
Incansablemente y al acercarme a la orilla de un río, observo cómo una hermosa trucha huye al notar mi presencia. La historia es vieja pero real, y constituye la razón por la que muchos pescadores de mosca decidan hacer sus primeras presentaciones a distancia considerable de la costa, escondidos detrás de un arbusto, arrodillados, o bien en posiciones que representarían un serio desafío para el mejor maestro yoga. Lo cierto es que las truchas, muchas veces, hacen de la orilla su hogar. Y curiosamente, un buen número de pescadores de mosca pasan por alto este lugar en el río, el que puede evitar el volver "zapateros", o bien, proveernos con la trucha de nuestros sueños. Los peces poseen razones de peso para ubicarse en estos lares. Una de ellas, la sombra que entregan los árboles que cubren la orilla, los que filtrando luz ultravioleta y absorbiendo radiación infraroja, brindan mejor temperatura al agua y facilitan la oxigenación de ésta. Además de proveer protección sobre predadores. El alimento es además, y aquí muy en particular, de gran abundancia. Buena cantidad de peces forrajeros y crustáceos pululan por el sector, como así también, hormigas, escarabajos, avispas, grillos y langostas, los que por acción del viento y un torpe vuelo aéreo en ocasiones, caen en el curso. Es éste el mejor atributo de las riberas para un pescador de mosca: una trucha poco selectiva, en un día en que las eclosiones están ausentes. Lo citado parece cobrar mayor trascendencia en aquellos ríos pequeños, en donde los peces no cuentan con la posibilidad de refugio y camuflaje que sí aparece en aquellos de gran caudal y buena profundidad. La cantidad de alimento del lugar se refuerza por el ya citado aporte de la costa. En ocasiones, creemos que las truchas necesitan de profundidades abismales para hacer su hogar, cuando en realidad y por lo general, sólo 30 cms. bastan. Debemos entonces comprender por qué y recurrentemente, no es necesario vadear con el agua hasta el cuello para obtener éxito. El ansia por pescar puede constituir el peor enemigo que debamos enfrentar para lograr una captura. ¿Qué necesidad tenemos de ingresar enseguida al agua para "castear" con todas nuestras fuerzas a la costa de enfrente, si tenemos otra tan cerca? Y así, pareciera que el único momento en que nos detenemos a pensar en que una trucha podría situarse en una orilla, es cuando usamos la folklórica "técnica" de hacer rebotar la mosca en la barranca de enfrente. El infaltable "síndrome de la orilla de enfrente". He aquí algunos consejos para evitar que este "virus" le contagie. No dude en observar el lugar antes de empezar a pescar; esto le proveerá con una buena idea respecto de qué técnica emplear. Intente hacerlo desde un lugar en que la truchas no puedan verlo y por lo tanto se espanten. Para localizar mejor a los peces, no viene nada mal un buen par de anteojos polarizados y una gorra con visera larga y oscura en su parte inferior. El acercamiento al río es un detalle muy importante a cuidar. Si las truchas están muy cerca de la costa o en un río pequeño, siempre estarán en extremo alerta a los movimientos extraños y no naturales. Razón por la que al pescar en arroyos y pequeños ríos, intente siempre pasar desapercibido, mimetizándome con ropa de colores apagados (sin caer en la exageración del camuflaje y los horribles tonos lúgubres) y oculte todo aquello que pueda generar destellos y brillos, como fórceps, alicates, y toda aquella parafernalia que regularmente colgamos de nuestro chaleco o "vest" de pesca. Como señalé en un principio, un buen número de pescadores efectúa sus primeros lances desde una distancia de 6 a 9 mts. de la costa, recorriendo así toda la zona que analizamos. Sólo después de ello entran al agua. Mi preferencia personal es practicar los primeros lances a buena distancia del margen del río o arroyo. Luego, y en el caso de cursos de agua de un tamaño algo mayor, vadeo con sumo cuidado hacia el centro de éstos, cubriendo ambas costas con la que denomino "técnica de abanico". En ríos pequeños o arroyos, mi teoría señala que luego de cubrir una costa a distancia y tal como señalo, debo cruzar para hacer lo propio con la de enfrente. Lo expresado no sólo me provee con la oportunidad de buenos ejemplares, sino además me permite minimizar el temible "drag". En la técnica de "paralelo" (cubrir ambos márgenes) y a distancia de la costa, los lances pueden ser corriente arriba o "up-stream", lo que es ideal con secas, por la facilidad en lograr una deriva natural, como así también con ninfas, porque éstas alcanzan una mayor profundidad en un menor lapso de tiempo. Los lances corriente abajo o "down-stream", pueden también ser efectivos en ocasiones (en particular cuando imitamos las llamadas "dancing-caddis" o una eclosión de las mismas), y quizás menos complicados. Recuerde que lo importante cuando pesque con secas y/o ninfas, es que la línea derive "floja" para una mejor "natación de la mosca". La otra técnica y que llamo "de abanico", si la profundidad lo permite, es "castear" desde el centro del río cubriendo ambos márgenes. El mejor equipo para la pesca de una trucha en la costa debe ser uno liviano (#2 a #5, y que deberá ajustarse a las condicones del curso, las moscas usadas y el tamaño de los peces que se intenta) y con línea de flote o "floating". Si utlizáramos una línea de hundimiento, engancharíamos en costas bajas, fácilmente y de manera reiterativa, la mosca en el fondo. Lo ideal es que la línea permita caídas y presentaciones muy delicadas, merced además, a leaders finos y largos. Si fuese una zona de gran profundidad, la línea podría ser otra. La presentación y la caída de la mosca son en este caso la premisa de mayor trascendencia: las truchas se encuentran al descubierto y en extremo alertas, por ubicarse en un sitio de gran vulnerabilidad. Es de gran importancia el hecho que los peces no puedan detectar nuestra actividad, la línea, el leader y tippet. Razón por la que sea en extremo recomendable "castear" fuera de la zona de pesca, y sólo en el último lance presentar la mosca en el área. Y por favor recuerde no hacerlo sobre los peces, o sólo conseguirá una fuga masiva. Personalmente creo que para la situación de pesca con mosca que analizamos, es ideal usar aquellos patrones llamados "terrestrials" (insectos con desarrollo terrestre), por cuanto son más creíbles que en el medio del río. Entre estos se encuentran y son de nuestro interés, los órdenes Coleoptera (escarabajos), Otroptera (langostas, saltamontes y grillos), Himenoptera (hormigas, avispas y abejas), e incluso algunos Hemiptera (chinches). Es el tema que aquí expongo, materia de conversación entre innumerables pescadores de mosca. Curiosamente y en la orilla del río, son pocos los que prestan atención a las "Truchas de la Costa", muy en especial, en aquellos medianos y grandes ríos de las hermosas Patagonia Argentina y Chilena. Es ésta, la Pesca de las Truchas de la Costa, sin lugar a dudas, una de las formas más sutiles de técnicas de mosca. Nos permite utilizar equipos en extremo livianos en ríos de gran caudal, sin la necesidad de un gran esfuerzo físico o de exigir al equipo para obtener distancia de lanzamiento. Nos obliga además, a llevar nuestra técnica e inventiva a un máximo, brindándonos con lo que casi todos buscamos: un desafío con nosotros mismos. Y según mi experiencia, es la costa el lugar ideal para buscar un gran pez en aquellos ríos con mayor presión de pesca. |
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