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La experiencia de visitar un lodge de pesca está pensada para
desconectarse de la rutina diaria y vivir unos inolvidables días en contacto
absoluto con la pesca con mosca, que tanto nos apasiona.
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Ruca Chalhuafe Lodge es uno de los pocos lugares accesibles para el
bolsillo del público chileno, donde se puede tener la experiencia de
estar en un lodge de primer nivel en infraestructura y comodidades. Dada
su ubicación es perfecto para planear viajes desde una semana hasta dos
días. Tanto truchas como salmones son las especies que se pueden
capturar en los diferentes destinos de la zona. |
Gracias a la gentil invitación hecha por Felipe Devés al Staff de
RiosySenderos.com, en el mes de abril del presente año, tuvimos la excelente
oportunidad de cerrar la temporada de pesca de salmónidos 2002-2003 un fin
de semana completo en el Ruca Chalhuafe Lodge.
El Ruca Chalhuafe Lodge, (“Ruca Chalhuafe” en lengua mapuche significa
cabaña de pescadores), se encuentra ubicado en la orilla oriental del Lago
Llanquihue, en la X Región de Chile,a unos 10 kms. al norte de Ensenada. El
acceso al lodge está asfaltado en prácticamente toda su extensión, salvo los
últimos 10 kms. que son de ripio mantenidos en buen estado. Entre el
Aeropuerto El Tepual de Puerto Montt y el Lodge sólo los separan una hora y
media de viaje, por uno de los caminos más lindos de nuestra Décima Región.
Como datos técnicos, digamos que el “Ruca”, como cariñosamente le dicen
quienes han disfrutado de su hospitalidad, fue construido en el año 1994.
Cuenta con capacidad para atender en forma exclusiva y personalizada hasta
16 pasajeros en habitaciones y apartamentos de gran confort, con baño
privado, y vista al lago Llanquihue y al volcán Calbuco. Además, cuenta con
un amplio comedor, un precioso y bien aprovisionado bar y un acogedor living
con gran chimenea, todo ello dispuesto y preparado para que todos los
huéspedes puedan relajarse, sea con amenas conversaciones o disfrutando de
la lectura y buenos videos relacionados con temas de pesca. En otras
palabras, quien tenga la oportunidad de visitarlo podrá sentirse 100%
inmerso en un ambiente de pesca.
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Mención aparte merece una gran sala al interior del Lodge, destinada
especialmente al atado de moscas y guardado de waders, zapatos y demás
equipo, el cual podrá secar rápidamente gracias al excelente sistema de
calefacción con que cuenta el lugar.
Iniciamos nuestra jornada llegando el día viernes en la noche al
aeropuerto el Tepual de la ciudad de Puerto Montt, con una calida bienvenida
de parte de Juan Eduardo Lange, jefe de guías y encargado de recibirnos y
trasladarnos.
Desde el momento en que nos bajamos del avión, Juan Eduardo nos ponía a
tono con entretenidos relatos de jornadas de pesca en los diferentes
potenciales destinos a los cuales podríamos ir a probar suerte. Mientras
íbamos camino a “la Ruca”, la hora y media de viaje se hizo muy corta y
liviana gracias a la nutrida conversación.
El área de pesca cubierta por la operación de Ruca Chalhuafe Lodge
incluye: la zona de Puyehue, con ríos como el Gol-Gol, y diversos lagos, la
zona del Rupanco y sus afluentes, los alrededores del Lago Llanquihue, el
valle del Petrohué y el Puelo. Por ello, las posibilidades parecían
multiplicarse a medida que avanzábamos en la conversación.
Al llegar, vemos la hermosa fachada del lodge iluminada desde el camino.
El administrador, Matías Ossa, nos dio la bienvenida y procedimos a dejar
nuestro equipaje en una de las habitaciones del lodge. Muy amplia y cómoda,
equipada con 6 camas en 3 ambientes separados.
Como es costumbre, a los recién llegados los espera una motivante
conversación de las posibilidades de pesca disponibles para los siguientes
días, lo cual no puede sino entusiasmar hasta al más veterano de los
pescadores. Eran más de la 1AM cuando nos fuimos a dormir, perfectamente
hubiéramos continuado la entretenida conversación hasta más tarde, pero era
necesario el descanso. En nuestro caso, nuestro plan fue delineado en torno
al hermoso Río Petrohué, comenzando la siguiente jornada muy temprano, cerca
de las 5AM.
Nuestra primera jornada en esta visita al lodge, comenzó precisamente a
la hora planificada y luego de un excelente y abundante desayuno, aún sin
luz del sol afuera, salimos rumbo a nuestro destino.
