Al Aire Libre con Niños
Como parte de la evolución de esta columna he ido
craneando numerosos temas que, según mi percepción, iban orientados a muchos aspectos
técnicos de las excursiones al aire libre. Muy útil de todos modos. Es parte de la
información que yo siempre ando buscando al leer diversas revistas dedicadas a estos
temas. Fui así como preparé una serie de artículos que hablaban de la elección de unos
u otros artículos, accesorios para las aventuras.
Luego, comencé a darme cuenta de la importancia de recalcar una filosofía
conservacionista, por eso me dediqué a preparar la serie de columnas que iban
detenidamente al tema de la práctica "Sin Dejar Rastros" (Leave No Trace).
Muchos de Uds. alcanzaron a ver el primero de esa serie. Pueden encontrar links a esos
artículos en un recuadro, más abajo.
Luego, llegó diciembre. Como habrán podido ver, y con justa razón, se ha dedicado el
centro de esta edición en el aspecto humano de la época que vivimos en este punto del
año. Puntualmente se identifica mucho la espiritualidad de esta época con el mensaje y
herencia que queremos dejar a nuestro descendientes, nuestros hijos.
Fue así como dejé todos los otros temas almacenados para otras ediciones y decidí
abocarme en esta ocasión a una actividad maravillosa, que enaltece la verdadera
filosofía de la práctica de actividades al aire libre. En particular para mí, que hace
más de cinco años soy papá de una hermosa y maravillosa persona, el tema de hoy me ha
hecho crecer profundamente como ser humano.
Cuando hice el primer borrador de este artículo, me centré mucho en listas de cosas,
listas de actividades, técnicas de primeros auxilios y otros varios tópicos relacionados
con las aventuras en compañía de niños. Luego de releerlo, decidí escribir de lo que
considero esencial para considerar en presencia de un niño al aire libre. Mejor es ir al
punto, que ahogar con demasiada información.
Algunos Consejos
Vestimenta
Los niños, gracias a su metabolismo, tienen la ventaja de poseer un termostato más
poderoso que el de los adultos. Cuando están en plena actividad física al aire libre, a
veces jugando, corriendo, no es necesario abrigarlos demasiado, aunque el adulto sienta
que el ambiente está helado. La misma actividad les permitirá estar en una temperatura
corporal adecuada y saludable. He visto a muchos padres, en especial madres, con la fuerte
e inevitable tendencia a abrigar en exceso a los hijos, sólo porque ellos mismos sienten
frío, y no necesariamente los hijos. Eso termina en que los hijos, en su activa jornada,
transpiran más de la cuenta, mojando toda la vestimenta y con el gran riesgo de
resfriarse si mantienen puesta la ropa húmeda.
Sugiero lo siguiente. Si los niños están en actividad y/o el ambiente no ofrece
temperaturas bajas, se los deja con un mínimo razonable de ropa, hasta que se detengan.
En ese momento se los abriga más. En las noches, el saco de dormir debería ser adecuado
para las condiciones térmicas a encontrar y por ningún motivo debe intentarse
sobreabrigar a los niños con mucha ropa, la que simplemente les cohibe la adecuada
circulación, y terminan pasando frío. Una excelente idea es usar ropa interior de
polipropileno (ver Vestimenta en Capas), y
tener varias mudas.
¿Pueden salir a jugar en la lluvia? Por supuesto. Sólo hay que considerar estar
atento a cuando la actividad física decrezca, momento en el cual se debe cambiar toda la
ropa, vistiéndolos con ropa seca. ¿Sirve un buen impermeable? Sólo si no les estorba en
su natural actividad en el juego. Por ejemplo una parka delgada, que idealmente tenga la
propiedad de "respirar" (permeable sólo para un lado - ver Vestimenta en Capas). Al cambiarle ropa es
esencial comprobar que ésta esté seca.
Muchas veces se sorprenderán al ver que los niños son capaces de adaptarse mejor que
nosotros a las condiciones ambientales. Si se les da la libertad adecuada, su experiencia
al aire libre puede ser inolvidable, lo que en muchos casos se traduce en que ellos mismos
desarrollan su propia pasión por las actividades outdoor y la naturaleza.
Equipamiento General
Son muchos los accesorios posibles para un niño. Pero sólo mencionaré unos pocos que
considero esenciales y han permitido que mi hija Javiera tenga una mejor y más completa
experiencia cuando vamos juntos de excursión.
