Vagabundo - Hiking, Backpacking y Camping, recorriendo la Naturaleza - Rodrigo Sandoval    

Al Aire Libre con Niños

Como parte de la evolución de esta columna he ido craneando numerosos temas que, según mi percepción, iban orientados a muchos aspectos técnicos de las excursiones al aire libre. Muy útil de todos modos. Es parte de la información que yo siempre ando buscando al leer diversas revistas dedicadas a estos temas. Fui así como preparé una serie de artículos que hablaban de la elección de unos u otros artículos, accesorios para las aventuras.

Luego, comencé a darme cuenta de la importancia de recalcar una filosofía conservacionista, por eso me dediqué a preparar la serie de columnas que iban detenidamente al tema de la práctica "Sin Dejar Rastros" (Leave No Trace). Muchos de Uds. alcanzaron a ver el primero de esa serie. Pueden encontrar links a esos artículos en un recuadro, más abajo.

Luego, llegó diciembre. Como habrán podido ver, y con justa razón, se ha dedicado el centro de esta edición en el aspecto humano de la época que vivimos en este punto del año. Puntualmente se identifica mucho la espiritualidad de esta época con el mensaje y herencia que queremos dejar a nuestro descendientes, nuestros hijos.

Fue así como dejé todos los otros temas almacenados para otras ediciones y decidí abocarme en esta ocasión a una actividad maravillosa, que enaltece la verdadera filosofía de la práctica de actividades al aire libre. En particular para mí, que hace más de cinco años soy papá de una hermosa y maravillosa persona, el tema de hoy me ha hecho crecer profundamente como ser humano.

Cuando hice el primer borrador de este artículo, me centré mucho en listas de cosas, listas de actividades, técnicas de primeros auxilios y otros varios tópicos relacionados con las aventuras en compañía de niños. Luego de releerlo, decidí escribir de lo que considero esencial para considerar en presencia de un niño al aire libre. Mejor es ir al punto, que ahogar con demasiada información.

Algunos Consejos

Vestimenta

Los niños, gracias a su metabolismo, tienen la ventaja de poseer un termostato más poderoso que el de los adultos. Cuando están en plena actividad física al aire libre, a veces jugando, corriendo, no es necesario abrigarlos demasiado, aunque el adulto sienta que el ambiente está helado. La misma actividad les permitirá estar en una temperatura corporal adecuada y saludable. He visto a muchos padres, en especial madres, con la fuerte e inevitable tendencia a abrigar en exceso a los hijos, sólo porque ellos mismos sienten frío, y no necesariamente los hijos. Eso termina en que los hijos, en su activa jornada, transpiran más de la cuenta, mojando toda la vestimenta y con el gran riesgo de resfriarse si mantienen puesta la ropa húmeda.

Sugiero lo siguiente. Si los niños están en actividad y/o el ambiente no ofrece temperaturas bajas, se los deja con un mínimo razonable de ropa, hasta que se detengan. En ese momento se los abriga más. En las noches, el saco de dormir debería ser adecuado para las condiciones térmicas a encontrar y por ningún motivo debe intentarse sobreabrigar a los niños con mucha ropa, la que simplemente les cohibe la adecuada circulación, y terminan pasando frío. Una excelente idea es usar ropa interior de polipropileno (ver Vestimenta en Capas), y tener varias mudas.

¿Pueden salir a jugar en la lluvia? Por supuesto. Sólo hay que considerar estar atento a cuando la actividad física decrezca, momento en el cual se debe cambiar toda la ropa, vistiéndolos con ropa seca. ¿Sirve un buen impermeable? Sólo si no les estorba en su natural actividad en el juego. Por ejemplo una parka delgada, que idealmente tenga la propiedad de "respirar" (permeable sólo para un lado - ver Vestimenta en Capas). Al cambiarle ropa es esencial comprobar que ésta esté seca.

Muchas veces se sorprenderán al ver que los niños son capaces de adaptarse mejor que nosotros a las condiciones ambientales. Si se les da la libertad adecuada, su experiencia al aire libre puede ser inolvidable, lo que en muchos casos se traduce en que ellos mismos desarrollan su propia pasión por las actividades outdoor y la naturaleza.

Equipamiento General

Son muchos los accesorios posibles para un niño. Pero sólo mencionaré unos pocos que considero esenciales y han permitido que mi hija Javiera tenga una mejor y más completa experiencia cuando vamos juntos de excursión.

