Una Rara y Sorpresiva Captura Patagónica - Alejandro Ahumada

Una Rara y Sorpresiva Captura Patagónica

Texto y fotos pez: Alejandro Ahumada

Hace unas semanas me topé con una gran sorpresa. Fue durante una de nuestras recientes estadías en la región de Aysén y como parte de nuestra permanente búsqueda de nuevos lugares de pesca - algo que normalmente consume mucho tiempo y recursos, pero que en algunas oportunidades nos da grandes satisfacciones.

Luego de escuchar un "dato" de un lugareño acerca de una laguna muy cercana a nuestra zona de operación, en la que había "salmones" grandes (tal como los describió), la cual nunca habíamos visitado ni considerado siquiera por lo pequeña en la carta, me encomendé a la tarea de investigar la mentada laguna, premunido de una caña y algunas moscas.

Luego de caminar unos 15 ó 20 minutos desde el camino me encontré con una hondonada donde aparecía una hermosa laguna rodeada casi completamente por una gruesa franja de juncos de unos 2 metros de altura. Se veía como el perfecto lugar para habitar si yo fuera una trucha. Esta visión reavivó mis afanes de explorador truchero y así comencé a rodear la muralla de juncos buscando un lugar despejado donde poder acceder al agua y ojala sin árboles, arbustos o demases, que siempre son un mal compañero para el pescador a mosca.

En el sector sur encontré una excelente apertura de unos cinco metros de ancho donde los juncos no pudieron hacer pie, dado que había una gran roca plana que cortaba abruptamente en las profundidades. El lugar, un poco estrecho, me obligó a despojarme de zapatos y calcetas e incursionar a "cuero pelado" por la sumergida roca para tener una mejor ubicación para lanzar mi mosca.

La temperatura del agua definitivamente FRÍA: buen síntoma. El agua, un tanto turbia, tendiendo al color café: buen síntoma también. En otras lagunas similares el agua de este color siempre es sinónimo de vida (insectos y otros organismos).

Comienzo a acercarme al borde de la roca observando primero el fondo y comienzo a ver pequeños "scud":  mucho mejor síntoma. Grandes cantidades de libélulas sobrevolando el agua o en las inmediaciones de los juncos: buenísimo síntoma. Continúo lentamente observando la superficie del agua esperando ver alguna subida lo que habría sido un "recontra" buen síntoma, pero sólo pequeñas subidas que no permiten determinar si se trata de pequeñas truchas o insectos, por lo sutiles.

Mi estrategia se centra en una  línea flotante y una pequeña Caddis envío la mosca en una trayectoria lo más paralela posible a la línea de juncos. Espero un poco y comienzo a traerla con suaves tirones, rayando suavemente la superficie, que en esa área era como un vidrio, y esperando. Pero nada.

Cuando la mosca estaba ya como a unos 3 ó 4 metros, decido pasearla frente a mi y ... ¡Oh sorpresa! Cerca de 10 ultra-pequeñas truchas venían siguiendo la mosca y se peleaban para atacarla, pero tenían bocas tan pequeñas que sólo la "besaban". Estando en esto me entretengo observando el comportamiento de estas "guaguas", sus peleas, la forma en que atacan, dependiendo de los movimientos de la mosca: si la dejo quieta o la muevo, tienen diferentes reacciones. Al poco rato ya había unos 30 "niños de kinder" jugando a comerse la mosca y yo súper entretenido, esperando a la mamá, al papá, y ojalá al abuelito, pero nada.

Comienzo entonces a sacar mis conclusiones: "ésta es una excelente laguna para vivir como trucha pero seguramente son alevines recién plantados y en unos 2 ó 3 años ... mejor será volver por los adolescentes".

