
En Posición HorizontalSi lo piensan ... esa posición es sumamente importante. Pasamos entre un 25% y un 30% del tiempo diario durmiendo, estando en la ciudad. Lo mismo sucede en las excursiones a acampar, e incluso este porcentaje aumenta si el cansancio se hace presente o si se trata de días de invierno, en que las horas de luz se acortan. Es decir, parte importantísima de la excursión se resume en dormir. ¿Cuál es el propósito de dormir? ... Descansar, recuperarse, reponerse. Es decir, el cuerpo debe lograr una posición cómoda, que le permita recuperar las fuerzas consumidas en la jornada. Por lo tanto, uno de los implementos más importantes que deben considerarse al salir de excursión, con acampada "allá afuera" es el saco de dormir. Son diversos factores que deben influir en la elección de un saco de dormir adecuado. Si hablamos de una excursión de caracter extremo, que involucra montañismo y/o viajes en invierno, el saco de dormir adecuado puede llegar a salvar la vida de una persona. Tipos de Viajes Según el viaje que se pretenda emprender, ciertos sacos pueden ser los más adecuados y otros menos. Primero, hay que considerar el tipo de lugar, es decir, qué clase de condiciones físicas se encontrarán en el área a visitar. Segundo, la época del año, lo que influye en las condiciones de clima (lluvia, ambiente seco o húmedo), y la temperatura. Además, si se trata de un viaje en automóvil principalmente, la necesidad de cuidar el espacio y el peso pierde importancia, así como aumenta en caso de un viaje con mochila. Calidez o Abrigo
No se trata de pensar si el saco es amable o amistoso. La idea es determinar el nivel de comodidad que el saco ofrece bajo ciertas condiciones ambientales. La mayoría de los sacos vienen calificados con una medida en grados celsius o Fahrenheit (por ejemplo, "este saco está tasado para -5ºC"). Esta medida indica una referencia de las temperaturas ambientales a las que una persona "normal" podría sentirse cómoda. En esta medida influye la tendencia de la persona a mantener una temperatura corporal alta o baja durante la noche, así como la temperatura y condiciones climáticas a encontrar. Estas condiciones pueden ser fuertemente afectadas por la altura, encontrándose cambios drásticos (bajas de temperatura) en diferencias verticales de 100 ó 200 metros en un cerro o montaña. Usualmente los viajes de mochileo normales (me refiero a los que no incluyen montañismo), involucran temperaturas nocturnas de entre -3ºC y 25ºC. La mayor parte de los sacos preparados para algo de frío hablan de "-10ºC" (diez bajo cero). En algunas personas, este saco será muy cómodo con temperaturas bajas y otras llegarán a sentir frío con ese saco estando incluso a temperaturas cercanas a los 5ºC (cinco sobre cero). Todo depende del organismo de la persona. Biológicamente hay personas que tienen un buen termostato. Es decir, su cuerpo es capaz de adaptarse a distintas temperaturas ambientales, manteniendo siempre un nivel de comodidad. Otras personas se acaloran con facilidad y usualmente se enfrían con la misma o mayor facilidad. Esta característica física es afectada, entre otros varios factores, por la presión sanguínea usual de esa persona y la irrigación de las áreas más externas del cuerpo. Una persona que tiene mala circulación en las capas cercanas a la piel seguramente tendrá una tendencia a sentir mucho frío. Por lo tanto, cada persona debe ser capaz de estimar el comportamiento de su organismo en las noches, y eventualmente decidir el nivel de calidez del saco que requiere. En los años, he podido ver algunas condiciones que afectan. En primer lugar, la alimentación de la persona durante la jornada, y el nivel de cansancio que pueda tener. Aquellas personas que sienten que tienen un "termostato ineficiente", deberían considerar el uso de sacos de dormir diferentes, para situaciones con distintas condiciones climáticas. Por ejemplo, un saco más bien de tres estaciones para los viajes en verano, y un buen saco aislante, de una tasa cercana a los 0ºF (-32ºC) para los viajes invernales y de montaña.
Determinar la ropa adecuada para dormir es un aspecto muy relevante. Se tiene la tendencia a pensar que ponerse varias cosas ayudará a soportar el frío. Partamos de la base que la ropa NO PRODUCE CALOR. Es el cuerpo el que produce calor, y es a través de la circulación que ese calor es repartido por el cuerpo. Es labor de las capas de vestimenta, y del saco, permitir que esa generación de calor del cuerpo se mantenga a un nivel adecuado y cómodo para la persona durante la noche. Usar mucha ropa o ropa apretada puede inhibir la circulación sanguínea a nivel cutáneo, con la correspondiente pérdida de temperatura, debido a la incapacidad del cuerpo para repartir sangre a temperatura necesaria. En una noche fría, la mejor combinación es ropa más bien suelta, o bien ninguna, y en especial un saco de dormir muy aislante. Mi preferencia es dormir con ropa interior sintética (Capilene de Patagonia®) de nivel medio y nada más. Material Aislante El material aislante con que se construyó el saco influye directamente en la calidez o abrigo, y además tiene otras implicancias. Existen dos tipos de materiales: Naturales y Sintéticos
Forma del Saco La forma del saco influye en qué tan confortable es dormir en él, en la capacidad para retener calor, y en el tamaño al compactarlo.
Otras Características El capuchón o protector de la cabeza puede llegar a ser extremadamente importante en situaciones de climas fríos. La cabeza es considerada como uno de los mayores dispersores de calor, por lo tanto al dormir con la cabeza destapada se pierde mucho poder calórico. Esto es bueno en climas templados y caluroso, pero puede ser grave en climas fríos. Dormir con una adecuadamente aislante capucha puede dar una notable diferencia en la sensación térmica durante la noche.
Para sacos orientados a climas fríos, la posibilidad de cerrar con un cordón o algo similar a la altura del tórax permite un mayor nivel aislación. Literamente permite dejar muy encerrado el cuerpo dentro del saco, dejando un poco más libre el cuello y la cabeza (a veces incluyendo los brazos), que quedan cubiertos por la sección superior del saco de dormir. Algunas personas, en especial montañistas, disfrutan de algunas noches durmiendo en saco sin carpa. A esto se le llama bivouac. Existen sacos especiales que, además de aislar térmicamente, poseen cierta resistencia al agua. Adicionalmente, algunos fabricantes ofrecen capas impermeables para usar como cubierta exterior del saco en las ocasiones en que se pretende "bivaquear". Mi elección personal incluye dos sacos distintos. Uno de pluma, calificado para -5ºC. Este saco es una maravilla para todos los viajes que hago al sur de Chile. Ocupa un espacio mínimo en la mochila (equivalente a media pelota de fútbol) y pesa muy poco. Generalmente no paso calor con él, aunque es capaz de protegerme en condiciones de muy bajas temperaturas. Lo mantengo siempre dentro de una bolsa para disminuir la posibilidad de mojarlo. El segundo saco es uno de Polaguard 3D, que uso en temperaturas más bajas (calificado -10ºC). Mi hija de cinco años tiene un saco de Hollofill, tasado para -5ºC y ella ha pasado noches bajo cero sin ningún problema. El saco de dormir puede significar la diferencia entre un viaje agradable y uno sacrificado. Entre frío y comodidad. Entre vida y "otras alternativas". La elección del saco ideal no siempre es clara, pero las condiciones físicas de la persona, sumadas a las condiciones ambientales del lugar destino son determinantes. Nos vemos en el sendero ... Happy Trails. |
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