una línea floating WF #3, en una caña #3 de media acción (mediana rapidez, "semi rígida"), aunque con un equipo entre #2 y #4 se logra perfectamente el propósito, siempre y cuando se cuente con la combinación entre rigidez y suavidad que apoyan una presentación delicada, situación que también se puede sustentar en el uso líneas Double Taper (simétricas por cada extremo), que son algo más pesadas en su total que las Weight Forward del mismo # AFTMA. Situación típica en aquellos maravillosos ríos con saludables truchas selectivas, como lo son el Malleo en Argentina, y los brazos y canales del Baker en Chile. Estos cursos pueden ser de un ancho medio, o bien ser muy grandes, pero sólo se pesca la porción cercana a la orilla. También puede ser el caso de los hermosos spring creeks del sur de Chile y Argentina. En estos casos, la presentación requiere delicadeza, pero a la vez, algo de distancia para posicionar la mosca adecuadamente. En algunos casos, los peces pueden llegar a los 4kg o incluso más.

Una elección razonable en estos casos es una caña de acción media o rápida #5. Una #4 de rápida acción o una caña #6 cumplen perfectamente el objetivo, si se las maneja adecuadamente, vale decir, aprovechando sus condiciones propias para lograr lanzamientos eficientes.

Si se trata de lanzamientos largos o bien en contra del viento, las condiciones son similares. En algunos spring creeks muy cristalinos, la presentación debe efectuarse a cierta distancia (alrededor de 15 metros o más), lo cual exige de las habilidades de lanzamiento del pescador y potencia de lanzamiento en el equipo.

Por la distancia existe la tentación de usar un equipo de un número alto, pero la necesidad de presentar las moscas con cierta delicadeza obliga a mantener un número más bien bajo (es decir un equipo más delicado).

Una elección común es una caña y línea #5 (o caña #5 con línea #6, lo que permite cargar un poco más la caña, aumentando la potencia de lanzamiento), con la posibilidad de utilizar alguna caña #6 de lenta acción con una línea Weight Forward de peso correspondiente.

Grandes Ninfas Ríos más oxigenados, o de mayor caudal, como lo son algunos de los pequeños y medianos ríos en los fiordos australes, como es el caso del otrora productivo Río El Salto en Quintupeu. También es el caso de algunas interesantes lagunas trabajadas desde la versatilidad de un float tube. Todo lo que se requiere es lograr un preciso lanzamiento de unos 5 a 8 metros, y poner esa ninfa en la esquina correcta. Una elección razonable sin duda incluye una caña #4 con media a rápida acción, aunque en el caso de lanzadores de poca experiencia, un equipo #6 es la mejor opción. Equipos menores no podrían manejar correctamente el peso de la mosca. Se incluye en esta situación el legendario río Deschutes en Oregon, que presenta condiciones similares al río Petrohué en Chile. Interesantes recodos con rápida corriente obligan el uso de ninfas lastradas, aunque se plantea una presentación más sectorizada, intentando posicionar los patrones a unos metros arriba de un rápido o pozón prometedor. Un escenario casi idéntico se ve en la mayoría de los lagos trabajados desde la superficie elevada de un bote, o incluso desde algún float tube, intentando pasear la imitación cerca de los juncos.

Difícilmente se logran distancias precisas con equipos menores a un #5. Posiblemente al utilizar patrones pesados como la Kaufmann Stone, el uso de un #6 para lograr casts de más de 10m sea requerido, y en el caso de usar más de una ninfa lastrada, el uso de un equipo #7 sea lo más adecuado.

Aquí calzan aquellos ríos clásicamente salmoneros. Nuestra experiencia incluye perseguir alguna steelhead en el Sandy River de Oregon, o las impactantes marrones residentes de ríos como el Puelo en el sur de Chile. Enormes wet flies son la tónica para la persuasión de los peces migratorios, o suculentas ninfas en el caso de los residentes, muchas veces en anzuelos lastrados. La misma magnitud del lecho de aquellos ríos involucra largos lanzamientos con líneas pesadas de punta de hundimiento.

En algunos de nosotros, la elección contempla una caña Loomis GLX #6, que se las bate con líneas como la T200 o la ST250 y patrones hasta tamaños 2/0. Pero posiblemente la elección recomendable incluya en forma más óptima una caña #7 de acción media a rápida, con un shooting head adecuado (una línea Teeny T200, por ejemplo). Incluso equipos #8 son recomendados si agregamos un factor de viento importante agregando líneas como la ST250 o la T300.

Streamers No son comunes las condiciones de uso de streamers en cortos lanzamientos en ríos pequeños, pero tal puede ser el caso de pesca desde un float tube, paseando un muddler minnow lastrado por cerca de los troncos caídos a orillas de una laguna. La clave está en elegir un equipo que pueda lanzar la pesada mosca sin demasiado esfuerzo y con cierta facilidad, ya que al lanzar de una embarcación, particularmente desde un float tube, la exigencia de lanzamiento controlado aumenta.

Un equipo balanceado para línea #5, posiblemente de hundimiento uniforme sea lo más comúnmente utilizado, así como el uso alternativo de líneas de punta de hundimiento. Perfectamente puede lograrse con una caña #4 de rápida acción o una #6.

Nos parece imaginar el pozón del Río Futaleufú, donde las rocas logran transformar brevemente la corriente logrando un remolino al comienzo del pozón de buen tamaño. Similar situación podría darse en ciertos lagos, donde se requiere algo de distancia para pescar una boca, por ejemplo. La necesidad de lograr que el patrón se hunda obliga al uso de patrones lastrados, de gran peso si se les considera cuando ya están mojados, y posiblemente una línea de punta de hundimiento sea la elección para apresurar la sumergida y eventualmente mantener el patrón abajo.

Una caña #6 trabaja perfectamente con estas condiciones, incluso con líneas tan difíciles de manejar como los shooting heads. Si hay un factor de viento, posiblemente una #7 siga siendo una excelente elección. En el caso de contar con una caña y línea #5, la exigencia a la habilidad de lanzamiento aumentará notoriamente.

Hard core flyfishing. Estamos hablando del Río Grande en Tierra del Fuego, donde las enormes marrones migratorias se tientan con grandes streamers y moscas salmoneras, lanzadas con líneas de rápido hundimiento en condiciones de viento que asustarían a muchos pescadores más delicados. O podríamos estar hablando de enfrentar a los hipersensibles Permit de los mares tropicales. Estamos hablando de encontrar la pajarera desde un bote, en pleno mar de la costa de Chile y lanzar una imitación de sardina a una hambrienta y agresiva sierra. Para aumentar las condiciones, la carrera del pez enganchado puede ser larga.

Carretes de gran capacidad, cañas más bien rígidas y líneas pesadas son la tónica. No es de extrañarse optar por una caña #8 con una T300 como línea (shooting taper de muy rápido hundimiento), e incluso una #9. Como recomendación adicional, unas buenas sesiones de casting en invierno, con aquel pesado equipo son mandatorias, ya que no será posible mantener un ritmo estable en la jornada con semejante carga de lanzamiento.

La experiencia y capacidad de cada pescador individualmente son evidentemente factores a considerar, por lo que esta tabla no constituye en ningún caso la fórmula absoluta. Sin embargo, como conclusión final, es siempre útil poder armar un mapa mental de las diversas posibilidades de pesca que existen y de las combinaciones de equipo que pueden resultar en un mejor desempeño en la actividad, y por supuesto, disfrutar de la jornada de pesca, sin importar lo que suceda.


Staff Ríos y Senderos, Junio 2001



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