
De seguro Ud. ya habrá emitido algún comentario respecto del logo que acompaña a este artículo en su título. Cualquiera que éste haya sido, es la causa por la que me he decidido a utilizarlo. El análisis del mismo, refleja y revela, precisamente lo que con el ensayo que sigue intento. Desmitificar los llamados mitos. Aquellos que abundan cuando se trata de damas en el río junto a una mosca. Me iniciaré por el más obvio, el de este título, para que luego, uno a uno y sin enumerar, se sucedan los siguientes. Aquella hermosa figura de mujer que se plasma de fondo, representa arte. Expresión que en fotografía se conoce como desnudo, y que por lo general se retrata utilizando la técnica del blanco y negro. El porqué de un cuerpo femenino junto al blanco y negro, asemeja el porqué de una dama junto a una fina caña y delicado sedal. Una sola palabra reúne aquel sentido. Sensualidad. Pesca con mosca es sensualidad en su exposición más pura y distinguida. Tal como una hermosa silueta, la que retratada sin color, requiere sólo de trazos y suaves sombras para volcar todo aquel contenido. Ballet. Aquel presente en una línea de mosca, que dibujando aéreas y helicoidales elipses, desborda magia y plástica. Pesca con mosca es delicadeza y elegancia, y, por tanto, negación de fuerza física y brutalidad. No comprender tal postulado, es desconocer la más pura esencia del arte.
Con el correr del tiempo he corroborado con asombro y vergüenza, ausencia y exclusión de damas en pesca con mosca. Ello, a manos de quienes sin comprender aquellas negaciones de fuerza y brutalidad a que me refiero, han trastocado y tergiversado el real contenido de este arte asociado a las actividades de campo. Pareciera que aquel genial tratado de Juliana Barnes se hubiera sumido en la mayor ignorancia y olvido. Paradojalmente, este último, texto de autor femenino, que representa el más antiguo escrito en la materia del que se tenga conocimiento. Curioso entonces, por decir lo menos, atendiendo a la naturaleza de la pesca con mosca, la exclusión y autoexclusión femenina por la que ha atravesado históricamente esta actividad. Con excepciones destacadas y sorprendentes, algunas de las que citaré en adelante, pero que, sin embargo, constituyen sólo eso. Excepciones. Si Ud. es una dama, no dudo que al correr del artículo al que da lectura, ya se habrá cuestionado por qué no pesca con mosca. Tal vez lo hace, pero no con la frecuencia con que lo desearía. O a lo mejor, de manera muy esporádica. Por el contrario, de ser varón, intentará buscar tan atrás en su memoria como sus años le permitan, por aquellas que cito como excepciones. Aquellas que invariablemente traerá a la palestra. Así lo hará. Y con ellas osará ratificar el hecho de que ellas también pescan con mosca. Así ocurre siempre. Se conoce como el intento de justificar errores pasados. No obstante cuán ruin sea el argumento urdido. Es probable que con algunos me equivoque, pero no así con la gran mayoría de los varones. El ego machista es entonces la razón de peso de esta importante ausencia. Ego que afortunadamente ha variado con nuevas generaciones, donde el incremento que se muestra en la pesca con mosca femenina, sólo puede calificarse de sorprendente. Nuevamente y de manera paradojal, somos precisamente los varones quienes recreamos fantasías en el río o en el lago, compartiendo con ellas toda aquella magia y sensualidad que brota de madre natura. A veces me cuestiono qué tan racionales somos los varones. Soñamos con aquello que negamos. Comportamiento irracional.
