Pescando en un Pozón - Staff Ríos y Senderos

Para muchos pescadores, los pozones en un río son motivo de especulación casi mística. "¿Qué tan grandes serán los peces ahí en el fondo? ¿Cuántos habrá? Apuesto a que las truchas de ahí son magníficas". Sin mayor análisis, es claro que en un pozón los peces encuentran condiciones ideales para establecerse: un nivel de temperatura adecuado; un nivel de turbiedad mínimo, si es que la corriente del pozón es relativamente suave; además, la posibilidad de mantenerse a salvo de depredadores, gracias a la profundidad; y con una fuente de alimento constante siendo entregada por la entrada al pozón. Condiciones ideales.

Todos los ríos tienen pozones, que básicamente son un ensanchamiento, en ancho y/o profundidad, del lecho del río, provocando que el flujo de agua se desacelere para poder cubrir el nuevo diámetro del lecho. Por esta razón es un lugar adecuado para peces que no requieren pelear contra una corriente constante y permanecer cerca de la fuente de alimento.

El uso de distintas moscas en la pesca en un pozón depende principalmente de los organismos presentes en el río. Aún así es posible establecer ciertas condiciones especiales para los pozones, como es la disminución de la efectividad de las moscas secas o cualquier patrón presentado delicadamente cerca de la superficie. La razón es simple: muchas veces los peces se encuentran más lejos de la superficie si el pozón es profundo, por tanto no les resulta tan rentable subir un par de metros para engullir un pequeño insecto. Las excepciones a esta “regla” se dan en el caso de eclosiones muy marcadas, en cuyo caso los peces se mantienen cerca de la superficie mientras dure la abundancia. Aún así, como norma general si la actividad entomológica está disminuida, el uso de ninfas en las cercanías del fondo es la mejor receta para el éxito.


La cabeza de un pozón en algunos casos recibe en agua de una pequeña cascada y en otros de un pequeño rápido de baja profundidad, produciéndose casi siempre un corte hacia la profundidad del pozón. 

En los pozones se reconocen tres secciones: la cabeza, el cuerpo, y la cola. Cada una de éstas debe trabajarse de una manera distinta, por lo que se hace necesario entender cómo funciona cada una de ellas desde un punto de vista hidrológico y también cómo se adaptan los peces a las condiciones de una u otra.

Pescando la cabeza de un pozón

Se entiende como la cabeza del pozón a aquella sección de éste en que la corriente entra, muchas veces proveniente de un pequeño rápido o incluso un escalón de agua, con agua cayendo y oxigenándose. Es esta entrada una fuente constante y abundante de alimento y oxígeno, lo que provoca que los peces se agrupen en la cabeza del pozón en espera del alimento que entra directamente y también en los lados.

La forma de enfrentar esta sección es con una ninfa, ya sea lastrada o simple, que se posiciona en la sección entrante del agua y se la deja hundirse. Para apoyar su inmersión, se recomienda manejar la línea de modo que no sea arrastrada excesivamente por la corriente entrante, permitiendo que la ninfa se hunda lo suficiente como para entrar en la línea de corriente en que el resto de las ninfas naturales también son arrastradas.

Cuando la mosca ya entró al pozón se debe mantener la misma presentación sin arrastrar la mosca mientras dura la corriente principal. Ideal es poder posicionar la mosca de manera que su recorrido se acerque más a los límites entre la corriente principal y los costados, que es donde muchas de las truchas esperan su comida: cerca de la corriente, pero fuera de ella, para evitar tener que esforzarse para sostenerse en su posición.

Una alternativa en el caso de pozones de entrada muy profunda es el uso de patrones lastrados y además con un split shot o peso de material no tóxico que se le agrega al líder a unos pocos centímetros de la mosca. Esto provoca, por el peso, que se hunda con mayor rapidez, aunque al usar equipos mosqueros livianos (por ejemplo, un #3 o un #4 o en especial un #2) el lanzamiento preciso se hace más complicado.

Pescando el cuerpo de un pozón

En muchos casos la profundidad de un pozón no será excesiva, por lo que el uso de una ninfa lastrada o un armado con split shot permitirá cubrir la profundidad del pozón sin mayor dificultad. Incluso en el caso de utilizar un indicador de pique junto con algún elemento de lastrado permite extender el largo del líder sin perder control del lanzamiento y la presentación y por tanto, llegar más abajo en el pozón.

En los pozones cuya profundidad es ampliamente más que el largo de cualquier líder razonable (más que 2 metros de profundidad), se recomienda utilizar una línea de punta de hundimiento (sinking tip) o una de hundimiento uniforme, con un corto líder de menos de 2 metros y una ninfa pesada. Se lanza levemente corriente arriba, se deja que la línea tome profundidad, arrastrando la imitación hacia abajo, y luego se la deja derivar libremente. Si el pozón tiene mucha corriente la posibilidad de lograr esta presentación disminuye, precisamente porque no existe tiempo suficiente para que la línea llegue abajo.

La recogida debe ser lenta. La idea es mantener la mosca rondando en fondo tan lentamente como un insecto natural. Las picadas serán muy sutiles y suaves, y no existe la posibilidad de utilizar un indicador de pique para avisar de la tomada. Para solucionar esto, se debe mantener la punta de la caña apuntando hacia la línea, de modo de mantener el máximo de sensibilidad a cualquier interacción en la punta de la línea y el líder. Al sentir algo de tensión en el avance natural, se debe clavar, porque es posible que se trate de un pez tragándose la ninfa.

Pescando la cola del pozón

Donde el agua se eleva nuevamente y comienza a tomar velocidad se deben aplicar los métodos descritos para la cabeza del pozón, o bien se debe enfrentar esta sección tal como si fuese un trecho recto del río de similar profundidad y corriente. Por ejemplo, el uso de ninfas arrastradas por el fondo con la ayuda de un split shot es un esquema exitoso. También, de darse las condiciones adecuadas para una eclosión de insectos, es posible lograr buenos resultados con la imitación de insecto emergente o adulto que forme parte de la eclosión en progreso.

Es posible terminar la presentación comenzada en el cuerpo del pozón al dejar que la mosca se “columpie” al final del pozón, dándole a alguna trucha atenta la última posibilidad de ataque. Simplemente se mantiene el derive que la misma mosca trae desde la sección media y se la deja recorrer en un arco la última sección del pozón. Muchas veces, las picadas son más notorias que en el cuerpo del pozón y las truchas estarán dispuestas a atacar fieramente un insecto que pretende nadar y no dejarse llevar por la corriente.

Finalmente, si el pozón es más bien pequeño, será posible hacer una única presentación que cubra desde la cabeza del pozón, derive libremente por la corriente principal que cruza el cuerpo del pozón y finalmente, recorra en un arco la cola del pozón esperando que alguna de las truchas residentes ataque dicha oferta tan persistente.

Los pozones son una verdadera fuente de oportunidades para el pescador dispuesto a enfrentarlos sistemáticamente. En los meses calurosos, cualquier río ofrece a las sensibles truchas un santuario de condiciones ideales, tanto en temperaturas como en oxigenación y son los pozones los lugares más buscados.

Suerte en el río.


Staff Ríos y Senderos, Julio 2001



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