El Claro de Rengo - Carlos Correa F.

El despertador sonó majaderamente a las 5 de la madrugada de una fría mañana de noviembre. No importaba. Ya estaba despierto. Impaciente es la palabra. Lo recuerdo nítidamente. Habíamos organizado lo que para algunos de nosotros era la primera salida de pesca de la temporada. El grupo finalmente había quedado reducido a Pablo Negri, Rodrigo Sandoval, Lautaro Maldonado, Claudio Diet , Víctor Fuenzalida y quien les escribe. Algunos, poco y nada se conocían entre si.

A la hora y lugar programados, nos reunimos el lote completo, salvo Pablo y Lautaro, que no daban asomos de vida. Luego de un buen rato de espera llegó Pablo. Su angustiada y somnolienta cara lo decía todo. Nos trataba de explicar que hacía sólo un par de horas se había "descolgado" del chat de la Ríos y Senderos ®, espacio en el que había sostenido una "amena y tranquila" conversación con un tipo algo irascible, quien no lograba entender aquellos objetivos esenciales de la revista. Esto es, la pesca con devolución y el aire libre sin dejar rastros. En tanto, la hora avanzaba, y de Lautaro, nada. No nos quedaba otra alternativa que partir a nuestro destino, lamentablemente sin él.

A medio camino y en plena carretera, nos detuvimos por un reponedor café y "bártulos" de rigor para la faena del día. Grande fue nuestra sorpresa y alegría cuando de improviso apareció Lautaro. Se había quedado dormido. Sin embargo, luego de una veloz búsqueda, nos había encontrado. ¿Cómo pudo hacerlo? Hasta el día de hoy nos preguntamos lo mismo.

Orquídeas

Y así, bien despiertos y con el grupo completo, proseguimos viaje hacia nuestro destino final. El Río Claro de Rengo hacia el interior del Fundo Las Nieves. Luego de entregar el preciado permiso al cuidador de la entrada al predio, dimos inicio a un rápido ascenso en jeep, hasta encontrarnos con el río en cuestión. Deseo efectuar aquí un paréntesis, destacando la labor de los propietarios de las tierras que visitábamos, quienes mediante un estricto control de ingreso, han logrado mantener una pesca de calidad aceptable.

Remontamos en los todo terreno hasta donde nos fue posible. Luego dimos inicio a un conversado proceso de preparación de equipos. Mientras lo hacíamos y teniendo en cuenta el día soleado que se presentaba, decidimos que lo más aconsejable era efectuar "wet wading". Sin embargo, uno de los integrantes del grupo -- no diré quién -- y pese a las advertencias, no resistió la tentación de "pasear" durante todo el día su inseparable y grueso wader de neoprene de 5 mm. Craso error. ¿En qué estabas pensando Víctor? En cuanto a cañas, una # 4 era quizás muy grande para tal curso de agua. Recuerdo a Uds. que nos encontrábamos en la Cordillera de la Zona Central de Chile. Por lo mismo, grande fue nuestra sorpresa al comprobar que nuestro querido Lautaro daba inicio al armado de su... ¡caña # 8! "No importa cabros... voy a pescar igual... en mis tierras de la X Región pesco con ésta", señaló. Las "tallas" volaban por los aires. Rondaba en todos nosotros un clima de gran alegría y amistad, tal como siempre debe ocurrir en estos paseos.

De acuerdo a nuestros antecedentes -- sólo uno de los que integraba el grupo había pescado el lugar previamente -- debíamos subir a pie por aproximadamente 2 horas, siguiendo un estrecho y difícil sendero que bordeaba el curso del río. Lamentablemente y luego de un rápido reconocimiento de las aguas, una no tan grata sorpresa asomó. En esta ocasión y debido a los deshielos, el río se encontraba crecido, y el color de sus aguas le hacían poco honor a su nombre; "aguas blancas" era una mejor descripción.

Dimos inicio a nuestro andar para luego de una hora de avance, Maldonado y Diet proclamar su deserción. "No más caminata. El río nos llama", exclamaron al unísono. En honor a la verdad, tal vez aquellos kilos demás influyeron en que su físico reclamar por descanso. En tanto, los restantes, continuamos a paso firme, pues no deseábamos perder más tiempo. Una frondosa vegetación nativa aparecía a destajo, de entre la que sorprendían hermosas y delicadas flores color naranja. "Son orquídeas chilenas Carlos", apuntaba Pablo. Y continuaba, "Del género Chlorea. El más frecuente en el sector de Chile Central". Dichas orquídeas, más otras especies arbustivas, dieron pie para un largo paréntesis fotográfico.