Saco de dormir. Es bueno uno de calidad, que al menos ofrezca una buena capacidad aislante. Muchos niños emanan mucho calor en las noches, y en campamentos veraniegos, un saco muy aislante puede ser contraproducente, porque todos nosotros tendemos a destaparnos mientras dormimos si pasamos calor. Si se tiene la costumbre de acampar en distintos climas, es muy recomendable tener dos sacos: uno muy simple y delgado, y un segundo que posea mayor aislación. Más detalles de sacos de dormir en la edición correspondiente de Vagabundo.
No recomiendo necesariamente heredarle el saco de dormir viejo a los hijos, porque a veces se sienten más a gusto si se trata de un saco "especial" para ellos, algo propio. Lo que yo hice fue comprar uno para mi hija Javiera, y le agregué algunos parches con dibujos y caricaturas lo que la hizo apreciarlo más, sabiendo que estaba "dedicado a ella". Otra cosa más. Una muy buena idea, si se hace el viaje en auto, es llevar la almohada que ellos usan diariamente, lo que los ayuda a sentirse a gusto. Una precaución esencial es comprobar siempre que el saco de dormir esté completamente seco. Sacos de materiales sintéticos son más simples de mantener secos. Se puede encontrar una buena guía de sacos de dormir, aquí.

Javiera en su saco de dormir

Botas de excursión. Simples zapatillas deportivas son suficiente si el lugar a visitar no ofrece laderas de cerros. En Chile y varios parques de Argentina, la presencia de las montañas es abundante y muchas veces impresiona a los niños. De ser posible, unas botas de excursión de la talla apropiada, que ofrezcan una suela muy adherente y no demasiado rígida son la mejor elección. Eso les puede dar incluso la comodidad de moverse a sus anchas sin peligro de que se resbalen. A mi hija Javiera le encanta la vista que se tiene de lo alto de un cerro, pero le aterra la idea de resbalarse en la bajada. Unos bototos de su talla solucionaron gran parte de ese problema.

Un Pito. ¿Qué? ... Exactamente, un pito. Como esos de árbitro de fútbol. Uno que sea liviano y suene muy fuerte. No siempre es posible estar las 24 horas del día a dos metros de nuestros hijos. A veces, es necesario darles momentos en que ellos se mueven por su propia cuenta por los alrededores inmediatos del camping (al alcance del oído y ojalá de la vista). Esto les da mayor sensación de exploración, lo que se traduce en el amor más profundo a la naturaleza. Es recién como a los 5 años de edad cuando es posible dejarlos que den sus primeras vueltas si están acompañados por otros niños. Ya a los 8 se manejan sin problema. A mi hija Javiera le regalé un pito, que fue recibido como parte de su "equipamiento de camping de niño mayor" con mucho orgullo. A los 3 ó 4 años no la dejé alejarse mucho, pero últimamente, con el compromiso rotundo de andar con su pito, ha podido a sus cinco años recorrer un poco más por su cuenta. Siempre sabiendo donde anda. Sólo una vez me tocó escuchar el pito, y fue simplemente porque se cayó y se peló la rodilla.

El primer y principal concepto que hay que tener en cuenta -- consciente o inconscientemente -- es que nuestros niños (sean nuestros hijos o no), son personas por sí solas. La única diferencia entre ellos y nosotros es el tamaño y fuerza física y el hecho que ellos llevan sólo unos años menos que nosotros descubriendo la maravilla natural.

Pregunta directa. ¿Por qué llevarlos de paseo?

Quizás algunos lectores están comenzando a sentir la preocupación de cómo se puedan adaptar los niños a la "rudeza" de la experiencia al aire libre, o bien, qué tanta libertad tendrán los adultos para disfrutar su propia experiencia si deben estar encima de los niños. He podido ver papás con hijos de diversas edades sin problema alguno. La oportunidad de que padres e hijos puedan compartir aquellos especiales momentos cuando se siente el viento en los árboles, o se ven aves pasar volando. Aún cuando la lluvia se reparte por el terreno. Son esos momentos cuando el ambiente artificial, que muchas veces vivimos en la ciudad, queda totalmente atrás y abre paso a la comunicación más esencial, reforzando los lazos entre niños y adultos. Esos momentos son cada vez más escasos en nuestra sociedad actual, debido al ritmo de vida que hemos adquirido y la cantidad de estímulos audiovisuales que nuestros hijos reciben día a día.

