
A veces las soluciones simples son las más
eficaces. Durante varios años fui recorriendo diversos sectores de la Carretera Austral. Siendo fuertemente adepto de las aguas interiores, no fue hasta hace un tiempo que comencé a incursionar en las aguas costeras, trabajando los ríos que en ellas desaguan. Tal como mi amigo Rodrigo Saelzer describe en uno de sus artículos, en esta zona existen salmonídeos que, tanto por impulso genético como por necesidad, han aprendido a vivir en un ambiente mixto, pasando parte de su tiempo en el mar, en agua salada y subiendo periódicamente a los ríos que desembocan en los fiordos australes. Estos peces llegan a tamaños bastante apreciables, lo que los transforma en interesantes objetivos para el pescador con mosca. La alimentación de estos peces varía según la época del año, las condiciones del agua, la edad, y otros múltiples factores. Pero queda una reflexión básica, que se sustenta en el principio esencial de la alimentación de los salmonídeos: tanto truchas como salmones son oportunistas. Esa condición predispone a dichos peces a alimentarse de los organismos que se encuentren abundantes en su ambiente, en un momento dado. No hay que investigar mucho para entender que gran parte de la alimentación de estos peces, que llamaremos "migratorios", se compone de pequeños peces, habitantes de las zonas costeras de la Patagonia Occidental. En mis primeras incursiones en estas aguas, probé los clásicos Woolly Buggers, Muddler Minnows, y Matukas con apreciables resultados. Sin embargo quedaba claro que las truchas y salmones estaban atacando a veces por un efecto de curiosidad y en otras ocasiones con un afán de territorialidad. En algunas oportunidades, ninguno de estos patrones producía, aunque los peces estaban claramente rondando el sector. En algún momento tuve frente a mí un patrón, que una pareja de americanos, grandes viajes recorriendo el mundo con su caña mosquera, había utilizado con excelentes resultados en peces migratorios. El patrón, la Sarp Seducer, creación del gran pescador americano Tony Sarp, era un verdadero éxito con Steelheads de Alaska y BC, Canadá. Esta pareja lo utilizó con extraordinaria efectividad en ríos tan difíciles como el Río Gallegos en la austral Patagonia Argentina, y el Río Puelo, en Chile. Cuando utilicé dicho patrón en la zona de los fiordos, los resultados fueron casi inmediatos y expresivos. Tal dato fue pasado a mis compañeros, algunos de los cuales estaban guiando para un lodge de la zona. Su éxito tampoco se hizo esperar. Llegó un día, estando precisamente en el lodge en el que mis amigos ejercían de guías, cuando me quedé sin el patrón "mágico". Esa noche, al llegar a atar algunos, descubrí que gran parte de los materiales requeridos no estaban disponibles entre los que manejábamos. Sin preocuparme demasiado, decidí hacer algunos experimentos con los materiales que efectivamente abundaban en nuestros equipajes, tomando ideas de otros patrones existentes. Para resumir la historia, el resultado de aquella jornada nocturna y solitaria de atado de moscas, fue un streamer. Este patrón, bajo mi visión del momento, intentaba asemejar una pequeña sardina. Color blanco abajo, un cuerpo de material opaco, y con movimiento, y un lomo expresivamente llamativo de color azul eléctrico, que más que imitar a una sardina real, buscaba dar el brillo oscuro del pececito. Al día siguiente fuimos a explorar un nuevo río. Como buen atador, con fe en mi mismo, lo primero que saqué de la caja fue una de las sardinitas que había creado la noche anterior. La uní a un tippet 2x, con una sinking tip, en un caña Loomis GLX #6. Como en aquellas historias fantásticas, que describen todas las características de una situación ideal, en el primer recorrido del pozón de transición entre el agua dulce y la salada, una vigorosa arcoiris se agarró de la imitación. Una corta pelea terminó en una foto. Al segundo lanzamiento, esta vez un poco más largo, una trucha de las mismas características se lanzó sobre el patrón, ofreciendo otra interesante pelea. Luego una tercera y finalmente una cuarta, hasta que mis compañeros exigieron su participación del productivo pozón. Cuatro lanzamientos y cuatro truchas. La evidencia estaba a la vista. Desde entonces, la Sando Sardine ha demostrado ser un excelente patrón de búsqueda en ríos de acceso al mar. Cuando las migratorias están rondando, esta sardinita es una tentación incontrolable. EL PATRÓN
El marabou en la cola ofrece el movimiento simulado de la cola del pequeño pez. A la vez, el mismo marabou en el cuerpo le da un efecto de ondulación a la parte media del pez. El bucktail blanco simula el vientre del pez, también blanca, de la mayoría de estos pequeños peces. A veces, se puede incluir algún flash plateado en esta parte inferior. Al usar el bucktail, más rígido que las plumas, se le da a la imitación una contextura más sólida. El lomo de flashabou azul le da el gran efecto de nado, mientras que los reflejos azules de las tiras llaman la atención a la distancia, manteniendo una tonalidad acorde con el medio acuático y colores de los peces naturales. En algunas ocasiones, como en este ejemplo, le agrego el collar de flash chenille naranjo para lograr un efecto cromático más llamativo.
INSTRUCCIONES DE ATADO
PRESENTACIÓN Esencialmente se está imitando un pez. Por lo tanto debe existir una acción de nado impuesta en la presentación. La manera más evidente es lanzar corriente abajo y cruzado, intentando que la corriente, sumada a la tensión de la línea, provoque un efecto de nado, mientras el patrón se columpia por delante de una sección estimada como productiva. Los peces podrán ver el nado de este patrón desde lejos y de estar interesados atacarán corriente arriba, incluso llegando a avanzar varios metros. Se pueden usar líneas flotantes, manteniendo la imitación más cerca de la superficie, así como líneas de hundimiento. Es muy efectivo presentarla en los sectores inferiores de un pozón, donde la corriente comienza a acelerarse. Este patrón, a pesar de tener la etiqueta "usar en peces migratorios", ha demostrado buen éxito en lugares con poblaciones estables de truchas fario de buen tamaño, quienes posiblemente ven en esta imitación un alevín de trucha arcoiris, que en ocasiones forma parte de la dieta normal de una de estas marrones.
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