Riffle del Claro

No pasaría mucho tiempo para que otro de los caminantes comenzara a quejarse del rápido ritmo que imponíamos a la marcha. Claro, el cigarrillo y aquellos waders de neoprene al hombro, no representaban la mejor compañía. ¿El resultado? Víctor abortó también, para con "algo" de cansancio en su rostro, dirigirse de inmediato al río e iniciar los primeros lances. Los tres que restábamos, reiniciamos violenta y rápidamente la marcha, intentando alcanzar el punto más alto que nos fuera posible dada la restricción de horario a que nos enfrentábamos.

Al cabo de otras dos horas de dura caminata sobre piedras sueltas, y luego de comprobar que la estructura del río no cambiaba mayormente curso arriba, accedimos a un lugar que nos pareció el más indicado para montar nuestras cañas. Ahí, el río presentaba innumerables riffles y runs, y uno que otro pozón con aguas bien oxigenadas y frías. Una rápida revisión nos permitió detectar una buena población de ninfas de mayflies, stoneflies y algunas pupas de caddisflies. Ejemplares adultos se observaban sólo esporádicamente. Ante tal escenario, la mejor opción respecto de qué patrones utilizar, la constituían Bead-Head Pheasant Tails, algunas versiones locales de Stoneflies lastradas y Bead-Head Caddis Pupas, todas ellas en números 12, 14 y 16. Obtuvimos algunas buenas picadas, con sanos y combativos ejemplares de truchas arcoiris y farios, las que fueron regresadas de inmediato a su medio.

Pasado el mediodía y durante el descenso, retomamos contacto con Víctor. Probaba suerte en un gran pozón, con singular éxito. No tardamos en percatarnos que en aquel remanso, algunas truchas de pequeño tamaño realizaban rápidas y violentas subidas o rises, tomando emergentes y adultos de pequeñas mayflies que comenzaban a eclosionar. Y entonces, dimos inicio a lo que luego llamaríamos el "Festival de la Mosca Seca". Fue un gran momento el que vivimos. Nos turnamos para con delicadas y suaves presentaciones, engañar en buena lid a nuestras vitales "rivales". Pequeñas Adams Parachute números 16 y 18, resultaron una excelente elección.

Al avanzar la tarde y luego de un reponedor descanso, continuamos con el regreso. La bajada era más rápida y fácil que el ascenso previo. En eso estábamos, cuando sorpresivamente uno de nosotros perdió el equilibrio para luego "comprarse un buen pedazo de tierra". La caída de Víctor fue dura y violenta. Su gesto de dolor lo retrataba. Pasamos buen susto debo reconocer, pero gracias a Dios, la misma no tuvo otras consecuencias que un buen número de moretones.

Prosiguiendo el andar, para divisar a lo lejos a nuestros dos compañeros que habían abandonado el grupo tempranamente. Caminaban lenta y relajadamente, junto a una amena tertulia. Las "tallas" de rigor no se hicieron esperar. Y Así, una vez reunidos todos, decidimos finalizar una estupenda jornada, con algunos casts en un gran pozón que se ubicaba cerca de nuestros todo terreno. Disfrutamos así de un buen momento de pesca y amena conversación. Ya oscurecía. Luego de un baño de nuestro amigo Lautaro en las frías aguas del río, emprendimos el regreso a la capital, no sin antes detenernos en una conocida "picada", donde saciamos nuestro voraz apetito con sabrosos sándwichs y las infaltables historias de pesca con mosca.

Si bien la pesca constituía nuestro objetivo principal aquella jornada, la misma pasó a un segundo plano, dando lugar a buenos momentos de amistad y camaradería. Debo reconocer fue un día muy grato y especial, y haré todo lo que esté de mi parte para que el mismo se repita tan pronto sea posible. Gracias amigos. Nos veremos en una próxima jornada de pesca.

Carlos Correa Fernández.


Carlos Correa es un pescador con mosca residente de Santiago de Chile. Su cercanía con ciertos lugares le ha permitido conocer ríos hermosos de la cordillera central.

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