Curiosamente, son las damas y los niños quienes con mayor facilidad dan sus primeros pasos en las técnicas de casting. De lo que cito pueden dar fe muchos entendidos e instructores en la materia. En efecto, toda la plasticidad y técnica requerida en la ejecución de correctos lances, es desarrollada por las damas en el más breve lapso de tiempo. La habilidad es innata, y en ocasiones, simplemente sorprendente. No es casualidad entonces que en un determinado plazo, muchas damas superen con creces en calidad y técnica a sus instructores. Y la historia así lo demuestra. El caso de Joan Wulff, viuda del legendario Lee Wulff y quien le instruyera durante años en la mosca, es la demostración latente de cómo la alumna supera al profesor. Luego de años de aprendizaje y pesca junto a su esposo, Mrs. Wulff se inició en competencias de casting de distancia. Ello, para sorpresa de muchos incautos que desconocían de la habilidad innata a que doy cita. En particular, cuando participando entre una buena colección de gorilas que hacían de la fuerza física y la brutalidad sus aliadas, Mrs. Wulff estableciera nuevos récords mundiales de casting de distancia y de precisión. Pero la historia se repite. Así es. Esta vez no en torneos, pero sí en televisión. Kelly Watt, coanimadora del conocido programa Flyfishing Video Magazine ®, hoy en ESPN amén de videos, aprendiendo de su actual esposo y también partícipe de dicho programa, tardó un efímero lapso de tiempo en sobrepasarlo y desplazarlo. Con creces. Tanto en tecnicismo, distancia, presentación y delicadeza, como en simpatía, calidez y calidad escénica. Doy fe de haber conocido a ambas personalmente. No tuve, sin embargo, el placer de conocer a aquella leyenda de la pesca con mosca de todos los tiempos. Me refiero al más grande. Me refiero a Lee Wulff. Su viuda, sin embargo, es su legado. ¿Por qué entonces esta fantasmal aparición de mujeres en la mosca? Y me refiero a quienes no viven de ella o la han convertido en su lei motif. Reitero mis citadas aprensiones. No logro encontrar otra respuesta. Me imagino que ya es claro el doble propósito de esta nota. Por una parte, el que aquellos varones de comportamientos cavernales y barbarios, reflexionen respecto de su equivocada conducta. Sugiero iniciar dicha reflexión analizando el primer comentario que vertieron al observar el logo de este artículo. ¿Cuánta bestialidad se alojaba en el mismo? ¿Cuántos descubrieron que tras aquella hermosa silueta femenina se encuentra arte? Quienes así no lo hicieron, mal podrán percibirlo tras una caña y un sedal. Deberán evolucionar. Tanto o más que aquellos que aún no comprenden de la necesidad de liberar vivas las truchas que pescamos. Nuevo instinto de barbarie, que se justifica a menudo con estúpidas e irracionales excusas bizantinas. Asimismo, y con tanta o más fuerza que el primer propósito, asoma el segundo. El invitar a las damas a unirse en este maravilloso y sensual mundo de la mosca. Un mundo de compartir y descubrir juntos. Uno de suaves y hermosos desafíos con Uds. mismas. ¿Cómo partir? La respuesta no es una y no es fácil. Recuerdo las sabias palabras de Jim Repine, gran maestro de la pluma y del guiar, respecto de este tema: "Nunca deberá enseñarse entre parejas, a no mediar que uno de ellos fuere instructor calificado". La misma reúne todo la esencia del iniciarse. Y creo, no requiere de mayor interpretación en estas líneas. Luego de ello, sigue el equipo. Nuevamente, tema difícil en demasía, pero que hoy merced al avance de la tecnología, brinda múltiples e infinitas posibilidades. Mi sugerencia es, como siempre, adquiera lo mejor que su bolsillo le permita, acorde a dónde practicará la mosca (Ver "La Odisea de Seleccionar una Caña" y "Escogiendo un Carrete de Pesca con Mosca"). Y adquiéralo para Ud. Así es. Lo que su pareja, amigo, hermano, padre o conocido utiliza, está dimensionado para sus propias y específicas necesidades. Amén de su estilo personal. No para las de una dama y las suyas. Íntimas. Sus manos son más pequeñas, y de seguro, su envergadura física también. Igualmente, sus intereses en el río o en el lago, y la magia que de los mismos brota hacia sus ojos. Y por qué no decirlo, sus intereses y motivación de pesca. Mencionar un solo equipo para damas, es imposible. Sería a todas luces, una torpeza, por decirlo educadamente. Sin embargo, he divagado por largas horas en qué combinación es la que sugeriría a aquella dama adulta que desea pescar las aguas de Chile