La Selección De Un Alambre - Francisco Miranda Reinares
Edición y Verborrea de Pablo Negri Edwards

¿Qué Mosca Ocupo?

"¿Qué mosca ocupo?", debe ser una de las preguntas más recurrentes que se hace un novato pescador con mosca al llegar al río. Y es que estos pequeños pedazos de alambre doblado, forrados de plumas y materiales de todo tipo, son la pieza más importante del equipo. Claro. Tener el alambre adecuado, sin duda marca la diferencia entre el mejor día de la vida, o la peor de las desgracias. ¡Casi como perder o no perder a la novia!

¿Cómo un novato puede adivinar o saber lo que la experiencia entrega a la gran mayoría de los pescadores con mosca? ¿Cómo conocer la respuesta a la más trascendental de las preguntas? ¿Qué están comiendo las truchas del lugar? Un enigma. Una respuesta virtualmente imposible. ¿Razones?

  1. Pocos se preocupan de enseñar cómo pescar con mosca. Es habitual que sólo se enseñe a castear. Y se hable mucho. Bueno, siempre pasa.
  2. Todos quienes llevan años en el tema, son expertos. Y cuidan con recelo sus conocimientos y desconocimientos (hasta el día de hoy no conozco a muchos que difieran con lo que apunto, y desconozco conocer a los que digo no conocer).
  3. La más importante de todas. La flojera de estudiar inglés. El Spanglish es habitual. ¿Y el inglés amigas y amigos?

¿Resultado? Obtenemos a un potencial nuevo protector de nuestros recursos ícticos, completamente ofuscado. Y peor aún, siendo la burla de su grupo de amigos de excursión. ¿Amigos? Ello puede convertir a este principiante en dos cosas. ¿La primera? Un agradecido que abandona completamente la pesca con mosca, y que se expresa con verborrea respecto de ella. ¿La segunda? Peor aún. Un ente que pasa nuevamente a reintegrarse a la fauna depredadora de peces que abunda en nuestro país. Léase, gusanero, piñachero, cucharero, trolero e incluso tarrero. Sin mencionar fijas, ganchos, redes, químicos, e incluso dinamita. U otras artes que desconozco, pero que de seguro algún descerebrado debe de haber discurrido.

Para aquellos que aún no han tenido el éxito que quisieran, vaya aquí una serie de consejos de un pobre mortal, el que sin ser experto, también se hizo aquella fastidiosa pregunta. ¿Qué diablos están comiendo hoy las truchas? Pregunta a la que hoy, afortunadamente, más de alguna vez le acierto con una mediocre o aceptable respuesta.

La Mosca

Caja De Moscas

Existen varios tipos de cajas en que poder alojar los alambres, las que independiente del material de fabricación, representan la única protección con que contarán los mismos durante su corta vida respecto de los elementos, y de curiosos en general. Esos que las trajinan en viajes.

Las hay de plástico, acrílico, aluminio, transparentes, opacas, grandes, pequeñas, livianas y pesadas, por nombrar algo. La elección deberá ser acorde a la cantidad, tamaño y tipo de alambre a envasar. La norma general enseña que se deberá portar en el chaleco de pesca, tres cajas. Una para secas, otra para ninfas y emergentes, y una última para streamers. Sin embargo, es posible conseguir en el mercado cajas dobles, por lo que se podrán almacenar las ninfas con los streamers, o las secas con las ninfas, en una sola caja. Las emergentes, con las secas, o con las ninfas. O crear el matrimonio que uno desee. ¡Se debe actuar como Cupido!

Según mi corta experiencia, las características con que cuenta una buena caja son:

  1. Ser hermética. ¿Cuántas almacenan buena parte del río y la lluvia en su interior?
  2. Poseer compartimientos individuales, para el caso de alambres secos. De lo contrario, ¡que enredo!
  3. Poseer la propiedad de flotar. Bucear en el río con waders, no es parte de la fiesta, aunque a veces, se bucea.
  4. Ofrecer resistencia a caídas y abuso involuntario. No es grato verlas convertidas en cojín luego de sentarse sobre ellas.

Y ahora surge la pregunta del millón de dólares.

¿Qué Alambres Les Pongo Adentro?

Como la primera respuesta a la misma será un misterio, pareciera pertinente portar patrones que correspondan a comodines frente a una buena posibilidad de situaciones de pesca. Tanto en ríos, esteros, y lagos, como en lagunas y spring creeks. He aquí algunos cuantos jokers.

La Adams y la Elk Hair Caddis
  1. Adams. Uno de los clásicos de entre las moscas secas. Engatusa truchas desde 1922, año en que Leonard Halladay la inventara y llamara por el nombre con que hoy la conocemos, luego de que en un ataque de franca locura, la dedicara al abogado Sr. Charles Adams de Ohio. Imitando una amplia variedad de mayflies -- Ephemeroptera -- y midges -- Diptera, merece un lugar especial y destacado en la caja de cualquier pescador con mosca, aprendiz o doctor en la materia. No está nunca demás el incluir a su prima hermana, la Adams Parachute, cuyo nombre presumo nace en honor a algún abogado paracaidista, como un buen "As" bajo la manga. Los tamaños ideales para las primas fluctúan entre los números de alambre # 12 y 18, ambos incluidos.

