
Mariscos, iglesias, gorros de lana y el curanto son sólo parte del encanto de la isla de Chiloé, que últimamente ha sido sede de jornadas de pesca inolvidables para muchos aficionados a la pesca con mosca. Con una geografía muy particular, un clima lluvioso y húmedo, Chiloé insular alberga una gran cantidad de truchas nativas en sus ríos y numerosas lagunas, muy luchadoras y activas dada la gran cantidad de alimento disponible. Los insectos acuáticos y terrestres abundan en la época de verano y sus eclosiones se ven con mucha frecuencia en transcurso de estos meses. Estas características hacen que las truchas que de promedio son de alrededor de un kilo y de un bello colorido oscuro, sean muy voraces y agresivas.
La abundancia de insectos como zancudos, moscas azules, tábanos y el fuerte viento que se levanta en la tarde, no son suficientes para opacar la hermosura de la vegetación y las productivas excursiones de pesca. No es raro tener contacto visual con algún representante de la fauna silvestre local como el pudú, los zorros y aves como el martín pescador, que a diferencia de otros lugares de nuestro país, se caracterizan por su confianza y curiosidad frente a nuestra presencia.
En la parte norte de la isla están el rió Chepu y el Pudeto, que ofrecen una pesca de gran calidad en aguas con características muy particulares. Estas aguas de origen pluvial y de cauce lento, permiten el desarrollo de una abundante vida acuática que mantiene activos y selectivos a los peces. Las oscuras aguas de un tono rojizo proveniente del tepu (arbusto que tiñe las aguas), les permiten a las truchas ser un poco más atrevidas que lo normal, haciendo un poco más fácil el acercamiento y presentación. En sus afluentes se puede utilizar la mosca seca con gran efectividad. Patrones como la Adams Puffychute y la Madame X funcionan muy bien, sobretodo por la abundante vegetación acuática existentes en algunos sectores donde las ninfas y streamers son muy difíciles de presentar.
Siguiendo más al sur están los lagos Huillinco y Cucao que son muy ventosos durante gran parte del día pero también muy productivos. El lago Tepuhueico un poco mas protegido, es un verdadero santuario de la pesca. De muy difícil acceso por la orilla al igual que la mayoría de los lagos en Chiloé, es recomendable pescarlo en float tube o embarcado. Streamers como las Woolly Buggers verde y negra funcionan a la perfección. Finalmente el lago Tarahuín y el lago Natri ubicados a algunos kilómetros al sur de Chonchi, son el “plato de fondo”. Riveras llenas de juncos, camas de algas y hambrientas truchas son el escenario perfecto para presentar una imitación de odonatos como la San Dragon en colores verde oliva y negro. Incluso con una mosca seca grande como una Chernobyl Ant o un Stimulator presentada de la forma correcta cerca de los juncos, se puede presenciar un explosivo ataque “no apto para cardiacos”. Existen muchos otros ríos y lagunas además de los nombrados arriba con excelente pesca. La idea es que los que los entusiastas exploren y descubran nuevos destinos, factor que hace mucho mas entretenida y memorable la excursión. Algunos testigos han compartido sus experiencias en el Panel de Avisos que muchos de ustedes revisan regularmente, donde queda constancia de quienes visitaron esta isla quedaron maravillados no solamente por su buena pesca, si no también de su magia. Buena suerte y buen viaje. |
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