Este artículo está escrito para todos los pescadores con mosca, pero en especial para aquel pescador que disfruta de aprender constantemente. Algo que sin duda no se deja de hacer nunca como pescador es justamente eso, aprender, pero de aprender no sólo a pescar, si no que también a entender por qué está pescando, es decir, comprender por qué la trucha toma ese patrón y no otro; cuál es la mejor manera de pescar el patrón que se está utilizando, y sobre todo, para aquel pescador que está en busca de la esencia de la pesca: la tranquilidad, la observación, el sigilo y la desbordante satisfacción que produce el pescar en situaciones complicadas. Es posible separar a los pescadores en dos grupos. El primero es un pescador que desea a toda costa lograr un trofeo sin importar el método aplicado para ello y que normalmente tiene un manejo de patrones limitado por creer que moscas pequeñas o no tan conocidas solo sirven para pescar peces pequeños. Según mi visión este es un pescador conformista y que deja de lado gran parte de la magia de la pesca con mosca y que son la esencia de este deporte, la sutileza, la observación y el sigilo, aquí reemplazados por un cast repetitivo y donde la pesca corresponde si bien en parte a su capacidad de casteo, en gran parte ocurre por mero azar. Por otra parte está aquél pescador que, si bien sueña con el mismo trofeo del primer grupo de pescadores, cree en el desafío y en un progreso de su técnica. Éste es un pescador sediento de conocimientos y que busca ponerse a si mismo en situaciones demandantes en pos de alcanzar una pesca plena donde el azar tenga poco o nada que ver con sus resultados. Es posible que este pescador en primera instancia no logre tantos piques como el primero, pero me pregunto ¿qué será mejor?, ¿una trucha de un kilo y medio pescada con una caña 6, una línea T-300 y un tippet 1x en un pozón gigantesco donde la presentación de la mosca o la delicadeza de nuestro vadeo sea irrelevante, o quizás pescar esa misma trucha con una caña 3 o 4 con un tippet 4x o 5x, sabiendo dónde está la trucha que queremos pescar, y en la que la presentación y el sigilo sean un factor determinante para provocar el pique? La verdad es que ambos métodos son válidos y cada persona es libre de pescar como mejor le parezca, pero lo cierto es que la segunda situación me parece bastante más justa en términos de que tanto pez como pescador tienen iguales posibilidades de ganar la lucha y por cierto que, en el minuto de que tienes la trucha que acabas de lograr con un tippet fino o con una mosca que en un momento creíste demasiado insignificante como para que semejante pez la tomara, será entonces donde la pesca se hace plena y el goce que nos regala esta experiencia es adictivo e inolvidable. Sin embargo no crean que por pescar con moscas delicadas o líneas pequeñas se crea una casta de súper pescadores. Por el contrario, el súper pescador, me imagino, será aquel que tenga todos los trucos necesarios bajo su manga como para pescar en cualquier situación, ya sea un streamer Nº 2 o una midge del 20. En el fondo lo que quiero decir es que un pescador conformista se está perdiendo la mitad del cuento al limitarse a un montón de streamers y buscar sólo el trofeo gigante. Surge aquí otra pregunta ¿qué sucede si en su próxima salida logra pinchar la trucha más grande de su vida? ¿Será posible que esta persona no logre nuevamente la sensación de plenitud en la pesca por el resto de su vida y que pase sus días añorando un encuentro con peces de mayor tamaño, en consecuencia, desvalorizando cada trucha que pesque? Supongo que la plenitud puede estar en cada trucha en la medida que el desafío sea grande y la lucha sea justa. Aguas TransparentesPara elevar el desafío de la pesca a su máxima expresión es necesario enfrentarse a situaciones adversas. Las aguas pequeñas como spring creeks o aguas quietas de extrema transparencia dan a la trucha una gran ventaja. En aguas quietas transparentes siempre es mucho más difícil lograr un pique, ya que la trucha tiene todo el tiempo del mundo para observar el patrón, y créanme, hay veces en las cuales la trucha llega a tocar la mosca sin comerla. Son situaciones frustrantes pero en extremo visuales, por lo tanto uno es capaz de elegir (sight fishing) la trucha que desea capturar y al tener la trucha bajo la vista y provocar un pique en la superficie, ése es un verdadero trofeo, independiente del tamaño de la trucha.
Una buena ayuda para esto son los líderes largos y finos, tal como lo hacen nuestros amigos europeos, que pescan graylings, peces conocidos en esas latitudes por su tendencia selectiva. Ahí se pesca con líderes de hasta 5 metros y 7x, aunque quizás un poco exagerado para nuestra realidad, ya que ellos no tienen mucho viento y sus truchas no son tan grandes como las de acá. En fin, lo importante es atreverse a usar líderes finos y verán una diferencia notoria en la cantidad de piques. No sé si es alguna clase de obsesión que tengo con las aguas pequeñas pero resulta claro en mi que siempre me siento más a gusto en ríos cuya amplitud no excedan unos pocos metros. Creo que provoca una sensación de mayor intimidad con el río ya que las aguas pequeñas deben ser tratadas con extrema delicadeza, por cuanto la pesca que aquí se lleva a cabo debe ser silenciosa y de mucha contemplación. Acordemos en que la pesca no significa solamente mojar nuestra mosca de manera repetitiva y que muchas veces por una cuestión de azar terminamos enganchando algún pez por la boca. La observación nos lleva a descifrar el puzzle que significa cada agua que pescamos. Los invito a desarrollar el siguiente ejercicio: la próxima vez que estén de pesca y localicen una trucha y antes de cualquier cosa, siéntese, respiren profundo y obsérvenla….yo sé lo difícil que es hacerlo, sobretodo cuando está activamente comiendo en la superficie o la vemos abriendo su boca debajo del agua a medida que se desplaza de un lado para el otro en busca de su alimento, pero les aseguro que van a aprender muchísimo de esa trucha y sus hábitos. Una vez que hayan pasado un largo tiempo observando podrán determinar con mayor exactitud qué es lo que está comiendo esa trucha y entonces llega el momento de formular una estrategia. La EstrategiaEn ésta se debe tener en cuenta todas las variables que nos pueden jugar en contra, como nuestra posición con respecto al sol. Muchas veces dejamos que nuestra sombra o la de la caña caiga sobre el pez, espantándolo y aunque este pez no arranque seguramente está demasiado alerta a todo lo extraño que pueda suceder en ese minuto, por lo tanto serán mucho más asustadizas ante una mala presentación. Otro factor que se debe tener en cuenta es el derive natural de nuestra mosca, si queremos que ésta flote de una manera natural por sobre el agua debemos ubicarnos en la posición que menos “drag” provoque a la mosca (en el caso de que no queramos que esta raye la superficie).