Saco de dormir. Es bueno uno de calidad, que al menos ofrezca una buena
capacidad aislante. Muchos niños emanan mucho calor en las noches, y en campamentos
veraniegos, un saco muy aislante puede ser contraproducente, porque todos nosotros
tendemos a destaparnos mientras dormimos si pasamos calor. Si se tiene la costumbre de
acampar en distintos climas, es muy recomendable tener dos sacos: uno muy simple y
delgado, y un segundo que posea mayor aislación. Más detalles de sacos de dormir en la
edición correspondiente de Vagabundo.
No recomiendo necesariamente heredarle el saco de dormir viejo a los hijos, porque a veces
se sienten más a gusto si se trata de un saco "especial" para ellos, algo
propio. Lo que yo hice fue comprar uno para mi hija Javiera, y le agregué algunos parches
con dibujos y caricaturas lo que la hizo apreciarlo más, sabiendo que estaba
"dedicado a ella". Otra cosa más. Una muy buena idea, si se hace el viaje en
auto, es llevar la almohada que ellos usan diariamente, lo que los ayuda a sentirse a
gusto. Una precaución esencial es comprobar siempre que el saco de dormir esté
completamente seco. Sacos de materiales sintéticos son más simples de mantener secos. Se
puede encontrar una buena guía de sacos de dormir, aquí.

Botas de excursión. Simples zapatillas deportivas son suficiente si el lugar a
visitar no ofrece laderas de cerros. En Chile y varios parques de Argentina, la presencia
de las montañas es abundante y muchas veces impresiona a los niños. De ser posible, unas
botas de excursión de la talla apropiada, que ofrezcan una suela muy adherente y no
demasiado rígida son la mejor elección. Eso les puede dar incluso la comodidad de
moverse a sus anchas sin peligro de que se resbalen. A mi hija Javiera le encanta la vista
que se tiene de lo alto de un cerro, pero le aterra la idea de resbalarse en la bajada.
Unos bototos de su talla solucionaron gran parte de ese problema.
Un Pito. ¿Qué? ... Exactamente, un pito. Como esos de árbitro de fútbol. Uno
que sea liviano y suene muy fuerte. No siempre es posible estar las 24 horas del día a
dos metros de nuestros hijos. A veces, es necesario darles momentos en que ellos se mueven
por su propia cuenta por los alrededores inmediatos del camping (al alcance del oído y
ojalá de la vista). Esto les da mayor sensación de exploración, lo que se traduce en el
amor más profundo a la naturaleza. Es recién como a los 5 años de edad cuando es
posible dejarlos que den sus primeras vueltas si están acompañados por otros niños. Ya
a los 8 se manejan sin problema. A mi hija Javiera le regalé un pito, que fue recibido
como parte de su "equipamiento de camping de niño mayor" con mucho orgullo. A
los 3 ó 4 años no la dejé alejarse mucho, pero últimamente, con el compromiso rotundo
de andar con su pito, ha podido a sus cinco años recorrer un poco más por su cuenta.
Siempre sabiendo donde anda. Sólo una vez me tocó escuchar el pito, y fue simplemente
porque se cayó y se peló la rodilla. |
El primer y principal concepto que hay que tener en cuenta -- consciente o
inconscientemente -- es que nuestros niños (sean nuestros hijos o no), son personas por
sí solas. La única diferencia entre ellos y nosotros es el tamaño y fuerza física y el
hecho que ellos llevan sólo unos años menos que nosotros descubriendo la maravilla
natural.
Pregunta directa. ¿Por qué llevarlos de paseo?
Quizás algunos lectores están comenzando a sentir la preocupación de cómo se puedan
adaptar los niños a la "rudeza" de la experiencia al aire libre, o bien, qué
tanta libertad tendrán los adultos para disfrutar su propia experiencia si deben estar
encima de los niños. He podido ver papás con hijos de diversas edades sin problema
alguno. La oportunidad de que padres e hijos puedan compartir aquellos especiales momentos
cuando se siente el viento en los árboles, o se ven aves pasar volando. Aún cuando la
lluvia se reparte por el terreno. Son esos momentos cuando el ambiente artificial, que
muchas veces vivimos en la ciudad, queda totalmente atrás y abre paso a la comunicación
más esencial, reforzando los lazos entre niños y adultos. Esos momentos son cada vez
más escasos en nuestra sociedad actual, debido al ritmo de vida que hemos adquirido y la
cantidad de estímulos audiovisuales que nuestros hijos reciben día a día.