  2. Elk Hair Caddis. Las caddis constituyen una parte importante dentro de la dieta de nuestras amigas las truchas. Así lo descubrió el mal humorado e irreverente Al Troth, diseñador de este modelito ya hace algunos años, en sus demandados días como guía en las técnicas aguas de Montana. Las Trichoptera son afortunadamente, extremadamente fáciles de imitar. Esta mosca se ata en colores café, crema, amarillo y oliva. Los tamaños de alambre más usados en esta ocasión son los # 10, 12 y 14. ¡Y hay caddis adultas mucho más grandes! ¡Verdaderas carpas en vuelo!

  3. Gold Ribbed Hare's Ear. Ninfa que cuenta con un especial Sex Appeal con las truchas, haciéndolo un patrón tan exitoso como una Pamela Anderson a los ojos de varones -- ¡hoy ya no tanto! -- o un Brad Pitt a los ojos de las damas. ¿Qué sucederá si Pitt queda calvo me pregunto?. Imita muchísimos tipos de ninfas de mayfly -- Ephemeroptera, sin la necesidad de silicona o un buen bisoñé. Los tamaños a contar con son # 12, 14 y 16.

  4. Muddler Minnow. Por muchos conocida como Polilla o Puelche, este clásico de todos los tiempos se originó de manos del canadiense Don Gapen, por allá por 1955. Es uno de los patrones más versátiles, pudiendo ser utilizado como seca o wet, dependiendo de si cuenta con lastre. Imita un pequeño pez, que como se entenderá, constituye una de las delikatessen ofrecidas en los almuerzos de día domingo a las truchas. El particular estilo de atado de los pelos de ciervo en su cabeza, crea un cierto "ruido" en el agua, que nuestras amigas interpretan como el ding dong... ¡a comer! Los tamaños adecuados son # 6, 8 y 10. Escójala con y sin lastre.

  5. Woolly Bugger. Es relativamente difícil decir qué representa este patrón, pues pocos se lo preguntaron a Donald Martínez, creador de la Woolly Worm, y del cual se derivó éste. Inicialmente, y luego de las primeras pasadas por pasarela, Martínez la llamó "Yellowstone Woolly Worm". Con ella nació el estilo de atado llamado "palmered", y que en la antigua lengua de los Celtas significa oruga. ¿Parecido a este patrón no? La Woolly Bugger es considerada por muchos pescadores como una gran ninfa, mientras que otros la califican como streamer. Sin embargo, la opinión mayoritaria es que imita a una sanguijuela (leech). ¡Discusión Bizantina! Este sorprendente alambre debe abundar en variados tamaños y colores dentro de la caja. Ideales son el # 6, 8 y 10, en tonos oliva oscuro, negro y café. Y si le sobra espacio, agregue una blanca.
Muddler Minnow Woolly Bugger

¿Y las fotos? ¡Pablo Negri! ¿No las ibas a incluir tú? Ya sé. Vendiste la máquina de fotos para viajar a Belice. ¡Siempre con el cuento del Caribe y las aguas turquesas! Me huele que la vendiste para asistir más seguido... ¡Al Café Caribe! Distinguido lector... me disculpa. Es que Negri es así. Hombre de café, cabernets, habanos y piernas.

Volvamos a lo que nos toca. Sin Negri -- desgraciadamente sólo por un momento -- y sin fotos.

¿Cuántas De Cada Una?.

Una vez que tenga lista la lista de patrones -- ¿lo enredé? -- le recomiendo llevar al menos cuatro de cada uno, en diferentes tamaños y colores. Es decir, si porta Adams, deberá hacerlo con cuatro del número 12, cuatro del número 14, cuatro del número 16, y cuatro del número 18. ¿Un cuatro por cuatro? No. Dieciséis moscas de un mismo patrón, pero cuatro de cada número y tipo.

Negri - "¿No será mucho Miranda?"

Miranda - "A ello te puedo responder. Imagínate que ese único día de pesca las truchas sólo tomaban Adams. A la cuarta o quinta captura, tu Adams no la "inflará" ni siquiera una trucha ciega. Y tú te quedarás "planchando" en la orilla con tu equipo inservible, por sólo traer un par de ese patrón. ¿Escalofriante panorama no?"

Negri - "¡Me voy a atar Adams!"

No se equivoque con la cantidad. Después no hay vuelta atrás.

Como último consejo, y para la elección de futuros patrones de moscas, sugiero considerar lo siguiente, en estricto orden de elección e importancia: 1) acción, 2) tamaño, 3) forma, y finalmente 4) color.

Y En El Futuro - ¿Qué Hago?

Antes que todo, esto es más que un deporte; es una extraña mezcla entre ciencia, deporte, recreación, arte, y pasión. Mucha pasión. Y como de ciencia hay más que algo, el estudio constante es casi un deber. Como tiene pasión y arte, se debe ser prudente en su enseñanza y realización. Finalmente como tiene deporte y recreación, se debe practicar regularmente.

No me queda más que desearle buena suerte, y recordarle que toda pesca que efectúe, la lleve a cabo con devolución, sin sobretrabajar al pez, y sin olvidar quitar la rebarba a todos sus anzuelos.

Fotos: Rodrigo Sandoval


Ingeniero Forestal de profesión, y dedicado por completo en su tiempo libre a la que confiesa ser su segundo amor, Francisco "Pape" Miranda entrega en esta nota, un jocoso análisis de los tropiezos y aventuras por los que atraviesa todo novato en la mosca. Grandes consejos e interesante historia se vuelcan en la misma. Pronto a recibir su primer hijo, prepara según confiesa, una buena parafernalia de mosca para el primogénito. Nos alegra saber que más en camino de la talla de "Pape", vienen a engrosar nuestras filas. ¡Gracias Francisco!

Francisco puede ser contactado en colaboradores@riosysenderos.com



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