Un buen paseo, aunque sea por el fin de semana, si es bien disfrutado por todos, quedará para siempre. Las experiencias esenciales, cuando se viven junto a personas cercanas, son sumamente poderosas. Son en esos momentos especiales en que los padres e hijos comparten momentos muy profundos, aunque esto suceda inconscientemente.

Javiera y Elisa paseando por el bosque

No quiero que este artículo se transforme en un manual de uso para preparar un viaje. Si esa fuese la intención, necesitaría una página web muy, muy larga. Algunos puntos están cubiertos por los insertos en los recuadros de este artículo. He leído varios libros del tema, y quiero resumir algunos de los consejos más relevantes que he podido recibir.

  1. Los viajes deben contemplar lugares donde haya garantía de acción. A la mayor parte de los niños no les es suficiente ver árboles y escuchar aves. Si existe una real posibilidad de ver más animales, o bañarse en un lago o río, e incluso pescar algunos peces, el atractivo del lugar se duplica. La capacidad de disfrutar contemplando un paisaje se desarrolla con el tiempo y se sustenta en las experiencias que se hayan disfrutado en años anteriores.
  2. El entusiasmo en muy contagioso. Si el adulto no está muy animado, eso se refleja directamente en los niños. Hay que mostrar un real entusiasmo por el paseo, las actividades, y el lugar. No fingirlo. Ellos saben distinguir.
  3. En muchas ocasiones es necesario dar instrucciones a los niños. Para hacerlo, nunca se debe mirarlo hacia abajo. Una alternativa es que ambos, adulto y niño, estén sentados conversando como iguales. De esa manera el niño puede sentirse más partícipe de la decisión de hacer o no hacer algo. Además, siempre debe considerarse en estas conversación evitar el uso de "yo ..". Mejor usar algo como "nosotros". La idea de fondo de la aventura es que todos puedan compartir la experiencia, y es sólo sucede cuando las oportunidades y deberes se perciben como iguales para todos. Ayuda mucho decir "gracias" y algo como "estoy orgulloso de ti" ... "¡lo hiciste fantástico!".
  4. Los niños, no sólo pueden ayudar en las tareas diarias del campamento, sino que es muy recomendable que lo hagan. Tanto por la sensación de hacerlos partícipes, como por la valoración que puedan darle a la experiencia global. Si saben que todos esos días de disfrute asocian ciertos trabajos o tareas, sabrán valorar los muchos momentos de diversión que puedan vivir. Según la edad, es posible asignar distintas tareas. Por ejemplo, el lavado de platos, el orden de las carpas, juntar palitos para una pequeña fogata. Cosas simples, o cosas rápidas para niños menores, aumentando las responsabilidades a medida que crecen, llegando finalmente a distribuciones de trabajo por igual. En el caso de los niños menores, si les asigna alguna tarea puntual, es necesario mostrarles físicamente como se espera que se hagan las cosas. De ser posible presentarlo como juego. Eso ayuda a que se asuman en su tarea asignada. Siempre manteniendo el ánimo entusiasta. Los niños se distraen fácilmente si las instrucciones son dadas como sermón.

