Una cosa es prepararnos muy bien, con el mejor de los equipos, para
lograr que nuestra experiencia en la naturaleza nos deje la mejor de las impresiones y
recuerdos en nuestro ser. Para muchos de nosotros, la idea de "salir de
aventura" implica ponernos unas buenas botas, una buena mochila, llevar un buen mapa
y salir hacia un destino salvaje. Al llegar al lugar, preparamos el sitio para acampar,
aprovechamos parte de los recursos disponibles para prepararnos una buena cena e incluso
acomodarnos ante las bajas temperaturas con una fogata.
Otra cosa muy distinta, y desgraciadamente no siempre paralela a nuestra disfrutada
aventura, es intentar que nosotros no dejemos ninguna marca en la naturaleza que indique
nuestra pasada por un lugar puntual. Al dejar huellas, estamos estableciendo nuestra
pasada por el lugar que, a la larga, será "la bienvenida" para los siguientes
visitantes, que bien podemos ser nosotros mismos o nuestros queridos descendientes.
Por eso, en esta ocasión quiero entrar muy insistentemente en un tema que me parece
más que importante. Es vital para poder considerar seguir teniendo en el futuro las
increíbles aventuras que hemos vivido, y en especial que nuestros semejantes y nuestros
hijos puedan igualmente aprovechar las condiciones tal como yo las encontré y disfruté.

En inglés: Leave No Trace. La ética de No Dejar Rastros nos obliga a
cambiar parte de nuestros hábitos y costumbres, a veces hasta en detalles muy pequeños,
como sería elegir unas botas de dibujo más suave, llevar todos los desperdicios
orgánicos de vuelta a casa - incluso nuestros propios deshechos orgánicos, e incluso de
prescindir de la fogata nocturna.
"¿Pero es MI EXPERIENCIA la que quiero vivir? ... ¿Por qué tomar medidas tan
extremas?"
Por una razón muy simple. Si no aprendemos a excursionar con un mínimo impacto,
nuestro campo va a ser "disfrutado hasta su muerte".
En algunos lugares, los dueños de la tierra han visto el efecto de los "campistas
descuidados" y han optado por cerrar la entrada o bien, cobrar altas tarifas e
imponer una serie de restricciones. Esto no debe ser mirado como una medida mezquina, sino
todo lo contrario, es una medida orientada a preservar el ambiente tal como se le
percibió originalmente. No es de extrañarse que los parques nacionales sean declarados
"no abiertos al campismo" en un futuro incierto.
¿Me siguen?
Entonces estamos en lo mismo. Nos interesa aprender algunas costumbres que minimicen el
impacto de nuestra pasada por aquellos lugares bellos de la naturaleza. Vuelvo a insistir,
la razón principal para motivarnos a esta práctica SDR se basa en la intención de dejar
a nuestros descendientes y a nosotros mismos en un futuro, quizás cercano, la oportunidad
de vivir con la misma intensidad y maravilla la experiencia que hoy podemos vivir en
diversos lugares que aún mantienen sus condiciones originales. No nos olvidemos que
siempre seguimos yendo "allá afuera" con el objeto de disfrutar.
Fundamentos de No Dejar Rastros
La filosofía principal se basa en que se logra el equilibrio perfecto cuando somos
capaces de pasar por un lugar y no alterar en lo más mínimo las condiciones en que lo
encontramos. ¿Suena posible? ... buscar la perfección es una utopía, pero es posible
lograr un comportamiento óptimo que realmente minimice los efectos de nuestro paso.
Existen grupos de adeptos a la práctica de SDR que hablan de los
"mandamientos" o principios. Una organización en particular, la LNT (Leave No
Trace - www.lnt.org) mantiene 7 mandamientos esenciales, que me parecen una excelente
referencia. Aquí vienen.
- Planifica con tiempo y prepárate.
La idea es que enfrentes un viaje para el cual tienes el equipo adecuado y además sabes
qué condiciones de terreno te encontrarás. Por ej. si vas a un sector de tierra blanda,
justo después de una lluvia, la posibilidad de erosionar fuertemente el suelo, al pasar
en sectores con mucho barro, es alta y la marca quedará en forma duradera. En esos casos,
conviene elegir rutas más duras, idealmente de piedra. Por otro lado, si sabes que
requerirás cocinar, lleva una cocinilla que sepas usar, evitando accidentes que afecten
tu seguridad y la del medio ambiente.
- Transita y acampa en superficies duras.
Al seguir este principio, las huellas de nuestros pasos no quedan visibles. No hay nada
más resistente a nuestro paso que la roca. Por el contrario, de hacer una travesía
masiva (mucha gente) por un terreno boscoso, las huellas en la tierra pueden llegar a ser
permanentes, incluso llegando a reprimir el crecimiento de vegetación en el sendero de
paso y áreas de acampada.
Cabe hacer un alcance. De tratarse de lugares muy visitados, como algunos parques y
sectores populares, se recomienda altamente transitar por los senderos determinados y
acampar en los lugares designados sin salirse de ellos. Eso tiene una razón básica: esos
trozos de terreno ya están "gastados" y no es la idea degradar aquellos que
aún se mantienen en buenas condiciones.
