La Última Trucha de las Vacaciones
(o de como un streamer se vuelve mosca seca)

Texto: Roberto Baeza W.

“¿Sabe compadre...? voy a la barra a pescar, mañana volvemos a Santiago y quiero aprovechar el último día”..... Así le dije a mi amigo Pedro esa tarde de febrero en el lago Ranco, eran las cuatro de la tarde, una hora poco probable para pescar en la desembocadura del río, mas yo tenía la percepción de que la hora de pique se había ido corriendo en la medida que transcurrían los días, por lo creí que habría alguna oportunidad. Mi compañero de tantas salidas, esa vez, entre escéptico y levemente frustrado, porque el lago no había estado a la altura de otras temporadas no quiso ir, prefiriendo compartir con su familia. Así es que llegué al lugar, teniendo todo el sector para mí solo.

Esa tarde el escenario que contemplaría mis afanes estaba espectacular, los cerros cubiertos de bosque nativo, el cielo azul sin nubes ni viento y el lago como un espejo, todo lo cual invitaba más a la contemplación que a pescar, pero yo estaba ahí para esto último. No se veía actividad de peces pero mis mejores armas, optimismo y paciencia, podían serme útiles.

Empecé a realizar lances a unos cinco metros de largo aumentando la distancia progresivamente, variando cada vez el tiempo de espera para empezar el recogido de mi línea WF Nº7 sinking con un líder corto y una Woolly Bugger Nº 8 dorada (cola de marabú “golden brown” con brillos de kristal flash perlescente, cuerpo de Krystal chenille “fluo. orange”, y hackle café) que era nuestra última “regalona” ..... nada, dejaba bajar la línea por 2 minutos antes de recoger ..... nada, lanzaba atravesando la corriente del río que penetraba raudamente en el lago y .... nada, la única actividad visible fue un saltamontes que flotando, derivaba en el agua e iba siendo lenta e inexorablemente atraído hacia la fría corriente del río que penetraba con rapidez en el lago a unos seis metros a la izquierda de mi posición -me sorprendió lo parecido que era en tamaño y color al cuerpo de la mosca que yo estaba usando en ese momento.

Seguí lanzando una hora más o menos antes de que empezara a soplar un leve viento en contra mía, el que levantaba pequeñas olas que producían su característico ruido, estaba abstraído en todo ese contexto hasta que, casi inconscientemente, me percaté que se escuchaba cada tanto un ruido diferente que venía desde mi izquierda en la corriente del río, fijé la vista por un rato pero no capté nada, mas reflexioné que a veces hay que hacer que las cosas sucedan, por lo que lancé mi mosca al lugar posible pero tratando de “rayar” la superficie, es decir, lanzaba, y en el momento que la mosca tocaba el agua tiraba hacia atrás la caña para que la mosca cortara la superficie, al tercer “rayón” una trucha con una hermosa franja rosada en su costado salió mostrando el lomo y el flanco pero falló la mosca, repetí el procedimiento y .... nada, acto seguido me acordé del saltamontes y con mi tijera convertí la woolly bugger en woolly worm, lancé recogiendo rápido para evitar que la línea hundiera la mosca pero no pasó nada, pensé que la trucha se había asustado, mas la vi subir unos metros más abajo de la posición anterior, ahí decidí lo obvio, que casualmente habíamos conversado antes con Pedro y Rodrigo, intentar usar una línea Floating para pescar con mosca seca, en este caso pensé que mi mosca podría simular un saltamontes dado lo que había visto antes.

Saqué e instalé la línea floating que tenía para el carrete que estaba usando, una DT Nº7, anudé la mosca y lancé con la dificultad propia de haber estado una semana lanzando WF S para pasar a la difícil DT F. Al primer lanzamiento no pasó nada, el segundo fue mejor, la mosca derivó un metro más abajo y de pronto .... ocurrió, la trucha salió aguas arriba de la mosca se lanzó a toda velocidad y la tomó medio a medio. Previendo un tirón fuerte no clavé y sólo afirmé suavemente la caña, la línea que flotaba a mi lado se deslizó rauda por los pasadores y unos 2 metros mas allá de la picada la mosca se clavó, la trucha aún en la corriente del río dio un salto y una sacudida frenética y se dirigió decidida hacia el lago, creo que dada la velocidad con que la trucha atacó la mosca todo lo anterior ocurrió en fracciones de segundo. Empezó a sacar línea del carrete y ahí me acordé que mi backing estaba unido a la línea dejando un pequeño resalto que podía atascarse en los pasadores de la caña, así que tuve que aplicar freno para que no saliera toda la línea, obviamente esto alargaría la pelea, ya que tendría que traer y dejar correr varias veces al pez antes de cansarlo lo suficiente, a Dios gracias la trucha solo saltó un par de veces más y no tiró tanto como para cortar el leader, yo me la imaginaba enorme lo que me ponía un tanto nervioso pero a pesar de ello pude empezar a traerla a la playa.

No sé si muchos o pocos minutos más tarde, después de 3 carreras del pez ida y vuelta lago adentro, y unos cuantos litros de adrenalina en las venas, la tuve en mi red de mano, era un hermoso macho arco iris fuerte y bien proporcionado, no era grande, pero para mí era lo suficiente, medía 52 cm de largo, pesó 1,9 kgr en mi dinamómetro, y no había salido uno así en toda la semana.

Entonces ya que no había nadie cerca y no tenía mi cámara fotográfica, vino la pregunta que también habría inmortalizado a Hamlet: “to be killed or not to be .. lieve” , lo siento, yo no domino el idioma de William Shakespeare, pero es algo así como “o me lo llevo o no me creen ni ca..” (ya se que a los puristas del catch and release esta disyuntiva les parecerá sacrílega, pero les ruego que por esta vez sean indulgentes conmigo). Bueno, retomando la idea, ya que volvíamos a Santiago al otro día, y que el pescado podía estar fresco al llegar y, sobre todo, a lo que me tuve que esforzar para adaptarme a la situación y la gran emoción que me produjo la captura, opté por sacrificar ... mi ego. Después de un breve tiempo de reanimación la trucha se dirigió lentamente hacia las profundidades del lago y espero que aún esté por ahí para alegrarle las vacaciones a otro pescador optimista y paciente.


Esta historia fue enviada por Roberto Baeza con motivo del Concurso 2003 de Historias de Pesca, organizado por RiosySenderos.com.


Copyright 1999 - 2005 RiosySenderos.com  ®
El nombre "RiosySenderos.com" y su logo
son marca registrada de Ríos y Senderos S.A.

Chile Hecho en CHILE
por el Web Team de RiosySenderos.com

Página optimizada para resolución de pantalla 1024x768