Un buen paseo, aunque sea por el fin de semana, si es bien disfrutado por todos,
quedará para siempre. Las experiencias esenciales, cuando se viven junto a personas
cercanas, son sumamente poderosas. Son en esos momentos especiales en que los padres e
hijos comparten momentos muy profundos, aunque esto suceda inconscientemente.

No quiero que este artículo se transforme en un manual de uso para preparar un viaje.
Si esa fuese la intención, necesitaría una página web muy, muy larga. Algunos puntos
están cubiertos por los insertos en los recuadros de este artículo. He leído varios
libros del tema, y quiero resumir algunos de los consejos más relevantes que he podido
recibir.
- Los viajes deben contemplar lugares donde haya garantía de acción. A la mayor parte de
los niños no les es suficiente ver árboles y escuchar aves. Si existe una real
posibilidad de ver más animales, o bañarse en un lago o río, e incluso pescar algunos
peces, el atractivo del lugar se duplica. La capacidad de disfrutar contemplando un
paisaje se desarrolla con el tiempo y se sustenta en las experiencias que se hayan
disfrutado en años anteriores.
- El entusiasmo en muy contagioso. Si el adulto no está muy animado, eso se refleja
directamente en los niños. Hay que mostrar un real entusiasmo por el paseo, las
actividades, y el lugar. No fingirlo. Ellos saben distinguir.
- En muchas ocasiones es necesario dar instrucciones a los niños. Para hacerlo, nunca se
debe mirarlo hacia abajo. Una alternativa es que ambos, adulto y niño, estén sentados
conversando como iguales. De esa manera el niño puede sentirse más partícipe de la
decisión de hacer o no hacer algo. Además, siempre debe considerarse en estas
conversación evitar el uso de "yo ..". Mejor usar algo como
"nosotros". La idea de fondo de la aventura es que todos puedan compartir la
experiencia, y es sólo sucede cuando las oportunidades y deberes se perciben como iguales
para todos. Ayuda mucho decir "gracias" y algo como "estoy orgulloso de
ti" ... "¡lo hiciste fantástico!".
- Los niños, no sólo pueden ayudar en las tareas diarias del campamento, sino que es muy
recomendable que lo hagan. Tanto por la sensación de hacerlos partícipes, como por la
valoración que puedan darle a la experiencia global. Si saben que todos esos días de
disfrute asocian ciertos trabajos o tareas, sabrán valorar los muchos momentos de
diversión que puedan vivir. Según la edad, es posible asignar distintas tareas. Por
ejemplo, el lavado de platos, el orden de las carpas, juntar palitos para una pequeña
fogata. Cosas simples, o cosas rápidas para niños menores, aumentando las
responsabilidades a medida que crecen, llegando finalmente a distribuciones de trabajo por
igual. En el caso de los niños menores, si les asigna alguna tarea puntual, es necesario
mostrarles físicamente como se espera que se hagan las cosas. De ser posible presentarlo
como juego. Eso ayuda a que se asuman en su tarea asignada. Siempre manteniendo el ánimo
entusiasta. Los niños se distraen fácilmente si las instrucciones son dadas como
sermón.
- Dejar que los niños se comporten natural y espontáneamente. Dejar que ellos vivan la
aventura que les sea más propia. No es bueno forzarlos a un horario establecido o
demasiado rígido, ni tampoco a un programa demasiado exigente. Se puede llegar a un
equilibrio adecuado, pero de ser necesario, debe considerarse un buen porcentaje del día
a actividades libres para todos. Si se va por un sendero, y los niños se distraen por una
mariposa, o algún animal, es bueno dejar que lo hagan. En Chile y Argentina no existen
animales de los que haya que tomar demasiadas precauciones, como es el caso de las zonas
pobladas por osos, lobos, y serpientes, en algunos países del hemisferio norte. Que lo
niños lleven su ritmo para descubrir el entorno es la verdadera clave para que el ánimo
se mantenga alto.