Estando en estas divagaciones, veo desde las profundidades aparecer una "gigante" para los parámetros de esa laguna. Como siempre, en estos casos a uno se le encienden todos los indicadores, se tensan las cuerdas y el espíritu primitivo del cazador sale con todo. Todos los libros, las teorías y técnicas comienzan a aparecer para elegir la mejor opción y no perder la presa y por otro lado el ángel bueno te dice "traaaannnnquiloooo, que por atarantado te la puedes perder".

Así entonces más quieto que gato de yeso, envió la mosca justo a la cola, esperando que la presentación sea lo mas creíble posible. Pero el bicho ni se inmutó, siguió en lo suyo. Así le lanzo un par de veces a los flancos y luego otro par de veces un poco en frente, pero nada. Parecía que no veía hacia arriba.

En eso veo que lo que pretendía era comerse a los niños que estuvieron jugando conmigo. Rápidamente decido cambiar de mosca a un streamer, para tentarla con un pequeño alevín o algo así. Más rápido que inmediatamente le pongo el streamer en diagonal delante a un par de metros, para poder hacerlo nadar correctamente cuando pase por su campo de visión y comienzo "la representación". Estando el artificio a unos 20 centímetros del bicho ... ¡ZAZ! El esperado ataque y el movimiento de muñeca hacia atrás, dando una clavada perfecta.

"Bien, bien". Ahora a traerlo tranquilamente evitando que se meta a los juncos o bajo la roca. Estando en esto noto que la pelea es mucho más fuerte que lo habitual para una trucha de ese tamaño. Cuando ya la tengo al alcance de la mano, veo con sorpresa que no es una trucha. Se parece algo, pero es una cosa muy distinta.

Al tomarla noto que la textura de la carne es blanda y suave, como si fuera la de una rana y no dura como es lo habitual en las truchas. Lo otro es la forma muy gorda en el tórax y delgada en la base de la cola. Lo más notorio es la falta de aleta dorsal en el lomo y las aletas laterales con pequeños muñones en su origen, como si hubieran querido ser brazos que terminaron en aletas. También, la piel sin escamas y con un patrón de puntos negros muy tupidos, como pintado con spray. La boca, al estar abierta, muy redonda y con pequeños dientes en los bordes. El olor era igual al de una trucha, pero definitivamente no era.

Luego de algunas fotos y observación le extraigo la mosca y la devuelvo a su laguna. Se aleja nadando tan lentamente como apareció. Me quedo, entonces, con la duda: "¿y qué diablos fue eso?". Le he preguntado y mostrado las fotos a algunos habitantes locales y todos coinciden que nunca vieron algo igual. Por otro lado, también lo comentamos con unos españoles que estuvieron con nosotros y lo mismo. No saben qué era. También fue el caso de un gringo que estaba allí también. Todos opinan lo mismo "nunca visto".

Ciertamente una rara y sorpresiva captura. ¿Qué sería?


Nota del Ed.: A pedido de Alejandro y sin tener nosotros inicialmente la convicción certera de la especie capturada por él, realizamos una investigación por Internet que nos permitió dar con la foto de un evidente cercano pariente de este pez, habitante endémico de Nueva Zelanda: Galaxias argenteus (investigación: Franco Lama).

Así, tomando en consideración la familia a la que pertenece este pariente (Galaxiidae) y la prehistórica relación geográfica entre NZ y Sudamérica, concluimos que en este caso se trata nada menos que de un ejemplar super-desarrollado de Puye (Galaxias maculatus), que se registra en tamaños máximos de hasta 30 cm como es el caso del ejemplar mencionado en este relato. Sin duda, un caso digno de registro científico, en un entorno donde especies nativas como ésta, prácticamente han desaparecido en beneficio de otras especies introducidas, como son las truchas.

Gracias Alejandro por compartir esta anécdota.


Alejandro Ahumada es un apasionado visitante de Tierras de la Patagonia Occidental, hoy intensamente dedicado al Ardillas Lodge, ubicado precisamente en la región chilena de Aysén, al sur de Coyhaique, en Villa Cerro Castillo, que es donde se sitúa este relato.


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