Continental, tanto en su Zona Centro Sur, como aquellas de la Patagonia, excluyendo sectores de viento extremo, como son los de Tierra del Fuego y aledaños. He aquí mi personal selección, la que debo aclarar, representa mi particular opinión en la materia, y que no dudo, diferirá de la de muchas de Uds. Tal selección no se encuentra justificada, parte por parte. Sólo representa lo que yo estimo una buena elección. Asimismo, he asumido que no existe restricción presupuestaria - ¡qué supuesto! -- materia que sin lugar a dudas, existe en la vida real. Vuelvo a reiterar, es mi elección personal, y lo que detallo es casi una utopía en cuanto a las posibilidades de adquirirlo. Cada una de las damas en la mosca, deberá buscar por aquello que más se adapte a sus necesidades. Y a su estilo. Vamos con la lista que he llamado millonaria. En la misma no incluyo moscas, cajas, leaders, tippets, float tubes, ni la llamada parafernalia, toda ella materia que daría pie para un nuevo artículo, o tal vez varios. 1) Equipo Liviano
2) Equipo Medio
3) Equipo Pesado
4) Prendas de Vadeo
V. Prendas de Abrigo, Vestir y Transporte
Ahí está. Toda una colección de artículos de primer nivel, muchos de los que de seguro, aquellos varones que dan lectura a estas líneas, adorarían como parte de su equipo. Quién sabe. Tal vez, efectivamente poseen algúno de éstos, representando elementos que ingresan "bajo cuerda" a cada domicilio. Me refiero a aquellos "regalos de amigos", "muestras gratuitas", "elementos y materiales prestados", y todas aquellas "baratijas" que por lo general frente a las interrogantes femeninas, se ofrecen a precios muchísimos más bajos que los de su real valor. ¿No es así? No puedo dejar de olvidar aquella truculenta historia que relataba con machista gracia, un mercachifle que repta en este mercado. Se jactaba del engaño al que me refiero en el párrafo anterior. En el local de pesca con mosca que este personaje habita, se había hecho presente un cliente que inquiría por hermosas, y a la vez, onerosas cañas. Una vez anunciado el precio de la elegida, había éste requerido el habitual descuento. Asimismo, y como condición para el cierre del negocio, solicitaba un especial y maquiavélico servicio. Abonaría sólo el 70% del valor de la misma, la que no se llevaría en dicho momento. Por el contrario, regresaría en el día de su cumpleaños, acompañado de su señora esposa, quien intentaría obsequiarle exactamente una de éstas, a su sugerencia. Ante la interrogante por el precio de la misma, el vendedor debería replicar con el saldo insoluto. Y así ocurrió. El engaño se consumó. Sin embargo, muchos de los pecados cometidos en esta Tierra se pagan en vida. Y ésta no sería la excepción. En una próxima reunión con numerosos amigos vinculados a la mosca, aquella dama hizo público su obsequio. El comentario respecto de un presente con tan elevado valor, no se hizo esperar. Y así también, el disgusto de la anfitriona, al percatarse del engaño al que había sido expuesta. Un vívido ejemplo de la llamada compra "bajo cuerda". ¿Miedo? ¿Inseguridad? ¿Falta de confianza? De seguro alguno de estos elementos pululaban por las neuronas de aquel cliente. Un buen ejemplo del machismo que he citado con insistencia. ¿Y el vendedor? Califíquelo Ud. mismo(a). Son finalmente, la propicia elección de compañero de pesca y destino apropiado, las últimas variables que asoman en mi análisis. ¿Con quién hacerse acompañar? Mi experiencia personal con novatas en el tema, muestra que al iniciar a éstas en el arte de la mosca, se les debe brindar total y completa atención. Dedicada y personalizada. Lo mismo ocurre con novatos y niños. De lo contrario, un viaje que podría desarrollarse de manera mágica y amena, de seguro acabaría como una pesadilla. Piénselo un instante. ¿Está Ud. señor, capacitado técnica y psicológicamente para disfrutar enseñando y dedicando el día íntegro a ella, una aprendiz, sin que Ud. moje una mosca? ¿Posee Ud. el conocimiento y paciencia suficiente para dar cátedra en el río o en el lago a terceros? Su respuesta a ambas determinará el camino a seguir. De ser afirmativa -- ¡piénselo bien! -- entonces le corresponderán ininterrumpidas labores de instructor en terreno. Por el contrario, si aquella virtud y talento no forman parte de su bagaje mosquero, sin lugar a dudas, deberá contratar los servicios de un guía de pesca con mosca. Y créame que ella se lo agradecerá en el mediano y largo plazo. Nada peor que un mal profesor. ¿O es que ha olvidado