- Enseñarles el respeto por los seres vivos. Un insecto, una flor, un ave, son todos
seres merecedores de mucho respeto. Dentro del instinto humano existe una necesidad de
exploración y aprendizaje en base a la manipulación excesiva de otros organismos y en
algunos casos de su destrucción. Enseñarles a cuidar a todos los seres del reino animal
es una lección importante y ellos están dispuestos a aprenderla, si se les muestra la
manera de cómo hacerlo. A mi hija Javiera le encanta aprenderse los nombres de las aves
que tienen ruidos característicos. Sus favoritos son el chucao y el pitío, ambas aves
habitantes de los bosques australes que cantan en forma especial. También, reconocer los
árboles más distinguibles es un desafío atractivo para su mente ávida de información.
Recuerdo lo que le gustó aprender finalmente a decir "Araucaria", habiendo
pasado por "Auracaria" y otros derivados. Sirve en este aprendizaje la
oportunidad de tocar los árboles y sus hojas. El contacto físico es muy revelador para
ellos. En los animales y aves, los sonidos ayudan mucho, evitando el contacto que a veces
es dañino para las especies más delicadas.
- Fotografía. A la Javiera le encanta llegar del viaje y ver las fotografías.
Ultimamente ella ha estado sacando algunas por su cuenta y este verano corresponde
regalarle una de esas cámaras desechables que sacan unas 20 ó 30 fotos. Participar de
las fotos, ya sea como objetivo o tomándolas, los hace apreciar más los detalles del
paisaje, de la aventura y, finalmente, a valorar el escenario. Finalmente eso se
transforma en un amor más profundo por las aventuras. Por ejemplo, si se agrega una foto
con el resultado de la pesca en un lago, se agrega un motivo de orgullo personal. (Una
nota sobre Catch&Release. He visto que a los niños realmente les atrae mucho el
concepto de devolver los peces "a su casa". Ellos realmente valoran mejor la
oportunidad de pescarlos si no hay muerte de por medio. Es el momento ideal para inculcar
las éticas más esenciales que en el fondo buscan la conservación del entorno.)

El Viaje en Auto
Evidentemente el paseo a un destino exótico implica un viaje en auto no
despreciable. Es cierto, no existen aeropuertos junto a los parques nacionales, por lo que
siempre existirá una buena parte del viaje que debe hacerse en auto. Es bueno conocer
algunos juegos para que quien vaya de acompañante pueda participar con los menores que
vayan en el asiento de atrás. Estos juegos dependen de la edad, por supuesto. Por
ejemplo, adivinar el color del próximo auto que va a cruzarse, es muy activo para niños
de 3 a 5. Contar los autos de un color elegido por un buen rato, es una alternativa para
niños de 4 a 7, y eventualmente elegir marcas y modelos para niños mayores. Es bueno
planificar una buena y cómoda parada a mediodía, cuando el calor se acentúa. Elegir un
restaurante con juegos, o si se da, con piscina en verano, pueden hacer de un viaje largo
una aventura más placentera. Siempre hay que considerar a los niños y su necesidad de
actividad. Un truco que he aplicado en algunos viajes es partir a horas muy extremas. Si
nos subimos al auto como a las 4AM, los niños duermen una buena porción de camino. La
exigencia se carga sobre los adultos encargados de la conducción, quienes deben
mantenerse lúcidos a esas horas. |
Poder incluir a mi hija en varias de mis aventuras me ha cambiado la vida como amante
de la naturaleza. También me ha acercado como padre a ella, lo que resulta en el
beneficio positivo de ambos. Hay muchas maneras de enriquecer el crecimiento de los niños
y he podido comprobar que la oportunidad de tener aventuras al aire libre, es capaz de
desarrollar una serie de facultades y refuerzo de valores muy profundos. Sé que existe la
posibilidad de que en unos 10 ó 12 años más ella sólo piense en salir a fiestas y
pedirme prestado el auto, pero tengo la certeza de que los momentos compartidos al aire
libre quedan para toda la vida.
Ahora me voy de paseo con ella. Hasta la próxima.
Dedicado
a una Maravillosa Niña
Javiera Sandoval Rivera

Gracias por compartir esos mágicos momentos conmigo.
Cada vez que damos unos paseos por la maravillosa naturaleza,
tengo la certeza que compartimos una magia especial. |
Fotos: Rodrigo Sandoval |