
Una nueva temporada de pesca está en pleno apogeo y seguramente un próximo e inminente viaje declarará formalmente el fin de la larga espera. Revisamos el equipo, atamos las últimas moscas y emprendemos rumbo a río Claro, que tantas satisfacciones nos dio la temporada pasada. Al llegar nos bajamos del auto y nos apresuramos a ver el río. Con sorpresa encontramos que las orillas estaban completamente sumergidas y que además el agua estaba más turbia de lo normal. Este río que solía tener una estructura variada con aguas cristalinas que hacían honor a su nombre, ahora era una sola masa de agua lechosa que se desplazaba velozmente sobre lo que eran las secciones más productivas del río. Los deshielos y lluvias hacen que los ríos suban sus causes considerablemente, el sedimento arrastrado puede llegar a enturbiar las aguas a niveles inesperados. Estos factores afectan la calidad de la pesca en estos ríos, por lo que debemos adaptarnos a estos cambios para así tener oportunidad de obtener alguna captura. No sólo a principios de temporada estamos expuestos a este fenómeno, sino que en cualquier momento de la temporada puede llover copiosamente durante un día o dos, y dependiendo del río nos enfrentaremos eventualmente a este desafío. El comportamiento de las truchasEn general las truchas tienden a evitar la fuerte corriente principal, además del desgaste energético que significa nadar contra ella, les es difícil conseguir alimento en éstas condiciones. Por lo tanto existen tres potenciales lugares donde las truchas tienden a refugiarse durante estos periodos de aguas altas.
Técnicas de pescaUna vez identificado el lugar donde posiblemente se encuentren las truchas, debemos tener el equipo adecuado para la ocasión. Líneas de punta de hundimiento, leader corto y moscas lastradas son mi elección personal. Ya que es raro ver eclosiones de insectos en aguas altas dado que las temperaturas generalmente son muy frías por lo que descarto pescar con Moscas Secas. Las truchas se mantienen en el fondo alimentándose en forma oportunista, o sea, esperando que la corriente arrastre alguna ninfa o pez pequeño por su lado. Entonces la mosca debe ser presentada de esa forma, lanzando un patrón como una Woolly Bugger o una Charly Stone en colores oscuros corriente arriba de nuestro objetivo, dándole tiempo para que alcance el fondo y luego dejar la mosca que derive libremente por el fondo. Siempre controlando la línea para no perder una posible picada, y de vez en cuando darle un tironcito para imprimir algo de vida en la imitación. Ésta técnica es muy similar a "Controlando el Derive Libre con Ninfas".
El tamaño de las moscas va a depender en cierto grado en las condiciones de visibilidad y profundidad del río. Si nos encontramos "Pescando en Aguas Turbias" y profundas, una mosca pequeña será fácilmente ignorada por el pez, por lo que en general debemos utilizar patrones tamaño #8 al #4, para así aumentar nuestras posibilidades. Caso contrario, si las aguas son transparentes podemos utilizar patrones mas pequeños, asegurándonos que alcancen la profundidad correcta. En época de deshielos primaverales, es preferible pescar del medio día hacia delante para que la temperatura del agua suba un poco y así las truchas se activen, ya que se ponen muy letárgicas con aguas bajo los siete grados de temperatura. Bajo condiciones adversas es cuando uno crece como pescador, forzado a descifrar el acertijo que nos impone la naturaleza. Una trucha capturada en un escenario complicado puede otorgar grandes satisfacciones, es mas, siempre hay sorpresas…como dicen por ahí, “a río revuelto, ganancia de pescador”. |
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