
Francamente no sé por dónde empezar. Es que el tema de la pesca ilegal -- léase también, furtivismo y depredación -- es amplísimo y con muchas aristas. Tal vez un buen primer paso sea el relatar algunas vivencias personales en la materia. De seguro, serán historias familiares para muchos de ustedes. Desgraciadamente. Así sucedió, a principios de enero pasado, en el Río Claro, afluente del curso superior del Río Maule. Para quienes no lo conocen, debo decirles que debe ser uno de los lugares más espectaculares de nuestra zona central. El acceso a su mejor tramo, se efectúa a caballo, previa autorización del propietario de las tierras aledañas. Con productivas y cristalinas aguas frías, hasta sus orillas descuelgan enormes robles y coigües, entregando la sensación de encontrarse en pleno bosque de la selva valdiviana. En aquella ocasión, y luego de casi un día entero de ascenso, nos encontrábamos distribuidos en distintas correntadas y pozones, presentando ninfas y secas atadas para la ocasión. Como ocurre habitualmente, algunas brindaban buenos resultados, en tanto otras, nada. Casi oscurecía, cuando con perplejidad observamos como, a toda marcha, descendía y se nos acercaba un grupo de unos 6 jóvenes. Entrabamos conversación. Su relato señalaba que hacía tres días recorrían la zona. Habían subido a pie, y ahora, iniciaban el descenso. Al preguntarles por su suerte y el equipo que utilizaban, nos llevamos mayúscula sorpresa. Todos ellos, junto a las respectivas cañas y "tarritos", habían disfrutado con los beneficios del mismo cebo: lombriz. Razón, además, por la que se retiraban del lugar, lo que más tarde descubriríamos: habían agotado la provisión de tales preciados gusanos. En cuanto al producto de la pesca, portaban tres grandes sacos, colmados de truchas arcoiris, en los más variados tamaños imaginables. Sin duda, tal equipaje... pesaba bastante. Nuestra indignación fue inmensa, la que manifestamos enérgica pero correctamente explicando que infringían la reglamentación vigente y que con su actuar, causaban un daño irreparable a tan maravilloso río. Una grosera respuesta no se hizo esperar. Las leyes no formaban parte de su interés y como por lo demás nadie fiscalizaba, seguirían pescando con lombriz, tal como la hacían muchos en los ríos de la zona del Maule. Junto a ello acotaron, matarían todo lo que pescaban, para que el viaje... "valiera la pena". ¿Cuál pena me pregunto? ¿La de cientos y cientos de truchas muertas? Aparecieron en nosotros, sentimientos mixtos de indignación y tristeza. Salvo intentar dialogar con ellos para crear conciencia de que esa no era la forma correcta de pescar y de gozar la naturaleza, nada, absolutamente nada, pudimos hacer. Sin duda, una dura y negativa experiencia, que dejó un sabor muy amargo en todos nosotros. Escenas como la descrita, son un claro ejemplo de lo que día a día sucede con las especies salmonídeas que pueblan numerosos ríos y lagos de nuestro país. Me pregunto por qué determinadas personas actúan de dicha forma. ¿Será, quizás, por la falta de conciencia sobre el cuidado de nuestros recursos? ¿Será, tal vez, porque existen motivaciones de orden económico? No descarto el desconocimiento y difusión de la reglamentación vigente, la falta absoluta de control, y la suavidad de las sanciones, si es que, remotamente se llegan a aplicar. Con relación a esto último, puedo afirmar, de manera tajante, que en más de 15 años practicando la pesca con mosca, jamás se me ha fiscalizado. Estoy absolutamente seguro que a muchos de ustedes, sino todos, les ha ocurrido lo mismo. Es, sin embargo, y creo hacer justicia, de gran importancia, el destacar el notable y desinteresado esfuerzo de todos los que ejercen funciones como inspectores de pesca ad-honorem. Labor, muchas veces, ingrata e incomprendida. Dura y difícil. Insisto en que más allá de aumentar el control y aplicar sanciones durísimas a los infractores, lo que sin duda ayudaría mucho, deberíamos comenzar por educar a nuestros hijos y niños, en casas y colegios, sobre el cuidado y protección de nuestros recursos naturales. No sería una mala idea el que, en la medida de lo posible, pudieran dictarse charlas educativas a los lugareños que viven en los alrededores de nuestros ríos y lagos, quienes, como sabemos, son los primeros en pescar truchas y salmones, con carnada viva, excediendo las cuotas permitidas, muchas veces incluso, en períodos de veda. Deseo concluir señalando que una medida concreta y útil contra la depredación, es la protección legal de determinados cursos de agua, para el uso exclusivo de la pesca con mosca, junto a equipos de esa modalidad, con la obligación de practicar "catch & release", medida inefectiva, si no va aparejada de un estricto y severo control. Son muchos los países que la han llevado a cabo, y con excelentes resultados. Si bien en Chile algo se ha hecho, pienso que se puede y debe hacer mucho más.
Carlos Correa F. Nota de Los Editores Deseamos agradecer pública y muy sinceramente al Sr. Carlos Correa F., por tan magnífica colaboración. El sentido de su sincera y brillante prosa, identifica y retrata toda nuestra esencia. Compartimos todos los conceptos vertidos en la misma. Invitamos a todos Uds. a acercarse a las oficinas de SERNAPESCA para aplicar como Inspectores de Guía de Pesca Ad-Honorem. Nuestra labor no termina ahí. Es la educación, tal como espléndidamente apunta Carlos, la verdadera herramienta de peso, en esta dura batalla, que por años libramos contra quienes Pablo Negri, alguna vez calificara de... "depredadores deportivos". No descansaremos en esta lucha, sin importar las amenazas o consecuencias que de ello puedan derivarse. Los invitamos a unirse junto a nosotros en esta causa. Ya les informaremos de las acciones que planeamos, coordinadamente y junto a Uds., llevar a cabo. Invitamos a todos los que deseen comprometerse con esta hermosa causa, a enviar sus antecedentes completos, indicando nombre, apellidos dirección, teléfono y dirección de correo electrónico a proteccion@riosysenderos.com. Próximamente les contactaremos. Los Editores. |
Esta es la primera colaboración de Carlos Correa. Comentarios a: |
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