Ese primer día, desde el primer momento de pesca en aguas del curso
superior del Petrohué, hasta culminar en uno de sus afluentes, a los cuales
el lodge tiene acceso especial, pudimos disfrutar de un día mayormente
despejado, de buena camaradería, y la visión de incontables truchas que
aparecían de diversos rincones. Las truchas reaccionaban a un denso hatch de
caddisflies, mientras que a nosotros nos tomó un buen rato deducir la
estrategia para engañarlas, la que nos permitió lograr un par de capturas de
saludables arcoiris y marrones.
Terminamos la segunda mitad de la jornada visitando uno de los afluentes
más significativos de este importante río, al cual el lodge tiene acceso
especial, por tratarse del terreno de una empresa privada. Comenzamos
tímidamente lanzando algunas ninfas en distintos recodos de la corriente,
pero más tarde las truchas comenzaron a mostrar actividad, tomando incluso
moscas secas, lo que permitió que todo el grupo capturara varias de estas
truchas, algunas cercanas a 1 kg en peso. Como adorno a la jornada, la vista
de unos pocos salmones desovando, ya en su etapa final, aumentó el atractivo
natural de la experiencia.
Al llegar nos esperaba una excelente y reponedora cena, que acompañada
del calor de la chimenea, avivaron las más expresivas exageraciones de a
jornada recién vivida y nos permitieron planear junto al staff de guías las
posibilidades para el siguiente día.
Una vez en la mesa, fuimos nuevamente sorprendidos por las habilidades
culinarias del chef. Esta vez en compañía de Matías disfrutamos de una
agradable cena mientras comentábamos nuestro día de pesca.
Luego continuamos compartiendo en el living que estaba dividido en dos
ambientes, el principal junto a la chimenea central y el bar, y la sala de
estar con abundante material audiovisual como videos y revistas de pesca.
Junto a otros pasajeros que muy satisfechos nos relataban su día, sin querer
otra vez ya pasada la media noche, el cansancio de hizo notar y nos
retiramos.
Una agradable ducha precedió nuestra caída a la cama, casi en coma por el
largo, pero disfrutado día.
A la mañana siguiente, una vez más nos vestimos con waders en la sala de
equipos del lodge, para posteriormente compartir con otros pasajeros que
también se preparaban a vivir su aventura de pesca. Un español y un
italiano, con quienes habíamos compartido experiencias y buenos recuerdo en
la noche anterior, nos dedicaron otros estimulantes minutos a contarnos más
detalles de su experiencia del día anterior, y a especular sobre aquellas
truchas trofeo que los esperaban en esta jornada.
Partimos con distintos rumbos, aprovechando los minutos en la van para
aventurarnos a las experiencias del día. En esta ocasión el día nublado nos
acompañó toda la jornada mientras visitábamos otra importante y productiva
sección del Petrohué y uno de sus afluentes. Más que las truchas, el punto
especial lo puso un pozón que presentaba cerca de una docena de imponentes
salmones, evidenciando por manchas blancas en su grises cuerpos, los últimos
momentos de su ciclo. Ciertamente no sería ésta la ocasión de pescarlos,
pero quedaba marcada en nuestra agenda una esperada cita para 11 ó 10 meses
más, con la idea de buscar a los salmones recién llegados de la siguiente
generación, frescos por sus años de estadía en aguas marítimas y dispuestos
a remontar el Petrohué.
La pesca durante esa nublada mañana se pareció mucha a la tarde anterior.
Varias truchas dispuestas a atacar fuertemente patrones de moscas
presentados bajo la superficie, nos trajo la cuota de acción.
Volvimos al lodge con tiempo suficiente para disfrutar de una nueva ducha
y de un exquisito almuerzo precedido por un aperitivo ante el ventanal con
la imponente vista del Lago Llanquihue. Es imposible no maravillarse con la
belleza de la zona, particularmente de la ubicación de este lodge, a los
pies del hermoso cono del Volcán Osorno. Una vez más, risas y buenos
recuerdos acompañaron estos últimos momentos en nuestra primera visita a “La
Ruca”.
Este es el espíritu que aflora dentro del lodge, todos absolutamente
desconectados de las preocupaciones diarias, compartiendo temas de pesca en
un ambiente pensado para pescadores.

Agradecemos profundamente a Felipe Devés por la invitación, a Matías Ossa,
Juan Eduardo Lange junto al staff de gente que trabaja con ellos por su
hospitalidad y gentil atención.
Fotos: Carlos Correa F.
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