  5. Dejar que los niños se comporten natural y espontáneamente. Dejar que ellos vivan la aventura que les sea más propia. No es bueno forzarlos a un horario establecido o demasiado rígido, ni tampoco a un programa demasiado exigente. Se puede llegar a un equilibrio adecuado, pero de ser necesario, debe considerarse un buen porcentaje del día a actividades libres para todos. Si se va por un sendero, y los niños se distraen por una mariposa, o algún animal, es bueno dejar que lo hagan. En Chile y Argentina no existen animales de los que haya que tomar demasiadas precauciones, como es el caso de las zonas pobladas por osos, lobos, y serpientes, en algunos países del hemisferio norte. Que lo niños lleven su ritmo para descubrir el entorno es la verdadera clave para que el ánimo se mantenga alto.
  6. Enseñarles el respeto por los seres vivos. Un insecto, una flor, un ave, son todos seres merecedores de mucho respeto. Dentro del instinto humano existe una necesidad de exploración y aprendizaje en base a la manipulación excesiva de otros organismos y en algunos casos de su destrucción. Enseñarles a cuidar a todos los seres del reino animal es una lección importante y ellos están dispuestos a aprenderla, si se les muestra la manera de cómo hacerlo. A mi hija Javiera le encanta aprenderse los nombres de las aves que tienen ruidos característicos. Sus favoritos son el chucao y el pitío, ambas aves habitantes de los bosques australes que cantan en forma especial. También, reconocer los árboles más distinguibles es un desafío atractivo para su mente ávida de información. Recuerdo lo que le gustó aprender finalmente a decir "Araucaria", habiendo pasado por "Auracaria" y otros derivados. Sirve en este aprendizaje la oportunidad de tocar los árboles y sus hojas. El contacto físico es muy revelador para ellos. En los animales y aves, los sonidos ayudan mucho, evitando el contacto que a veces es dañino para las especies más delicadas.
  7. Fotografía. A la Javiera le encanta llegar del viaje y ver las fotografías. Ultimamente ella ha estado sacando algunas por su cuenta y este verano corresponde regalarle una de esas cámaras desechables que sacan unas 20 ó 30 fotos. Participar de las fotos, ya sea como objetivo o tomándolas, los hace apreciar más los detalles del paisaje, de la aventura y, finalmente, a valorar el escenario. Finalmente eso se transforma en un amor más profundo por las aventuras. Por ejemplo, si se agrega una foto con el resultado de la pesca en un lago, se agrega un motivo de orgullo personal. (Una nota sobre Catch&Release. He visto que a los niños realmente les atrae mucho el concepto de devolver los peces "a su casa". Ellos realmente valoran mejor la oportunidad de pescarlos si no hay muerte de por medio. Es el momento ideal para inculcar las éticas más esenciales que en el fondo buscan la conservación del entorno.)

El Viaje en Auto

Evidentemente el paseo a un destino exótico implica un viaje en auto no despreciable. Es cierto, no existen aeropuertos junto a los parques nacionales, por lo que siempre existirá una buena parte del viaje que debe hacerse en auto. Es bueno conocer algunos juegos para que quien vaya de acompañante pueda participar con los menores que vayan en el asiento de atrás. Estos juegos dependen de la edad, por supuesto. Por ejemplo, adivinar el color del próximo auto que va a cruzarse, es muy activo para niños de 3 a 5. Contar los autos de un color elegido por un buen rato, es una alternativa para niños de 4 a 7, y eventualmente elegir marcas y modelos para niños mayores. Es bueno planificar una buena y cómoda parada a mediodía, cuando el calor se acentúa. Elegir un restaurante con juegos, o si se da, con piscina en verano, pueden hacer de un viaje largo una aventura más placentera. Siempre hay que considerar a los niños y su necesidad de actividad. Un truco que he aplicado en algunos viajes es partir a horas muy extremas. Si nos subimos al auto como a las 4AM, los niños duermen una buena porción de camino. La exigencia se carga sobre los adultos encargados de la conducción, quienes deben mantenerse lúcidos a esas horas.

 

Ediciones Anteriores
de "Vagabundo"

Los Urbanoides
Elección de Botas
Elección de Mochila
Elección de Carpa
Elección de Saco Dormir
Sin Dejar Rastros

Poder incluir a mi hija en varias de mis aventuras me ha cambiado la vida como amante de la naturaleza. También me ha acercado como padre a ella, lo que resulta en el beneficio positivo de ambos. Hay muchas maneras de enriquecer el crecimiento de los niños y he podido comprobar que la oportunidad de tener aventuras al aire libre, es capaz de desarrollar una serie de facultades y refuerzo de valores muy profundos. Sé que existe la posibilidad de que en unos 10 ó 12 años más ella sólo piense en salir a fiestas y pedirme prestado el auto, pero tengo la certeza de que los momentos compartidos al aire libre quedan para toda la vida.

Ahora me voy de paseo con ella. Hasta la próxima.

Dedicado a una Maravillosa Niña
Javiera Sandoval Rivera

   

Gracias por compartir esos mágicos momentos conmigo.
Cada vez que damos unos paseos por la maravillosa naturaleza,
tengo la certeza que compartimos una magia especial.

Fotos: Rodrigo Sandoval


Según Rodrigo Sandoval, compartir la experiencia de la naturaleza con los hijos es una vivencia inigualable, y los lazos que se forman son especiales.

Se pueden enviar comentarios a Rodrigo usando: rsandova@riosysenderos.com



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