a aquellos tediosos y aburridos maestros de la escuela o universidad, muchos de los que asesinaban ciertas áreas del saber humano, terminando por convertirlas en algo aborrecido? Un buen y completo guía de pesca con mosca cubrirá todas aquellas áreas técnicas requeridas por una principiante, transformando un día de pesca con mosca cualquiera, en uno mágico y de alegría. Ello, necesariamente, con su participación como pareja, compañero, amigo, padre o lo que aquí corresponda. Recuerde. Con su participación y no con su intromisión. Deberá Ud. dejar que el guía desarrolle su función, sin interrumpirle. Siempre, no obstante ello, acompañando. Una vez efectuadas las primeras salidas, podrá prescindir del que cito, si la ocasión, destino y posibilidades, así lo ameritan. Explicar la totalidad de las labores de un guía de pesca con mosca, sería materia de un nuevo artículo, aún cuando buena parte de las mismas se encuentran en "Situación de los Guías de Pesca con Mosca en Chile", nota a la que le invito a dar lectura, y que espero le ayude a recabar en los requisitos necesarios para instruir en la materia, en terreno. El destino es indudablemente una de las variables con mayor relevancia, sino la de mayor. La elección de éste deberá ser democrática y compartida. Mal que mal, no conozco ninguna dictadura, sin importar el tinte político de la misma, que haya llegado a buen destino y perdurado, en el mediano o largo plazo. Obtenga tanta información como le sea posible del mismo. Preferentemente, efectúe las primeras salidas a lugares previamente visitados y que no ofrezcan dificultad técnica alguna. Los anteriores deberán proveer con pesca en abundancia y de fácil captura. Nada más frustrante para una principiante, que practicar infinitos casts durante largas horas sin llegar a conocer qué es una trucha. El tamaño no tiene relevancia. Es la cantidad lo que en las primeras salida importa. Y así también, la belleza del entorno y cuán amigable es el mismo. Excluya ríos de difícil vadeo y con grandes obstáculos en su camino. Borre de su agenda, aquellos donde las inclemencias del tiempo puedan jugar un rol preponderante. Frío o calor excesivo no son un plus. Evite la lluvia, y muy en particular, el temible viento. Planee su derrota anticipadamente, definiendo previamente aquel espacio para la merienda. Cree un ambiente mágico y especial, y no olvide Ud. señor, que largas e imparables horas de casts, sin las necesarias pausas, representan parte de aquel ego que debe dejar atrás. Y Ud. dama principiante, vele por que las variables que menciono en la elección del agua a visitar, le sean provistas por su anfitrión. Participe activamente en la decisión y niéguese a aceptar destinos a descubrir en las primeras salidas. Descubrir es incertidumbre. E incertidumbre es un término que se encuentra a larga distancia de lo que se desea alcanzar como objetivo. Numerosas posibilidades se encuentran disponibles. Y si no encuentra la apropiada, asesórese por entendidos. Reitero, si ésta es la situación, se encuentra frente a la imperiosa necesidad de un buen guía de pesca con mosca. Ahí está. Como ven, damas y varones, algo que parece tan difícil, no lo es. Muy por el contrario. Se encuentra en aquello que conocemos como voluntad, amistad y amor por el prójimo. En saber compartir y descubrir, juntos. Excluyendo aquel desenfrenado egoísmo machista, que en ocasiones pareciera trastocar aquellos valores más esenciales del hombre. Y si Ud. estimada amiga, no posee compañero, pareja, amigas o amigos que deseen unírsele en esta sensual aventura en la mosca, entonces opte por aquel instructor que ya he reseñado. Y luego, invariablemente, por un buen guía de pesca con mosca. No lo olvide. Espero que al volver atrás y contemplar el logo que viste el presente artículo, otros sean los ojos que le dan mirada, y muy distinta sea la expresión que del mismo Ud. vierte. De no ser así, le sugiero releer esta nota, tantas veces como sea necesario. Imprimirla no es una mala idea. Es mi postura personal, sin embargo, frente a lo que considero una realidad a todas luces verdadera. ¿Discrepa Ud. de ella? Llega la hora de dejarlos. Claudia y Francisca, mis maravillosas hijas, se encuentran en el teléfono. Desean saber dónde iremos de pesca juntos. Hoy, soy su instructor y guía. Mañana, muy pronto, ellas serán quienes me enseñen. No lo dudo. La historia así lo demuestra. Pesca es femenino. Y mosca también. |
|
![]()
|
Copyright
1999 - 2005
RiosySenderos.com ® |
|