Simultáneamente es posible encontrar lugares que aún mantienen sus condiciones
originales. En esos casos, de transitar en un grupo, conviene separarse y no seguir en
fila, ya que eso dispersará el impacto en fracciones que son rápidamente recuperables.
Otra condición especial es la nieve. En aquellos viajes por sectores nevados, el paso se
efectúa sobre nieve que se derretirá tarde o temprano, sin dejar marca alguna de nuestro
paso. Eso tiene dos consideraciones. Por un lado caminar por nieve blanda puede ser
cansador o incluso peligroso si el terreno es disparejo bajo una capa insuficiente de
nieve. Por otro lado, tomando las precauciones adecuadas puede ser una manera muy
considerada para efectuar largas travesías sin efecto en el sendero enterrado en nieve.
- Maneja todos los deshechos adecuadamente.
Aspecto básico es llevarse empacada toda, toda, toda la basura producida. Podría empezar
a incluirse aquella formada por deshechos orgánicos (incluyendo nuestros propios). Es
cierto que muchos de esos elementos son biodegradables, pero dependiendo de las
condiciones del terreno y la zona, ese proceso puede llegar a durar meses y años, en
particular en lugares fríos y rocosos. Es necesario considerar esos factores antes de
regar por todos lados deshechos orgánicos. Ni hablar de cualquier objeto de origen
sintético. Está fuera de discusión y debe llevarse de vuelta. En caso de decidir dejar
en el lugar los deshechos orgánicos, todos deben ser adecuadamente enterrados, evitando
que los animales se vean afectados y atraídos especialmente al lugar por restos de
comida.
- Deja todo lo que encontraste.
Muy básico y esencial. No hay que llevarse nada de lo que encontremos. Para poder
transmitir de buena manera nuestra experiencia tenemos cámaras de fotos y el poder de
"relato" desarrollado (¿o no?). Una roca, una flor, una rama. Todos esos
objetos pertenecen al lugar natural y ahí deben quedarse.
- Minimiza o evita el efecto de las fogatas.
Mi propia filosofía evita fogatas siempre que sea razonable. En expediciones en invierno,
en sectores con nieve la fogata puede ser casi inocua y llega a reconfortar mucho si la
temperatura es muy baja. La ventaja de la nieve es que el riesgo de incendio es bajo o
nulo. Aún así, una vez consumida la fogata, se recomienda dispersar sus restos para no
dejar la evidente marca circular que delata su uso.
En verano, ¡¡por ningún motivo!! No hay necesidad de fogata, porque la temperatura es
adecuada. La comida se debe preparar con cocinillas siempre.
- Respeta a la Vida Salvaje.
No nos olvidemos que los visitantes somos nosotros. Así como respetamos el espacio de
quienes nos reciben como anfitriones en nuestra vida social, en la naturaleza eso debe ser
aún más drástico. Muchas plantas, árboles, aves, animales se ven rápida y seriamente
afectados con nuestra simple presencia, aunque sea de pasada. Debemos extremar
precauciones para evitar ese impacto. Muchos animales no han visto seres humanos, o no
muchos al menos. Ellos serán los más expuestos a ser afectados por nuestro descuido o
prepotencia. Caza ... jamás. Pesca ... con devolución. Fotografía ... con cautela.
- Mantén consideración por otros visitantes.
Recuerda que que así como tú llegaste a visitar un lugar específico, llegará otra
persona que bien podría ser algún ser querido tuyo ... y en el futuro cercano o lejano,
tus propios descendientes. No les dejes a ellos las marcas que a ti no te gustaría ver.
Partamos por los populares dibujos y frases plasmados en grandes rocas utilizando pintura
spray. ¡Jamás! Todos queremos disfrutar de nuestra excursión, sintiendo que nos
alejamos de la ciudad que representa la presencia masiva de personas. La idea de llegar a
aquel valle, a aquel bosque, a aquella cumbre es poder disfrutar de un momento de
sensación de naturaleza.
El ruido es un factor relevante cuando no somos los únicos en la zona. Es necesario
recordar que todos tenemos el derecho de disfrutar de un lugar en sus prístinas
condiciones y nosotros podemos apoyar ese concepto con nuestro propio ejemplo.
Para los niños, entender el espíritu de Sin Dejar Rastros es más natural mientras
menores son. Es labor de nosotros los adultos el poder orientarlos adecuadamente en la
práctica correcta del excursionismo de mínimo impacto y así ellos podrán perpetuar el
ambiente natural, ojalá mejor de lo que nosotros lo hacemos.
La práctica de SDR es una opción personal. Así debe serlo, porque es la única
manera de asumir internamente la relevancia de poder mantener nuestro ambiente en sus
condiciones naturales. Hay muchos detalles que pueden ser considerados al ir de aventura
por "allá afuera" y tengan la seguridad de que les compartiré muchas de las
técnicas que he aprendido y que aún estoy aprendiendo. Sin importar lo que yo les pueda
indicar en el futuro, la filosofía debe llegar a estar inserta en cada uno de nosotros.
Es un más un problema de actitud y disposición que un problema de conocimientos.
Nos vemos en el sendero ... Sin Dejar Rastro.
Fotos: Rodrigo Saelzer |