No me puedo imaginar a un pescador con cierto kilometraje que no haya visto o vivido la experiencia de enganchar un gran pez, darle una larga y dura pelea, para finalmente perderlo justo a unos centímetros de tomarlo, sólo porque éste decidió dar un último e inesperado esfuerzo. Un esfuerzo con el que logra cortar un tippet que había demostrado suficiencia hasta el momento. Todo esto es siempre relativo. Tampoco me puedo imaginar que una trucha de unos 10 cm logre cortar un 3x o más grueso. Por muy torpe que sea la maniobra de captura. Siempre se habla de que lograr enganchar la trucha es sólo la mitad del proceso. Desde mi punto de vista, creo que es la mitad más importante de todo. Pero cuando se trata de un pez de buen tamaño, una de las metas relevantes de la jornada es lograr tomar en las manos aquel trofeo tan esperado. Ahí viene lo importante: lograr mantener una pelea adecuada que permita (usualmente) no desgastar en exceso al pez y a la vez dejarlo lo suficientemente cansado como para poder acercarlo sin mayor complicación, y luego poder soltarlo con una fuerte seguridad en que el pez sobrevivirá para vivir otra gloriosa pelea. Partamos del instante en que una excelente derivada de una mosca adecuada logró engañar a la trucha de apreciable tamaño, y ésta evidentemente atacó el patrón correctamente elegido. La caña se dobla, la línea se tensa, la adrenalina empieza a fluir y usualmente algunos sonidos guturales, o bien de alto tono, comienzan a emanar por nuestra garganta. Ahora viene lo bueno. El salmonídeo enganchado comienza una carrera por librarse. Lo primero que cualquier pescador debe tener de su parte son: el carrete y la caña. El carrete debe tener un freno de calidad adecuada, de modo que parte de la pelea, minimizando la posibilidad de que un tirón repentino, corte el tippet. La caña, si tiene una suavidad razonable, es decir no es demasiado rígida, permitirá que los tirones sean amortiguados por la acción de la punta de la caña. Finalmente, si el pez emprende una carrera determinada, ya sea corriente abajo o arriba, hay que salir del agua y correr por la orilla en dirección del pez. Esta carrera busca que el pez no aproveche la fuerza de la corriente en su favor. Supongamos que se tomaron todas las medidas mencionadas y la pelea sigue exigiendo el máximo del tippet. En este momento, el objetivo del pescador debe basarse en que el pez gaste la mayor cantidad de fuerza, mientras el esfuerzo sobre el tippet se mantiene mínimo (dentro de lo posible). El principal aliado del pescador en ese momento y lugar es la corriente. Sólo falta lograr que el pez comience a luchar contra la corriente para cansarse, en lugar de luchar contra el tippet.
¿Cómo lograr eso?
Aunque no es un método seguro, he visto que en un gran porcentaje de las veces la trucha que se encontraba sujetándose de la presión desde la línea, sin mayor esfuerzo por luchar contra la corriente, de pronto comienza una carrera corriente arriba, con el correspondiente desgaste de su ímpetu. Otra observación importante, al intentar esta maniobra, es que se debe mantener la mayor cantidad de línea fuera del agua, para poder evitar que la corriente esconda la real dirección de los tirones en uno u otro ángulo. Dicho de otra manera, mantener la caña en alto en gran parte de la pelea. Estas dos preocupaciones son usualmente suficientes para lograr cansar rápidamente una trucha grande sin arriesgarse a comprobar la verdadera resistencia del tippet. El tercer método es un poco más complejo, y mucho más arriesgado. De hecho, la primera vez que escuché hablar de alguien que lo intentó, me pareció una medida muy descarriada. Pero en Canadá, las situaciones de pesca extremas se dan con bastante frecuencia cuando se logra enganchar una steelhead, de aquellas legendarias corridas del Río Thompson, o del impactante sistema fluvial del Skeena y sus afluentes. Creo que nadie puede saber de qué se trata una pelea de esas proporciones hasta que la vive. Fue mi caso al enganchar mi primera steelhead del Skeena, puntualmente pescando en uno de sus afluentes, el Kispiox River, cerca de Hazelton. La picada fue fuerte, pero nada que reflejara los casi 8 kg de la steelhead. Sin embargo la carrera que se mostró de inmediato fue algo que hasta el día de hoy recuerdo. Fue cuando pude probar, con increíble sorpresa, la efectividad de este tercer método. En todas estas descripciones es fácil imaginarse estas situaciones en una pelea con un pez grande, en un río grande, pero esto es claramente aplicable en la situación en que un pez de menor tamaño (cerca de 1 kg), cuando en un sector complicado de un río, se logra enganchar la trucha con una caña #3 o menor, y un tippet 6x o menor. Entonces ... como conclusión principal: el pez nunca debe saber dónde está el origen real de la presión de la línea. Aún más, debe pensar que viene de abajo o del lado. Lograr esto es una buena señal de éxito, aunque como ya sabemos ... .. el pez tiene siempre la última palabra. |
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