En ríos de aguas quietas o spring creeks, éste es un factor muy difícil de determinar ya que sus superficies aparecen quietas a la vista, sin ninguna corriente aparente y nos apresuramos a hacer un cast que parece perfecto pero no entendemos por que la mosca está pasando por encima de la cabeza de la trucha que tenemos a la vista. Muchas veces estas aguas aparentemente quietas tienen corrientes que son muy difíciles de percibir, pero que son claves para poder determinar cual será el mejor ángulo para hacer nuestro cast. Las vibraciones que provocamos con movimientos bruscos estando cerca de algún pez, los pone de inmediato en estado de alerta, si es que no arrancan. Esto es algo que se pasa muy por alto cuando se camina de manera despreocupada por las orillas de los ríos. Quien no ha estado vadeando cuando de repente sale una buena trucha justo bajo nuestras narices en busca de mejor refugio. Yo aprendí esto pescando en mi río favorito, conocido por sus aguas transparentes y sus grandes truchas irremediablemente selectivas. Cuando todos los días que íbamos a pescar el hatch de la tarde llegábamos a eso de las 7 y nos poníamos a pescar, lo que sucedía es que cuando estas grandes truchas comenzaban a comer en la superficie parecían hacerlo sólo en la orilla opuesta, -claro como no, decíamos, la otra orilla es mucho mejor lugar para truchas que ésta, mira esas ramitas que caen hasta el agua, son perfecto refugio, no como nuestra orilla pelada que no tiene mucho que ofrecer- en consecuencia decidimos al día siguiente cruzar a esta espectacular orilla para, según nosotros, pescar en grande.
Entonces al día siguiente a la misma hora y en la mejor orilla las truchas empezaban a subir en la orilla contraria, a pesar de estar a nuestro alcance solo lográbamos algunos piques ya que las truchas de mayor tamaño no caerían ante un “drag” por sutil que éste sea. Luego de esto y ahora siendo obvio que las truchas estaban en ambas orillas en igual cantidad surgió la idea de llegar a la misma hora pero esta vez no pescar y ver qué es lo que sucedía, de esta forma llegamos a eso de las siete, armamos nuestro equipo y nos sentamos en el lugar de la orilla donde los días anteriores habíamos visto los mejores “rise” y en vez de pescar, nos sentamos, respiramos profundo y observamos. Observamos por una hora y nada, al transcurso de la segunda hora, sentados hablando muy escueta y silenciosamente y sin movernos de nuestro lugar, de la nada empezaron a subir truchas a escasos metros nuestros. Era increíble, truchas tremendas se acostumbraron a nuestra presencia y se alimentaban sin pudor alguno justo en nuestra orilla, a una distancia ridículamente cercana. Es así como agarramos nuestras cañas ya armadas cuidadosamente y sin mayor escándalo lanzamos hacia la trucha que mejor nos parecía. La cercanía de los peces hacía mucho más fácil un lance libre de drag, en consecuencia el primer cast significó una hermosa arcoiris de mas de dos kilos seguida de otras tres de igual características. Mis compañeros de pesca experimentaron igual suerte, uno de ellos también en su primer cast engañó un fario espectacular, de esos tipo come-ratones: una criatura de temer. La pesca duró poco por que la noche se nos vino encima, en poco mas de 40 minutos habíamos hecho no más de diez cast y habíamos logrado pescar mas y mejor que todos los días anteriores en un lapso de tiempo mucho menor. Entonces queda claro que el sacrificio de no poner la mosca en el agua antes de tiempo (algo muy difícil de lograr), es infinitamente recompensado, por cuanto sugiero que lo prueben y quedarán asombrados por los resultados. Esperar no solo nos dará la posibilidad de tener truchas subiendo cerca nuestro, sino que también podremos determinar la posición de cada trucha que sube y que muy probablemente estará subiendo al día siguiente en el mismo lugar.
Me considero una persona muy afortunada por poder trabajar en lo que más me gusta. La región de Aysén me ha mostrado lugares y situaciones de pesca tan increíbles como la belleza misma de la región. En su infinidad de aguas viven truchas tan grandes como caprichosas y que no se dejarán engañar por cualquiera. La pesca sigilosa nos dará mejores oportunidades para lograr el éxito y una detallada observación del entorno nos dará las pistas necesarias para completar el puzzle. Por último, tengo la certeza de que el pescador sigiloso y observador a lo largo del tiempo terminará inevitablemente pescando más que aquél insaciable casteador, que no se da el tiempo para comprender qué es lo que realmente está sucediendo a su alrededor. Nos vemos en el río. |
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